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Erick Pescador Albiach |

Sociólogo
y sexólogo, especialista en género y masculinidades.
“Curso
Universitario sobre Aspectos Psicosociales de la Sexualidad Humana”
(95-97) UCM.
Ayudante
de Investigación en el proyecto Europeo Arianne sobre Masculinidad y
Educación (1996-1997).
Instituto
de Terapia de Reencuentro de Valencia, (1995-2001) terapeuta y facilitador
en grupos mixtos de Crecimiento Erótico y Desarrollo Personal. Promoción y
coordinación de grupos de hombres de Reflexión y Redefinición de las
Masculinidades.
Terapia
individual (varones y parejas).
Coordinador
del Grupo de Estudios sobre Género y Masculinidad (GEGM) desde su creación
en mayo de 1997.
Tesis doctoral bajo el título Género y Masculinidades: Una propuesta desde la educación para el cambio (última fase).
Taller: Emociones
y masculinidades
En este taller se presenta una diversidad de formas de ser hombre desde las relaciones de paz, con otros hombres, con las mujeres y con uno mismo.
El
modelo patriarcal dominante escinde a los varones y rompe el vínculo perfecto
entre sensaciones, emociones y el pensamiento interno. Los varones, en contadas
ocasiones, podemos desligar nuestra acción y comportamiento como personas de lo
que se considera lo correcto para un hombre de verdad.
A
través de diversos ejercicios y reflexiones en grupo pretendemos destapar ese
espacio desconocido e invisible de las emociones masculinas.
La
forma de pensar de los varones está cambiando. Parte de los varones han
reconocido la necesidad de un cambio hacia la igualdad entre géneros. El
feminismo ha hecho mella en el sistema de relaciones humanas y parte del
discurso ha sido integrado también por los hombres.
Sin
embargo, existe una desconexión entre el ser y el aparentar para los varones,
incluso para los más progresistas. Aún nos vemos en la necesidad de no
expresar y no sentir, eliminando las posibles vías de escucha y conexión con
lo profundo. Nos quedamos en la funcionalidad de nuestras vidas y olvidamos, o
no aprendemos, lo que significa dejarnos llevar por la sana emoción.
El
objetivo clave del taller e
CENTRO
DE ESTUDIOS DE GÉNERO Y MASCULINIDADES
www.masculinidades.com
Género
y Masculinidades:
En
el ámbito de la educación empieza a ser habitual tratar sobre cuestiones de género.
Esta intervención educativa desde el género ha implicado cambios y ajustes
importantes en la posición social de las mujeres y sus posibilidades
formativas. Sin embargo, los varones no han formado parte de este proceso y no
se ha revisado su posición dentro de la escuela, puesto que el suyo se suponía
un modelo a imitar.
Existen
muchos temas posibles de intervención, que desde la escuela se pueden trabajar,
sobre la situación y comportamiento social de los varones adolescentes. Su
aparente tendencia a la violencia y apatía frente al estudio son sólo algunos
de ellos.
En
esta ponencia analizamos la problemática actual de los varones adolescentes
(entre 14 y 20 años) dentro de los centros de educación secundaria y el vínculo
de esta problemática con la expresión de sus masculinidades. Presentamos una
propuesta de cambio e intervención educativa práctica y sus resultados. Por último,
hablamos de la permanencia de los cambios y la resistencia al cambio de los
modelos masculinos.
El centro de la problemática masculina no es tanto la expresión tradicional y atemporal de la misma, sino el porqué de esa persistencia e inmovilismo. ¿Qué es lo que impide la diversidad y la expresión libre de las masculinidades.
Al
proponerme en la mesa dentro del tema del cambio, me planteé cómo desarrollaba
mi trabajo específicamente en educación y con trabajos de grupos de hombres
para posibilitar ese cambio y me dediqué a hacer historia de lo que hasta ahora
se ha hecho o he podido intervenir.
Primeramente,
cuando hablamos de cambio, y esta palabra tiene que ver con lo masculino, lo
primero que se nos plantea es que no es posible, a mí me costó mucho
autoconvencerme de que los hombres podemos cambiar, que hay una esperanza. Al
mismo tiempo, me daba cuenta que el trabajo que se hacía hasta ahora con el
tema de la igualdad para el género, de la violencia y algunos otros estaba
centrado fundamentalmente en las mujeres, y se pretendía de alguna forma que
educando, reeducando o trabajando con las mujeres, los hombres cambiaran. Un
grave error porque es como poner tititas sobre una herida y no solucionar la
causa original de esa herida.
