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Feminismo
y masculinidad: ¿mujeres contra hombres? |
Los hombres no acostumbramos
a escribir sobre nuestra historia emocional. Preferimos resaltar los
valores vinculados a la beligerancia. Cuando las mujeres han intentado
desvirtuar este discurso androcéntrico han sido tachadas como locas, brujas o
hechiceras. Ante esa prédica patriarcal, las cubanas, desde la colonia
respondieron con posiciones feministas que contrarrestaban la infamia desatada
contra ellas.
En opinión de la profesora universitaria Teresa Díaz Canals en la
mujer se polarizan los conflictos morales de la Cuba colonial (1) Una de
las grandes escritoras hispanas del siglo XIX Gertrudis Gómez de Avellaneda, aún
esta pagando la osadía, de colaborar en Francia, España y Cuba con
todo un movimiento de ideas que atacaban a la masculinidad hegemónica. Ni
siguiera el héroe nacional cubano José Martí pudo sustraerse del
prejuicio de ver en la mujer el centro de los preceptos morales. Martí al
comparar Avellaneda con otra escritora cubana contemporánea Luisa Pérez de
Zambrana llegaría a expresar:
“Hay un hombre altivo, a las veces fiero, en la poesía de Avellaneda
hay en todos los versos de Luisa un alma clara de mujer (...) No hay mujer en
Gertrudis Gómez de Avellaneda: todo anunciaba en ella un animo potente y
varonil; era su cuerpo alto y robusto, como su poesía ruda y enérgica. La
Avellaneda no sintió el dolor humano: era más alto y más potente que él” (2)
La descripción sepultó a Avellaneda como paradigma. Una mujer: fiera,
potente, varonil, alta, robusta, ruda y enérgica se alejaba de cualquiera de
los estereotipos asignados o preconcebidos para la aceptación de la mujer. La
masculinidad de Avellaneda invalidó su feminismo para la historia.
Las reflexiones en torno a la diferencia creada entre los diseños
sociales de mujeres y hombres ocuparon de forma paulatina un espacio en la
prensa cubana decimonónica. Otra importante escritora cubana del
siglo XIX, Aurelia Castillo, en un editorial que tituló “Esperemos” del
periódico El Fígaro, del 24 de febrero de 1895, alegaba al respecto:
¨Una gran revolución, operase entre otras varias en nuestros
días, la mujer reivindica sus derechos. Ella ha sido la última sierva del
mundo civilizado. Aun algo peor que eso: ella ha sido hasta ahora la soberana
irrisoria de una sociedad galante y brutal al mismo tiempo. Las leyes tiraron
una línea entre el hombre y la mujer, y sobre esa línea alzaron las costumbres
elevadísima e infranqueable muralla .La mujer hubo de acatar leyes en cuya
confección no tomaba parte. Sus destinos se decidieron sin consulta para nada y
decretada quedó su eterna minoría, su posición de perpetua protegida,
posición humillante que deja ancho campo a todos los abusos y cuyos
resultados finales y ineluctable es la postración de la voluntad , si no
la pérdida completa de la dignidad, ahogada entre ruines defectos de los que
viven sojuzgados(3)
Aurelia habla de la división de la sociedad en el espacio donde la
mujer no participa y a las que solo el hombre guerrero tiene derecho acceso, quien no paga su contribución de sangre
no puede tener voz ni voto en los destino de la nación .El matrimonio es la
gran carrera de la mujer objeto de lujo y ostentación la
lucha no es contra el hombre sino contra la ignorancia (4)
El matrimonio como institución que subordinaba a la mujer como
propiedad de su pareja fue duramente criticado por importantes intelectuales
cubanos. (5) Este movimiento de inconformidad contra el contrato
matrimonial permitió que, en 1918, Cuba se convirtiera en el primer país
hispanoamericano en lograr la ley del divorcio. (6) Antes de esta
aprobación los hombres tenían el triste privilegio de poder asesinar a
su mujer por el supuesto delito de infidelidad y tan solo recibir la ridícula
pena del destierro. Esta ley era desigual para ellas, que no tenían ante
la supuesta traición marital similar respaldo legal. (7)
El movimiento feminista como corriente de ideas políticas
y filosóficas fue muy cuestionado en Cuba porque sus objetivos atacaban
el poder de los hombres. La prensa cubana dirigida por ellos, salvo excepciones,
mostraba muchas reminiscencias para este modelo de cubana trasgresora pues suponía
un ataque a la virilidad criolla acostumbrada a que el papel de la mujer fuera
el de objeto de belleza y sumisión.
La revista habanera Fémina, en 1910, satirizaba con un recurso
muchas veces utilizado en Cuba: poner un mundo gobernado por mujeres, asumiendo
la postura de ellos .Sin dudas, este criterio es ideal para desarticular las
posiciones políticas de las feministas. El articulo referido se titulaba “La
talla de las mujeres” y planteaba los siguientes criterios:
“¿No contentándose ellas, con ser las más bellas, van a ser más
fuertes que los hombres? Hoy en día la mujer tiende a desinteresarse de todo
sostén y protección ¿qué implica esto? Que van conociendo su superioridad
sobre el hombre. Mañana quizás (...) el hombre será desgraciado. La mujer hará
humillarse ante ella al débil siervo temblando a su presencia (...) Tendrán
que invertirse las costumbres y habrá que protegerlos como hoy se hace con las
mujeres (...) mientras las mujeres están en la oficina (...) el marido cuidara
de la mamita en su casa y lavara las medias a los chiquitines, entreteniéndose
para que no den mucha guerra y cuando venga su mamá lo encuentres
limpios. Los domingos cuando el hombre se halla portado bien durante la semana,
saldrá de paseo con su mujer, que los llevara al teatro y este lucirá un
bastoncito comprado en la víspera por su compañera al paso por un bazar de
juguetes”(8)
Transcurre el tiempo, pero
esta idea en los medios de comunicación cubanos se ha seguido abordando de
forma similar. El cine cubano de finales de los ochenta aportó,
desafortunamente, la película Sueño Tropical, cuyo guión parecería
apoyarse en el texto anteriormente referido.
El tema, aun poco debatido y no resuelto, plantea la interrogante sobre
si los hombres pueden ser feministas La actitud solidaria mostrada por algunos
intelectuales hacia los Congresos de Mujeres, de 1923 y 1925, incitó a las
organizadoras de los mismos a crear el curioso término de “congresistas
adictos”. Con este calificativo denominaron a prestigiosas figuras de la
intelectualidad como Fernando Ortiz, Juan Marínelo, Ramiro Guerra, Arturo
Montori y Raimundo Lazo. (9)
Una de las oradoras mas polémicas de los Congresos, la periodista
Mariblanca Sabas Alomá, en un texto de 1920, titulado: “Masculinismo No!
