HOMBRES POR LA IGUALDAD
EXCMO. AYUNTAMIENTO DE JEREZ   DELEGACIÓN DE SALUD Y GENERO

REVISTA  HIKA,  2001KO  IRAILA

El reto de la democratización y la equidad de las relaciones entre los SEXOS, los lados buenos y no tan buenos de la masculinidad, los cambios legales en los derechos de las y los ciudadanos, el empuje recibido desde las posiciones feministas en los cambios masculinos fueron fondo y tema del Congreso sobre Los Hombres ante el nuevo Orden Social celebrado en Donostia en junio. Tras el artículo Gizonak giza antolamendu berriaren aurren de Javier Larraz, publicado en el anterior numero de hika, insistimos en el tema con una entrevista a José Angel Lozoya, ponente en el mencionado Congreso y coordinador del programa municipal Hombres por la Igualdad del Ayuntamiento de jerez. Los varones frente a! cambio de las mujeres de Luis Bonino Méndez es otra ponencia que recopila y valora experiencias personales de cambios en la masculinidad y que publicamos ahora de forma resumida.

 Tarjeta de presentación

49 años. 21 de pareja estable. Coordinador del programa municipal Hombres por la Igualdad, dependiente de la Delegación de Salud y Género del Ayuntamiento de Jerez. Miembro de los grupos de hombres de Sevilla y Jérez. Presidente del Colectivo de Salud  Speculum.

Coordinador de talleres sobre la con­dición masculina. Colaborador de Canal Sur. Educador sexual.

Participó con una ponencia Hom­bres por la Igualdad en el Congreso sobre Los hombres ante el nuevo orden social organizado por Ernakunde los dias 13, 14 y 15 de junio.

Realizamos esta entrevista, después de ser una de las ponencias que más nos atrajeran de este Congreso, sobre todo por lo que tenía que ver con la concreción en una experiencia práctica del cambio que los hombres se están planteando en esta sociedad.

Entrevista: Elo Mayo

José Angel, el programa Hombres por la Igualdad surge en setiembre de 1999. Nos gustaría en primer lugar que nos comen­taras de dónde y de quiénes surge esta idea. En concreto, si sois hombres que trabajábais ya para el Ayuntamiento, si había alguna experiencia práctica ante­rior no institucional.

JOSÉ ANGEL LOZOYA. El programa se empezó a gestar en la pasada legislatura; sus márgenes se intuyeron desde la delegación de Bienestar Social, y vio la luz dentro de la delegación de Salud y Género, igualmente primeriza, dirigida por Antonia Asensio.

La única experiencia no institucional con proyección publica que puedo destacar, con anterioridad al programa Hombres por la Igualdad, es la Campaña del Lazo Blanco, impulsada por el Grupo de Hombres de Sevilla, en protesta por la violencia ejercida por hombres contra las mujeres, a raíz del asesinato de Ana Orantes, quemada viva por su marido tras unas declaraciones en la televisión andaluza.

El movimiento feminista siempre se ha movido por grupos que han ido surgien­do desde la base, por mujeres que se han juntado y después han planteado sus reivindicaciones a nivel institucional. Me choca un poco que un proyecto como el vuestro surja desde una institución. ¿A qué responde esta iniciativa municipal? ¿Existía previamente un grupo de hombres que presionaran en este sentido? ¿Es una iniciativa individual o colectiva?

J.A.L. El movimiento de hombres en el Estado Español surge como resultado de la influencia del movimiento de mujeres, en especial sobre chicos que vivíamos o nos relacionábamos con feministas, que estábamos de acuerdo con sus reivindicaciones e íbamos asumiendo sus consecuencias. El impulsor de la idea fue sin duda mi amigo JosepVicent Marqués a finales de los años 70. Los primeros grupos de hombres surgen en 1985 en Valencia y Sevilla y se centran en el análisis crítico del modelo masculino tradicional y sus costes, tanto para las mujeres como para los propios hombres. Con posterioridad surgen y desaparecen grupos en Euskadi, Valladolid, Barcelona, Granada, Mallorca, Pamplona, Málaga, Estepa,...

