HOMBRES POR LA IGUALDAD
EXCMO. AYUNTAMIENTO DE JEREZ   DELEGACIÓN DE SALUD Y GENERO

Fernando Barragán Medero

Entre las publicaciones más destacadas:

Libros

Artículos

Resumen Ponencia

Nuestra intervención presenta algunos de lso resultados más relevantes del Proyecto Arianne realizado en ocho paises de la Unión Europea sobre Masculinidades recogiendo las ideologías de los adolescentes sobre la igualdad de género así como resultados de la intervención educativa desarrollada y propuestas para seguir trabajando.

Trascripción literal de la Ponencia expuesta en las Jornadas sobre la Condición Masculina,  Pendiente de Revisión por el autor

Yo quería agradecer la iniciativa del Ayto. el hecho de que haya asumido políticamente y en la práctica una iniciativa tan importante como esta, que no se está dando en otros lugares de Europa ni América latina al menos con un apoyo institucional, y creo que puede ser el germen de un movimiento importante por el que vamos a analizar qué función tendríamos que ejercer los hombres ante ese reto de la igualdad. Y agradecer especialmente a Héctor que haya considerado la posibilidad de invitarme y que me permita compartir con todos ustedes algunas de mis inquietudes en este tema. Darles la bienvenida a todos y sin más dilación, vamos a comenzar.

Yo traía una preparación en Power Poin que por un problema técnico no vamos a poder ver, pero lo vamos a ver en transparencia, y eso en contra un poco del estereotipo patriarcal de que los hombres dominábamos la tecnología, a mí no me gusta la tecnología en absoluto, esta tampoco, pero ayuda.

Para comenzar me gustaría hacer dos aclaraciones previas rápidas en referencia al concepto de género que vamos a manejar en nuestra intervención, entendiendo que el concepto de género es una construcción histórica, eso quiere decir que no siempre las sociedades han estado organizadas de acuerdo con géneros masculinos y femeninos o con otras posturas intersexuales aunque parece que las excepciones confirman la regla, y todas las sociedades humanas, al menos las históricas han tenido o han sido organizadas en torno al concepto de género. Eso implica por tanto que se trata de un concepto social y eso quiere decir que ha sido construido por determinados grupos sociales y si ha sido construido, también se puede de-construir o transformar y que es un concepto cultural en el sentido de que los sistemas educativos o los distintos sistemas de presión social o los distintos grupos hegemónicos en cada época histórica tratan de perpetuarlo. Para perpetuarlo utilizamos las normas de comportamiento, utilizamos los valores y sobre todo utilizamos un sistema de representación al que yo me voy a referir hoy que son las ideologías. Un sistema de representación básicamente denostado pero que puede aportar, creo, algunas ideas para el debate posterior.

También me gustaría decir que desde que trabajo en temas de género y específicamente en temas de masculinidad, he vivido una paradoja importante. En principio no se nos puede negar a los hombres que cuando trabajamos en temas de género, estamos luchando por la libertad, pero justamente se nos coarta porque automáticamente como profesionales nos convertimos en sospechosos por parte de colectivos de mujeres que desconfían de los hombres que podamos intentar colaborar con el cambio. Aspecto que en parte entiendo, puesto que los hombres, o un grupo importante de hombres son los que han legitimado lo que hemos denominado el sistema patriarcal y por otra parte, también generamos importantes desconfianzas entre otros hombres, especialmente entre otros hombres, porque ponemos en cuestión el comportamiento de algunos de ellos, por tanto, te encuentras en una encrucijada en la que no sabes muy bien si realmente vale la pena, y lo digo honestamente, trabajar en un tema como este.

Mi intervención se va a centrar básicamente en lo que ha sido nuestro trabajo educativo, no tanto en nuestro trabajo como hombres adultos, sino en el intento de trabajar con población adolescente en Europa, en este proyecto que mencionaba el compañero y en otras intervenciones educativas que estamos desarrollando. Y en ese sentido, yo me planteaba tres preguntas básicas, en Canarias se suele decir que todos los que mean de pie, son iguales.

Yo voy a intentar demostrar que todos los que meamos de pie no somos iguales o que por lo menos hay un grupo de personas que aunque meemos de pie tenemos una visión del mundo distinta. En segundo lugar, cómo la ideología patriarcal intenta que todos los que meamos de pie seamos de la misma forma, y en tercer lugar cómo poder lograr que aunque todos sigamos meando igual, seamos diferentes.