Feminismo!”, afirmaba como respuesta al ataque de la prensa sobre su supuesta
masculinidad que:
“Los hermanos espirituales de Don Juan que inmortalizo Zorrilla
-Tantos por desgracia -ponen el grito en el cielo cada vez que oyen decir de una
mujer que es feminista !!Oh!! la plaga !!Que horror!! las feministas
(...)Tiemblan al pensar que la mujer deje de ser algún día el quebradizo
bibelot con que ellos juegan , tiemblan ante el temor de que se desaparezca la
hembra para dar paso a la mujer Que queremos masculinizarnos ¡no! queremos simplemente hacernos dignas del hombre y al decir el hombre nos
referimos al hombre que piensa que trabaja , que aspira , que progresa , al
hombre que se desvela por remediar los males de la humanidad , que labora
incesante por nuestro perfeccionamiento , ellos , los hombres de talento y de
altezas miras , no se asombran , como los hermanos espirituales de don Juan ,
cuando oyen decir de una mujer que es feminista , sino que por el contrario , lo
apoyan y lo admiran .....¿necesitamos, para lograrlo
“masculinizarnos ?No al contrario Necesitamos ser más mujeres que nunca,
necesitamos “feminizarnos” (10).
Todo indica que viejos debates abren nuevas perspectivas para
discutir sobre los modelos de masculinidad que se han desarrollado históricamente
en Cuba. La falta de memoria histórica o “memoria rota”, como muy
bien definiera el ensayista puertorriqueño Arcadio Díaz- Quiñónez (1993),
sobre temas que cuestionan la hegemonía de las corrientes de pensamiento
relacionadas con los hombres y su poder, siempre han vinculado al Feminismo a
una cuestión menor. (11)
Este movimiento de liberación de las mujeres en la década de los
sesenta no solo fue relacionado con ellas; implicó también un desafío a los
hombres y sus masculinidades.
Si bien muchos de los congresos o talleres sobre masculinidades
empiezan a rechazar o ignorar este legado, como si se tratara de un
momento de venganza; las posiciones y expresiones misógenas dentro de los
mismos tienen un inusual protagonismo. Es lamentable que los pasos en aras de
construir un diálogo se convierta en lo contrario. (12)
Aún sucede que cuando se escucha hablar de feminismo o machismo
se identifican los términos. Una colega historiadora me decía: “tú
trabajas el feminismo, que es el machismo de las mujeres”. Tal
afirmación demuestra la orfandad intelectual y académica sobre el
tema, lo cual hace más complicado el poder asumir la masculinidad desde la
pespertiva de género.
Uno de los principales debates teóricos de las ciencias
sociales de finales del siglo pasado fue la inserción del enfoque de género en
todas las áreas de investigación. Esto se tradujo en un mayor interés de las
publicaciones periódicas en referenciar el tema con números monográficos
o dentro de las Editoriales y sus colecciones específicas dedicadas a este
tema. (13). Pero el aumento de publicaciones, en Cuba, ha sido de forma
general ínfimo.
Denominador común en seminarios y conferencias sobre mujeres y género,
es el listado de ponencias con títulos muy sugerentes, pero con los errores teóricos
más variados. Muchos conceden poco prestigio a los debates. Argumentan escaso
rigor e incapacidad para lograr un aparato teórico metodológico que vaya más
allá de los chistes alrededor del sexismo en el lenguaje y la utilización
de los vocablos los y las (14) o la sustitución de la palabra mujer por
la de género. No obstante los ponentes validan su presentación con el
argumento de haber utilizado la perspectiva de género. ¿Cuál es esta
perspectiva tan divina que aparece sólo referida como nombre y no utilizado
como corpus de la investigación? Sin dudas que la inmadurez en la
utilización de le teoría hace pensar que las sustituciones semánticas
de palabras logran interpretaciones certeras de problemas en las ciencias
sociales
Las publicaciones de corte académico o divulgativo (15) y
los talleres han permitido acercamientos más profundos en temas de interés
para los hombres. Como resultado ya es notable un cambio de perspectiva en
determinados grupos.
Escribir sobre Masculinidades ignorando todo el pasado feminista me
parece un grave error conceptual, que cada día se propaga más en grupo de
estudios interdisciplinarios, sobre todo en el mundo anglosajón. (16)
Por eso es importante definir lo que estamos haciendo en los
estudios de masculinidades, los cuales son de reciente inserción en la inmensa
mayoría de los países de América Latina. En los últimos veinte años solo un
pequeño porciento de los hombres en el mundo se ha relacionado con los llamados
movimientos de varones, teniendo una mayor aceptación en los países
occidentales.
Las estrategias de estos grupos se han desarrollado alrededor de
cuatro ideas básicas. La primera y mas difundida tiene en el fundamentalismo
machista su base de reivindicación, exhortando a los hombres a perpetuar
los roles tradicionales de discriminación contra las mujeres. Se oponen a todo
hombre alejado de la imagen tradicional de masculinidad hegemónica, la cual no
admitirá ninguna deformación de la misma. Su lucha se extiende contra
los derechos de los homosexuales, los inmigrantes y cualquier otra manifestación
que ellos consideren deformadas.
Otra perspectiva estimula los derechos de los hombres alentando
la idea de que si el feminismo sirvió como plataforma reivindicadora para
los derechos de las mujeres, los llamados Men’s Rights servirán para
defender derechos usurpados a los hombres como: 1-poder demandar a
las mujeres por su violencia invisible, 2- romper el monopolio feminista
sobre las investigaciones de genero,3- lograr la custodia de hijos e hijas
en plena igualdad legal con las mujeres y 4- tener derecho a una ley
de paternidad plena.
Una tercera posición Profeminista aparece muy vinculada a los
movimientos de mujeres de los setenta, asociado a los grupos que luchan
por los derechos civiles. El profeminismo alcanza poca representatividad dentro
del debate académico y dentro de los movimientos de los hombres.
La cuarta idea, la más antigua, de estos grupos es la mito poética
que contó con bastantes influencias en los años ochenta, fundamentalmente en
los Estados Unidos, lideradas por el poeta Robert Bly quien trato de reencontrar
la energía masculina en tiempos de feminización de los hombres.
Masculinidades en Cuba. Un debate que comienza.
Los estudios de masculinidad en Cuba comienzan a tomar cuerpo en la
segunda mitad de la década de los noventa, del siglo pasado. Pioneros en este
ámbito fueron las investigaciones de Patricia Ares (Universidad de la Habana),
Ramón Rivero (Universidad de Villa Clara “Marta Abreu”), Maria Teresa Díaz
(CENESEX), y Mayda Álvarez, (Centro de Estudios de la FMC). Mientras que
Ares y Rivero enfocaron sus estudios al tema de la paternidad, Díaz y Álvarez
orientaron los suyos a la sexualidad y la construcción social de la
masculinidad. (17)
Más tarde, con la llegada del nuevo milenio comienzan a aparecer
talleres que intentan promover el debate sobre un tema inédito aún a escala
social. Ejemplo de dichos trabajos son los talleres:
“Masculinidades y violencia en los jóvenes” (2002), del
Proyecto “Maria Luisa Dolz” de la Escuela de Capacitación de la Federación
de Mujeres Cubanas (FMC) “Fe del Valle”, y “Masculinidades y Cultura
de Paz” (2000-2004) de la Comisión Género y Paz del
Movimiento Cubano por la Paz. (18)
Estas instituciones han convocado sistemáticamente talleres con
trabajadores sociales, estudiantes universitarios, policías, reclusos,
dirigentes locales, entre otros, con la idea común de debatir sus principales
problemáticas, y proponer alternativas de cambio. La primera de las ideas es
relacionarlos como amigos, cuestión muy complicada por el sesgo machista que aún
tenemos los varones en nuestro comportamiento. En muchos casos, las
relaciones de amistad entre hombres son muy competitivas.