Bastantes colectivos de mujeres receptores de las actividades y cursos impulsados por los Institutos y las Concejalas de la Mujer se lamentaban de que no existieran actividades similares para los hombres, porque cuando volvían a casa, con las ideas más claras y la autoestima más alta, se encontraban con la pareja de siempre, un chico que con frecuencia era majo pero al que le costaba cambiar, entre otra cosas, por la ausencia de un discurso alternativo para los hombres y la inexistencia de modelos envidiables de identificación masculinos, que les sirvieran para aclararse y afirmarse.

La Delegación de Salud y Género trata de profundizar las políticas de la mujer desa­rrolladas hasta la fecha retornando las medidas de discriminación positiva hacia las mujeres, al tiempo que intenta hacer partícipes del cambio a los hombres, incorporándolos a objetivo de la igualdad de derechos y oportunidades.

La demanda de las mujeres, la existencia en Jerez de una concejala feminista que decide apostar por la idea, COfl el visto bueno del Alcalde, y que yo llevara tiempo intentando hacer esta experiencia, fue el conjunto de coincidencias políticas y personales que la hicieron posible.

La mayoría de mis amigas piensan que el cuestionamiento de los hombres es algo falso, que en realidad no les importa mucho el tema, o que, como insinuó una mujer en el Congreso, los hombres que hablan de estos temas lo hacen por ir de progres, ligar más, etc. pero todo apa­riencia... O bien para controlamos me­jor a las mujeres...

J.A.L. Lo raro sería que no desconfiaran, ocnen sobrados motivos para ello. Maria Jesús Izquierdo lo expresó en el Congreso de Donostia tan bien que me sentí cuestionado: comparto casi todas sus dudas; a veces dudo de mi propia honestidad. En ocasiones, no sé cuáles son los motivos profundos que me llevan a perseverar en esta lucha. Llevo más de 20 años notando la desconfianza de sectores de mujeres y entiendo que digan que <dos hombres somos lo que hacemos, no lo que decimos ni lo que sentimos» y que por esta vara haya que medirnos. No puedo olvi­dar lo que dice Raquel Osborne de que <da desigualdad entre los géneros defiere de otras como clase o raza a causa de la sexualidad, hombres y mujeres comparten la vida íntima».

 Tú te defines como un hombre de izquierdas, o que viene de la izquierda. Personalmente tengo la impresión de que a los hombres de las organizaciones políticas de izquierdas estos temas no les importan demasiado, o bien son temas de segundo orden, sin mucho interés. Lo importante es la Politica con mayúsculas, más en el País Vasco. ¿Cómo ves tú ese tema?

J.A.L. Los dirigentes de izquierdas (yo lo fui hace años) creen que pueden dirigir la lucha de las mujeres de forma similar a como lo hacen con la Construcción o el Metal. No se oponen a las secretarías de la mujer, o cuoiris en los órganos de dirección de las organizaciones, porque no vende. Es el impuesto revolucionado para no ser tratados de machistas. Si de verdad os interesara la igualdad entre los géneros, encabezarían la reflexión sobre el machismo en sus organizaciones; si se ocuparan de sus hijos, exigirían guarderías y horarios flexibles para al colegio en los conve­nios de la Madera o la Administración Pública. Ya no creo en una Política con mayúsculas, de hombres imprescindibles que no tienen vida privada ni tiempo para asumir sus responsabilidades domésticas.

 ¿Qué influencia ha tenido el feminismo, el movimiento feminista en vuestro plan­teamiento? ¿Qué influencia ¡as mujeres feministas concretas con las que os rela­cionáis?

J.A.L. El feminismo es la locomotora del cambio. Sin él, los hombres no nos habríamos cuestionado. Muchos que dicen estar de acuerdo con el cambio, se quejan de la velocidad del mismo; pero, si hablas con ellos, acaban reconociendo que sin la pre­sión de las mujeres no existiría ritmo ni cambio. Casi todo lo que digo, lo ha expresado el feminismo, antes x’ mejor, solo que lo hago con voz de hombre y por eso llego mejor al Colectivo masculino. En lo personal es lo mismo, cambiamos por la presión de nuestra amigas y nuestras parejas y sus quejas las convertimos en discurso autocrítico. El desgaste para ellas es sin duda tremendo y no tendrían por qué hacerlo.

