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Luis Bonino Méndez |

Es psiquiatra y psicoterapeuta, especializado en varones y parejas desde 1980.
Argentino,
reside en Madrid desde hace 12 años, y allí es Director del Centro de la
Condición Masculina
Actualmente
se interesa en las estrategias de cambio masculino hacia la igualdad y el
bienestar compartido, la salud
mental y las violencias masculinas
y su efecto en las mujeres -especialmente los micromachismos-, y las nuevas
paternidades. A estos temas ha dedicado numerosos artículos.
También es colaborador docente en universidades, formador de formadores y colaborador en las estrategias educativas y sanitarias para promover la igualdad y combatir la violencia masculina realizadas por organizaciones gubernamentales ( Senado, Instituto de la mujer, Direcciones de la mujer de Asturias, Madrid, Pais Vasco y Valencia) y no gubernamentales españolas. Ha sido coorganizador de la Campaña europea del Lazo Blanco y ponente en las Jornadas sobre masculinidades realizadas en Barcelona, Sevilla y San Sebastián desde 1999.
OBSTÁCULOS A LA
COMPRENSIÓN E INTERVENCIONES SOBRE LA VIOLENCIA (masculina) CONTRA LAS MUJERES
-aperturas al sistema sanitario-
La
violencia contra las mujeres es un grave problema social sobre el cual todas las personas deberíamos actuar para que pueda ser
erradicado, y un primer paso para ello es que debe ser comprendido y reconocido en toda su complejidad.
El
modo en que dicho reconocimiento sea efectuado será fundamental a la hora de pensar intervenciones. Desde un modelo de pensamiento estratégico sobre el cambio,
las soluciones a un problema derivan de la concepción que se tenga acerca de ese problema. En el caso de la violencia, actualmente la concepción hegemónica es simplista, oscurecedora, y está constituida
por una serie de explicaciones, algunas populares o naturalistas ,otras "científicas", muchas de las cuales actúan
como obstáculos al avance en el conocimiento y en el desarrollo de intervenciones eficaces no paliativas. Un abordaje integral y transformador
requiere la remoción de estos obstáculos. - una ruptura epistemiológica-, que sólo puede hacerse a través de herramientas de
conocimiento críticas con el tipo de conocimiento que los producen, que permitan visibilizarlos, desconstruirlos y deshacerlos. Y esas
herramientas son, desde mi punto de vista: la perspectiva feminista de género, la consideración de la subjetividad de los sujetos en juego y
un enfoque estratégico de cambio centrado en la prevención.
En
la siguiente lista enumeraré algunos de esos obstáculos, y las sintesis de las nuevas perspectivas resultantes de operar sobre ellos con
las herramientas mencionadas:
Obstáculo
1: CONSIDERACION DEL PROBLEMA DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES COMO DEL ORDEN DE LO "OBJETIVO", ALEJADO Y AJENO A LA PERSONA QUE HABLA DE ÉL
Nueva
perspectiva: consideración del problema como del orden de lo subjetivo, lo cercano y lo no-ajeno. La violencia siempre nos toca de un modo u otro, como sujetos u objetos.
Se experiencia subjetivamente y frente a ella no se es nunca objetivo, colocándose habitualmente mujeres y varones en posiciones
valorativas disímiles respecto a ella. De esto por supuesto no escapan quienes que se ocupan profesionalmente del problema, y cuando
creen que lo pueden hacer, en realidad lo hacen a costa de su propia persona y la de aquellas objeto de su asistencia.
Obstáculo 2:
VISIBILIZACIÓN SOCIAL DE LA VICTIMA-MUJER/NIÑ@ E INVISIBILIZACIÓN DEL VICTIMARIO, CON CONSIGUIENTE
DEFINICION DEL PROBLEMA COMO "DE MUJERES",
Nueva
perspectiva: definición de la violencia contra las mujeres como un problema de producción fundamentalmente masculina, con
particularidades diferenciales según los diversos contextos interpersonales en los que se realiza. Nombrar a los varones supone responsabilizarlos y también hacerlos
sujetos posibles de prevención y de compromiso para colaborar activamente en la lucha contra la
violencia.