En estos grupos aprendemos a intimar, descubrirnos y contarnos cosas de
nuestras vidas que en otras circunstancias no lo haríamos. Es muy raro que un
hombre, ante cualquier problema de trabajo, de estrés, o depresión
vaya a llorar al hombro de un amigo a confesar sus frustraciones. Regularmente
como se nos construye socialmente para rivalizar, el hombre debe cuidarse de no
tener puntos endebles. Ni siguiera a los amigos, se puede mostrar
algún grado de vulnerabilidad.
Los hombres se socializan más fácilmente en temas como deportes y
logros económicos. El deporte, particularmente, juega un papel
fundamental en la socialización de la masculinidad entre los jóvenes. Se
intuye que un joven con dotes para el deporte estará más preparado para
enfrentar las durezas de la vida. Este ideal, heredero del olimpismo
griego, propicia la necesidad de ser excelente en algún deporte,
con la esperanza de granjearse el reconocimiento de los demás.
Aunque el desarrollo sostenido del deporte en Cuba, alcanza las más
diversas disciplinas, el béisbol como deporte nacional, es el que más
pasiones despierta en los debates. Las peñas beisboleras, presentes en casi
todos los municipios de la Isla, son espacios donde se
socializan muchas opiniones.
Sobre el tema del estatus económico urge indagar en cómo los
patrones culturales obligan a los hombres a responder al
arquetipo de buen proveedor del hogar. Para ello se pone a prueba la
capacidad de obtener bienes materiales. El éxito se corresponderá
entonces con la realización económica, muchas veces marcada por la angustia de
obtener dinero. En una sociedad con adversas coyunturas económicas se
hace muy visible la competencia por obtener los empleos más remunerados.
El arte es otra de las actividades donde es común ver a
los jóvenes incursionar en la búsqueda de prestigio social. Si bien es cierto,
que manifestaciones como el ballet clásico tienen menos aceptación por aquella
suspicacia de una posible conversión a la homosexualidad, otras actividades
como la música despiertan en los varones desde temprana edad la
curiosidad y el interés por prepararse y alcanzar un lugar de privilegio.
Los medios de comunicación en Cuba siguen jugando un papel protagónico
en la transmisión de valores relacionados con las masculinidades hegemónicas.
Cuando uno lee una noticia, oye la radio o ve un programa televisivo
advierten preceptos machistas. Es evidente que la cultura profesional de los
comunicadores enraíza prácticas e imaginamos que tienden a perpetuar los
modelos de masculinidad vigentes. El fenómeno no es una singularidad mediática
cubana. De las más variadas maneras los grandes y pequeños emporios de la
comunicación mundial masifican la idea de que la igualdad entre hombres y
mujeres puede llegar con tácticas simplistas, como crear revistas destinadas a
los hombres; donde la imagen y el cuerpo son lo más importante. (19)
El resultado de las encuestas que hemos realizado entre los
participantes en los talleres aún no nos permite establecer conclusiones
definitivas. No obstante, si podemos establecer algunos parámetros de
comportamiento en diferentes segmentos de la sociedad.
Los más jóvenes, por ejemplo, establecen sus propias angustias
masculinas con la mira en el “cómo será” el futuro. Temen al
alcoholismo, la violencia física y la drogadicción. Rechazan la
desvinculación laboral, pero sus expectativas se orientan a opciones,
donde puedan tener acceso a los dólares. Por ello, muchos aspiran a
incorporarse a sectores que como la industria turística, garantizan
un estatus económico muy favorable en las actuales condiciones de Cuba.
Las masculinidades de los cubanos se enfocan según la función
social del individuo y de lo que esta le exige como comportamiento socialmente
aceptado. Por ejemplo: un hombre será muy bien visto si cumple su rol de buen
padre proveedor, cuadro político abnegado, joven o adulto exitoso en
los estudios, mujeriego, músico, deportista o artista.
Sigue siendo representada la masculinidad hegemónica en Cuba por los
hombres blancos, citadinos y heterosexuales. Parece contradictorio que una
Revolución, que rompió con los más disímiles estereotipos, no
haya podido desconstruir tal modelo. Sucede que estos procesos interactúan en
las complicadas matrices de las identidades masculinas, poco dadas a los cambios
por decretos. Aunque en estos años se hayan estipulado leyes, disposiciones
e instrumentos legales contra la discriminación, las exclusiones
sociales, raciales y de género se vertebran en mecanismos no
muy fáciles de desmontar. Incluso, a pesar de que hoy la sociedad cubana es
mucho más multirracial y diversa en su sexualidad, que en épocas anteriores,
el mito del príncipe azul aún perdura en muchas mentes. Las madres
añoran para sus hijas un “hombre de éxito”, a la usanza del diseño
de la masculinidad hegemónica. Tal prototipo debe cumplir con las
expectativas económicas, físicas y emocionales que se han relacionado
anteriormente.
Curiosamente, comienza a percibirse cierta aceptación a modelos antes
severamente censurados por la sociedad como es el caso del llamado
“pinguero” (trabajador sexual) quien en ciertos sectores sociales y
familiares es bien recibido. Por otra parte las masculinidades marginadas por
los jóvenes estarán influenciadas por criterios homofóbicos donde
homosexuales, y travestís son los más rechazados. De manera general los hombres
temen a los arquetipos masculinos desfavorables sobre todo si están
relacionados con la diversidad sexual y el feminismo. Aunque estos temas
comienzan a tener alguna presencia estable en los eventos organizados por las
diferentes instituciones académicas que abordan los Estudios de Géneros en el
país, todavía son pocos los espacios de debate. (20)
Un miembro ilustre
Uno
de los temas mas controversiales que se debaten en la discusión sobre las
masculinidades es la relación del hombre y su sexualidad. Nosotros tenemos toda
una mítica relacionada con la sexualidad y el supuesto extraordinario
comportamiento de los hombres cubanos, fomentado con imaginarios que le dan
atributos de excepcionalidad a sus penes.
La
relación entre el hombre y su pene es algo que va más allá de cuestiones
sexuales o biológicas. La cultura de la masculinidad latina le rinde un
desmedido culto al órgano sexual masculino, el cual es nombrado de disímiles
formas, pero en casi todos los casos tiene que ver con objetos potentes y
seguros. (21)
Es
esta expectativa la que deben asumir los niños desde que advierten su
“miembro”, otro de los nombres más usados, lo que tampoco deja duda de la
jerarquía del mismo, y del afán que despierta desde que se hace visible.
En una investigación titulada “Sexo Tropical: El Tamaño del pene en
la imaginería de estudiantes universitarios de la Habana”, de la
periodista cubana Aloyma Ravelo, se expresa: “El
hombre cubano es desde niño, socializado para demostrar su hombría y poder
sexual, a partir de sus dimensiones penianas.”(22)
Poseer un pene grande le abre al
futuro hombre los caminos de la sexualidad pues, por supuesto, mientras mayor
sea su diámetro más resaltará su virilidad. En tres encuestas realizada
en talleres de Masculinidades, efectuados en la Ciudad de la Habana,
se pudieron corroborar muchos de estos criterios.
