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Nadal H. Blázquez Salom |

VIOLENCIA
EN LAS PAREJAS DE NOVI@S: una lista de distribución.
1-.
Introducción.
Delitos
cibernéticos, sexo por Intenet, chats...
Nos ha tocado vivir la era de la revolución en las comunicaciones,
pero, sobre todo, la de la revolución cibernética. Navegar por la red nos
ofrece la posibilidad de difundir y recoger información de forma rápida y
barata, ágil y sugestiva. La investigación de un tema requiere de un trabajo
de campo que muchas veces se ve dificultado por los altos costes, los tiempos
invertidos en salvar distanciar, la falta de contactos... Todos estos handicaps
nos los soluciona hoy en día un simple ordenador y un moden. Nosotros creemos
en esta posibilidad y la aplicación concreta a un campo de estudio, presentado
y dirigido por la Dra. Carmen Orte (profesora de la asignatura “Inadaptación
Social” en la Universitat de les Illes Balears), “la violencia en las
parejas de novios/as”, legitima nuestro intento de crear un foro de discusión/debate
que aúne a investigadores, profesores universitarios, profesionales de los
servicios sociales, alumnos y afectados, víctimas y, eventualmente,
victimarios, en un mismo espacio para intercambiar y compartir experiencias e
informaciones.
La
idea nos parece apasionante, el trabajo ingente y los resultados y la
operatividad una incógnita que sólo el tiempo desvelará.
Por
otra parte, debemos reconocer que, a nivel general, siempre se ha circunscrito
la violencia doméstica dentro de un contexto matrimonial o en proceso de
separación. Claro está, al menos numéricamente hablando, que es así en un
porcentaje elevado. Además son los datos más evidentes, más estudiados y que
trascienden más, pero no debemos eliminar otras posibilidades. Creemos que el
abuso y los malos tratos están presentes de alguna manera en todos los ciclos
de la vida en común, aunque la forma de manifestarse pueda variar durante los
mismos.
Nuestro
primer objetivo era la formación de una lista de distribución/debate, para
dejar después una puerta abierta a la opinión personal e, incluso, expresión
de experiencias personales, al igual que realizar un debate con la aportación
de nuevos puntos de vista en los distintos campos que hemos trabajado. Estamos
convencidos de que hemos conseguido cumplir estos objetivos, dado que:
Se
ha reunido a un grupo de personas con un interés común: 17 alumnos de la
Dra. Carmen Orte, 5 profesores universitarios españoles y 51 personas sin
identificar introducidas por medio de los diferentes puntos de conexión
existentes en la red. Con un total de 73 miembros en la actualidad. Debemos
decir que cada día se están incorporando nuevos socios a la lista dándole
vida, diferentes opiniones y nuevos puntos de vista.
Se
ha dado a conocer a una gran cantidad de portales en Internet para su difusión,
búsqueda y reclamo informativo.
Se
ha presentado en las distintas asociaciones, organizaciones y grupos contra
la violencia de género. Entre ellos “Hombres por la Igualdad”,
perteneciente a la Delegación de Salud y Género del Excmo. Ayuntamiento de
Jerez.
Es
conocida por los diferentes
grupos que investigan la Inadaptación Social desde las distintas
Universidades (en España y el resto del Mundo).
El
segundo objetivo era ser punto de encuentro del propio grupo de investigación.
A nuestro parecer hemos logrado, dentro del mismo, varios subobjetivos:
Que
cualquier persona pudiera expresar sus propias opiniones sobre temas
candentes o de actualidad
Crear
un espacio en donde se pudieran exponer al grupo los propios hallazgos
dentro de la investigación (secuenciación de la propia investigación,
resoluciones, aspectos bibliográficos, opinión de autores diversos, etc.)
Resultados
en los distintos campos de acción
que hemos investigado son:
En
las distintas asociaciones de homosexuales existentes en Palma de Mallorca
manteniendo lugar entrevistas personales con dirigentes y miembros de entre
las aportaciones podemos destacar una de las afirmaciones recogida: “la
situación del maltrato entre las parejas homosexuales se encuentra como
hace 20-30 años la situación de
las mujeres maltratadas.” Otra precisión que se debe hacer al respecto es
que muchas veces se confunde la agresión o la violencia doméstica en estos
colectivos con las agresiones homofóbicas.
Entrevistas
directas (metodología: grupos de discusión sobre un caso concreto), con
colectivos dentro del marco de la investigación. Nos llamó la atención
que la mayoría del grupo priorizó el maltrato psicológico al físico. La importancia de la amistad frente a una agresión, la
inconsciencia de la víctima sobre su situación, el alcohol y las drogas
como excusas para el abuso y, sobre todo, la desconfianza en la actuación policial y del sistema judicial fueron parte
de sus observaciones.