Cuando
ya conseguí convencerme de la posibilidad de ese cambio, dejé de trabajar con
mujeres y empecé a trabajar con hombres. Pensé también en la posibilidad de
trabajar desde el plano teórico-educativo a través del proyecto Arianne,
intervención específicamente con adolescentes. Sin embargo mi trabajo
actualmente se divide en dos espacios, uno es el trabajo con hombres dentro de
grupos y en consulta y otro es fundamentalmente la educación con adolescentes.
Adolescentes varones, fundamentalmente, entre 14 y 18 años, que es con lo que
he realizado la investigación con la esperanza de que trabajando sobre esas
edades se pueden realizar cambios y con los varones que todavía son
recuperables, pues también.
Pero,
¿desde donde?. Pues trabajando desde desmontar un modelo masculino, que como
ahora veremos a través de las transparencias, oprime a los varones y les da una
determinada forma de ser y no permite fácilmente el cambio y hacerlo no desde
lo racional que sí que es muy masculino y hacerlo más desde la emoción. Bien
es sabido que todas las emociones pasan por lo racional y que somos una entidad,
no se puede vivir entre el pensamiento y la emoción, pero sí permitir que la
gente pase de la apariencia del nivel de lo superficial, del nivel del discurso,
al nivel realmente de los sentimientos, de las emociones.
Digamos
que lo que sucede es que hay un modelo específico masculino que ha transformado
las emociones de los varones, ha transformado las emociones y las ha
reconcentrado en dos emociones básicas. Los varones pueden expresar, sienten,
pero a la hora de expresar ese sentimiento, a la hora permitir que la emoción
salga prácticamente sólo sale en forma de rabia y tiene una especie de coraza
de protección que impide que salgan muchas cosas.
Esa
continua contención lleva muchas veces a las dificultades en el espacio
relacional, y precisamente es en ese espacio en el que hemos estado trabajando.
Trabajar para que los hombres puedan permitirse, puedan realmente alcanzar un
estado relacional, unos vínculos en condiciones.
¿Cómo?,
fundamentalmente haciendo algo que yo creo que es básico y es enseñando a los
hombres a escuchar. No sabemos escuchar, no nos han enseñado, nos han enseñado
a hacer, a movernos, a estar siempre en la actividad, pero nunca en la escucha,
no sólo en la escucha de las otras personas, hombres y mujeres, sino también
en la escucha de nosotros mismos, de nuestro cuerpo, de nuestras emociones, de
lo que sale de cada uno, de nuestra masculinidad y por supuesto de las
necesidades y los deseos que tenemos.
Por
eso, trabajar con los deseos, empecé a trabajar desde diversos grupos que se
titulaban sexualidades y masculinidades, trabajando un poco desde el deseo, a
ver si así reenganchábamos un poco a los hombres, pero no, ya sabéis que los
hombres de sexo lo saben todo, para qué van a ir a un curso.
Más
tarde, con esto de que se puso de moda el tema de la violencia (por desgracia),
trabajamos grupos específicamente y cursos para chavales y para adultos sobre
masculinidades y no violencia, masculinidades y espacios de paz. Demasiado etéreo
para los hombres, no llegaban tampoco a alcanzarlo. Y parece ser que en esa última
fase, de estos dos últimos años trabajando específicamente con las emociones
parece ser que hemos tocado algo, que realmente estamos en un punto acertado
desde el cual se puede trabajar desde dentro y cambiar en el afuera. Con todas
las consecuencias que tiene un cambio, que no es nada.
¿Desde
qué objetivos? Buscando por una parte que el hombre pueda vivir y pueda
soportar y asumir los espacios de igualdad, porque el hombre ha sido educado
para vivir en espacios de desigualdad social, desigualdad en lo íntimo también,
y ocupando siempre una posición de poder, evidentemente. Y para el placer,
entendido de una forma amplia, no solamente desde la sexualidad más explícita
sino desde la capacidad de sentir y de percibir el mundo desde el placer, porque
también es verdad que los hombres, al menos con los que yo he trabajado están
negativizados frente al mundo, lo ven todo desde un punto negativo y no son
capaces de conectar con el placer, entre otras cosas por miedo.
Fundamental
el objetivo de reconstruir un cuerpo, un cuerpo que no sea rígido, un cuerpo
que no paralice las emociones, un cuerpo de hombre que permita sentir y conectar
con el resto del mundo, que no se quede aislado o contenido o sencillamente
bloqueado con lo que está sucediendo en su entorno. Hay cambios sociales
importantes, su posición sin duda tiene que cambiar, pero para eso necesita
desbloquear.