Las encuestas fueron aplicadas a 173 hombres y 57 mujeres de
nivel medio y universitario con diferentes profesiones, y una conformación
racial de 119 personas blancas, 88 negras, y 23 mulatas y asiáticas.
Las edades oscilaron entre los 22 y 45 años. Sobre el mito de
las dimensiones del pene las encuestas situaron en primer lugar a la raza negra
como la portadora de los más grandes, con un resultado del 71 por ciento, y
argumentando que señalaban esta raza por su fortaleza genética, y por el
origen africano.
El cuestionario también develó que el 65 por ciento de las
mujeres encuestadas preferían los hombres con penes grandes, opinión contraria
a las que escuchamos en muchas conversaciones anteriores a la encuesta, con
mujeres de forma individual quienes decían no importarles la cuestión del diámetro
y que los valores espirituales eran más importantes. Tal contradicción indica
la complejidad de los imaginarios culturales contemporáneos, así cómo
la necesidad de abordarlos desde un punto de vista holístico.
Esta contradicción en occidente tiene lecturas desde la
literatura libertina del siglo XVIII propuesta por El Marqués de Sade en
Francia. En la obra de Sade La filosofía en el tocador desde la
frase introductoria se advierte “la madre prescribirá a su
hija la lectura de este libro” y mas adelante dirige un discurso a
hombres y mujeres donde plantea ,¨A vosotros, voluptuosos de todas las edades y de todos los sexos , sólo a vosotros ofrezco
este libro :nutríos de sus principios , que favorecen vuestras pasiones ;
pasiones con las que fríos y ramplones moralistas os espantas y que
sólo los medios que utiliza la naturaleza para lograr que el hombre
llegue a comprenderse como ella misma lo comprende ; escucha únicamente a
esas deliciosas pasiones ; su órgano es el único que ha de conduciros a la
felicidad”(23)
El criterio falocéntrico en esta obra de Sade representa
un diseño masculino, partiendo de la diferencia biológica que coloca al pene
como centro del mundo. El investigador Víctor Seidler ha cuestionado la
Ilustración por su propuesta de identificar la masculinidad con la razón y la
organización de la sociedad en torno a los intereses de los hombres. (24)
La falta de relación de los penes con la estética actual de la
cultura, no permite la integración del cuerpo masculino a las artes sin dejar a
un lado la morbosidad o la iconografía sadomasoquista propuesta por el artista
norteamericano Robert Mapplethorpe (25)
Estando en Barcelona, en junio del 2003, fui a ver la puesta en escena
de Las marionetas del pene, versión española de la obra Puppetry
of the penis de los australianos Simón Morley y David Friend, montaje que
versa sobre las habilidades del pene que los actores convierten en verdaderas
marionetas y le dan forma de torre Eiffel, el monstruo del lago Ness, un
pelicano, una hamburguesa. Una vez más constataba la utilización del pene como
objeto icono de poder. La única actriz femenina en el escenario, Roser Pujol,
opinaba al diario El País “que Las marionetas del pene son muy
recomendables para que las marujas aprendan a ver el sexo de una forma mucho
más natural, tiene un punto terapéutico” (26) La opinión
de la actriz deja de nuevo a las mujeres reflexionando sobre cómo complacer a
los penes; sin embargo los hombres quedan en el desconocimiento sobre su cuerpo,
su sexo, y su relación para el disfrute sexual con su pareja.
No obstante muchos hombres que no están de acuerdo con este tipo
de espectáculo se atreven a reaccionar como lo hizo Vicente Verdú en su
comentario “El pene y su sombra”, publicado en el diario El País,
donde afirma que “Para las feministas que todavía se empeñan en la
homologación integral he aquí la diferencia. Si en el teatro se montara un
espectáculo con el cuerpo femenino de la misma inspiración que Las marionetas
del pene hasta Miriam Tey se revolvería en las cenizas” (27) Verdú en su
critica arremete contra las feministas, quienes pagan la culpa de la poca
creatividad de los hombres con su cuerpo y mas especialmente con el pene.
En Cuba no con la misma intención de rendir culto sobre los penes,
pero si exhibida con una inusual presencia de público juvenil, la obra “La
Celestina” del grupo de teatro El Público, trajo a escena el desnudo
masculino. Conversando con varias personas que usualmente no van a ver este tipo
de obra confesaron “Que habían ido a ver la puesta por que algunos
actores de la Televisión salían desnudos” (28)
Tales tendencias de la industria cultural, lejos de ayudar a
desmitificar dichos imaginarios, los exacerban. Así lo confirma el
especialista Demian Ruiz, en su comentario titulado “Las rarezas del pene”
publicado en la Revista Men`s Health, de abril del 2001, señala.
“Probablemente miras a tu pene del mismo modo que una vieja solterona
contempla a su gato: crees que sus particulares atributos lo convierten en únicos
y extraordinarios”. (29)
Este tipo de apreciaciones abundan en revistas destinadas
especialmente a los hombres, las cuales se venden como un nuevo diseño
para que aprendamos a cuidarnos y querernos. En este sentido, llama
poderosamente la atención que valoraciones de este tipo lleguen a todas las
manifestaciones culturales, arrastrando los mismos sesgos machistas en cualquier
latitud del planeta.
Otra de las manifestaciones de la masculinidad hegemónica es la
masturbación en lugares públicos. Ella constituye una de las formas que los
hombres eligen para dar riendas sueltas a sueños eróticos y morbosos, o a las
frustraciones de una sexualidad no posible, violando casi siempre el espacio de
las mujeres que no tienen derecho a permanecer en los mismos ante la
agresión masculina. La Habana, como muchas ciudades del mundo, tiene lugares
nocturnos donde las mujeres no pensarían frecuentar ante el temor a este tipo
de agresiones. Hablando con un grupo de estudiantes universitarios el por qué
no sucedía al revés y veíamos en las playas, cines y oscuras avenidas a
mujeres enseñando sus órganos sexuales y masturbándose para que los hombres
las vieran, se rieron y me dijeron que eso era una locura que jamás
sucedería. Se que decir esto presupone una pura ironía.
La masturbación masculina en Cuba es parte de un rito de iniciación
en los hombres, y cuando este momento llega, pueden oírse expresiones jocosas
cuando les tocan a las puertas de baños y habitaciones, tales como “Suéltala”
o “te voy a poner un cascabel en la mano” (30) En
ningún caso es signo de no aceptación y demuestra que algo importante,
que reafirmará su masculinidad, esta sucediendo. Este mismo entusiasmo no
sucede con las mujeres, las cuales no hablan regularmente de sus masturbaciones.
Entonces estamos hablando de aceptaciones diferentes sobre iguales actos de
iniciación sexual y de placer, los cuales van a ser desvirtuados por el
aprendizaje de la sexualidad, y que no es debatido abiertamente en la familia,
salvo en el caso de los adolescentes hombres.
