HOMBRES POR LA IGUALDAD
EXCMO. AYUNTAMIENTO DE JEREZ   DELEGACION DE SALUD Y GENERO

 Joan Vílchez Cambronero

1-Introducción

Quiero compartir con vosotros y con vosotras algunas reflexiones, sobre la identidad, las emociones y la sexualidad. Surgidas desde mi experiencia personal como ser humano , hombre y  padre ,  y como profesional de la salud,  con experiencia en psicoterapia, sexologia, grupos de hombres y mixtos.  En torno al tema del elemento emocional en los procesos de cambio, de maduración y  de transformación de roles . Meditar  acerca de algunos obstáculos que dificultan una igualdad / equidad más real entre los hombres y las mujeres.   Esbozar algunos  factores objetivos y subjetivos que pueden frenar o facilitar los cambios al profundizar  en las relaciones de igualdad. Llamar la atención  sobre la importancia del contacto con lo emocional  en  la  salud afectiva y sexual.

Para los hombres y las mujeres  interesados/as en procesos de cambio personal, es muy recomendable reconsiderar  las diversas masculinidades y feminidades.  Explorar , en el aquí y ahora , nuestras polaridades  femeninas y masculinas , cómo están presentes o ausentes en nuestras relaciones y en nuestro interior, posibilitando el contacto, la flexibilidad y la integración en nuestra identidad.  Y abrir nuevas vías para re-equilibrar nuestras  necesidades, en diálogo permanente con el ecosistema social actual.

Los conceptos de masculinidad y feminidad son culturales y relativos, no son naturales ni universales. Cada sociedad del planeta, en cada momento histórico y en función de sus características propias, tiene un conjunto de valores particulares.  A partir de unas pocas diferencias biológicas entre mujeres y varones, cada sociedad establece todo un conjunto de creencias, actitudes y comportamientos arbitrarios y diferenciales que son considerados  ”normales” dentro de ese contexto.   Hay culturas que son más rígidas y otras más flexibles, a la hora de diferenciar, establecer e intentar perpetuar el rol de cada persona en función de su sexo biológico.  También es diverso el grado de tolerancia social respecto a las desviaciones individuales de los modelos de identificación propuestos (los estereotipos), que cada cultura ha ido incorporando en sus tradiciones.  Los roles pertenecen también al inconsciente individual y colectivo, condicionando y distorsionando nuestra visión “lógica” de la realidad (parcialidad), la identidad personal (masculino / femenino)  y se manifiestan en los prejuicios y en las actitudes y actividades cotidianas.

Nuestra sociedad occidental y la española en particular, con toda una larga tradición patriarcal y sexista, mantiene todavía una  división entre los sexos, diferenciando   los papeles de mujeres y varones, a nivel sexual y social y establece dos clases o categorías de personas:    de 1ª :  varones  /  de 2ª : mujeres.

Por lo cual dentro de la “lógica” consciente  y / o inconsciente de este sistema, lo masculino es más valorado que lo femenino.  Estas diferencias y valores opuestos y discriminantes, se consideran en muchos ámbitos, todavía ,  ”lo normal” , “lo natural” y se transmiten y se justifican desde las diversas instituciones sociales:  las ciencias, la religión, el ejército, la familia, la ideología oficial, etc...

La consideración del varón como ser superior a la mujer, tiene lugar en los diversos ámbitos de su vida personal y social, incluído el terreno sexual.  Por ello, la educación amorosa y sexual, ha sido diferente para las chicas y para los chicos, lo cual ha producido dos modelos eróticos , diferenciados y opuestos, parciales y reduccionistas respecto a la sexualidad y al amor, antagónicos y en conflicto permanente. Así nos encontramos con un doble código :

Para los hombres más tradicionales, el desafío actual es ser capaces de reconocer realmente a las mujeres como iguales,   valorar e integrar   los elementos considerados femeninos, e incorporar a su vida las tareas que antes les eran ajenas, al considerarlas propias de las mujeres ( cuidado, nutrición, autonomía doméstica,etc.), y estar dispuestos a compartir con las mujeres, en igualdad de condiciones, los espacios laborales y sociales considerados masculinos.  Algunos hombres se conciencian del modelo sexista al sentir cómo otros hombres o la sociedad maltratan o discriminan a su mujer, a su hija .... entonces pueden empatizar con las mujeres y solidarizarse activamente, siendo nuevos agentes del cambio.

Quizás los varones más próximos a los planteamientos igualitarios sean aquellos que (por sensibilidad o por las circunstancias) han sido más conscientes,  en su propia experiencia vital, de la injusticia del sistema patriarcal. Que han sentido en su propio ser la violencia, la rigidez y arbitrariedad de los roles sexistas,   que se han sentido víctimas del autoritarismo   y han podido ,en ocasiones, empatizar con las mujeres, conocerlas desde el respeto  e identificarse con ellas, asumiendo las reivindicaciones feministas. El  desafío para  algunos  hombres, a veces, es  filtrar  e  integrar creativamente los aspectos válidos de su masculinidad.

Estar en paz con uno mismo,  implica poder movernos libremente, desde el propio   Yo y balancearnos entre nuestra polaridad masculina y femenina, en lo privado y en lo público. Esto permite la fluidez con los otros y las otras, genera progresivamente un  movimiento individual y colectivo expansivo hacia la igualdad, hacia nuevas lógicas y formas,  menos rígidas y más creativas.