Casos
reales. Entrevistas con personas agredidas física y psicológicamente. Nos
han demostrado que hace falta una insfrastructura
institucional dirigida a la atención inmediata y de forma directa.
La rapidez de acción es un punto clave para la víctima, pero también para
el agresor. Ya que así se puede eliminar la continuidad del maltrato,
seguimiento de la víctima por el maltratador, etc.
La
bibliografía existente. Nos hemos encontrado gran cantidad de artículos y
libros sobre la violencia doméstica pero es pocos sobre la violencia en las
parejas de novi@s.
Exposición
de las distintas noticias diarias sobre el tema. Creemos que “la información
es poder”; por esta razón hemos dado mucha importancia a estar informados
sobre cualquier noticia de actualidad que hiciera referencia,
tangencial o directamente, al tema que nos ocupa. La aportación de
dicha documentación hace aún más relevante nuestra investigación. El
seguimiento de la prensa diaria, rastreando información, un gesto
cotidiano.
Entablar
relaciones documentalistas con otras asociaciones vinculadas a nuestra causa
nos ha aportado nuevos puntos de vista,
enriqueciéndonos día a día. Entre estas agrupaciones se encuentran
“Mujeres en Red”, moderada por Monserrat Boix, y “Hombres por la
Igualdad”, perteneciente a la Delegación de Salud y Género del Excmo.
Ayuntamiento de Jerez, dirigido por Jose Angel Lozoya. Perspectivismo y
pluralidad, por la multiplicación de fuentes, un rasgo imprescindible para
la objetivación progresiva del tema.
Realizar
una valoración cuantitativa sobre la existencia de información en la Red.
Diferentes Jornadas, Congresos o páginas webs revelan que existe un grupo
de la sociedad que está concienciado y trabajando para la eliminación de
la violencia de género en todos los niveles.
Investigación
directa con los políticos “palmesanos” y la legislación local
existente. A través de entrevistas, hemos podido comprobar que nuestros
representantes están
“preocupados por el tema y están luchando para mejorar y dar respuestas
directas a las mujeres maltratadas”. Nuestra impresión es que el Parlament
de les Illes Balears tiene una actitud más cercana a la reflexión que
a la actuación.
Debemos
decir que todos los documentos, conclusiones, discusiones, etc.. realizados en
la lista de distribución están a su disposición para consulta en la www.elistas/net/lista/violencianovios.
En
este punto, nos atrevemos a preguntarnos ¿Cuál es el origen de la violencia de
género? ¿existe un aprendizaje conductual? ¿Podemos prevenir las agresiones?
¿estamos preparados culturalmente, educativamente, socialmente, para hacer
frente a cualquiera de estas situaciones? ¿Nuestros padres nos ha preparado
para saber responder a cualquier agresividad verbal, física, mental o no
verbal? ¿Y el centro escolar, el instituto o la propia universidad? ¿Podemos
hablar de “ciclo” violento intrageneracional, de formación de diferentes
roles, falta de comunicación social y/o relación con los semejantes?
Cada
una de estas preguntas reclaman su respuesta. Estamos hablando sobre: el origen,
el aprendizaje, la prevención, la preparación cultural (en los ámbitos que
nos rodean: familiar, social o en instituciones educativas), de la falta de
comunicación social y de la existencia de un ciclo intrageneracional.
Para
ello, vamos a centrarnos en diferentes conceptos clave intrísecos a la propia
persona, pero, a su vez, extrínsecos, ya que, la influencia social determina en
gran medida la conducta del individuo.
2-.
VIOLENCIA DOMÉSTICA, CONFLICTO Y MALTRATO.
Andrey Mullender puntualiza que “la palabra <<violencia “doméstica”>>
transmite una idea incompleta, porque la manera enfermiza en que muchos hombres
tratan a las mujeres puede tomar formas muy diferentes, que combinadas den lugar
a una pauta de intimidación, humillación y control. El término abarca
utilizar contra la mujer violencia física, violencia psicológica,
aterrorizarla, abusar sexualmente de ella de todas las formas posibles
incluyendo la violación y tenerla
virtual y realmente prisionera. El dominio económico y el abuso de los
privilegios masculinos también tienen mucho que ver con el tema, al igual que
predisponer a los hijos contra su madre, abusar de ellos o maltratar a los
animales domésticos para amedrentar o amenazar a la mujer (...) el término
<<abuso>> o <<maltrato>> se prefiere a
<<violencia>> o <<apaleamiento>>, porque incluye tanto
las agresiones físicas como las sexuales, así como también el tormento
emocional y mental que inflinge el agresor, incluyendo la amenaza de que se
repitan los incidentes.” (Mullender, 2000, pág.27).