Estos fenómenos indican la necesidad del dialogo y sus reflexiones,
sin dudas a la guerra, la economía y otros asuntos están dedicados los grandes
debates mediáticos e individuales de los hombres. Pero por qué algo tan usual
como es la sexualidad, nos cuesta tanto abrirla a una polémica social. La
moralidad y los preceptos que esta implica no nos permiten ser sinceros con
nosotros y nuestros placeres
Homosexualidad en Cuba: Tan raros como los demás
Entre las masculinidades que han sido objeto de todo tipo de
discriminación, ocupa el primer plano la de los homosexuales. Desde el
siglo XVIII, los primeros periódicos de la isla ya estigmatizaban a esta
opción sexual. El término de homosexual desde el siglo XIX ha condenado
de forma injusta a quienes prefieren variantes sexuales ajenas a la
heterosexualidad, opción que si goza de una total aceptación y muchos al
asumirla se vanaglorian de su condición de macho hegemónico. Las personas
homosexuales serán juzgadas como flojas, débiles, femeninas, amaneradas. Tales
atributos denotarán poca confiabilidad para ejercer determinadas profesiones,
sobre todo las relacionadas con decisiones de poder. Este comportamiento está
generalizado en todas las sociedades latinas, con una fuerte raíz homofóbica.
Un tema tan polémico para el contexto cubano como el de la
homosexualidad abre una caja de Pandora que siempre ha estado tapada muy
celosamente en la Historia de Cuba, como si no existiera el
asunto. Textos como La maldición (1998), escrito por el investigador Víctor
Fowler, nos acercaron al asunto desde una perspectiva histórico-literaria. El
autor refiere una serie de textos considerados por él fundacionales
por corresponder a un período de constitución de nuestra cultura.
Entre estos se encuentran los atribuidos al presbítero José Agustín
Caballero para el Papel Periódico de la Havana; uno de
ellos: “Carta critica del hombre- mujer”, del 10 de abril de 1791, donde se
identifica la problemática de la masculinidad con el de la
homosexualidad masculina, el texto dice:
“¿Quien podrá contener la risa cuando ve á un hombre barbado
gastar la mayor parte de una mañana en peinarse, ataviarse y en ver copiada su
hermosura en un espejo, cuál lo practica la Dama mas presumida? (...) A la
verdad, yo no sé como hay Mujer que admita á su trato a semejantes avechuchos.
Ellos representan el papel de Gallos entre las Mujeres, y de Gallinas entre los
Hombres, al paso que de estos merecen la compasión, cuando de aquellas el
desprecio” (31)
El filósofo cubano Caballero diseña una masculinidad en la que
vincula la feminización de los hombres con problemas contra la patria:
“Pregunto ahora ¿Si se ofreciera defender a la Patria, que tendríamos
que esperar en semejantes Ciudadanos o Narcisillos? ¿Podrá decirse que estos
tienen alientos para tolerar las intemperies de la Guerra? ¿Como han de ser
varones fuertes y esforzados, decía Séneca, los que así ostenta su ánimo
mujeril y apocado ?Desengañémonos, el que se cría con música, bailes,
regalos y deleites, forzosamente degenera en femeniles costumbres” (32)
Si tenemos en cuenta que estas palabras le son asignadas a uno de
nuestros primeros pensadores , constatamos como se está construyendo la
masculinidad de una nación en base a exclusiones de aquellos que no cumplan
estos requisitos .En la décima con la cual cierra su texto nos advierte el
peligro que implica asumir rasgos de feminidad para los hombres :
Infeliz Afeminado
Que
merece este nombre
por que de carácter de Hombre
tu mismo te has degradado
Sigue tu camino errado,
Y
juzga como delicia
La más notoria estulticia
Pero no te has de montar,
Si te dicen al pasar
Augur mi Doña Dionisia (33)
Si la feminidad en los hombres implica rechazo, la masculinidad para
las mujeres no deja de tener consecuencias lesbofobicas En opinión de la filóloga
italiana Analisa Mirizio el vestido masculino es parte del rol sexual y a
la par de otros factores, es el producto de un aprendizaje social (34);
que un hombre se vista de hombre es lo normal, más que una mujer lo haga es un
ataque a la virilidad masculina y a la moral establecida. Resulta probable que
esta opinión prevaleciente determinara que el 17 de febrero de 1822 se abriera
un expediente judicial con el título de “Criminales contra Enriqueta Fabez
por haber andado disfrazada en traje de hombre” que se encuentra ubicado en la
actualidad en un fondo del Archivo Nacional de Cuba (ANC). Más allá
del caso en sí, que fue de los más escandalosos procesos judiciales
sucedidos en Cuba en la primera mitad del siglo XIX, cabe preguntarse ¿qué
violaba Enriqueta para ser juzgada? Primero que todo, el espacio público del
poder masculino.
Enriqueta Fabez fue una médica suiza que instalada en la
villa de Baracoa para ejercer la medicina; se atreve a establecer una
relación lésbica con una mujer de la zona llamada Juana de León. La lectura
del expediente criminal nos habla de varias contradicciones en aquel vínculo
inusual, pero lo que nos interesa es el análisis sobre la masculinidad y, sobre
todo, cómo en las declaraciones todo el tiempo se juzgaban las características
biológicas que definían su no masculinidad. La supuesta esposa engañada
declaró que “empezó a espiar sus movimientos
hasta que una vez dormida se descuido, pude descubrirle los pechos de una mujer,
no como quiera abultados, si no por su configuración dan a conocer que ha alimentado algunas hijos” (35)
El hecho que una mujer en esta época fuese médica constituía de por
sí un delito. Pero además que se atreviera a violar los designios
de la iglesia y mantener una relación condenada como antinatural, hicieron del
juicio de Enriqueta, representación fiel de un tribunal de la Santa Inquisición
al llamarla monstruo, criatura infeliz, y descargar sobre ella todo tipo de
improperios. En realidad más que juzgar la situación de víctima-
victimario afloraba todo el andamiaje seguido para demostrar la falsa
masculinidad de Enriqueta Fabez por lo que Juana pide lo siguiente:
que se prestase juramento sobre le sexo e impotencia física del que se
nombra Enrique Fabez disponiendo con su merito que se conduzca esa
criatura a esta ciudad y a presencia del tribunal sea reconocida por dos
facultativos que al efecto lo haga desapropiarse de los vestidos y que
cuando se le desvista para deducir lo demás se convenga previa la
seguridad con que debe mantenerse en la cárcel publica , hasta que otra
cosa se determine conforme a justicia que pido en costos jurando no
proceder con malicia y cuando fuera necesario.(36)
El caso no es el único dentro del mundo colonial español. Otros
países como Colombia también celebraron juicios por esta causa como es el
seguido, en 1745, en Popayán, contra dos mujeres acusadas de sodomía femenina.