IDENTIDAD

Desde la perspectiva reichiana , el YO es un concepto que  integra los múltiples aspectos del organismo humano. En cada etapa y momento evolutivo,  la relación entre las propias tendencias internas y las condiciones externas, van configurando una identidad propia , con elementos de permanencia y de transformación. La identidad aglutina e integra , además de los compromisos, valores e identificaciones actuales  , la historia biológica, la  emocional, la psicológica, la sexual, social...en la autoimagen y en las relaciones con las otras personas.

Los primeros contactos con el mundo y el placer experimentado,  las condiciones de seguridad existencial  y libertad de movimientos ,  las  situaciones emocionales  vividas y las no vividas , el cómo se han sentido e interiorizado las propias experiencias.....todo ésto condiciona las posteriores  posiciones mentales e ideológicas que tenemos, las cuales se asientan en el sistema emocional.   En el fondo, nuestros procesos de pensamiento , actitudes y comportamientos  tienen su raíz en las emociones.  La parte “biológica - emocional” de nuestro yo contiene la sabiduría de la naturaleza y los secretos de la autorregulación energética   del organismo , en  nuestra condición de mamíferos humanos en evolución dentro del ecosistema terrestre.  La identidad se percibe  como autoconciencia del yo,  en contacto con los propios procesos corporales  y  como individualidad dentro del grupo.  La parte cultural de la identidad la componen los valores, normas, comportamientos,  grupos, etc. con que nos identificamos . Desde el aspecto psicológico,   regulamos la adaptación del organismo al medio, construímos unas formas más o menos estables y flexibles de interacción con el entorno.

Durante la infancia,  en diferentes grados, momentos y formas, el organismo humano  ha tenido que renunciar a la maduración natural de su yo, a la satisfacción directa de sus necesidades vitales de placer y de amor, desarrollando como reacción  una especie de ¨coraza¨ o armadura para  controlar las emociones y pulsiones internas y para protegerse de la hostilidad externa.  La coraza   conlleva  una alteración del la percepción, una contracción del organismo en su totalidad, que suele reflejarse en bloqueos y tensiones musculares localizadas en algunos segmentos del cuerpo, ( aquellos que se estaban estructurando y asentando en el momento madurativo en que el organismo tuvo que acorazarse).  Implica una pérdida de contacto con el propio yo corporal, ( que tuvo que ¨reaccionar¨  con un estrés crónico, rompiendo su ritmo madurativo )  y alteraciones en la forma de percibir a los demás y al mundo.  LLeva a la rigidez de ciertos rasgos de carácter, de formas automatizadas de relación, de pseudocontacto, de evasión.  A la necesidad de seguir compensando en el ahora lo que me faltó entonces.   De seguir en el fondo  resignado o resentido contra lo que no tuve y sigo sin tener.  De ahí surge la reactividad actual hacia  la otra persona , al identificarla inconscientemente con quienes nos impidieron o nos negaron lo que necesitábamos en la infancia.

La identidad saludable es mucho más amplia que el “identificarse con” (copiar, imitar, parecerse a..... modelos reales o idealizados).  Es también estar en contacto biofísico y emocional con uno mismo, con el cuerpo, tener conciencia del  propio ser y estar, con formas flexibles ante el mundo.  Sin la necesidad de compensar  el miedo y  la  debilidad  personal del yo  mediante la identificación, a veces ciegamente, con los roles normativos, sean los que sean.  El carácter nos  autoengaña y nos disfraza, para tratar de seguir ocupando posiciones  ¨legalizadas¨ de poder, que no son justas, a través de las cuales, a veces, canalizamos pulsiones no tan presentables. Cuanto más  rígido es el carácter, más débil suele ser el Yo. Al percibir e interpretar  el mundo desde el carácter,  desde nuestro particular “sistema de seguridad”, vivimos defensivamente  la realidad .  Es necesario favorecer una identidad (biológica - psicológica - sexual -  social ) sólida, asentada en el respeto al propio ritmo de maduración personal. Que no tenga la niña o el niño que  compensar su vacío  existencial, su debilidad y vulnerabilidad, con pseudoidentidades virtuales, con la  anulación o la perversión de su yo, con roles y papeles rígidos que contengan su angustia....

Al recuperar la conciencia de uno mismo/a, como ser ¨sintiente¨, podemos des-identificarnos de los modelos introyectados y desarrollar la propia identidad. Conectando con las propias experiencias emocionales-vitales-históricas, recuperamos y centramos  nuestra identidad : quiénes somos, de dónde venimos, dónde estamos...para poder decidir, más real y libremente, hacia dónde ir, con / sin qué o quien y cómo hacer.

La herencia cultural sexista condiciona la identidad personal: interiorizamos lo que vemos a nuestro alrededor, la realidad coyuntural que experimentamos, los valores, comportamientos y actitudes de las personas e instituciones significativas a través de cuya interacción nos fuimos construyendo o destruyendo en nuestra historia.   De ahí el sentido de la lucha contra esos modelos, intentando evitar su reproducción automática. La posición de género (las actitudes, creencias, sentimientos, actuación  con mujeres y con hombres, el reconocimiento del niño y de la niña...), consciente o inconsciente, del educador, familiar, terapeuta, es decir, de la figura de autoridad con quien se relacionan el niño y la niña, condiciona  la forma de relación , la interiorización y la  repetición de pautas sexistas ó igualitarias.   Los patrones de relación emocional sado-masoquistas interiorizados en nuestra historia ,  se retroalimentan y perpetúan a través  de su repetición en la interacción  personal y social cotidiana.   Es necesario, para poder asumir realmente las posiciones igualitarias, una transformación  emocional amplia, individual y social,     hacia la   humanización y  la sensibilidad con la vida. Y medidas políticas, económicas, laborales, educativas, etc. que vayan posibilitando  los cambios.