 El movimiento feminista ha supuesto ara muchas mujeres el cuestionamiento de su identidad sexual, en la medida en que se replanteaba la heterosexualidad como única forma de relación. ¿Crees que puede pasar lo mismo con los hombres? En ese sentido, ¿son los hombres con identidad homosexual los que más participan en estos grupos? ¿Existe contacto con los grupos de gays?

J.A.L. En sexología se dice que la orienta­ción del deseo no es blanca ni negra, sino que la de cada cual se sitúa provisionalmente en algún lugar de la gama infinita de grises. Estoy convencido de que en la medida en que ser hombre no equivalga a no ser mujer ni maricón, todos ganaremos en libertad, florecerá la diversidad y la mayoría podrá ir y volver a la acera de enfrente con la frecuencia que se lo pida el cuerpo.

La inmensa mayoría de los que participan en grupos de hombres se definen heterosexuales y es poco frecuente que haya más de un homosexual por grupo. Las relaciones con los grupos gays no suelen estar formalizadas; estos tampoco tienen clara la necesidad del análisis de género; muchos creen incluso no necesitarlo, es una pena.

 ¿Crees que todavía hay mucho hombre que va dc macho por la vida? Y en ese sentido, ¿cómo ves uno de los temas que creo más habéis trabajado, el tema de la violencia contra las mujeres?

J.A.L. La educación de la masculinidad im­plica el aprendizaje del uso y gestión de la violencia física, hasta el punto de que en los colegios provoca más alarma el afecto entre niños que las peleas entre los mismos. Los hombres usamos la violencia para resolver los conflictos haciendo claudicar al otro (en los acontecimientos de El Ejido, agrego víctimas eran hombres; en las broncas e zonas de movida, también). En las relaciones con las mujeres, sigue habiendo muchos hombres que creen que su pareja les pertenece y que tienen derecho a educarlas y castigarlas. Es esta idea de lo que son las relaciones entre mujeres y hombres lo que hay deslegitimar y lo que hace decisivo el rechazo activo de quienes ejercen la violencia de género por el resto de los hombres.

 ¿Dónde crees que están las claves que los hombres se planteen un cambio en su vida, un planteamiento de su papel como tales en esta sociedad?

J.A.L. Si tuviera la formula, la patentaba. Creo que el cambio de las mujeres es difícilmente reversible, y que los grupos de hombres demuestran que el poder (los hombres está dividido. La alternativa es la constancia y la lucha personal (todo lo personal es político); y la formula organizativa, los grupos de hombres interesados en reflexionar sobre su lugar en el mantenimiento del sexismo y la acción solidaria con el feminismo.

 ¿Qué opinión te merece el Congreso organizado por Emakunde celebrado Donostia? ¿No es curioso que sea un titulo dirigido a la Mujer el que organiza este tipo de actividad?

J.A.L. No. Los triunfadores son los que nos motivos tienen para revisar el modelo que tan buenos resultados les ha dado. Es lógico que sean mujeres con poder las que vean la necesidad de favorecer la difusión de aquellos discursos que convergen con sus objetivos. Como lo es que estas incita surjan de sectores del movimiento de m res que desarrollan su trabajo feminista organizaciones mixtas, partidos, sindicatos,....

 A juzgar por lo que conoces, comparando con otros paises, ¿estamos muy atrasados en este tema en el Estado español?

J.A.L. No, por desgracia el Congreso de Donostia demostró que estamos a un nivel comparativamente aceptable. En este campo como en muchos otros, hemos empezado con cierto retraso pero estamos acortando distancias a mucha velocidad.

 ¿Es posible una sociedad igualitaria hombres y mujeres en una estructura capitalista patriarcal desigual como la tenemos actualmente y, como todo parece indicar, va a continuar en Europa?

J.A.L. No lo sé, pero sospecho que es fácil avanzar en esta dirección que aproximación del nivel de bienestar en 20% más rico y el 20% más pobre. Lo que es evidente es que los ensayos socialistas no cuestionaron el patriarcado.