En la Habana, noventa y tres años después del caso de Enriqueta Fabez, la
escritora puertorriqueña Luisa Capetillo fue arrestada por usar “ropas que
son solo para hombres” (37)
En opinión del profesor Rodrigo Andrés los historiadores
posestructuralistas han apreciado el hecho de que en diferentes momentos históricos
se obtiene diferentes tipos de valoraciones sobre los homosexuales y las
lesbianas. Para estas opiniones han sido muy importantes las diferentes prácticas
discursivas que no solo las nombran, sino que de hecho las crean. La medicina y
su función “higienizadora” de la sociedad fue la causante de muchos de las
polémicas hacia la diversidad sexual (38)
Por ejemplo, en 1875, en Alemania, un médico de apellido
Marx, fue uno de los primeros científicos en pedir que se suprimiera del Código
Criminal la orientación sexual. Para ello creaba un nuevo termino
denominado Urnings el cual refiere como persona de una naturaleza muy particular
de género hombre – mujer. De este modo intentaba una justificación médica
al fenómeno. Para este científico el tercer género busca “desde la infancia (...)la sociedad y los juegos de las niñas;
adultos, se distinguen por su timbre de voz femenina y una gran timidez de carácter
Cualquier cosa los abochorna, los asusta y les hace subir la sangre al rostro ;
les repugnan todos los ejercicios violentos ; por el contrario, tienen
gusto pronunciado por los trabajos de aguja , marcada preferencia
por las costumbres de señoritas , las sortijas , las cadenas , las
flores y los perfumes . Además manifiestan persistente repugnancia hacia
las mujeres, no queriendo tener jamás con ellas contacto sexual” (39)
La obra fue objeto de la más severa crítica en Cuba por parte del Dr.
Luis Montané, el cual la calificó como depravación moral. Durante el
Primer Congreso Regional Medico de Cuba en enero de 1890, se mostró
particularmente severo acerca de esta investigación:
¿Es esa obra, la de un loco? ¿No es esta, ciertamente, la opinión de
Mr Marx, que se considera un sabio, un filósofo humanitario? Pero poco importa
después de todo, que sea sabio ó loco; lo que es necesario conservar de
su folleto, es que ha sido libremente vendido en Alemania y que en dicho
país existe el vergonzoso vicio que nos ocupa
(40)
Más adelante en su intervención el Dr. Montané ofreció detalles
sobre una investigación de la homosexualidad en Cuba a partir del
estudio de 21 casos –4 europeos y 17 cubanos. Los dividió en activos y
pasivos según su conducta en la actividad sexual con el fin de resaltar
la feminidad de los mismos. Llegó afirmar que “la prostitución
masculina tiene la misma organización que la prostitución femenina (...)
destacándose los nombres por los que se conocen La princesa de Asturias, la
pasionaria, la Verónica, La Isleñita, Reglana, la camagüeyana, Manuelita,
Albertina etc.” (41)
Las descripciones médicas de algunos casos corroboran esta opinión:
“La camagüeyana tiene las nalgas completamente reunidas de modo a
formar una masa global (...) , en el caso de Manuelita hemos podido observar el
prolápsus de la mucosa , formando dos pequeños labios regulares, reunidos en
su parte inferior y recordando clásicamente la vulva de una perra (...) La
camagüeyana presentaba el ano cubierto con un paño de tela ordinaria
,probablemente para socorrer la incontinencia de materia fecal –en su afán
por lo femenino algunos emplean este sistema con el objeto de simular un periodo
menstrual –En la tentativa que hicimos de suspender una punta del paño el
individuó dejo de escapar un grito penetrante , desplomándose y pudimos
asistir a un ataque clónico de hísterio epilepsia ¡Nada más frecuente
que los ataques de nervios en el mundo de los pederastas¡”(42)
Sabemos que una de las teorías médicas más discriminatoria para las
mujeres del siglo XIX, fue la referente al útero histérico. En su
planteamiento básico se argumentaba que ellas sufrían de histeria porque
no tenían pene. El mismo comportamiento se le asignaba al homosexual
hombre como una forma discriminatoria que lo aleja de la posibilidad de ser
masculino y varón.
La homofobia es una actitud vigente aún en la sociedad cubana y al
igual que el machismo está arraigada a patrones culturales. El camino para
socializar el debate sobre estos temas encontró terreno fértil con
el estreno de una de las cintas más célebres del cine cubano. La exhibición
de “Fresa y Chocolate “(1993) de los directores Tomás Gutiérrez
Alea y Juan Carlos Tabío, visibilizó a un personaje homosexual hombre,
como nacionalista y valiente. Se abrió con ello una polémica a nivel
nacional, y el público cubano aceptó con beneplácito el filme.
A partir de entonces, otros productos comunicativos audiovisuales
difundidos por la televisión cubana mostraron unas veces de manera
tangencial y otras de forma más directa a personajes homosexuales. Lo mismo
ocurrió en el teatro, las artes plásticas y otras manifestaciones artísticas.
Incluso, aunque no ha sido exhibida la reedición del serial inglés “Queer
and Folk”, de la cadena Show Time en los canales de la televisión
cubana, muchos espectadores han disfrutado esas historias.
Rentadores particulares de video han detectado el interés de sus clientes en la
temática, y la serie ha contado con una gran demanda. Tan raros como los demás,
traducción al español del nombre del serial es un llamado a
pensar en los nuevos modelos de la masculinidad.
De alguna manera queda claro, al menos en las manifestaciones del
arte de los años noventa, una mayor libertad a la hora de expresar la
diversidad sexual. La nueva tendencia parece haber dejado atrás las
contradicciones de los años 60 al 80, cuando una fuerte actitud homofóbica
obligó a muchos homosexuales a marcharse del país.
Solo los cristales se rajan….
Las diferencias generacionales matizan los comportamientos de los
cubanos de hoy. Quienes hicieron la Revolución de 1959, están
dando paso a otras con nuevos modelos, que van dejando prejuicios
del pasado y que superan las propias expectativas creadas alrededor de leyes tan
renovadoras como la del Código de familia, de 1975, el cual intento
romper modelos androcéntricos de convivencia hacia el espacio privado de la
familia.
Hoy el debate está enfocado a leyes como la de la
paternidad, y la posibilidad de que los hombres se sientan responsables de todas
las actividades que realizan en el espacio público y privado.
No obstante a pesar de las leyes escritas es innegable que la
vida de muchos cubanos ha estado marcada por la fragilidad del hecho de ser
hombres. Desde niños nos enfrentamos a grandes póster y eslóganes
revolucionarios al estilo de: “Solo los cristales se rajan, los
hombres mueren de pie”. La comparación de la condición de hombre y
masculino con el cristal es un llamado a estar en eterna vigilia
para demostrar, representar o aparentar, según sea el caso, un paradigma
de masculinidad.
La mítica revolucionaria ha luchado contra las expresiones del
machismo relacionado con las mujeres, pero se ha mantenido intransigente con
respecto a los propios hombres: no se han cambiado los valores de la
masculinidad hegemónica. Sucede que no serán leyes ni disposiciones oficiales,
las que reorientarán los primeros pasos.
Contribuir a transformar modelos de masculinidades dicotómicas,
encerradas en soluciones sin salidas, podría ser una de los más loables
aportes de los estudios sobre masculinidades. Pero estos cambios, ahí
está la historia del feminismo para demostrarlo, tardan años y
hasta siglos para llegar a resultados. Ojalá y las reflexiones, el
debate, ayuden a impulsar estos.