Además de mente, somos cuerpo y energía viviente. Este  YO , que no es sólo racional, sino también emocional, biológico, energético (somos , a cierto nivel, una membrana con un quantum energético en interacción con el cosmos) ......   es complejo, amplio y profundo,  integrando la identidad biofísica - social y está  conectado energéticamente con todo. Somos también animales mamíferos, que podemos evolucionar como humanizados, pero  sin negar nuestras raíces.  Podemos regular nuestros instintos...o deformarlos  y  adaptarlos hasta cierto límite ..... pero existen.  Y reconocernos nos da un punto de realidad muy útil , por ejemplo,  en la comprensión de los problemas de salud.

En la práctica clínica, constantemente vemos la correlación   entre el  estado de salud actual y la violencia ejercida sobre el organismo humano en su historia , en momentos claves del proceso contínuo de adaptación   al ecosistema social  (útero-madre-padre-familia-vecinos-escuela- grupos , instituciones sociales,.....) .Estas tensiones se procesan a través del cuerpo, que tiene sus límites, que no es omnipotente, ni es un objeto mecánico que se pueda reparar o adaptar a todo.  Que es vulnerable, que se nos rompe y que enfermamos y hasta morimos....   Necesitamos acercarnos a conocer las necesidades  madurativas humanas y poner medios para cubrirlas, para satisfacerlas, creando condiciones favorables para la salud y  la alegría de vivir.

Que según sea el grado de salud y potencia del yo desarrollada -identidad- estaremos en mejores o peores condiciones de afrontar los conflictos de la vida, las crisis, los cambios, el protagonismo como expansión del yo cooperativo... o tendremos que luchar con una sola mano, mientras con la otra tenemos que estar luchando contra nosotros mismos, en vez de tener las dos manos disponibles para enfrentar la realidad.

Se trataría de propiciar   un yo lo suficientemente capaz de afrontar los retos y cambios de la vida, de ver el lado positivo  y  tener confianza.

Al tratar de integrar masculinidades y feminidades,  ante los  avances  actuales   hacia roles más igualitarios, algunos hombres y mujeres que han vivido referentes  tradicionales, suelen conectar con las carencias y límites por lo recibido de los padres, surgiendo la dificultad de asumir las nuevas exigencias y apareciendo la frustración, el resentimiento y la confusión, siendo entonces útiles los recursos reeducativos y terapéuticos. Afortunadamente, hoy dia no somos hombres = masculinos / mujeres = femeninas , ni falta que hace, .  Cada cual ha copiado e incorporado rasgos de hombres y de mujeres diferentes a su género, a través de  relaciones afectivas que ha tenido en su historia ,de los modelos de la madre y del padre , de las mujeres y los hombres con  quienes nos hemos desarrollado, en las familias, barrio, comunidad, etc.   interiorizando cosas de ambos géneros, en base a la relación y al contacto emocional  vividos, junto a las tendencias y presiones sociales de cada época .   Es interesante no parcializar  desde lo visceral ( p.e. , hombre = malo / mujer = buena ,  o viceversa) y ampliar la visión del sistema sexo-género con perspectivas que incluyan la globalidad de factores de nuestro ecosistema, tratando de comprendernos.  Para así poder asumir mejor cada cual su propia responsabilidad en el mantenimiento o el cambio de las situaciones de violencia manifiesta y oculta todavía “automatizadas” en nuestros modos de  funcionar.

VIOLENCIA
Desde el enfoque terapéutico reichiano, es fundamental distinguir la violencia de la agresividad, pues son conceptos  clínicos diferentes.  La agresividad (que etimológicamente viene de “ ad-gredior “, significa ir hacia, acercarse a...)  es  la manifestación saludable de la energía vital, movimiento expansivo desde el interior del organismo hacia el exterior, hacia el otro/a,  hacia el mundo, a la relación directa con algo o alguien, es acercarse a lo que uno quiere o necesita.  Conecta con la asertividad, en que implica una afirmación desde el Yo sin dañar ni destruir al otro.  Implica una posición existencial activa ante las propias necesidades vitales.  La agresividad, en este sentido, es la capacidad para vivir .

