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LA
MASCULINIDAD COMO FACTOR DE RIESGO |

La definición de salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es
buena como concepto o aspiración, pero es poco útil desde el punto de vista práctico,
porque para conocer y comparar la salud en diferentes países o comunidades, su
evolución en el tiempo, o las diferencias entre sexos, se necesitan los números.
Por ello es mejor definir la salud como “un estado caracterizado por ausencia
de enfermedades o defectos físicos o mentales, es decir la ausencia de
condiciones que disminuyan la capacidad funcional y cuya ausencia pueda medirse
objetivamente”.
La mayor parte de los países de nuestro entorno disponen de datos sobre
la mortalidad, incidencia de enfermedades transmisibles y estadísticas
hospitalarias que nos pueden servir para valorar la salud de la población. No
hay, por lo general, datos sobre prevalencia de enfermedades no transmisibles,
incapacidades u otras medidas de la calidad de vida basadas en indicadores
distintos a la mortalidad como los años de vida ajustados a la discapacidad (AVAD),
esperanza de vida sin discapacidad, o esperanza de vida sanos, que serían los
indicadores que realmente nos permitirían conocer cuantas personas sanas hay.
Hasta
ahora el indicador más usado para medir la salud de una población es la
esperanza de vida al nacimiento, que resume el patrón de mortalidad de una
población. Desde el comienzo de siglo en España, la esperanza de vida ha
aumentado en los dos sexos, aunque las mujeres han conseguido ganancias mucho más
elevadas que los hombres. A principio de siglo,
la esperanza de vida al nacer de las mujeres superaba en ocho meses a la de los
hombres. Hoy la supera en 6,2 años.
Entre 1981 y 1991, la esperanza de vida para los hombres aumentó 0,8 años y
para las mujeres 2,1 años. En Andalucía, en el mismo período, el crecimiento
fue mayor que en la media del estado (1 año para los hombres y 2,1 años para
las mujeres) y en 1996 la esperanza de vida al nacimiento era de 73,8 años para
los andaluces y de 80 años para las andaluzas.
En
general, en los países desarrollados, las mujeres han ganado un promedio de 23
años de vida adicional, por menos de 17 en los hombres.
En la Comunidad Andaluza, por ejemplo, aunque la mortalidad general
descendió en los últimos veinte años en toda la población, el descenso para
los hombres fue de 21,3 % (12 por mil habitantes en 1975 a 9 por mil en 1997), y
para las mujeres del 30,4 % ( 7,7 por mil en 1975 a 5,2 por mil en 1997)
(Memoria estadística de la Consejería de Salud, 1997).
Analizando las grandes causas generales de muerte por grupos de edad en
esta Autonomía, hasta los 14 años, las causas principales fueron las anomalías
congénitas, las afecciones del período
perinatal, las causas externas, los tumores, las enfermedades del sistema
nervioso y las infecciones.
Desde los 15 hasta los 64 años, las causas principales fueron los
tumores, las enfermedades cardiocirculatorias, las causas externas (accidentes y
suicidios), las enfermedades endocrinas
e inmunitarias, las digestivas y las respiratorias.
A partir de los 65 años, se
altera algo el orden y las causas principales fueron las enfermedades
cardiocirculatorias, los tumores, las enfermedades respiratorias, las
digestivas, las endocrinas y las genitourinarias.
Desde el período embrionario, el sexo masculino manifiesta una cierta
incapacidad congénita para su desarrollo frente al sexo femenino. En el momento
de la concepción los embriones masculinos superan a los femeninos a razón de
115 a 100, pero el nacimiento la proporción desciende de 105 a 100, debido al
mayor número de abortos y muertes antes del nacimiento de los primeros. Los
recién nacidos hombres también presentan tasas de mortalidad neonatal e
infantil más altas que las
mujeres. Aunque no se conocen las causas, una posible causa podría ser la
diferencia en los cromosomas sexuales. Las mujeres tienen dos cromosomas X y
ningún Y. Los hombres tienen un X
y un Y. En las mujeres, al estar emparejados los dos cromosomas X, corren menos
riesgos de sufrir consecuencias perjudiciales si un cromosoma X porta un gen
defectuoso, ya que el otro X con un gen normal, puede suplir y contrarrestar
el gen defectuosos. En los hombres, un gen defectuoso en su cromosoma
X o Y, carece de este efecto compensatorio. De ahí que padezcan con
mayor frecuencia enfermedades ligadas al X, como la hemofilia o la distrofia
muscular entre otras. De igual manera al nacimiento hay un 25% más de defectos
congénitos en niños que en ñiñas y mientras que hay mujeres con un solo
cromosoma X no existen hombres con un solo cromosoma Y.
Pero estas enfermedades son poco prevalentes y por lo tanto no pueden
explicar las diferencias de varios años en la esperanza de vida entre los
sexos. El argumento a favor de los estrógenos como factor protector en las
mujeres, que tiene menos grasas de baja densidad y menos colesterol en sangre
que los hombres, es un pobre argumento, porque las altas cifras de colesterol en
sangre de los hombres no se relaciona con las tasas de andrógenos sino con el
mayor consumo de los alimentos ricos en colesterol, causa principal de su exceso
en sangre, así como de las grasas de baja densidad.