Citas
y Notas:
1- Esta y otras valoraciones sobre la relación mujer-moral en la literatura de
la época colonial forma parte de la investigación que le permitió obtener a
la profesora Díaz Canals el “Premio Certamen Iberoamericano de Ética
Elena Gil 2001”.Véase Teresa Díaz Canals, Moral y Sociedad. Una
intelección de la moral en la primera mitad del siglo XIX cubano,
Publicaciones Acuario, La Habana, 2002, pp. 123-126.
2- Véase José Martí, Obras Completas, t.8, Editorial
Ciencias Sociales, La Habana, 1975, pp. 310-311.
3- En este mismo número del El Fígaro dedicado a
las mujeres cubanas escriben importantes figuras de la cultura como Juana
Borrero, Lola Rodríguez de Tío, Maria Luisa Dolz, Martina Pierra Poo, entre
otras. Véase Aurelia Castillo, “Esperemos” en El Fígaro,
n.6, La Habana, 24 de febrero de 1895, pp.66-67.
4- Ibídem.
5- Miguel de Carrión fue uno de ellos, no solo desde la literatura con
obras tan conocidas como Las honradas y Las impuras, sino también
desde la prensa. En el diario Azul y Rojo, del cual era director, aparecieron
una serie de artículos de su autoríaVéase Miguel de Carrión, “La ley de
divorcio I “, Azul y Rojo, n.15, La Habana, 12 de abril de 1903, p.4.
6-La relación de esta y otras leyes, como la de la
patria potestad (1917), con el movimiento feminista cubano formo parte de los
objetivos de mi tesis doctoral. Una versión de esta, obtuvo el Premio de ensayo
en ciencias sociales de la VII Edición del Concurso Pinos Nuevos, del
2002, que auspicia el Instituto Cubano del Libro Ver Julio César González Pagés,
En Busca de un espacio: Historia de las mujeres en Cuba, Editorial de
Ciencias Sociales, La Habana, 2003.
7-La abogada Ofelia Domínguez Navarro escribió en 1928 un importante
documento de denuncia sobre la situación jurídica de las mujeres cubanas. En
su ensayo se hacen una serie de valoraciones referentes al androcentrismo del
sistema legal cubano y su relación con la vida familiar.Ver Ofelia Domínguez
Navarro, 50 años de una vida, Instituto Cubano del Libro, La Habana,
1971, pp. 121-126.
8-“La
talla de la mujeres”, Fémina, n.3, La Habana, 5 de abril de 1910, p.2
9- Los artículos de Fernando Ortiz, Juan Marinello, y Ramiro
Guerra estuvieron presentes en varias ocasiones en las paginas de La Mujer
Moderna, órgano de prensa del Club Femenino de Cuba, asociación
organizadora de los Congresos Nacionales de Mujeres .Las obras de Arturo Montori
y Raimundo Lazo sobre el feminismo tuvieron gran acogida entre las simpatizantes
de estos ideales. Ver Arturo Montori, El feminismo contemporáneo, Impr.
La Moderna Poesía, La Habana, 1922; y Raimundo Lazo, El feminismo y la
realidad cubana, Impr. La Propagandística, La Habana, 1931.
10-Sabas Aloma, Mariblanca. ¨Masculinismo no ¡Feminismo ¡
Santiago de Cuba, 20 de noviembre de 1920 ( inédito ) Biblioteca personal del
autor. La Editorial Oriente en la pasada edición de la feria del libro tuvo la
feliz idea de reeditar el ensayo sobre feminismo de esta importante figura de la
política republicana. Véase Mariblanca Sabas Alomá, Feminismo;
cuestiones sociales, crítica literaria, Editorial Oriente, Santiago
de Cuba, 2003.
11-Agradezco al profesor Arcadio Díaz-Quiñones esta y otras
valoraciones sobre el pensamiento hegemónico imperial. Juntos recorrimos
el norte de los Estados Unidos y Puerto Rico, en la primavera de 1995, como
parte de un ciclo de conferencias que impartió con el nombre de “Las
guerras del alma” Véase Arcadio Díaz-Quiñones, La memoria rota,
Ediciones Huracán, San Juan, 1993.
12-Como hombre que estudia la historia de su país desde la pespertiva
de la diversidad, donde se incluye las relaciones de género, raza, clase y opción
sexual, siempre me ha llamado la atención la reacción de otros investigadores
cuando les comento que me dedico a estudiar la Historia del Feminismo en Cuba y
su relación con los nuevos estudios sobre masculinidades. Burlas, chistes
antifeministas y hasta valoraciones sobre mi persona han estado
presentes en muchos de los diálogos.
13-Un esfuerzo loable es el realizado por la Editora Paidós, y su
colección Género y Sociedad, la cual ha permitido tener acceso, en nuestro
idioma, a las mas importante obras de autores como Judith Butler y Víctor
Seidler
Ver Judith Butler, El género en disputa, Editorial Paidós Mexicana, México
D.F, 2001; y Víctor Seidler, La sinrazón masculina, Editorial Paidós
Mexicana, México D.F, 2000.
14- Uno de los chistes mas utilizado tiene su origen
en un encuentro entre intelectuales cubanos cuando se hablaba sobre el sexismo
en el lenguaje un funcionario del Ministerio de Cultura señaló que entonces
las referencias hacia todo tendría que cambiar y dichos muy conocido como “el
perro es el mejor amigo del hombre” seria sustituido por “el perro y
la perra son el mejor amigo y amiga del hombre y la mujer”
15- Las compilaciones académicas más importantes han sido: Susana
Montero y Zaida Capote (compil.), Con el lente oblicuo. Aproximaciones
cubanas a los estudios de género, Editorial de la Mujer, Ciudad de la
Habana, 1999; Celia Sarduy y Ada C. Alfonso (compil.), Género: Salud y
Cotidianidad, Editorial Científico Técnica, Ciudad de la Habana, 2000; y Teología
y género. Selección de textos, Editorial Caminos, La Habana, 2003. El
trabajo de divulgación ha estado presente en revistas como Mujeres,
Bohemia y Sexología y Sociedad.
16-En países como Estados Unidos, Inglaterra, Australia y Canada es donde
empiezan con mayor fuerza, en las décadas de los setenta y ochenta, el
desarrollo de los llamados Men’s Studie. En la actualidad entre los autores de
estos países que tienen una actitud agresiva hacia el feminismo se encuentran
considerados como clásicos: Robert W. Connell, Michael S. Kimmel, Michael
Kaufman, David D. Gilmore y Matthew C. Gutmann. Una compilación de artículos
de estos investigadores véase en Teresa Valdés y José Olavaria (eds.), Masculinidad\es.
Poder y Crisis, Isis Internacional, Santiago de Chile, 1997.
17- Vease Patricia Arés, “Virilidad ¿Conocemos el
costo de ser hombres?”, Revista Sexología y Sociedad, CENESEX, La
Habana, 1996; Ramón Rivero Pino, “El rol paterno. Su problemática en
Cuba”, Revista Cubana de Ciencias Sociales, Instituto de Filosofía,
Ciudad de la Habana, 2000, pp. 89-106; Maria Teresa Díaz Alvarez “El
varón urbano antes y ahora”, Tesis de Maestría en Sexualidad, Centro
Nacional de Educación Sexual, Ciudad de la Habana, 1999; y Mayda Álvarez Suárez,
Construcción socio-cultural de la masculinidad, Editorial de la Mujer,
La Habana, 2001. El autor de este texto también se incluye en este grupo
teniendo una visión socio histórica de la masculinidad Ver Julio César González
Pagés, “Gènero y masculinidad en Cuba: ¿el otro lado de una historia?”, Nueva
Antropología, n.61, México, septiembre del 2002, pp.117-126 y
“Homosexualidad, feminismo, travestismo y construcción de la masculinidad en
Cuba”, Aula de Cultura Iberoamericana. Selección de Conferencias,
2001-2002, t.I, Cuadernos de Centro Cultural de España, Ciudad de la
Habana, 2003, pp.78-87.
