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“Las
reuniones de hombres están llenas dé presunción” |
El sociólogo Josep Vicent Marqués
es uno de los ponentes de las jornadas que debaten el papel del hombre ante el
reto de la igualdad
GLORIA
MORENO •
JEREZ.
- Usted fue uno de los pioneros en la creación de los llamados grupos de hombres o del movimiento masculino.
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Bueno, alrededor de los años 70 empezamos a reunirnos algunos que éramos cónyuges,
novios o ex novios de feministas, a imitación de un sector feminista que era básicamente
grupos de reflexión de mujeres. Para mi la experiencia fue particularmente
positiva por muy intensa, aunque hubo quien no la resistió, que se dormía en
todas las reuniones y después de eso sí he estado trabajando profesionalmente
sobre el movimiento masculino y desde el punto de vista muy próximo a los
feminismos, porque quizá habría que decirlo en plural para no identificar el
feminismo con una imagen única y caricaturesca.
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¿Qué son, para entendernos, los grupos de hombres?
- En realidad, hay una mezcla de cosas que van desde personas que lo que queremos es acción, en el sentido de algún tipo de activismo pacifico, hasta gente que lo que quiere es aprender a relacionarse con hombres de una forma un poco distinta. Porque normalmente una reunión entre hombres está presidida por la presunción de algo, aunque sea la presunción de saber de bolsa más que nadie o de haber sido el que mejor ha interpretado cómo debía haber alineado a su equipo el entrenador de fútbol y son reuniones en las cuales normalmente no se habla con sinceridad. Uno, por ejemplo, no cuenta que está mal a no ser que piense que el otro está peor o no cuenta que hace seis meses que no liga.
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¿De qué se habla entonces en estos grupos?
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De los últimos de esta época no lo sé muy bien, pero de lo que yo
conozco, un poco de todo desde contarnos nuestras primeras sensaciones, lo
primero que nos chocó al convertirnos en hombres o cómo llevamos el cambio de
la situación. Lo más interesante suele ser que no haya un método.
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¿A los hombres les ha pifiado con el paso cambiado este nuevo
protagonismo de la mujer y el tema de la igualdad?
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Al conjunto de la población sí. Ahora estamos tratando de organizarnos
un poco gente que a lo mejor de pequeños tuvimos dificultad de entender el
mundo que se nos proponía. Por ejemplo, aunque parezca una historia antidiluviana,
yo no conseguí entender a los 15 años cómo demonios por una parte los chicos
decían que era muy divertido la sexualidad y que las chicas eran unas estrechas
y después cuando una chica bailaba cerca la ponían verde. Yo decía: pero esto
es absurdo así cómo van a cambiar de actitud. Era una incoherencia y de esas
hay muchas.
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Pero, bueno, la mayoría de los hombres no se plantea este tipo de
cuestiones.
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La verdad es que no. Por ejemplo, el error típico es que los hombres
para conocer a las mujeres les preguntan a otros hombres, cuando lo lógico es
ni siquiera preguntar sino oír y observar a las mujeres. Mi héroe predilecto
es un chico muy joven que se fue a la librería de mujeres de Madrid y dijo: me
va fatal con las chicas me podéis dar bibliografía. Pues muy bien, lo preguntó
en una librería feminista, no se lo preguntó al más chulo de su barrio que es
lo que hubiese hecho otro.
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Entonces, ¿qué papel tienen que asumir ahora los hombres?
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Yo creo que todos, excepto el de parir. Ese es el problema, que algunos
vean la igualdad de una forma restrictiva cuando para mí es expansiva. Es
decir, supongo que tengo que ocuparme más de la ropa de lo que me hubiese
tocado sí no hubiesen cambiado las cosas. Pero yo por ejemplo, en este momento,
he podido asombrarme de mi capacidad para dormir a un niño por un procedimiento
tan poco maternal como el de inventarme una melopea cantándola; yo creo que el
niño se dormía para evitar seguir oyéndome. Las posibilidades son muchas.
Yo he llegado a partirme de risa discutiendo de marcas de detergentes con una
mujer.
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En esto de las labores del hogar, ¿las mujeres somos a veces nuestras
propias enemigas?.
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Sí, una mujer pierde la guerra cuando dice: trae aquí la escoba, que
para hacerlo tan mal lo hago yo. Hay muchos hombres que consciente o
inconscientemente utilizan el hacerlo mal para no hacerlo.
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¿Se va por el buen camino?
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Muy lentamente y quizá habría que hacer una huelga general porque la
lentitud es extrema. Además, están apareciendo formas de machismo entre los jóvenes
y con el síndrome que se creo sobre el sida ha habido un recrudecimiento de la
ilusión de seguridad que la gente se crea encerrándose en la familia. Hay una
situación de crisis, en este momento idealizamos las formas tradicionales.