La violencia, por contra, es el  resultado de la carencia de placer , del abandono afectivo  y de la represión social de la propia agresividad natural , teniendo el organismo que sobresforzarse y deformarse para sobrevivir, al no poder seguir su curso ni su ritmo evolutivo natural , forzado por las circunstancias exteriores a construirse una “coraza caracterial”, para defenderse y mantenerse. ( una forma alterada particular de ser, de percibir, de interpretar la realidad, de funcionar, de relacionarse, etc. )  Aquí, el potencial energético del yo contraído - resignado,  va sobrecargando el biosistema, transformándose la energía  vital en destructividad, en violencia, como forma de descarga de la tensión acumulada.  La  coraza contiene   la historia personal y social del sujeto y las alteraciones quedan grabadas en la memoria muscular - emocional. Es energía retenida y estancada , como el agua de un pantano, como una bomba de relojería, etc.. Es como un tapón energético, un bloqueo afectivo-sexual crónico que se manifiesta en la tendencia a las relaciones sado-masoquistas,  con predominio de pulsiones ciegas y sin control cuando es activa y depresión o auto-agresión psicosomática cuando es pasiva.  La destructividad se canaliza según la forma caracterial del sujeto, con representaciones, acciones y formas condicionadas también por su aprendizaje de género.  El carácter es la capacidad para “sobrevivir” , de tener que sobreesforzarse y violentarse para adaptarse  a la realidad  social del ecosistema,  desarrollando dinámicas de funcionamiento estructuradas ( tipo esquizoides, borderline o neuróticas ) con  rasgos predominantes ( narcisistas, ambivalentes, obsesivos , compulsivos, masoquistas, fálicos, histéricos, etc.).

La violencia comienza ya en la vida intrauterina.  A través del organismo materno, sometido a las carencias y presiones sociales, pueden darse mejores o peores condiciones de desarrollo embriológico y fetal (equilibrio neurohormonal, agentes tóxicos, radiaciones, emociones intensas........)  El parto es otro momento histórico de transición, con frecuencia violenta,  del medio acuático al terrestre ,  ya que el parto sin violencia (tipo Leboyer) es aún minoritario.  La separación del recién nacido del cuerpo de la madre antes del primer año de vida, es otra violencia profunda, que  propicia  alteraciones psicóticas, pues somos fetos mamíferos “ prematuros “, que necesitamos completar la   gestación fuera del útero,  junto al cuerpo de  la propia madre, preferentemente, sin romper el vínculo corporal - emocional .  El destete brusco en vez de progresivo y gradual, es otro trauma oral duradero, que suele estar en la base de los transtornos depresivos-destructivos.  El no reconocimiento del propio ritmo vital del niño y de la niña, de sus necesidades afectiivas y sexuales y la educación autoritaria y compulsiva, son violencias añadidas.  El impedir el acceso afectivo y sexual a otros niños y niñas de su edad crea fijación edípica a los padres e inhibición y distorsión de la sexualidad genital, generando destructividad social.

Aún hay padres y madres que ejercen la violencia activa o pasivamente, como forma de “educación” de los hijos y de las hijas.  En realidad , instrumentalizan   la  etapa de dependencia infantil para imponerse atemorizando , estableciendo e inculcando relaciones de dominio-sometimiento.  Estos niños y niñas tienden a tratar a las demás personas como a ellos se les trata, reproduciendo cadenas de dolor, de poder, de incomunicación.  Estos padres y madres , inconscientemente,  reviven y   se desquitan de la violencia que ellos recibieron en su infancia, y que ahora, al cambiar su posición en el rol y estar en posición de poder, se descarga y justifica  irracionalmente, utilizando la destructividad como forma errónea de solucionar los conflictos. Es necesario cultivar y construir la democracia en el interior de las familias.

La violencia de  algunos hombres que llegan  al extremo de tratar de destruir física o emocionalmente a quienes más “aman”, las mujeres y los hijos e hijas, refleja la desesperación y el pánico del hombre acorazado al  abandono y a la soledad,   su dependencia emocional, nutritiva y  ”maternal”, de la mujer, la fragilidad  de su yo tras la máscara narcisista de la autosuficiencia. Por ejemplo, ante una situación de separación, en vez de , humanamente, poder sentir, expresar y reconocer los sentimientos (su dolor, su tristeza , su rabia , su miedo, su vulnerabilidad....) ,  asumiendo la realidad  , siendo capaz de autogestionarse  , de pedir ayuda , de permitirse cambiar.....   toda la tensión emocional contenida  y sobreexcitada , rompe su coraza  y explota la irracionalidad a través del odio, tratando de destruir el objeto de su amor , de destruirse a sí mismo y a todo lo vivo.  Poseído , inconscientemente , por el espejismo de  ” poder  vengarse”   de la madre, el padre y otras figuras afectivas de la sociedad ( reales o imaginarias ), que de niño pudieron violentarle activa o pasivamente en su proceso de crecimiento y socialización.   Al revivir  intensamente el  caos emocional interior, el desgarrador desamparo histórico, sin haberlo elaborado conscientemente ,  algunos hombres se desbordan visceralmente,  ”se les cruzan los cables” con la situación actual, surgiendo  la  reactividad y la descarga ciega de la destructividad acumulada desde la infancia.  Dentro de la estructura de relación sadomasoquista que se produce en los sistemas autoritarios, en los momentos de alta tensión emocional se puede dar  un cambio de polaridad , una inversión de roles: el que fue dominado pasa a ocupar la posición de dominante, siendo la violencia enajenada y  desproporcionada con la situación actual.

Es  útil entender los anclajes emocionales de las posiciones sexistas de muchos hombres y mujeres, cuyo precario equilibrio emocional se sostiene en seguir desempeñando los roles interiorizados, es lo que dá el espejismo de “seguridad” en medio del desequilibrio existencial que puede estar latente en algunos casos.