18- La Comisión Género y Paz,
surgida en 1996, promueve valores relacionados con la cultura de la no violencia
y la alteridad cultural. El primero de los talleres fue impartido por la
profesora Judith Astelarra (Universidad Autónoma de Barcelona) en el año
2001 sobre Sistema de Genero para los integrantes del Proyecto. Otros
talleres realizado son: “Masculinidades y violencia” con trabajadores
sociales del Municipio Plaza de la Revolución, en el 2002;
“Masculinidades y cultura” para estudiantes de la Escuela de Música
Amadeo Roldan de la Habana Vieja, en el 2002; “Masculinidades,
variantes para un cambio” a dirigentes de la Central de Trabajadores de Cuba
(CTC), entre el 2003-2004.
En la actualidad se imparte un Taller a los reclusos del Penal Valle Grande sobre
el tema de “Masculinidades y Cultura de paz.”
19-Se destacan fundamentalmente tres tipos de
publicaciones: las deportivas, eróticas y pornográficas, y “las de
modas” y “estilo de vida” .Dentro de estas ultimas se pueden destacar GQ,
DT y Men`s Health. La Revista de los hombres Vease Marta Segarra,
“Modelos de masculinidad y medios de comunicación”, en Marta Segarra
y Ángels Carabí (eds), Nuevas Masculinidades, Icaria, Barcelona, 2000,
pp.133-152.
20-Entre los espacios que ya tienen una presencia de
los estudios de masculinidades esta el “Diplomado de Género y Comunicación”
coordinado por Isabel Moya desde la Cátedra Mirta Aguirre del Instituto
Internacional de Periodismo José Martí. También han incorporado en su
docencia esta pespertiva los programas de estudios de las maestrías de la Cátedra
de la Mujer de la Universidad de la Habana dirigido por Norma Vasallo y el
del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) que dirige Mariela Castro Espín.
21- Por eso es muy común oír que se denomine en Cuba como
palo, tranca, cabilla, macana, mandarria, cohete, clasificaciones todas que
están infiriendo objetos de alta resistencia y protagonismo.
22- Aloyma Ravelo en la actualidad esta escribiendo un libro sobre la
sexualidad masculina. Le agradezco que me permitiera revisar algunos de sus
trabajos no publicados. Véase Aloyma Ravelo, “Sexo Tropical: El Tamaño
del pene en la imaginería de estudiantes universitarios de la Habana”
(inédito)
23- Véase Marqués de Sade, La Filosofía en el Tocador,
Tusquets Editores S.A., Barcelona, 1990, p.8
24- Consultar a Víctor Seidler, “La ilustración y la teoría
social”, en La sinrazón masculina. Editorial Paidos, México, 2000,
pp.23-30.
25-Ver Patricia Morrisroe Robert Mapplethorpe. Una biografía.
Circe Ediciones, Barcelona, 1996.
26- Ver Belén Ginart, “Las marionetas más impúdicas”, en El
País, Barcelona, 3 de junio del 2003, p.34.
27- Ver Vicente Verdú, “El pene y su sombra”, en El País,
Barcelona, 16 de junio del 2003, p.38.
28-Los desnudos en la danza y el teatro cubano siempre han traído polémicas
sobre si es necesario, o si es un efecto solo para lograr más público.
En el caso de la obra de Teatro La Celestina fue muy bien recibida por la
crítica especializada y logro uno de los éxito de taquillas mas grande de los
últimos diez años.
29-- Ver Demian Ruiz, “Las rarezas del pene”, en Men`s Health.
La Revista de los hombres, Abril del 2001, pp. 90-93.
30-Esta solo son dos de las muchas expresiones relacionadas con la
masturbación masculina. Agradezco al antropólogo norteamericano Matthew C.
Gutmann el haber compartido conmigo muchos de sus trabajos de masculinidad,
entre los que se incluyen algunos relacionados con la iniciación de la
masturbación de los adolescentes en México, y expresiones que utilizan
como “chaquetear” y “le jala la cabeza al gallo”. Al
igual que los jóvenes cubanos, los mexicanos creen que los jóvenes se deben
masturbar dos y tres veces al día “por que tienen la leche guardada”
Ver Matthew C. Gutmann, Ser hombres de verdad en la Ciudad de México. Ni
macho Ni mandilón. México, El Colegio de México, 2000.
31-
Ver los textos introductorios escritos por Cintio Vitier; Fina García
Marruz, y Roberto Friol, La literatura en el Papel Periódico de la Havana
1790 –1895, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1990, p. 75.
32- Ibídem.
33- Ibídem, pp.77-78.
34- En Annalisa Mirizio, “Del Carnaval al Drag: La extraña relación
entre masculinidad y travestismo”, en Marta Segarra y Ángels Carabí (eds),
Nuevas Masculinidades, Icaria, Barcelona, 2000, pp.133-152.
35- Ver “Criminales contra Enriqueta Fabez por andar
disfrazada de hombre (1822)”, en Fondo Asuntos Políticos, Archivo
Nacional de Cuba (ANC), legajo 3483
36- Ibídem.
37- La presencia de la líder feminista Luisa Capetillo vestida con
ropa masculina fue recibida con escándalo por la prensa habanera
Véase Billiken Callejas, “Venus con pantalones”, La Prensa,
La Habana, 27 de julio de 1915, p.8. Para indagar más sobre la vida de esta
importante figura ver la compilación de sus ensayos presentados por Julio Ramos
(Ed.) Amor y anarquía. Los escritos de Luisa Capetillo, San Juan,
Ediciones Huracán, 1992, p.11.
38- Ver Rodrigo Andrés, “La homosexualidad masculina,
el espacio cultural entre masculinidad y feminidad, y preguntas ante una
crisis”, en Marta Segarra y Ángels Carabí (eds.) Nuevas Masculinidades,
Icaria, Barcelona, 2000, pp.121-132.
39- El profesor Luis Montané fue un prestigioso especialista en
el siglo XIX cubano. El Museo de Antropología de la Universidad de la Habana
lleva su nombre en la actualidad. Ver “La pederastía en Cuba (1)”, en
Primer Congreso Médico Regional de la Isla de Cuba en enero de 1890,
Imprenta de A. Álvarez y compañía, La Habana, 1891, pp. 581- 582
40- Ibídem.
41- Ibídem.
42- Ibídem.
Esta sección tiene fines educativos,
auspiciada por CENESEX - Centro Nacional de Educación Sexual
y la colaboración del Centro Nacional de Prevención ITS-VIH/SIDA
La Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (SOCUMES)
es miembro de la ILTGA
On-line desde Abril 28, 2004