Y la otra cuestión que pienso que puede ser interesante para el debate, es plantear que necesariamente no tendríamos que hablar de igualdad, porque cuando hablamos de igualdad ¿a qué nos estamos refiriendo?. Personalmente yo no quiero ser igual a nadie, y por otra parte pienso que cuando se habla de igualdad parece que el referente es un conjunto de derechos y principios que han sido establecidos por los grupos de poder fundamentalmente por los grupos de hombres que comparten la ideología patriarcal, y por tanto yo no quiero ser igual a esas personas, ni creo que las mujeres quieran ser iguales a esas personas. El concepto de diferencia tampoco me parece interesante, porque de entrada todas las personas somos distintas y quizás tendríamos que inventar otro término. Mi propuesta es que hablemos de diversidad de género en el inicio de lo que podría ser un camino para erradicar ese concepto de género. Yo sé que es difícil imaginar una sociedad sin géneros pero creo que valdría la pena intentarlo, así como parece que han existido etapas, no digo históricas, en la que el género no ha sido una categoría de clasificación de las personas. También podríamos aspirar a una sociedad futura en la que tampoco el género siga siendo un elemento de exclusión de ciertos comportamientos, deseos, aspiraciones de las personas, etc.

Está claro que las características a las que yo me voy a referir no son en sí ni masculinas ni femeninas, pero lo cierto es que nuestra cultura sí las clasifica como masculinas y femeninas. El problema no sería ese, el problema sería que se consideran categorías excluyentes bipolares, y por tanto, genera lo que hemos convenido como estereotipos de género, quien se comporta de una determinada manera se clasifica dentro de un determinado género, y quien intenta no comportarse de esa forma sufre el castigo de la ideología patriarcal de forma física, psíquica, por medio del rechazo social, etc.

Desde mi punto de vista creo que también es importante señalar que los cambios que se han producido, fundamentalmente  promovido por las mujeres, se deberían, usando una frase textual de Marcela Lagarde, al hecho de que las mujeres han vivido bajo la opresión. Desde su punto de vista, los hombres en un sistema como el nuestro, un sistema patriarcal, tienen la legitimidad para dominar, para ejercer el poder, y también compiten entre ellos, pero sobre todo están legitimados por el sistema para dominar. Realmente quienes promueven los cambios históricos son los colectivos, en este caso hablamos de las mujeres, que sufren más directamente la opresión.

Uno de los motivos por los que yo creo que los hombres cambian poco, y sobre todo que algunos hombres no quieren cambiar, no porque no sepan, sino por que no quieren cambiar, es porque efectivamente gozan de algunos de los privilegios de este sistema patriarcal en el que por ejemplo, cuando se habla del núcleo duro del cambio, que es el ámbito doméstico, y tienen unas implicaciones muy claras, todo el tiempo que se dedica al trabajo doméstico, no se le puede dedicar al trabajo intelectual, o de conocimiento de uno mismo, y por tanto son unos privilegios que algunos hombres se resisten a querer abandonar, aún sabiendo que esa es una de las vías de cambio absolutamente necesarias en este momento.

Planteamos asimismo, y ese ha sido uno de los resultados de nuestro trabajo de investigación y de intervención educativa que tendríamos que hablar de masculinidades en plural. No creo que, afortunadamente, la sociedad en la que vivimos no es homogénea, los grupos no son homogéneos, no están de acuerdo, y por tanto, no piensan de la misma forma. Y en ese sentido, distintos autores han intentado aportar algún tipo de explicación a las masculinidades.

Por tanto, hablar de masculinidades, implica decir que existen distintas representaciones o distintas formas de entender qué es o qué son las masculinidades. Connel, un sociólogo australiano, aporta o clasifica cuatro concepciones básicas sobre las masculinidades. Habla de hegemonía, utilizando el concepto neomarxista de Granchi, subordinación, complicidad y marginación, pero considera que en la relación entre esas cuatro masculinidades no se da conflicto. El conflicto implica una confrontación y esa confrontación significa que las diversas perspectivas que tenemos los hombres sobre lo que somos los hombres, sobre cómo nos relacionamos con las mujeres y cómo nos relacionamos con otros hombres, son excluyentes.

Sin embargo, desde el punto de vista de Connel, y reitero que utilizando este concepto neomarxista de Granchi de hegemonía, en ciertas épocas históricas, los grupos de poder han descendido o ha tenido más popularidad, o ha sido apoyada por los medios de comunicación, por la publicidad, etc, ese modelo hegemónico de masculinidad que ha generado según Connel una subordinación de otros modelos. Cuando habla de subordinación, por ejemplo, se refiere a los colectivos de hombres homosexuales, o de mujeres lesbianas que ante la supremacía de ese modelo, no le queda más remedio que aceptar  esa subordinación. Sin embargo, y aquí creo que radica el gran potencial educativo creemos que no, que bien sean estas cuatro concepciones u otras, están en permanente conflicto, y en ese sentido preferimos hablar de las culturas de la resistencia frente a la cultura de la opresión.

