HOMBRES POR LA IGUALDAD
EXCMO. AYUNTAMIENTO DE JEREZ   DELEGACION DE SALUD Y GENERO

PERE COMPTE I LOPEZ   y  JOSE LUIS LUIS OREIRO ALVAREZ

Licenciados en psicología social por la Universidad Autónoma de Barcelona.

Docentes del Master interdisciplinar de violencia domestica de la UAB.

Miembros de la asociación Contra la violencia domestica.

Artículos publicados:

Actualmente  Pere Compte, trabaja de educador en medio penitenciario en la asociación “ARCA per la inserció”.

José Luis Oreiro trabaja de técnico de ocio local en el Ayuntamiento de Barcelona. 

 

RESUMEN-ESQUEMA DEL ESPACIO DE DEBATE

TRABAJO CON HOMBRES DESDE LA PERSPECTIVA DE GENERO
Por Pere Compte i López  y José Luis Oreiro Álvarez
 

¿Qué entendemos por género?

El género subyace en la base del proceso de categorización social, podemos decir que al colocar diferentes cosas en una misma categoría lo que se consigue es recalcar sus semejanzas; mientras que si se sitúan en categorías diferentes se resaltan sus divergencias. Al situar a hombres y mujeres en grupos (categorías) diferentes no los acercamos sino que los alejamos produciendo una bipolarización, ésta es la que se produce al asignar socialmente roles diferentes a hombres y mujeres.

Esta es la base sobre la que se ha construido una relación de dominación-sumisión de un género a otro, que da una interpretación sesgada de la realidad.

Desde nuestro punto de vista creemos que es importante diferenciar sexo de género, ya que el primero hace referencia a características  biológicas, y el segundo es el fruto de un proceso de construcción social. Dicha construcción simplifica la realidad, lo cual puede tener su utilidad, pero por contra tiene una serie de efectos que, a nuestro juicio, son perversos:

Uno de los objetivos del trabajo con hombres debería ser romper con esta falsa concepción de la realidad, ya que creemos que hay muchos más puntos de encuentro que de distanciamiento.

 

Genero e identidad masculina

Partimos desde una posición relacional o social, es decir concebimos la masculinidad como el fruto de la relación del hombre con su entorno social. Es a partir de este entorno social que el hombre interioriza su masculinidad mediante un proceso de socialización, donde éste aprende como debe comportase en su vida cotidiana.

Desde nuestro punto de vista este proceso de socialización tiene unos efectos perversos sobre la construcción de la identidad del hombre ya que parte de una concepción de la sociedad y de la relación entre hombres y mujeres muy limitada que no permite un desarrollo pleno de éste.

Mediante el proceso de socialización el niño va interiorizando una serie de estereotipos que son los que irán conformando su identidad, esta se basa en dos características fundamentales:

Desde nuestro punto de vista esta visión de la masculinidad es altamente negativa para la interrelación de los hombres en su vida cotidiana ya que por un lado exagera la importancia de la competición con los otros hombres y por otro lado minimiza cualquier expresión de sentimientos o emociones, lo cual esta asociado al mundo de lo femenino del cual hay que diferenciarse, claramente, para que no quede la menor duda de la varonilidad de uno.

Esta concepción de la masculinidad se sustenta en la sociedad patriarcal la cual ha proporcionada la base para la construcción de hombres y mujeres desde posiciones antagónicas, mientras que al hombre se le ha otorgado el papel de fuerte y dominador la mujer ha de desempeñar el papel de débil y sumisa.

Desde nuestra posición es en este punto donde se sustenta la supremacía del mundo masculino sobre el femenino. Desde  pequeño el niño (a partir del proceso de socialización) aprende que los fuertes son los que tienen éxito en la vida mientras que los débiles no lo tienen, además él como hombre a de tener éxito por lo que ha de ser fuerte y reprimir sus “debilidades”.

El niño va creciendo en una sociedad que cada vez le otorga más responsabilidades y a la vez más poder y cuando llega el momento de tener una relación de pareja lo “normal” es que sea él quien ejerza el poder en ésta, ya que desde pequeño se le ha enseñado que los hombres son los que mandan y que las mujeres deben obedecer.

Por lo tanto creemos que la génesis del problema se encuentra en las mismas estructuras sociales, las cuales legitiman (por activa o por pasiva) las relaciones disimétricas entre hombres y mujeres.

Pretendemos dar una visión diferente de lo planteado anteriormente, no creemos que la masculinidad entendida de una forma tan limitada sea la condición natural de los hombres, más bien (como ya hemos dicho anteriormente es fruto de un proceso social) creemos que se puede trabajar en la deconstrucción de este modelo de hombre tradicional y trabajar en la construcción de un modelo de masculinidad que permita el desarrollo de todas las esferas del hombre. Esta idea ha de ser central en el trabajo con hombres, es decir se ha de trabajar en la dirección de que conozcan y acepten esferas de su propia persona que han sido reprimidas por una sociedad que le ha exigido ser fuerte y competitivo.

Hacia una nueva identidad masculina

Después de esta reflexión teórica quedan abiertos diferentes interrogantes, que serán el eje central del espacio de debate:

¿Cómo lo podemos hacer?