En los países del Tercer Mundo por el contrario, las diferencias de
longevidad favorece más a los hombres que a las mujeres, porque la mortalidad
relacionada con el embarazo y el parto, da cuenta, por sí sola, del 25
por ciento de los fallecimientos de mujeres con menos de cuarenta y cinco
años y de un porcentaje que oscila entre el 33 y el 100
por cien de la diferencia por exceso en la tasa de mortalidad de las
mujeres con respecto a los hombres.
Analizamos las diferencias de salud entre los hombres y las mujeres en
España, para conocer por qué los cambios e intervenciones culturales no han
conseguido elevar la esperanza de vida de los hombres al mismo número de años
que las mujeres.
Material
y métodos
Para
estudiar las causas específicas de muerte y ver las diferencias entre sexos, así
como la razón de mortalidad H / M, que indica
el número de hombres que muere por cada mujer, usamos las tasas de España,
porque como algunas causas son poco frecuentes, la tasa de una Comunidad, aunque
sea grande como Andalucía, pueden ser poco representativas.
Los datos sobre mortalidad proceden de las
“Defunciones según la causa de muerte” (tomo I) publicados por el
Instituto Nacional de Estadística (INE) de 1991, que fue el último año censal
y recogen todas las causas de muerte procedentes de los certificados de defunción,
en números totales y en tasa por cien mil habitantes o por cien mil hombres o
mujeres.
Los datos sobre salud
percibida, morbilidad y hábitos de vida, se obtienen de la “Encuesta nacional
de salud“ que hace periódicamente el Ministerio de Sanidad y Consumo.
En la Tabla I están los 17 grupos de las causas de muerte de la
Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-9), ordenados según las tasas
por cien mil habitantes, con el número de la CIE,
causa de muerte, tasa de
mortalidad general y de cada sexo, y razón de mortalidad Hombre / Mujer
Tabla I
Causas de muerte en la población española en 1991
|
Nº Orden |
Nº CIE |
Causa |
*Tasa General |
**Tasa Hombres |
**Tasa Mujeres |
Razón H/M |
|
1 |
VII |
Enf. ap. cardiovascular |
352,2 |
325,8 |
377,6 |
0,8 |
|
2 |
II |
Tumores |
208,3 |
252,4 |
152,4 |
1,6 |
|
3 |
VIII |
Enf. ap. respiratorio |
80,5 |
100,9 |
60,7 |
1,6 |
|
4 |
IX |
Enf. ap. digestivo |
48,2 |
57,4 |
39,4 |
1,4 |
|
5 |
XVII |
Causas externas |
47,9 |
71,9 |
23,9 |
3 |
|
6 |
III |
Sist.endocrino-inmunitario |
33,5 |
30,8 |
36,0 |
0,8 |
|
7 |
XVI |
Signos mal definidos |
18,4 |
16,5 |
20,1 |
0,8 |
|
8 |
X |
Enf. p. genito-urinario |
18 |
18,9 |
17,1 |
1 |
|
9 |
V |
Trastornos mentales |
16,5 |
12,2 |
20,7 |
0,5 |
|
10 |
VI |
Enf. sist. nervioso |
12,8 |
13 |
12,5 |
1,4 |
|
11 |
I |
Infecciones |
10,2 |
11,8 |
8,7 |
1,3 |
|
12 |
XIII |
Enf. |
7,2 |
|
10,3 |
0,4 |
|
13 |
XIV |
Anomalías congénitas |
3,6 |
4,0 |
3,2 |
1,2 |
|
14 |
IV |
Sangre y órganos
|
3,5 |
3,5 |
|
|
|
5 |
XV |
Afecciones Período Perinatal |
3 |
|
2,5 |
1,4 |
|
16 |
XII |
Enf. piel y |
1,1 |
0,7 |
1,5 |
0,4 |
|
17 |
XI |
Complicación embarazo,parto y puerperio |
|
|
0,07 |
--- |
*Muertes por cien mil habitantes o **por cien mil
hombres o ***cien mil mujeres.
Razón: número de hombres por cada mujer
Hombre
Mujer
Razón H / M
Enf. Cerebrovascular
94,6
130,4
0,7
Otras enf. Cerebrovascular
93,4
120,0
0,7
Infarto agudo miocardio
81,0
46,8
1,7
Enf. Hipertensiva
5,6 10,6
0,5
(Tasas de mortalidad por 100.000 hombres o mujeres)
En este grupo de causas, la mortalidad general de las
mujeres es mayor que la de los hombres, pero el aumento es debido a que la
mortalidad por enfermedades cerebrovasculares e hipertensión de las mujeres es
mayor a la de los hombre a partir de los 85 años, mientras que la mortalidad
por infarto agudo de miocardio en los hombres, es superior a las mujeres en
todos los grupos de edad. Es decir, la mortalidad por enf. cerebrovascular es la
causa principal de muerte de las mujeres mayores de 85 años.