En el fondo de   las personas que hemos sido criadas en ecosistemas familiares y sociales autoritarios y sexistas,  pienso que, cual Dr. Jekill y Mr. Hyde, late  ”la bestia, el monstruo, el diablo”,  intentando  la descarga de la tensión....Los planteamientos igualitarios, en tanto que van extendiéndose y calando en los hombres, cuestionan, además de su equilibrio material, su código emocional interiorizado, la “programación emocional”  autoritaria instalada durante su crianza. Se  puede  desestructurar , en algunos casos y situaciones, el   equilibrio  de su coraza personal,   descontrolándose las pulsiones destructivas, que se    manifestarán  según los rasgos caracteriales de cada cual.

Debido a la interiorización negativa  de la madre o del padre, de las figuras femeninas y masculinas en nuestra historia personal, tendemos a  proyectar en el ahora la destructividad que acumulamos entonces, lo que nos impide una relación más real con  los otros y con las otras , en vez de  imaginaria o superficial. Es importante reconocer e identificar los movimientos emocionales  internos y externos, las particulares “transferencias” del pasado que podemos estar  reviviendo y proyectando ,  irracionalmente, en el momento presente.  Para entender las peculiares respuestas “violentas” que , en diversos grados, formas y situaciones,   hasta los hombres y las mujeres más progresistas podemos experimentar y que nos pueden doler, culpabilizar, avergonzar .... pero que a veces se han dado y se dan en el proceso social-personal de  concienciación y cambio a nuevos valores. El conectar con nuestros propios errores y límites,  es una ocasión, a veces dolorosa y otras gozosa,  de aprender y evolucionar con la vida, de crecer en humanidad...de tomar conciencia de nuestra realidad y madurar.

En la violencia de los hombres contra las mujeres y los niños, una de las tareas terapéuticas consiste en comprender y desactivar  los  automatismos emocionales interiorizados a lo largo de nuestra historia personal,  ayudar a salirse  de los roles duales (dominante-dominado) y  reconstruir y desarrollar  la propia identidad  individual y colectiva. Desactivar la violencia supone conectar con el Yo y favorecer su maduración, reconduciendo la energía vital hacia otros canales constructivos, para el hombre y la sociedad. Transmutar lo negativo en positivo es otro reto terapéutico:  ayudar   al hombre a liberarse  de la violencia contra sí mismo, contra las mujeres , los niños y las niñas, contra los otros hombres. Es necesario crear espacios terapéuticos donde poder conectar conscientemente con la propia violencia , reconocerla y transformar realmente las pulsiones destructivas en energía creativa, en maduración emocional, en aprender a cuidarse a sí mismo y a las demás personas.

Si queremos prevenir la violencia y la destructividad, debemos reconsiderar sus raíces personales y psicosociales. Y fomentar otras condiciones de crianza más ecológicas que garanticen la autorregulación y  faciliten la  maduracion de cada niña y de cada niño,  desde el respeto hacia su propio ritmo, a sus peculiaridades, a su temperamento y necesidades.  Si sembramos escucha, amor y respeto, si vamos  creciendo junt@s,  cosecharemos salud, alegría de vivir, de cooperar y  el  poder sentirse y estar en paz con un@ mism@ y con  el mundo.

CRIANZA

El estar el hombre en contacto real y cotidiano con sus hijos e hijas,   participando activamente en la crianza, le conecta con sus emociones más profundas y le humaniza. Esto es algo que, afortunadamente para todos y todas, cada vez más hombres van comprobando al asumir su función de padres presentes, compartiendo y alternando  con las mujeres las tareas  de cuidado y  atención a sus crías.

Desde la promoción de la salud,  es interesante conocer algunas referencias acerca de las condiciones que, en síntesis, pueden facilitar la satisfacción de las necesidades afectivas y  sexuales durante la crianza:

Contar desde el embarazo con una buena “pulsación” biológica ( vitalidad )   Un parto lo más natural posible.  Durante el primer año de vida, evitar la separación prolongada del bebé del cuerpo de la madre.

Una vivencia de la oralidad suficientemente satisfactoria , favoreciendo la lactancia natural. Facilitar que el destete sea gradual , no traumático.

Ofrecer las respuestas adecuadas al niño y a la niña en el momento del descubrimiento de sus genitales, con idéntico valor y significado al pene y al clítoris - vagina.  Dar una referencia positiva de nuestra sexualidad  a la niña y al niño que entra en la etapa edípica.

Respetar la libertad sexual en los juegos infantiles y favorecer el encuentro y la intimidad de los niños y de las niñas  sin obstáculos ni interferencias.  Con frecuencia el adulto, por su propia ansiedad y percepción acorazada, toma por degeneradas y hasta peligrosas las manifestaciones sexuales naturales. Proporcionar a la infancia y juventud  lugares y locales apropiados para su encuentro afectivo - sexual sin molestias.

Como advertía  W. Reich, “la restricción de las relaciones sexuales, conduce a la clandestinidad y desfiguración de la sexualidad .Para formar una estructura no autoritaria en el niño, es preciso salvaguardar su movilidad biológica y sexual”.

En los comienzos del siglo XXI, aún nos queda mucho que aprender sobre las necesidades evolutivas del animal humano, de las condiciones óptimas para nuestro   desarrollo personal y social. Pero podemos ahora reivindicar y construir las condiciones  sociales básicas para que tener hijos e hijas sea una opción libre y placentera, para la madre, el padre y sobre todo, para que las niñas y los niños del presente y del futuro puedan madurar desarrollando  su  Yo ,  saludable y amorosamente.

