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ASESINOS DE MUJERES |
Lamento que un hombre, columnista de un diario de nuestra ciudad, que dice clamar desde el desierto añore los días (no se si los tiempos) en que el periódico “El caso” ofrecía el tipo de reportajes que a él le gustan, aquellos que explicaban con todo lujo de detalles el porqué y el como de las mujeres muertas por sus maridos, novios y amantes.
Eran tiempos en los que a estos asesinatos se les llamaba crímenes pasionales.
Coincido con él en que unos cuantos votos más no legitiman un homicidio, como tampoco lo hace el placer por leer unos cuantos reportajes periodísticos de factura macabra.
Pero
sugerir que quienes impulsan las políticas de igualdad de “sexos” son cómplices
o inductores del aumento del número de mujeres asesinadas por sus parejas o ex
parejas me parece excesivo y no se si es constitutivo de algún tipo de delito.
No
habla claro y no se si entre tanta demagogia trata de exculpar a los homicidas o
propone que mantengamos las desigualdades de género para que ningún hombre
sienta cuestionada su autoridad sobre las mujeres. Parece
insinuar que si los perversos y los réprobos dejan de manipular a las
mujeres con su demagogia feminista y estas dejan de dar motivos, sus hombres no
apreciarán la frustración que les provoca su autonomía y la paz volverá a
los hogares.
Que yo sepa la educación no modifica la naturaleza, pero conviene aclara que la propia existencia de los sentimientos es un producto cultural y por tanto un componente de la personalidad que los padres y la sociedad insisten en educar a través de múltiples mensajes: los niños no lloran, lo normal es la heterosexualidad, etc.
Ni siquiera los celos son universales, sentimientos de temor a perder algo que creemos nos pertenece y que encontramos en los inicios de muchos de los casos de malos tratos que acaban en asesinato.
José Ángel Lozoya
Hombres por la Igualdad
Jerez