HOMBRES POR LA IGUALDAD
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EXCMO. AYUNTAMIENTO DE JEREZ    DELEGACION DE SALUD Y GENERO

"Accidentes: la masculinidad como factor de riesgo”
Luis Bonino

Dicen los expertos que durante estas fiestas morirán en accidentes de  tráfico alrededor de 200 personas. Seguramente, como otros años, el 40%  serán  jóvenes, atribuyéndose a su "comportamiento imprudente" (velocidad  excesiva, no uso de cinturón o casco, cansancio, alcohol o drogas) la causa  principal de esa mortalidad ( El Pais del 14-12-2003).

Un hecho se repite año a año: la mayoría de esos jóvenes que se matan o matan son varones, y de las mujeres muertas, muchas son acompañantes.  Esto  no debería sorprender: la conducción temeraria e imprudente está íntimamente relacionada con el actual modelo de masculinidad en el que se socializa a  los varones. Este modelo, que fomenta  la autosuficiencia, la temeridad, la competitividad o la omnipotencia,  exige también durante la adolescencia la realización de  pruebas de demostración de esas cualidades, como parte del camino de "hacerse hombre". Muchos de los  comportamientos imprudentes de riesgo  que   los jóvenes realizan, funcionan (conciente o inconscientemente) como esas pruebas de virilidad. Por ello, para muchos  varones, la prudencia no es valorada -y hasta es a veces rechazada-, ya que ejercitarla los puede dejar en el lugar de "poco hombre" ante sí mismo, o frente a la mirada vigilante de sus amigos o novias, también socializados en el mismo modelo. Los  ejemplos  que estos varones reciben de su contexto masculino cercano( parientes, amigos), en cuanto a imprudencia  al volante y consumo de alcohol refuerzan esto.

Quienes, desde las ciencias psicosociales estudiamos hace tiempo los comportamientos masculinos insistimos una vez más que debe tenerse en cuenta estas realidades  al diseñar políticas de seguridad vial, y para ello es necesario destinar esfuerzos en actuaciones  preventivo-educativas orientadas específicamente a los varones. Y de éstas,  especialmente las centradas en desafiar el modelo tradicional de  "lo que un hombre debe ser, y en ayudar a  promover un modelo de hombre –una masculinidad- que no deba ser probada y en el que la prudencia y el cuidado por  los demás sean también apreciados valores masculinos. Decimos esto porque aunque , por supuesto, la imprudencia debe sancionarse, es necesario entender que para muchos jóvenes varones- y para algunas mujeres que los rodean- ella es una forma de realizar las "pruebas de hombría" que el  modelo  exije, y esa forma no se podrá disminuir sólo con el peso de la ley.