Las conquistas sociales de las mujeres, en el ámbito laboral, por ejemplo, no han ido acompañadas de medidas (sociales, económicas, políticas, educativas...) de discriminación positiva, que posibiliten el ejercicio de la maternidad en condiciones realmente saludables, para la madre y su cría.  Aún se penaliza laboralmente a mujeres que se quedan embarazadas. No hay apenas posibilidades de poder elegir las condiciones personales que necesita cada mujer para parir de manera natural , en vez de tener que someterse al parto clínico hospitalario. Que  la baja maternal de sólo  cuatro meses es inhumana, que tendría que ser de un año, como mínimo, siendo tres lo óptimo. Que al compaginar la crianza con el trabajo , los horarios han de ser flexibles, para las personas que hacen la función de madre y de padre, con posibilidad de jornada parcial y remuneración , promoción y reincorporación justas. Que se valoren realmente y se reconozcan , a todos los niveles, estas funciones naturales y humanas que potencian la salud y el bienestar del nuevo ser,  desde su primer ecosistema .

SEXUALIDAD

La sexualidad actual, en nuestro modo de vida estresado, competitivo, superficial....es frecuentemente compulsiva, mecánica, evitando el contacto con lo emocional y el encuentro, viviendo  soledad en vez de fusión energética.....  Habitualmente, no somos dueños de nuestro tiempo, ni estamos en contacto con el ritmo  que necesitan nuestros procesos naturales para autorregularse: acercamiento, juego, comunicación, confianza, íntima conexión , abandono..... . ¡Esperamos tanto del sexo !.  Porque sabemos que nos ayuda a sentirnos bien, a fluir con la vida.  Cuando nuestra sexualidad se estanca, si podemos escuchar nuestro cuerpo , encontraremos los paralelismos y entenderemos mejor las compensaciones  que se están dando, con nuestra vida laboral, amorosa, creativa ..... al igual que en otros momentos de nuestra historia personal.

Las diversas manifestaciones amorosas y sexuales habituales, contienen pulsiones de todo tipo (exhibicionistas, voyeuristas, fálicas, sádicas, masoquistas, narcisistas, pasivas, activas, etc.....). Es interesante el placer que pueden aportar las diferentes prácticas sexuales en sí mismas ,  siendo conscientes de la forma en que se viven, en la realidad y en la fantasía, si es un  juego erótico libre , espontáneo y compartido con placer por ambas personas  y respetando las preferencias y los límites de cada cual......... o si es una forma de sometimiento-imposición, de relación de poder, de barrera o defensa para controlar y  no abandonarse , fusionarse energéticamente, y entregarse  a la otra persona. Si es un encuentro desde el yo o si estamos atrapados por nuestro carácter, instrumentalizando el sexo para otros intereses.

El organismo funciona como un todo.  Cuando se produce el descontrol fisiológico con el orgasmo, también se dá una descarga emocional: se liberan tensiones afectivas, sensaciones y sentimientos que emergen a la conciencia. Si consideramos  la dimensión  energética , en la eyaculación precoz, por ejemplo,  el hombre a veces dice sentir “frustración por no poder controlarse”, rabia, impotencia, temor......... y cree que si se siente mal “es  sólo por” la eyaculación precoz.  Cuesta entender que ambos fenómenos son sincrónicos,  como manifestaciones holográficas,  movimientos energéticos que se dan en todos los planos: mental, físico, emocional, relacional.....aunque con un lenguaje distinto .  Que todas las emociones que  ha estado conteniendo con su coraza , en ese momento de descontrol físico, también aparecen en el plano emocional, asociadas al orgasmo -   eyaculación.   A medida que el propio yo sexual se va recuperando conscientemente y el cuerpo va fluyendo y regulándose, encontrando y abriendo otras vías de expresión emocional, de funcionamiento más cercano al propio ritmo individual, el síntoma pierde el sentido patológico, es cuando se va autorregulando la sexualidad, ya no tiene   ”carga dramática” el desenlace de la  intimidad sexual ; los afectos encuentran otros  canales y formas de expresión más naturales .... y la cama , sin armas ni disfraces,  deja de ser un terreno de conflicto y puede ser un lugar de encuentro, de comunicación, de fusión y  de abandono al placer y a la  capacidad de amar.

LA PAREJA

Ese hombre que intenta estar al dia , que se adapta o lucha por relaciones de igual a igual con la mujer, que constata las mejoras que para los hombres tienen,       también , las nuevas situaciones de equidad, conforme profundiza,    siente a veces la contradicción entre sus emociones más íntimas y su nueva imagen o actitud. Si decide realmente evolucionar, de algún modo ,  pasa por un  cierto proceso de reciclaje existencial y de transformación emocional,  atravesando un periodo de ¨crisis¨ personal y relacional. Por ejemplo, al  intentar  desprenderse de las expectativas afectivas “maternas” (ser más cuidado, tener más disponibilidad  de la mujer para satisfacer sus demandas de afecto y de placer ....) vivencia un cierto conflicto interno y externo,   una tensión  que puede reflejarse en irritabilidad, somatizaciones, estados depresivos, aumento de inseguridades y temores, manías, respuestas de alejamiento afectivo o explosión de pulsiones hasta entonces controladas, entre otras.