Vamos
a trabajar con las transparencias
En
primer lugar hay que categorizar el tipo de adolescentes, que es
fundamentalmente con lo que yo estoy trabajando. Los estudios que hemos hecho
nos hablan de varones adolescentes entre 14 y 20 años, se podría hablar de 14
y 30, porque algunos todavía siguen en la adolescencia llegados a los 30, que
tienen cierta animadversión a los estudios, a lo académico, a lo formal. Una
de las cosas por las que se está trabajando en educación, es porque se dan
cuenta de que los hombres no rinden, no tienen resultados académicos, y esto es
por algo. Evidentemente tiene que ver con la identidad, con el mantenimiento de
la identidad.
-
Para el hombre, no tener estudios o no ser un empollón, es ser más
hombre.
-
Resultados académicos muy bajos, por debajo de sus compañeras.
-
Dificultades con las normas, con la disciplina, esa continua rebelión,
esa necesidad de rebelión que se presenta en los jóvenes adolescentes.
-
Dificultad para la expresión oral, conversacional, hay pocos temas de
interés aparte de cuatro o cinco que puedan elaborar conversaciones, con lo
cual hay una dificultad conversacional entre hombres para entrar a trabajar
cosas que tengan que ver con el sentir y con la persona, y evidentemente con los
cambios, porque hablar de fútbol, motos y mujeres, pues no se pueden hacer
cambios.
-
Interés específico por tener un poder fundamental en nuestra sociedad
porque sienten que han perdido otros y ese poder es el dinero, abandonan los
estudios con la intención rápida de conseguir algo de dinero que les permita
pues tener ese poder, móvil, moto y poco más.
-
Falta de motivación, falta de deseo por nada específico, hay una
desmotivación importantísima.
-
Dificultad de expresar sentimientos y emociones básicos, hay una
prohibición básica.
-
Dificultad para realizar cualquier tipo de tarea, no dificultad,
sencillamente no atienden ningún tipo de tarea doméstica porque eso sería
también dejar de ser hombre o dejar de representar la masculinidad.
-
Deportistas sin otros intereses culturales y bastante poco motivados a
leer, tan sencillo como eso. Por ejemplo una de las cosas que caracteriza a los
jóvenes adolescentes de ahora y algunos más mayores, es que no seamos capaces
de acabar de leer un libro, es como dejar la historia a medias y poder seguir
caminando.
¿Qué
es lo que yo identificaría con la masculinidad tradicional que representan los
chavales en los institutos y en concreto en los grupos de hombres?
-
Fundamentalmente con un odio a todo lo femenino, entonces hay una negación
frente a la mujer. No ser mujer es fácilmente identificable con ser hombre.
-
Un mantenimiento de la apariencia, una apariencia que tiene que estar
siempre creada desde la fuerza, desde el poder.
Representar y detentar el poder de forma a veces, insostenible, es estar
siempre con la armadura puesta, por decirlo de alguna forma.
-
Conectados con la responsabilidad, conectados con la iniciativa, siempre
tienen que estar en el punto de la iniciativa, aunque el grado de motivación es
cero, con lo cual hay dificultades.
-
Infalibilidad, esta palabreja que significa que no podemos fallar
absolutamente en nada.
-
Una competencia continua, eso no ha cambiado en absoluto.
-
Y una búsqueda continua. Es una especie de viaje que nunca acaba. Un
viaje que muchas veces oculta lo más profundo, que es la identidad oculta. Yo
confío para el cambio, en esa identidad oculta de los varones en ese no varón
sino persona, que tiene una serie de características particulares que le hacen
posibilitar ese cambio y manifestarse como hombre de otra forma.
Cuando
hablamos de masculinidades, hablamos de que hay muchas formas de ser hombre, sin
necesidad de ajustarse a esta norma.
¿Qué
dificultades conlleva sostener esta norma? Fundamentalmente varias.
-
El mantenimiento de la apariencia, como decía, es un punto de estrés
importante y eso impide conectar con cualquier tipo de emoción y conectar desde
lo humano y por supuesto elaborar cualquier tipo de vínculo, puesto que estamos
en la apariencia, incluso en los espacios más íntimos. Estamos con nuestra
pareja y tenemos que demostrar que podemos tener una erección perfecta, tantos
minutos, tan grande como pueda ser posible y demostrarlo continuamente.
Pendientes de eso, se nos olvida el tema del placer.
- Expresión de los sentimientos. Hay una dificultad concreta de expresar los sentimientos, puesto que existe ese bloqueo, esa coraza, no se puede alcanzar y eso es una dificultad fundamental. Hay una dificultad entonces relacional con los hombres y también con las mujeres. Con otros hombres porque no estamos al nivel de poder conectar desde lo emocional, desde nada más que con temas superficiales, y ahí nos quedamos. Evidentemente con la paternidad y con el ejercicio de la paternidad.