Obstáculo
3 : CONSIDERACION DEL PROBLEMA DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES COMO DE CAUSALIDAD INDIVIDUAL
Nueva
perspectiva: consideración del problema como de causalidad estructural, compleja, social, genérica, histórica, personal , y en una
matriz cultural que propicia, legitima y perpetúa el ejercicio de la violencia contra las mujeres(cultura de dominación masculina con modelos
sociales de relaciones desigualitarias de género)
Obstáculo
4: DEFINICION ACOTADA DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES Y PERCEPCIÓN SOLAMENTE DE SUS FORMAS MÁS GRAVES
Nueva
perspectiva: definición ampliada de la violencia como una estrategia con fines de subordinación y/o anulación, con utilización de la fuerza -en sentido amplio- en un contexto
de abuso de poder, y un atentado consiguiente a la integridad personal . Desde esta definición surge como uno de los pilares de las nuevas intervenciones sobre la violencia la
visibilización y/o desnaturalización de las formas menos graves de violencia – entre ellos los micromachismos-, y su papel como caldo de cultivo para formas más graves, a través especialmente de detectar sus
efectos en la vida, salud y libertad de las mujeres , y para aumentar su percepción y disminuir la tolerancia frente a ellas.
Nueva
perspectiva: revisión crítica de las "causas" de la violencia contra las mujeres tales como el alcoholismo, las drogas, los
factores socioeconómicos, el "descontrol" por ira, celos, frustraciones, las patologías mentales o los conflictos de pareja , y comprensión del
efecto limitador (intentan explicar solo violencias físicas) y justificador de los mitos.
Obstáculo
6: PERCEPCIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES COMO INCIDENTES RELACIONADOS CON LA AGRESIVIDAD Y EL "DESCONTROL" DE
ALGUNOS VARONES
Nueva
perspectiva: percepción de la violencia como un proceso relacionado con la dominación y el control masculino que realizan en diversos grados casi todos los varones ya sea en
forma directa (dominación agresiva o controladora) o como usufructo de ventajas de género. Proceso que no está directamente relacionado con "comportamientos
irregulares" sino con motivaciones y cuestiones de "autodefensa" frente a la "rebelión" femenina y que se ve como legítimo por muchas personas.
Nueva
perspectiva: revisión crítica de las "provocaciones" femeninas, el masoquismo o la conveniencia de la mujer, o la madre
como socializadora exclusiva de los varones en el uso de la violencia, como "causas" de la violencia, entendiéndolas como variantes responsabilizadoras hacia la mujer.
La excesiva importancia que se está dando al problema del "hombre maltratado" es una última versión de estos mitos.
Obstáculo
8: DESCONOCIMIENTO DE LA CORRELACIÓN ENTRE LOS FORMATOS HEGEMÓNICOS DE MASCULINIDAD Y FEMINIDAD, Y LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES
Nueva
perspectiva: reconocimiento de la correlación entre violencia contra las mujeres y masculinidad hegemónica (por los valores que
promueve), y de la masculinidad y feminidad hegemónicas como factores de riesgo al ser organizadoras de identidades desigualitarias.
Correlación de esto con las violencias entre varones y la pedagogía del castigo y el autoritarismo. Necesidad de la construcción o
jerarquización de masculinidades resistenciales que se apoyen en valores pacíficos y respetuosos, igualitarios y democráticos.
De
esta perspectiva, así como de algunas de las otras que aquí se comentan, se puede deducir que la
reflexión autocrítica masculina sobre la propia posición en las relaciones con las
mujeres se torna imprescindible.
Obstáculo
9: DESRRESPONSABILIZACIÓN DE CASI TODOS LOS VARONES EN RELACION A LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES, (Y AUN DE LOS VIOLENTOS) Y CULPABILIZACIÓN FEMENINA
Nueva
perspectiva: desculpabilizar a las mujeres y responsabilizar a los varones, que se encuentran en relacion a la violencia en algun lugar del continumm violencia-no violencia
/igualdad-desigualdad, desde el cual actúan, y a la sociedad que la permite por acción u omisión.
Obstáculo
10: RESISTENCIA MASCULINA AL CONOCIMIENTO DEL PROBLEMA, Y TENDENCIA A NO PERCIBIRSE CASI NUNCA COMO VIOLENTO (VIOLENTOS SON LOS OTROS)
Nueva
perspectiva: importancia de la motivación para el no-cambio masculino, la defensa de los "derechos masculinos", y la naturalización de las ventajas de género .
Necesidad de utilizar un abanico de palabras que designen los diversos tipos de violencia y no solo "violencia" que es la que produce el máximo rechazo masculino y
obstaculiza el acercamiento autocrítico al problema.