La vida en pareja (relación de dos personas como opción),  implica  un compromiso compartido y supone una inversión de energía, de implicación...a la que  muchas  personas tienen o no  acceso y permanencia en cortos o largos períodos vitales. Cuando estamos en pareja , es importante luchar  por objetivos compartidos para   favorecer y consolidar cambios sociales: p.e. el cambio en las condiciones de crianza y acceso a lo social. Ser capaces, además de los objetivos propios de mujeres  y de  hombres como individuos y colectivos específicos,   de encontrar el punto de encuentro a reivindicar y propiciar junt@s.

Como dice un chiste,   ”hoy día, las parejas duran menos que las hipotecas.”  La pareja es un espacio social donde se descargan y metabolizan las tensiones excedentes, las que se contienen en las relaciones formales con otras instituciones: escuela ,trabajo, sociedad..... Hoy está sobrecargada. Debido a la celeridad de los cambios sociales, al vertiginoso aumento del ritmo-presión social y a la dificultad de adaptación-integración,  a veces la presión y el estrés son excesivos para nuestro equilibrio personal.

Cada vez la pareja  y la familia tienen que reciclar excedentes mayores de tensión, que a veces sobrepasan el punto de la dignidad personal, ante la imposibilidad de canalizarlas hacia  donde corresponda.

En la pareja, más que imponer ningún modelo de rol, se trata de  flexibilizar los roles, de poder transitarlos libremente sin encasillarse en  papeles marcados, no porque esté de moda, sino para madurar y  mejorar la comunicación y la salud.   Cuando se invierten los roles tradicionales, por ejemplo, que el hombre no trabaja y la mujer asume más esta función, aunque al principio pueda suponer un golpe al ego masculino, es una   alternativa real de supervivencia y abre un  proceso renovador, cuyos frutos se verán más adelante, tras integrar  las personas ambos roles, en otra forma de vivir , sentir y compartir la vida.

Cada pareja tiene que encontrar también su propia forma de funcionamiento, que puede ser variable según el momento y las circunstancias.  Cualquier posición de rol conlleva unos beneficios secundarios: si somos conscientes de ello podremos situarnos desde nuestro Yo y desde el Nosotr@s, en vez de funcionar desde el carácter, atrapados en roles.  La pareja es un organismo vivo, que genera su propia dinámica energética, relacional, etc.....  Es más que la suma de sus dos componentes:  es una dialéctica creativa.

CAMBIANDO DESDE LO  EMOCIONAL

¿Cómo percibimos los cambios?.  La percepción que cada cual tenemos de los movimientos internos y externos es diferente, según nuestra estructura caracterial, que deforma la interpretación de los acontecimientos actuales desde la experiencia del pasado, proyectándolos al futuro.  A menudo, desde el inconsciente , seguimos fijados a guiones del ayer que representamos en el escenario del hoy, atrapados en nuestros automatismos caracteriales que embrutecen la percepción de la realidad, despertándonos sensaciones, sentimientos e imágenes distorsionadas.......percibiendo  sólo lo que podemos tolerar emocionalmente. Podemos empezar a recuperar nuestras raíces, reconociéndones en nuestra naturaleza, también animal , recordando  que tenemos un sustrato biológico vital que cuidar, madurar..... que además de razón somos  emoción, sensación, intuición,  energía.... y que cada  subsistema tiene su propio código y dinámica, en interacción constante con los demás subsistemas  corporales, con los otros organismos  y con el mundo.

Ante el malestar emocional,  podemos cerrarnos y aislarnos...o  arriesgarnos a expresarnos, a compartir,  a mostrarnos y confiar en alguien ( amistad, pareja, familiar, terapeuta....) para volver a sentirse uno mismo en confianza con alguien,  para dejar de resistirse y abrirse a los movimientos que nos conectan con lo vivo. Recordar que la sensación actual por “eterna” que pueda parecer , es pasajera.  Que el estado de consciencia es cambiante, que lo que nos falta encontrar aparece en el momento oportuno, (si es que ha de aparecer y estamos receptivos y activos) . Que la vida sigue su camino, desconocido, incontrolable, pero no necesariamente asustadizo y encogedor, sino vital, expansivo, renovador.  Cada cual precisa encontrar el propio ritmo de cambio y de integración, los momentos y espacios para facilitar la reflexión - meditación - transmutación energética de la tensión potencialmente destructiva en constructiva. Y ayudarnos unos a otros en recuperar y prevenir la salud a todos los niveles, con apoyo  solidaridario y consciencia.

El cambio desde lo emocional : primero sentir, luego reflexionar, integrar y actuar. Si el cambio sólo es mental,  se dan contradicciones entre la imagen social y la vida íntima.  Se trataría de favorecer la autoconsciencia corporal, de pararse y escuchar el cuerpo : sentir las tensiones físicas y aflojarse, conectándose con la respiración,  permitiéndose cualquier sensación que aparezca, sin censura...... dejando aflorar   nuestra emoción, sin reprimirla ni negarla, en autoescucha reflexiva, para entenderla y entendernos.  Y a partir de ahí, conscientemente,  buscar las formas más óptimas de canalizarlas: de expresarnos y comunicarnos desde el propio sentir, asumiendo nuestra responsabilidad en lo que sentimos y en qué hacemos con esa “carga”, por dónde y cómo la  canalizamos y descargamos.....ó  si la retenemos ¿qué estamos incubando ?