II. Tumores Malignos 252,4
152,4
1,6
Labio, boca y faringe
9,4
1,5
6,2
Esófago
7,6
1,1
6,9
Estómago
20,6
13,8
1,4
Tráquea, bronquios y
Pulmón
68,4
7,0
9,7
Mama
--
27,4
-
Próstata
23,0
--
-
Testículo
0,1
--
-
Cuello útero
--
2,4
-
Cuerpo útero
--
6,5
-
Ovario y anejos
--
6,3
-
Vejiga 13,6 2,8 4,8
(Tasa por 100.000 hombres o mujeres)
En los órganos que son comunes a hombres y mujeres,
la razón de mortalidad entre los hombres es siempre superior a las mujeres,
sobre todo para el cáncer de pulmón, esófago, boca y faringe y vejiga. La
mortalidad por cáncer de estómago es algo superior entre los hombres, y ocupa
el segundo lugar, después de la mama, entre las mujeres. En los órganos específicos
de cada sexo, destaca la mortalidad por cáncer de mama en la mujer, seguido por
el cáncer de próstata en los hombres. La mortalidad por cáncer de ovario y
cuerpo de útero en la mujer es tres veces superior a la del cáncer de cuello
de útero.
VIII. Aparato respiratorio 100,9
60,7
1,6
Bronquitis, enfisema
y asma
13,1
7,2
1,8
Otras enf. Respiratorias
69,4
36,1
1,9
(Tasas por 100.000 hombres o mujeres)
Excepto en la neumonía, en los otros grupos la razón
entre los hombres es casi el doble que en las mujeres.
IX. Aparato digestivo 57,4
39,4
1,4
Cirrosis y otras enf.
crónicas de hígado
28,1
11,7
2,4
Otras enfermedades
25,61
25,0
1
(Tasas por 100.000 hombres o mujeres)
La diferencia de 1,4 hombres por mujer se debe a las
cirrosis y otras enfermedades crónicas de hígado.
XVII. Causas externas
71,9
23,9
3,0
Accidentes tráfico
31,1
8,8
3,5
Suicidios
11,1
3,9
2,8
Envenenamiento
accidental
4
0,9
4,4
Homicidios
1,3
0,4
3,2
Otros accidentes
18,7
5,8
3,2
(Tasas por 100.000 hombres o mujeres)
Por causas externas se mueren casi tres hombres por
cada mujer. La tasa de mortalidad más alta es la causada por accidentes de tráfico
y otros accidentes en hombres. Aunque los suicidios, envenenamientos
accidentales y homicidios son menos frecuentes, la mortalidad de los hombres es
también tres y cuatro veces superior a la de las mujeres.
Hombre
Mujer
Razón H / M
III. Enf. Endocrinas e
Inmunitarias
30,8
36,6
0,8
Diabetes
16,6
29,5
0,5
Trastornos de la inmunidad
y otros
13,9
5,8
2,3
(Tasas por 100.000 hombres o mujeres)
La mortalidad por
Diabetes hasta los 59 años es igual o superior en los hombres. A las edades de
60 a 69 años la tasa se iguala en los dos sexos y a partir de los 70 años, la
mortalidad de las mujeres supera a la de los hombres.En los trastornos de la
inmunidad se incluye el SIDA, con tasa
de 37,2 y 11,9 por cien mil hombres
entre 25 y 49 años respectivamente, frente a una tasa máxima en las mujeres de
25 y 29 años de 9,6 por cien mil.
La salud percibida
Conocemos
bien las causas de muerte pero existen pocos datos estadísticos que nos
indiquen cuales son las principales enfermedades que padece la población o la
tasa de incidencia de los diferentes tipos de tumores, salvo en los casos de
algunos registros provinciales o autonómicos. Ocurre igual con los datos de
morbilidad hospitalaria que sólo hace referencia a las patologías más
frecuentes que producen de hospitalización.
El
Ministerio de Salud y Consumo, a través de Centro de Investigaciones Sociológicas
(CIS) elabora periódicamente la Encuesta Nacional de Salud que permite hacer
una valoración subjetiva del estado de salud de la población así como
determinados hábitos de vida que se consideran perjudiciales.
Comparamos
los datos de las encuestas de los años 1987 y 1995 para la población mayor de
16 años. Los publicados en 1995 están menos desagregados, en función del
sexo, por grupos de edad, tamaño de municipios, situación social y nivel de
estudios que los de 1987, por lo que la comparación se reduce a los apartados
en los que existe la desagregación.
Las encuestas abarcan a la totalidad de la población, sometida al proceso de estratificación mediante un muestreo polietápico, por conglomerados, con selección de unidades primarias de muestreo (municipios), y de unidades secundarias (secciones) de forma aleatoria proporcional y de las unidades últimas (individuos) por rutas aleatorias y cuotas de sexo y edad.