Obstáculo
11: RESOLUCION DEL PROBLEMA DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES CONSIDERADA COMO DE ÍNDOLE
PENAL Y EDUCATIVA
Nueva
perspectiva: consideración del problema como necesitado de intervenciones pluridisciplinares, sociales, penales, educativas, pero también de
índole sanitario. Definida la violencia masculina también como un problema de salud se pueden pensar a los varones que ejercen, o que pueden ejercerla, como sujetos posibles de
prevención, detección precoz, asistencia y rehabilitación, para evitar daños a la salud ajena y a la propia (ver anexo I)
A
partir del trabajo con personas de todas las edades, victimas, varones que ejercen violencia y profesionales del tema, estoy cada vez más convencido que para luchar eficazmente
contra la violencia contra las mujeres es prioritario trabajar para que todos estos obstáculos sean visibilizados y removidos. Que las mujeres y los varones no los ignoren, y que
especialmente los operadores sociales que se ocupan del tema ( en la justicia, la sanidad y la educación) no queden seducidos por
ellos.
Desde
hace unos años me dedico a la formación de personal sanitario y educativo en temas relacionados con la violencia masculina, y en dicha formación, la jerarquización de la remoción
de los obstáculos antes enunciados cobra un lugar especial. Aunque muchas veces la expectativa del alumnado es el aprendizaje de
"técnicas" y la obtención de "información", sin ese trabajo previo, dicha expectativa solo permite saber más de lo mismo, sin ruptura con el conocimiento
sesgado y entorpecedor de abordajes integrales que aquí hemos intentado criticar. Solo un nuevo modo de conocimiento puede permitir nuevas
perspectivas desde las cuales la incorporación de informaciones útiles y el empleo de técnicas eficaces será posible.
Claro,
por supuesto, que para que ello sea factible deberemos animamos en primer lugar a cuestionar (y autocuestionarnos) los modelos sociales
de relación entre mujeres y varones y los formatos hegemónicos de masculinidad y feminidad. Y en este cuestionamiento, como hemos visto, la utilización de
herramientas críticas de conocimiento antiobstaculizadoras serán un instrumento adecuado . Ese es nuestro desafío. Sólo así se podrá transitar desde la utilización de
un conocimiento-cómplice de la violencia hacia un conocimiento lúcido y transformador que permita un abordaje individual, social e
institucional eficaz en la lucha contra la violencia hacia las mujeres.
BONINO,
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Luis Bonino es
psicoterapeuta de varones y parejas, y Director del Centro de estudios de la Condición Masculina, de Madrid
tel +34 91 309 3771 -- cescom@wanadoo.es
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Anexo I:
Inclusión del ámbito sanitario en las intervenciones contra la violencia hacia las mujeres. Importancia de la reconversión
profesional.
Hasta
ahora en nuestro país – España-, las acciones contra los varones que ejercen violencia contra las mujeres se han centrado en
medidas punitivas, actuación por supuesto adecuada en cuanto la violencia es un delito. Sin embargo, ello no basta. Estas acciones se centran sobre las violencias de más
gravedad, la mayoría de los hombres que ejercen violencia no lo hacen de un modo físico ni psicológico "grave", y por tanto no son denunciados, pero sus
comportamientos suponen un problema que afecta a la salud femenina -física y mental- y a su autonomía. También las medidas
educativas comienzan a ensayarse, pero ellas suponen un largo período para que pueda percibirse su efectividad
Una comprensión amplia de
la violencia contra las mujeres, derivada de la remoción de los obstáculos que fue abordada en el cuerpo de este artículo, nos
permite incluir también al ámbito sanitario como lugar de intervención, además de
estas ya mencionadas penal y educativa
Desde
hace varios años, desde diversas organizaciones de la Unión Europea y la OMS se comienza a recomendar que hay que trabajar con los varones de todas las edades y su violencia a
nivel de prevención y de intervenciones precoces, y que el sistema sanitario tiene en ello un papel que jugar. Este sistema, además
de ser el receptor natural de muchas mujeres con problemas precoces de salud derivadas de la violencia que se ejerce contra ellas, es uno de los únicos
lugares por donde se puede detectar a muchos varones que ejercen distintos tipos de violencia que no llegan a situaciones por las que
pueden ser denunciados. Y por tanto es un excelente lugar para abordajes precoces del problema.
