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¡ Es la vergüenza, hombres ¡ Dani
Leal y José Ángel Lozoya. |
El hecho de que un policía local de Barbate haya asesinado a una mujer con la cual estaba en proceso de separación, señala como 79 en España en lo que va de año el número víctimas de violencia masculina contra las mujeres. O más bien, 79 son los asesinos que han matado a mujeres con las que mantuvieron algún tipo de relación supuestamente afectiva. La cifra resulta a todas luces escandalosa; imaginemos tan sólo por un momento que 79 fueran las muertes “por terrorismo“. ¿ Se lo imaginan?
Cabe la sospecha de que el mantenimiento de esta
situación o su ocultamiento , tiene su raíz en el silencio cómplice
masculino ante la misma ; un silencio que beneficia a aquellos que la
justifican con el “algo habrá hecho” “ esto siempre ha ocurrido” “ a
fin de cuentas, cada uno hace con su mujer lo que quiere”, o el tan socorrido
“ es que en realidad lo iba buscando”. Tristes argumentos aquellos que beben
del tan manido argumento patriarcal del “ Te acuso de lo que yo hago” ó “
Qué pena del verdugo que no tuvo más remedio que matar a la víctima,
desresponsabilizándolo y culpando a la asesinada”.
Quede bien claro, esta situación se mantiene
entre otros factores porque existe una clara complicidad social por parte de
muchos hombres que imponen su punto de vista ante el silencio de quienes no
piensan, no pensamos como ellos, que no actúan, que actuamos de forma distinta.
Todos esos hombres que quieren, que queremos decir, que decimos...¡ Ya basta¡
¡ Es la vergüenza, hombres¡ ¡ No la permitamos¡ ¡ No permitamos que maten
en nuestro nombre¡ ¡ Hacen falta hombres igualitarios, haces falta tú¡.
Estamos hablando, hablándote, hombre, a tí, que no te reconoces en esta
violencia patrimonio de los hombres que sufren las mujeres.
El problema es nuestro, porque en el 95% de los
casos quienes matan son hombres, y nuestro tiene que ser en primer lugar el
posicionamiento contra la misma, y su rechazo más radical.
Es hora de que los
hombres nos responsabilicemos de acabar con ésta, y todo tipo de violencia. No
se trata de considerar a todos los hombres como violentos ni malos, precisamente
se trata de decir que aunque la mayor parte de las veces sean hombres quienes
ejercen violencia contra las mujeres, no todos los hombres ni pensamos, ni
decimos, ni hacemos lo mismo; y nos responsabilizamos activamente contra esos
asesinatos en nuestro nombre.
Las campanas han
sonado bien cerca en esta ocasión, tan solo a ochenta kilómetros de Jerez, así
que dejémenos de preguntar por quién doblan las campanas, hombre, las campanas
doblan por tí, doblan por nosotros, por quienes no tenemos nada que ver ni nada
en que parecernos a esa panda de asesinos, para que los rechaces, los rechazemos
y demostremos que no nos gustan esos hombres, y que la “ hombría “ no es un
valor en sí mismo, que vivir en igualdad y rechazar todo tipo de violencia es
la primera garantía de construir una sociedad equitativa y solidaria. Que las
campanas doblan por nosotros, y que no vamos a permitir que sigan matando “en
nuestro nombre”.