HOMBRES POR LA IGUALDAD
EXCMO. AYUNTAMIENTO DE JEREZ   DELEGACION DE SALUD Y GENERO
YO NO QUIERO QUE DANIEL ME REDIMA 
Carta pública a Orlando Nuñez

 Estimado Orlando:

Cuando salió a luz pública la denuncia en la cual Zoilamérica (Narváez)  acusa a Daniel (Ortega) de haberla abusado sexualmente, yo me pregunté ‘cuál sería tu posición sobre este asunto. Sé que estás en una posición  difícil. Por un lado, has compartido con nosotros, el Grupo de Hombres  Contra la Violencia, nuestra visión de lucha por deshacemos del  machismo y del macho que todos llevamos por dentro. Por otro lado, vos  sos uno de los que le han apostado a la transformación del Frente desde  adentro. Así que he estado expectante sobre cuál sería tu posición.

 Cuando leí el artículo sobre la ética y el poder (a propósito de la  denuncia hecha por Zoilaménca) que escribiste en la revista Envío, tu  posición no me quedó clara. Estaba escrito en un lenguaje demasiado  abstracto para mí. Así que con mucho interés leí tu opinión sobre el  caso en la entrevista que le concediste recientemente a Oksana Estrada  del semanario “Siete Días”. Esta vez hablaste más claro. Por fin creo  tener algunas luces sobre tu opinión. Tu posición parece ser que si  Daniel fuera juzgado sería un chivo expiatorio para el resto de  nosotros, ya que todos hemos pecado. Si te entendí bien, también afirmás  que en lugar de juzgar a Daniel deberíamos juzgar al sistema de  relaciones entre hombres y mujeres. Estoy de acuerdo con vos en que  tenemos que juzgar al sistema, pero con los otros puntos de tu posición  yo disiento.

 En esa entrevista vos decís: “Muchos machos y mucha gente quisieran que  Daniel fuera el redentor; que su condena fuera como la condena de  Jesucñsto, que él redimiera nuestros pecados, que a él lo crucificaran  y nosotros nos laváramos las manos”. No, Orlando, yo no quiero que  Daniel me redima. Pues si Daniel cometió el abuso del cual se le acusa,  eso me revela que no es ningún Cristo, sino un hombre de carne y hueso  como el resto de nosotros. Un hombre que cedió ante las tentaciones del  poder.

 Por supuesto que yo tampoco estoy libre de todo pecado, pues al igual  que muchos hombres he incurrido en abusos. Así que tampoco soy el  indicado para tirar la primera piedra, pues mi pasado me dice que en mí  hay un potencial para abusar. Lo sé porque de adolescente fantaseé mucho  con abusar a niñas menores que yo. Y aunque me muera de vergüenza, tengo  que confesar que abusé de una prima mía. Una prima que es para mi casi  una hermana, pues crecimos juntos. Yo la espiaba mientras se bañaba y  algunas veces la toqué dormida. Una noche ella me descubrió y me  confrontó. Y aunque en ese momento inventé cualquier excusa para no  aceptar responsabilidad sobre el hecho, ya no volví a hacerlo.

 Pero como notarás hay una gran diferencia entre mi situación y la de  Daniel, se llama PODER. Yo no era ninguna figura paterna para mi prima.  Tampoco representaba a ningún hombre importante para la Revolución.  Tampoco era el que le satisfacía sus necesidades materiales. Es más, ni  siquiera tenía el poder de la mayor edad, pues mi prima y yo nos  diferenciamos en edad por unos cuantos meses. El único mayor poder que  yo tenía en comparación con ella fue el de ser hombre. Pero este poder ‘no le impidió a mi prima confrontarme. Me dijo: “Si lo volvés a hacer, ‘le voy a decir a mi mama que te corra de la casa”. Con eso tuve.

‘Es cierto que los hombres somos criados en una cultura machista que  alimenta nuestras fantasías sexuales con imágenes de violación. Así que  no es extraño que, como vos decís, “la mayoría de los maridos violan a  sus mujeres de una u otra manera”. Es cierto que el abuso sexual es un  tema que no hemos querido tocar públicamente debido a la doble moral de nuestra sociedad. Es cierto que tenemos que llevar al banquillo de los  acusados al machismo y a la civilización por la larga historia de abuso Página 2 de 4  que han tenido que vivir niñas y niños. Pero que la mayor parte de los ‘hombres seamos abusadores o potenciales abusadores no significa que debamos absolver a Daniel.

‘Todos somos responsables del tipo de sociedad que hemos construido, pero  de sus actos individuales es responsable cada quien. Necesitamos cambiar ‘la  sociedad, pero también necesitamos cambiar los hombres individuales.  Y para poder cambiar cada uno de nosotros, tenemos que dejar de culpar  al sistema por todo lo que hacemos, y asumir responsabilidad por  nuestros actos. No puedo negar que el machismo ejerce una fuerte  influencia en nosotros, pero los seres humanos tenemos potestad sobre  nuestras vidas. Si no, todos los hombres serían abusadores, y no lo son.

 Ni siquiera los niños que han sido abusados alguna vez, se vuelven todos  abusadores en su adultez -- eso es lo que dicen los estudios.

 Así que no, Daniel no nos puede redimir a todos los hombres aunque  quisiera él o aunque quisiéramos nosotros. Cada quien tiene que  responder por sus propias faltas. No tenemos otra opción que emprender  cada uno el camino de su propia redención. Creo que ya emprendí el  camino hacia la mía. Después que mi prima me confrontó, pasé por un ‘período de sentimiento de culpa que me hizo renunciar a toda actividad y fantasía sexual. No pude tener novia o pareja hasta ya comenzando mi ‘edad adulta. Hace algunos años le pedí perdón a mi prima. Ella se hizo  la que ya no se acordaba. Pero sé que el abuso es uno de los recuerdos ‘más feos que tiene de mí. A pesar de eso no me rechaza; al contrario, me ‘trata con cariño. Esto me hace sospechar que ya me perdonó. Pero yo sé ‘que en el fondo mi tía y mi prima desconfían de mí. Quizás nunca más ‘volveré a recuperar su confianza. Es algo que lamento, pero es parte del ‘precio que todavía tengo que pagar. Estoy consciente que la redención no  es un “borrón y cuenta nueva” y que la confianza que me tenían sufrió un ‘daño irreparable.

‘Sé que la redención es un proceso que nunca termina. Tengo que  actualizarla cada día con el compromiso de nunca más volver a abusar de nadie. Me redimo con mi compañera no presionándola a tener relaciones  sexuales cuando ella no quiere. Me redimo con mi hermana  comprometiéndome y cumpliendo con no invadir nunca su espacio privado. ‘Me redimo con mis compañeras de trabajo evitando hacerlas sentir  incómodas con mi forma de mirar. En fin, me redimo cada día con cada ‘acto en el cual contradigo lo que me enseñó el machismo.

‘Si Daniel le hizo a Zoilamérica todas las cosas de las que ella lo  acusa, eso se llama abuso sexual. Si es verdad, entonces Daniel tiene ‘una cuenta pendiente con Zollamérica y con la justicia. Si Daniel  compensara el daño que hizo en justa manera, con eso no estaría más que ‘redimiéndose a sí mismo.

Siempre fraterno,

Rubén Reyes Jirón
Míembro del Grupo de Hombres Contra la Violencia
Managua, Nicaragua