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Estrategias
para una educación no discriminatoria,
por José Ángel Lozoya Gómez |
Cuando
esta apunto de aprobarse una ley que equipara el matrimonio homosexual, o
lésbico, al heterosexual, y es posible cambiar de sexo a cargo de la sanidad
pública (al menos en Andalucía), podría extenderse la sensación de que la
educación de las relaciones afectivas y sexuales, desde una filosofía
coeducadora, esta a la vuelta de la
esquina. Para evitar este espejismo, hay que recordar que seguimos educando en
un contexto familiar y escolar, que son el producto y el reflejo de una sociedad
sexista, y que sirven a sus intereses. Sin una crítica del contexto social, es
difícil creer en la emergencia de un sistema de valores que permita orientar el
trabajo educativo, de forma que podamos superar los géneros y favorecer un
nuevo modelo de desarrollo integral de la persona.
Contexto
social:
El
día del "orgullo" gay es la manifestación anual más numerosa de
España.
Ley
de matrimonio homo-lésbico para 2005, que se espera cuente con un amplio apoyo
parlamentario, nos sitúa a la vanguardia del mundo mundial.
Es
posible cambiar de sexo a cargo de la sanidad pública, al menos en Andalucía.
Algunas
universidades toleran las retóricas no heterosexuales.
Una
pareja gana "la casa de mi vida" y los "culebrones" suelen
incluir gays y lesbianas más o menos "entrañables".
Chueca,
como el barrio chino de Ámsterdam, ha conseguido su reconocimiento como
referente turístico, etc, etc.
Resumiendo:
Nos
encontramos entre la realidad y el deseo, la igualdad legal parece cercana y la
real lejana. Con qué frecuencia se pregunta al alumnado de infantil: ¿Qué
tienes, novio o novia?
Se
sigue sin entender el carácter dinámico y cambiante del deseo sexual y
prevalece la sospecha de que se puede ser homosexual "por vicio" o
"de nacimiento".
No
obstante es de justicia reconocer que si los militantes homosexuales muertos por
SIDA en los 90 Pepe Espeliú, Julian, Juan Pedro,... levantaran la cabeza, les
costaría creer el cambio que se ha producido en pocos años.
Peligros:
Atribuir
a un partido político el merito de lo que tanto esfuerzo a costado al
movimiento de liberación sexual: homosex.. lesbi.. educadores y educadoras sexu...,
etc..
Que
el movimiento homosexual y lésbico , a falta de reivindicaciones con tirón se
desorganice.
Que
la falta de libertad real siga favoreciendo la existencia y el desarrollo de
guetos.
Que
los homosexuales sigan sin analizar su propio machismo y sean incapaces de
incorporarse al movimiento de hombres por la igualdad.
Que
prevalezcan las etiquetas.
Que
las iglesias sigan en el "no nos moverán", porque ninguna conquista
es irreversible.
Que
se siga en el armario de la opacidad del "ni lo digo ni lo niego",
salvo que me ayude a triunfar.
Que
los homosexuales sigan sufriendo agresiones por su condición sexual, o que se
identifique con este hecho toda agresión que sufre un homosexual.
Que
siga sin ser oportuno estudiar la violencia en las parejas gays y lésbicas.
Las
familias:
Siguen
prefiriendo hijos e hijas heterosexuales, "para evitarles
sufrimientos", pese su creciente disposición a asumir esta posibilidad.
Desconfían
de la naturaleza e intenta determinar la orientación del deseo sexual a través
de la socialización en los roles de género.
No
es frecuente oír preguntar: ¿tienes novio o novia?. Ni abundan las personas
orgullosas de lo "mariconazo" que es su hijo o lo "boyera"
que es su hija.
La
escuela.
Una
institución especialmente conservadora, que ni siquiera se toma en serio los
problemas derivados de una mala educación sexual: prácticas con riesgo de
embarazos no deseados, ETS y SIDA, abortos, homofobia, problemas de placer o
eficacia, mal llamados disfunciones sexuales, etc.
Entre
el profesorado sigue provocando más alarma que dos chicos se besen que las
peleas "de baja intensidad", y el alumnado no heterosexual sigue
sufriendo el rechazo de sus iguales de edad.
La
educación sexual, que estuvo de moda a finales de los 80 y principios de los
90, resulta anecdótica en las programaciones de los CEP, y las escuelas de
magisterio siguen sin dar educación sexual para provecho de su alumnado, ni
para el futuro desarrollo de su profesión.
El
profesorado no heterosexual sigue provocando la inquietud de padres y madres,
por la influencia que pueden ejercer entre sus educandos.
Se
sigue confundiendo la educación sexual con la divulgación de los mecanismos
reproductores y la prevención de riesgos. Los institutos suelen limitarse a
invitar a una experta (o experto) ajena al centro para que aborde el tema, o a
un homosexual, o una lesbiana, para que se deje ver y oír en el aula, o en la
semana cultural.
El
profesorado que se atreve con la educación sexual sigue bastante desprotegido
por el centro y la administración si surgen problemas en su práctica educativa
No
es infrecuente que el joven homosexual (o la chica lesbiana), sea derivado al
servicio psicopedagógico que debería ocuparse del resto del alumnado.
Prevalece
la idea de que la orientación del deseo se fija en la adolescencia.
Armand
de Fluvia nos decía en 1985 que la homosexualidad se normalizaría cuando
............................, Cuando sea tan frecuente que cualquiera vea tan
hipotéticamente conveniente en que un hetero tenga una experiencia homo, com
hoy se sugiere a los homo para que la tengan hetero.