Los
varones que ejercen violencia están delante de los ojos de l@s profesionales de la salud, circulando por el sistema sanitario:
solicitan asistencia por sus problemas de salud, consultan por estres laboral o alcoholismo, acompañan a sus mujeres, y siempre son parte de la familia que l@s
profesionales asisten. Est@s profesionales podrían tener la mejor ocasión de preguntar, confrontar, o recomendar, acerca de diversos aspectos de la violencia masculina, e
intervenir o derivar. Sin embargo, al no saber qué hacer con los varones, llegan a pensar frecuentemente que no son sujetos posibles de acción, y por tanto pierden posibilidades de abordaje.
Pero,
¿qué intervenciones dirigidas a varones en relación a la problemática de la violencia hacia las mujeres se pueden realizar en el sistema sanitario?. Aunque en nuestro país no
están muy desarrollados, existe experiencia mundial sobre diversos y escalonados abordajes al problema, dirigidos a subgrupos específicos de varones, por edad, situación psicológica
y según gravedad y antigüedad del problema. Esa experiencia indica que, como todo problema que tenga una vertiente relacionada con la salud se puede con él realizar estrategias
de:
Promoción
de la salud fomentando el desarrollo de comportamientos cooperativos, cuidadosos corresponsables y presenciales de los varones en todas las actuaciones sociosanitarias, y a través de módulos específicos en las actuaciones perinatales, de
salud sexual y reproductiva, pediátricas y en la de cuidados de personas.
Prevención
primaria, para reducir la probabilidad de aparición del problema favoreciendo la transformación de los factores de riesgo ( roles de
género, autoritarismo familiar, aprendizaje de la violencia), así como diseñando estrategias para
hij@s de varones que ejercen violencia.
Prevención
secundaria, para detectar precozmente el problema, intervenir rápida y eficazmente. -antes y no después
de las violencias graves-, con varones que ejercen violencia de todo tipo. Especialmente estrategias
de intervención para varones en riesgo (previolentos), o con manifestaciones iniciales de violencia psicológica o física, tales como
aquellos en crisis por sentimientos de pérdida de poder, así como aquellos con tendencia a la posesividad, al "descontrol", impulsividad, o ensimismamiento, que puedan
ser varones de riesgo si están muy aferrados al modelo masculino tradicional. O varones con factores de riesgo coadyudantes p agravantes. Varones todos estos cuyos comportamientos
hay que tomar muy en serio como indicadores de riesgo, y en los que es fundamental detectar los activadores de su violencia. Y también
estrategias destinadas a disminuir el usufructuo de las ventajas de género favoreciendo la redistribución de lo doméstico
Prevención
terciaria, para reducir los efectos del problema y evitar recidivas con programas de recuperación y rehabilitación. En el caso de las
estrategias para los denunciados y encarcelados habitualmente en casi todos los países con experiencia en el tema, se realizan por fuera del sistema sanitario, en programas
independientes que para ser exitosos deben estar coordinados con el sistema judicial. Sin embargo, la articulación con el sistema sanitario en estos casos, también se presenta
como prometedora.
Excepto
para las últimas estrategias, que requieren dispositivos específicos y con personal entrenado,las demás pueden ( y deberían) ser realizadas -así como la atención a las
mujeres victimas de maltrato- en cualquier lugar del sistema sanitario aunque los centros de Atención Primaria pueden cumplir un lugar
especial en este sentido. También pueden tener otro lugar jerarquizado como las especialidades y colectivos que trabajen en áreas cercanas a la prevención y promoción de la
salud, tales como médicos de familia, pediatras, matronas, salud mental.
Para
que estas estrategias se desarrollen es imprescindible la reconversión de los recursos profesionales que, hasta ahora, no están preparados para realizarlas .Por ello se
hace prioritario brindar la necesaria formación específica a l@s profesionales del área sanitaria (medic@s,
ATS, trabajador@s sociales, psicolog@s, ...) , para que puedan trabajar preventivamente con varones "utilitarios" o dominantes,
detectar varones previolentos y violentos, eventualmente trabajar con ellos o poder derivarlos a lugares especializados.
La
formación a los profesionales debería ofrecer un amplio panorama sobre la identificación, comprensión y abordaje de la violencia masculina y los varones que la ejercen (anexo
II). Para esto, no basta un entrenamiento puntual, sino que debe ser necesario un proceso de formación/sensibilización continuos, desobstaculizador de las trabas al conocimiento,
desmitificador y autorreflexivo. Un proceso que requiere un desaprendizaje desde la perspectiva de género y el respeto mutuo de las particularidades, sin el cual la interiorización
de nuevas disposiciones es imposible de lograr.