¿Qué
tipo de refuerzos se crean qué es lo que sucede para que los varones puedan
mantenerse en ese modelo a pesar de las dificultades que conlleva ser hombre de
esta forma? Pues varios refuerzos sociales que son muy evidentes. Si hablamos de
los refuerzos que tienen que ver con la sexualidad, que tienen mucho que ver con
lo que significa en nuestra sociedad ser un hombre de verdad:
-
La ostentación de la genitalidad refuerza esa masculinidad tradicional.
-
La fecundación efectiva, es decir, un varón es más varón o más
hombre si tiene hijos y si esos hijos son varones.
-
La hipersexualidad. Un hombre, o un adolescente varón, cuando le
preguntas qué es lo que necesitas para ser hombre, pues es tener una
hipersexualidad, ser muy sexuado, demostrar que puedes, que estás siempre en la
búsqueda.
-
La orientación de deseo. En nuestra sociedad todavía en nuestros
adolescentes, el poseer una orientación de deseo heterosexual, lo convierte en
más varón y no lo contrario.
-
Trabajo remunerado. Cuanto antes alcancen ese trabajo remunerado, antes
se sienten varones. Nuestra sociedad ha perdido mucho de ese contacto con los
ritos de paso. Antes había ritos de paso específico que hacía que los varones
fueran varones. La mili, determinado tipo de fiestas en los pueblos
tradicionales donde hacen una demostración de valor, y eso le convierte en un
hombre, pasan de niño a hombre. Eso ha desaparecido, ha habido una desconexión
de ese tipo de ritos de paso en nuestra cultura y entonces, el único rito específico
es alcanzar un trabajo y tener un trabajo remunerado que permita tener un nivel
de libertad.
-
La violencia. La violencia se constituye como un valor habilitado
socialmente y que permite a los varones ser más hombres. Así de sencillo y de
terrible es. Un varón es más varón cuanto más violento sea y es más
reconocido a pesar de la crítica ideológica de alguno de sus compañeros en
tanto en cuanto es más violento, es respetado y apoyado desde que representa o
ejerce violencia sobre otros.
-
El machismo. La representación del machismo ya sea desde la broma o ya
sea desde actitudes específicas reales, genera un mayor reforzamiento de esa
masculinidad. Hay un rechazo a lo femenino por ese odio que hablábamos antes a
no ser mujer, me puedo convertir en mujer, Dios mío, me puede pasar,
convertirme en mujer es ser más débil, no puedo serlo. Rechazo a lo femenino a
través de la homofobia y de la misoginia.
El
trabajo fundamentalmente corresponde a dos espacios uno de investigación
cualitativa que llevo realizando desde hace cuatro años y que tiene como base
de trabajo grupos de discusión, entrevistas personales con chavales, con
adolescentes. También lo he hecho con grupos de hombres, pero con lo que más,
es con adolescentes. Y el espacio de intervención, se basa fundamentalmente en
tres espacios. Una serie de encuestas que motivan un poquito el tema y generan
la inquietud dentro de los centros. Una serie de conferencias participativas
donde se confrontan espacios mixtos a hombres y mujeres ante la dificultad y la
problemática de la lucha entre géneros y una serie de talleres y debates más
específicos que se hacen específicamente con varones.
Para concluir, ¿cuál es entonces la propuesta de cambio? La propuesta de cambio es concienciar a los adolescentes, a los varones adultos que acuden a grupos o que están en centros educativos, a crear una conciencia crítica en relación a sus masculinidades, que sean capaces de darse cuenta de objetivar cómo se expresa su masculinidad, como pueden romper con la apariencia, cómo pueden romper con todas esas normas sociales que aparte de mantenerles en un espacio de tensión continua con respecto a su identidad, pues no generan otra cosa que estar en una sociedad violenta, con dificultades de relación y demás.
Para concluir, decir que ese cambio es complejo en tanto en cuanto existe un efecto rebote, un efecto choque, cuando el hombre genera esos cambios por primera vez porque fácilmente lo que significa de cambio es rechazado en su entorno cotidiano. En el caso de los adolescentes es clarísimo. Cuando hay un adolescente que está concienciado o que tiene algún tipo de preparación para el cambio o que ha recibido algún tipo de ideas sobre este tema, sus compañeros lo rechazan o lo aislan y esto genera fácilmente que vuelva a pensamientos más tradicionales o al mantenimiento de la masculinidad aún no deseando estar en ese espacio. La idea es un poco trabajar desde este espacio. Para promover todo este tipo de trabajo e investigaciones hemos creado una página que se llama www.masculinidades.com, y a través de ella organizamos todo este trabajo.
Muchas gracias.
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c/ Juan Añón, 4 – 7
c/ Primado Reig, 51 -10 Telf.:
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