Cultivar la capacidad de contacto con las emociones.  Con lo normativo podemos contener y controlar “hasta cierto punto” las pulsiones: de ahí  su necesidad legal y su utilidad social, así como la de los métodos y tecnicas   basadas en el autocontrol.  Más allá , el contacto con lo desconocido, la dimensión emocional  y energética entre los seres vivos, humanos, animales, plantas, naturaleza ....   Hay un inmenso espacio para la creatividad, para aprender a sentir, a expresar, a compartir, a cooperar ...... sin negar nuestros límites personales, las contradicciones entre lo que fervientemente postulamos a nivel ideológico y las limitaciones reales, objetivas y subjetivas que tenemos, nuestras deformaciones emocionales-relacionales, producto del ecosistema sexista en el que nos hemos criado-crecido-desarrollado......y en el que aún habitamos.

Cultivar la armonía con uno mismo: no olvidar, que en  la otra persona, grupo o realidad externa, tendemos a proyectar (automática e inconscientemente) los aspectos más rechazados de nosotros mismos :  nuestra sombra.  En la medida en que nos apropiamos de lo que es nuestro y asumimos la propia responsabilidad en lo que nos repele del “afuera”, ahí tenemos un espacio de posibilidad de cambio personal.

Mi  potencia real está en cambiar yo, no en cambiarte a tí. Si yo cambio mi forma de estar  y de posicionarme ante el otro o ante la otra,  la relación cambia.  Lo que yo emito consciente e inconscientemente (tono de voz, postura corporal, carga emocional...), influye en la relación.  Al cambiar yo, al no jugar a lo de antes contigo, el juego cambia, tras un cierto conflicto coyuntural y renovador.  El conflicto es inherente al crecimiento y al cambio: cuando algo ya no puede mantenerse como estaba, necesita transformarse, teniendo en cuenta todas las variables del sistema, cada uno de sus elementos y participantes.

A veces emerge lo pendiente, lo latente, lo dormido...sea positivo o negativo...para volver a enfrentarlo. El vivir la polaridad, no aferrándose a un polo, sino oscilando también hacia el otro, amplía el movimiento, nos facilita el fluir con los tiempos, desde el contacto con nuestro centro, nos balanceamos en la tormenta. ¿Qué pasa en una barca, si todos se  quedan en un lado ?. Se escora, puede volcar y hundirse. Es recomendable el estar abiert@s a otras opciones y soluciones, en el terreno profesional, amoroso, familiar, etc., sin complejos, sabiendo que hay otras alternativas a cualquier situación actual. El acercarme al polo que temo o rechazo, amplía mi universo perceptivo, favorece mi comprensión de los fenómenos, me centra.

¡ Cuánta energia perdemos intentando cambiar  a la otra persona ! Cuando ya sabemos, en el fondo, que el cambio empieza por uno mismo y por una misma,  por enfrentar esa parte o aspecto nuestro que con frecuencia estamos proyectando en el otro o en la otra. Sí que podemos pedirle al otro los cambios que nos gustaría que hiciera, así como informarle de los cambios que queremos o necesitamos hacer y proponerle lo que consideramos que él o ella puede hacer para ayudarnos. Y  corresponderle apoyándole en sus cambios. Es otra actitud, que promueve cambios de otra forma.

Es saludable que existan espacios y momentos de libre expresión emocional, de conexión con lo visceral, de pasión, de abandono a lo irracional...Y que también existan espacios y momentos de comunicación e interacción más racional, integradora de sensaciones y emociones en la conciencia, de elaboración mental de los conflictos . Y otros niveles de toma de decisiones compartidas. ( Sentir - Reflexionar- Integrar- Actuar).   Durante los procesos terapéuticos se abren emociones reprimidas hacia los padres, se rompe el silencio emocional, se dinamizan relaciones anquilosadas en la rutina con los demás, se conecta con uno o una misma a través del mostrarse  ante alguien , sintiéndose    y afrontando los  conflictos,  en actitud de comprensión y aceptación.

Cuidado con el  ”culto a lo emocional” .  Las emociones son ciegas y necesitan también integrarse racionalmente, decidiendo desde el Yo la forma de expresión.  Esto que siento ahora, aunque es mi realidad subjetiva,  puede no ser coherente o proporcional con la  realidad objetiva.  No censurar ni juzgar la emoción; sí comprender y poderse cuestionar la forma de  canalizarla: ahí está la cuestión, en ¨la forma¨,  que es una manifestación de  nuestro carácter, el  cual podemos flexibilizar y cambiar.

Atención al juego del imaginario:  a sustituir al otro o la relación con el otro, por lo que yo siento, pienso, imagino,  supongo “poniendome en su lugar” ..., sin contrastarlo ni situarlo, directamente con la persona concreta, favoreciendo los mal entendidos y el narcisismo. Es muy saludable atreverse a preguntar  y acceder directamente a la otra persona , arriesgándonos a recibir su propia y real respuesta.

El contacto con lo emocional es un elemento regulador del cambio, nos dice donde estamos realmente. Ante la confusión y la dificultad de adaptación a lo que nos ocurre, nos orienta en la búsqueda de alternativas... Nuestro reto : conectar con nuestro ser, pararnos y escucharnos, sentirnos para saber qué necesitamos. Y a partir de ahí, aprender a cuidarnos, a darnos, a pedir...Sin imponer ningún modelo ideal, sino proponiendo, alentando   alternativas, opciones, cambios...que nos permitan un ciclo vital saludable, placentero  y entrañablemente compartido.

 REFERENCIAS
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