Es
fundamental ofrecer esta formación no solo a los profesionales de los dispositivos públicos, sino también a los de los privados, ya que estos últimos -especialmente en el area
de salud mental- son a los que acuden muchos personas, especialmente de clase media que no utilizan los dispositivos públicos. Y por supuesto, los formadores deben haber sido
formados a su vez, siendo fundamental para ello la reflexión autocrítica sobre las conexiones entre cultura patriarcal,
masculinidades, feminidades, violencia y la propia experiencia personal.
En
nuestro país, apoyados en este interés de abordar la violencia masculina en el sistema sanitario, se ha comenzado a incluir un módulo sobre este tema en diversos programas de
atención sociosanitaria hacia la violencia contra las mujeres para personal sanitario que se vienen realizando desde 1998, como parte de los planes estatales y/o comunitarios
contra la violencia,
Estos
programas,-en los que colaboro- todos de formato similar y que procuran incluir la problemática de la violencia como un asunto también de salud, están siendo organizados en
diversos lugares del sistema sanitario por diferentes comunidades, ayuntamientos ,por algunas asociaciones médicas, y a partir
de convenios entre organizaciones sanitarias y el Instituto de la Mujer. Hasta ahora, el gasto económico que estos cursos
conllevan han salido en pocas ocasiones del presupuesto sanitario, y sí de los organismos
de la mujer.
En
todos ellos la participación profesional es voluntaria, siendo quienes más concurren representantes de los colectivos de enfermería,
trabajo social y de matronas, y personal previamente sensibilizado, la mayoría mujeres. En cambio, representantes del colectivo médico
y de salud mental, así como varones han sido minoría. Es un desafío actual lograr la concurrencia de profesionales menos implicados en estas cuestiones.
Específicamente
en los cursos organizados por el Instituto de la Mujer , la concurrencia total ha sido en los últimos 4 años, aproximadamente de 600 profesionales. El Instituto, además, ha
editado este año un importante documento titulado "La atención sociosanitaria hacia la violencia contra las mujeres", el
que incluye entre sus capítulos todos los objetivos del módulo sobre violencia masculina (anexo II) al que nos hemos referido
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La
formación a los profesionales sobre las intervenciones con los varones que ejercen violencias debería dar un amplio panorama sobre la identificación, comprensión y abordaje de
la violencia masculina, teniendo como objetivos al menos los siguientes:
Promover
el conocimiento de la compleja causalidad de la violencia y de los obstáculos sociales que se oponen a dicho conocimiento.
Promover
la identificación de las múltiples formas de violencia masculina y la visibilización de aquellas invisibilizadas o normalizadas, así como sus efectos.
Contribuir
a la ruptura de la moderna mitología social sobre el hombre violento (Eurobarómetro 1999 y CIS 2001 sobre violencia doméstica), que minimiza el problema, confunde efectos ,
coadyudantes y agravantes con causas, y legitima la justificaciones y excusas para la violencia masculina.
Jerarquizar
la importancia de considerar la violencia como estrategia de control y dominación, y no como comportamiento derivado de descontroles
agresivos o causas externas variadas que actúan como justificaciones.
Comprender
la relación entre el ejercicio de la violencia y la masculinidad tradicional.
Detectar
los diferentes tipos de varones que ejercen violencia y sus eventuales riesgos diferenciales para la salud y la vida ajena y propia.
Ser
eficaz en las intervenciones iniciales en las consultas con varones, entrenándose en cómo preguntar y confrontar con ellos para evaluar su tipo y grado de violencia, o cómo
aprovechar enriquecedoramente para ese propósito las consultas con sus familiares.
Aprovechar
los momentos de crisis o transiciones vitales en los varones que ejercen violencia, momentos en que es más fácil conseguir cambios vitales.
Tener
un amplio conocimiento de los diferentes programas de intervención psicosocial específica existentes para varones, para correctas derivaciones, en los casos de mayor gravedad
Favorecer que los
profesionales varones se impliquen, así como que todos l@s profesionales conozcan los programas contra la violencia que alientan a los
varones a combatirla (por ej. la campaña del Lazo Blanco), y finalmente generar el interés de desarrollar estrategias preventivas y de promoción de la salud, para fomentar el
desarrollo de comportamientos cooperativos, cuidadosos, corresponsables y presenciales de los varones, en todas las actuaciones sanitarias, y a través de programas específicos en
las actuaciones perinatales, pediátricas, de salud sexual y reproductiva, y en la de cuidados de personas.