Por
su parte, Jorge Corsi nos clarifica que “la violencia implica una búsqueda de
eliminar los obstáculos que se oponen al propio ejercicio de poder, mediante el
control de la relación obtenido a través del uso de la fuerza. Para que la
conducta violenta sea posible tiene que darse una condición: la existencia de
un cierto desequilibrio de poder, que puede estar definido culturalmente
o por el contexto u obtenido mediante maniobras interpersonales de control de la
relación. (Corsi, 1999, pág. 12)
Pero
si establecemos que la existencia inicial de un conflicto entre dos personas
marcadas por el desánimo, la desilusión, la frustración, la desmotivación,
son indicios de un problema concreto, dicho aspecto se incrementará con el
propio contexto que rodea a la pareja, como nos dice Jorge Corsi. La frase
“nunca me lo podría imaginar”, por una mujer apaleada o maltratada, o
“nos llevábamos tan bien”, “fue de repente”, nos hacen pensar en un
momento de frustración por parte del agresor. Pero debemos indagar aún más:
la temporalidad entre las “agresiones” o “caricias fuertes”, la
intensidad o intencionalidad del agresor serán varias de las fuentes de
información para poder determinar si ha existido maltrato. En este punto, es de
suma importancia el rol que sigue la persona maltratada, ya que, puede, incluso,
reforzar y legitimar la conducta violenta del agresor, Patricia Franco y Mª Jesús
Lapeña, nos indican que “ella sigue creyendo que él cambiará siempre que
actúe según sus expectativas, pero él dice que ella le incita a pegarle con
lo que la mujer empieza a sentirse incapaz de arreglar una situación de la que
se siente responsable, se siente inútil como esposa, compañera y mujer y
comienza a infravalorarse.” (Franco y Lapeña, 1999, pág.29), situación que
el maltratador aprovechará para someter aún más a su víctima.
Ya
al centramos en el abuso sexual en la pareja, Mullender determina que “puede
ser forzado, no deseado o consentido bajo la presión del miedo continuado, sin
por ello satisfacer las definiciones legales de violación; la mujer se siente
mancillada y degradada, pero quizá piensa que legalmente no se ha cometido ningún
delito, o puede que considere que está cumpliendo con su obligación de esposa
o con su destino como mujer, y también es posible que le falte léxico para
conceptuar tales experiencias como abusos” (Mullender, 2000, pág.27-28). Con
esta definición recordamos la pregunta inicial “¿estamos preparados
culturalmente para defendernos de agresiones, abusos, situaciones de maltrato,
etc., o seguimos en la edad de
piedra?
Por
esta razón, la etapa adolescente es primordial para la prevención del
maltrato.
3-.
EL NOVIAZGO, LA ADOLESCENCIA Y EL CICLO DE LA VIDA.
Durante el noviazgo, según Patricia Franco y Mª Jesús Lapeña, “ la
luna de miel o los primeros años de convivencia, quizá ante el nacimiento del
primer hijo (...) suele darse la primera manifestación de violencia por parte
del hombre hacia la mujer. Esta primera manifestación puede tener la forma de
un insulto, un ligero manotazo, una descalificación en público o una prohibición
autoritaria acerca de dónde no debe ir, o con quién, o acerca de qué ropa no
debe ponerse. Ante esta primera situación la actitud de la mujer es crucial,
aunque bien poco puede hacer si tenemos en cuenta el caldo de cultivo cultural
en el que se mueve (...) en seguida comienzan a funcionar en ella los resortes
de los mitos culturales y típicas creencias del tipo: “él cambiará por mí,
si yo le amo” e incluso ante el exceso de celos “se nota que me quiere” o
“ me quiere sólo para él”. (Franco y Lapeña, 1999, pág.28).
En
la adolescencia las dificultades emocionales y psicológicas que nos encontramos
marcarán aún más la debilidad de la propia persona ante una situación de
maltrato. Los cambios hormonales se producen en presencia de los propios
sentimientos. Los sentimientos de pertenencia y de aceptación por un grupo
social son una base fundamental en la formación personal del propio individuo.
Corsi nos determina que “se ha podido comprobar que un alto porcentaje de
hombres golpeadores han sido víctimas o testigos de violencia en sus familias
de origen.” (Corsi, 1999, pág.14). Así pues, ¿el rol de apaleador es
aprendido? ¿dónde? Y el de la persona maltratada ¿puede ser también
asimilado en el mismo contexto?
4-.
LA FAMILIA COMO CENTRO FORMATIVO.
El
contexto familiar es el primer entramado formativo para el sujeto. La relación
que se establece entre los cónyuges será un punto de referencia para el niñ@
que se está formando. Los diálogos
entre el matrimonio sobre economía, relaciones laborales, cuestiones
ocupacionales, son fuentes de incertidumbre y desconcierto para el adolescente.
Él necesita una base fuerte y rígida y, a veces, no se siente
seguro de la propia estabilidad familiar. Luís Ballester determina que “la
realidad a la cual el niño debe aprender a someterse, y con la cual debe
contemporizar en su búsqueda de la satisfacción, es, ante todo, la voluntad de
los padres. Lejos de que tenga que vérselas con la necesidad pura, con lo que
el niño se ve confrontado es con una realidad social. (...) lo que los padres
representan para los niños son las exigencias nacidas de la vida en sociedad,
es decir, las de adecuar su comportamiento a normas sociales. En este sentido,
la “realidad” del “principio de realidad” se confunde con la realidad
social. Para el niño, la realidad son los otros y sus exigencias, sus demandas,
sus deseos; es decir, está tejida por el lenguaje y la palabra.” (Ballester,
1999, pág. 121). Si dicha fuente del rol social se ve destrozado (a través del
maltrato físico, psicológico, etc.) continuadamente todo ello puede llevar a
incidir en el desarrollo cognitivo, afectando la motivación intrínseca del
individuo para realizar cualquier actividad escolar.
Sarramona nos recuerda que “la familia resulta decisiva durante las
primeras etapas del desarrollo, precisamente cuando más impronta dejan las
influencias ambientales. Por lo que respecta a la dimensión social, la impronta
familiar no supone un simple entrenamiento para la exclusiva vida
en familia, sino que trasciende hasta la vida social general. Los padres
muestran un comportamiento y unas actitudes sociales que son reflejo del grupo
social al que pertenecen, las cuales son la proyección cultural que reciben
inicialmente los hijos como partícipes dependientes de ese grupo social.” (Sarramona,
1989, pág. 137).
La
adecuación de la persona ante estas situaciones marcará un punto de vista más
crítico ante una violencia o agresión. Mullender, siguiendo la misma idea y
citando a Straus, nos dice que “está claro que se confirma la hipótesis de
que la mayoría de las parejas entre las que se produce violencia son aquellas
cuyos padres eran también violentos el uno hacia el otro” (Mullender, 2000, pág.
71). Cuestión que nos centra en otras preguntas: ¿existe un ciclo
intrageneracional?, ¿este ciclo puede tener un límite o es perdurable?, ¿la
intervención psicopedagógica puede ser una fuente para eliminar su
continuidad?
Por
esta razón, yo creo que la prevención dentro del ámbito educativo es
fundamental. El aprendizaje de un rol coherente con la propia sociedad debe ser
una de las bases del centro escolar. La socialización se establece con el grupo
clase y en el periodo de transición, denominado pubertad, se determinan
las características fundamentales de la personalidad y las pautas
comportamentales del futuro inmediato. En otras palabras, se va delimitando la
identidad real del adolescente.
Nuestro
trabajo es, a nuestro entender, será dar respuesta directa a todos las personas
agredidas o maltratadas, pero no debemos olvidar al propio maltratador/a,
creemos que una acercamiento a su realidad puede eliminar la continuidad de un
rol demostrativo a otras generaciones, concluyendo así el ciclo
intrageneracional familiar o social.
por
Nadal H. Blázquez Salom
BIBLIOGRAFÍA.
BALLESTER BRAGE, Luis. Las necesidades sociales. Teorías y conceptos básicos. Madrid: Síntesis, 1999.
CORSI,
Jorge, LILIANA, Mónica, SOTÉS, Miguel Ángel y BONINO MÉNDEZ, Luis. Violencia
masculina en la pareja. Una aproximación al diagnóstico y a los modelos de
intervención. Barcelona: Piados, 1999.
FRANCO
ANDÍA, Patricia y LAPEÑA JIMÉNEZ, Mª Jesús. Dar la media vuelta. Un método
de valoración de casos de malos tratos. Zaragoza: Certeza, 1999.
MULLENDER,
Audrey. La violencia doméstica una nueva visión de un viejo problema.
Barcelona: Piados Trabajo Social 9, 2000.
SARRAMONA,
Jaume. Fundamentos de Educación. Barcelona:
CEAC, 1989.