Las culturas de la resistencia implican que determinados colectivos de hombres que nunca nos hemos identificado con la concepción patriarcal de la masculinidad, hemos tenido que luchar, hemos tenido que sufrir la opresión, evidentemente menor creo que la que han sufrido las mujeres, y generar mecanismos de resistencia para poder prevalecer como grupo sin que peligrara nuestra integridad personal, sicológica, etc.

En cuanto al 2º aspecto que planteaba, dado que espero que acepten que todos los que meamos de pie no somos iguales, sí que me parece interesante una breve reflexión sobre cómo se nos intente enseñar a que seamos iguales, en ese sentido me parece muy importante poder hablar del concepto de curriculum oculto y de cómo a través de los programas educativos, los materiales curriculares, los libros de texto, la publicidad, etc, se intenta reproducir la idelología hegemónica o dominante patricarcal, cuando hablamos de las masculinidades. No olvidemos además que la ideología patriarcal tiene una gran capacidad de regeneración y de adaptación a nuevas situaciones.

De hecho, por ejemplo, frente a lo que han sido procesos clásicos de segregación o discriminación contra las mujeres, ha aparecido lo que yo denomino la visibilidad androcéntrica de las mujeres, si bien es cierto que durante mucho tiempo las mujeres estaban sometidas a la invisibilidad, por ejemplo en los libros de texto.

Un ejemplo muy evidente reciente y de actualidad, el caso de Juana la Reina de Castilla, nunca se han hecho referencias a Juana en los libros de historia, mas allá de decir que fue hija de los Reyes Católicos y que se casó con Felipe el Hermoso, pero sin embargo, los estudios historiográficos demuestran que Juana fue la reina que concentró mayor poder en toda la historia de lo que ha sido el estado Español y sin embargo sólo se le ha dedicado un pequeño renglón, y como dato importante, sus dos hijos y cuatro hijas, ninguno de los cuales falleció, algo muy habitual en su época, fueron a su vez emperadores y reinas de distintos países europeos, y a su vez, de su descendencia, 16 personas más ocuparon tronos europeos. No es que yo esté haciendo aquí una defensa de la monarquía, pero evidentemente esto significa que no se le concedió la importancia que tenía, frente a un Rey memo y estúpido como fue su padre, por ejemplo, y que solo pensaba en follar con una portuguesa (entre otras cosas).

Por tanto, esa revisión del currículum me parece importante, porque como digo, uno de los mecanismos de defensa que tiene el patriarcado (y tiene muchos), ha sido devolver una visibilidad androcéntrica a las mujeres, por ejemplo presentándolas como actoras en actos de violencia, cuando sabemos sobradamente según las estadísticas, al menos, que los casos que se controlan y se denuncian contra violencia, son predominantemente masculinos. Supongo que han visto un anuncio en televisión en el que una señora que es presentada como aristócrata y rica habla de su primer marido que era rico pero se ahogó (es decir, lo mató ella), de su segundo marido que también tuvo un accidente terrible, sin embargo su último marido no sabe porqué pero tiene algo que es un coche. 

Es decir, devolver ese rol a las mujeres, es darle una visibilidad que no se corresponde con la realidad, igual que otro en el que una pareja heterosexual camina por la calle, el chico que queda mirando un coche pero al tiempo pasa una chica y su compañera lo abofetea. Como éste podríamos poner multitud de ejemplo de esa nueva visibilidad androcéntrica, es decir, masculina de las mujeres.

A lo largo de la historia de la humanidad se han generado así como hemos señalado la existencia de un conflicto entre las distintas masculinidades, se han generado una serie de crisis de las masculinidades cuya manifestaciones más graves en la actualidad entre la población adolescente europea, se traduce básicamente en desajustes emocionales importantes entre los varones en un incremento alarmante de la violencia, supongo que han oído o visto reportajes sobre el resurgir de los movimientos neonazis en Alemania, y básicamente promovidos por adolescentes jóvenes y el hecho que a mí me preocupa especialmente que un país como Suecia tenga en estos momentos un partido político neonazi que podría ganar elecciones. En Alemania por ejemplo, el problema de la violencia es un problema extremadamente peligroso, igual que está ocurriendo por ejemplo en un país como Francia o en un país como el Reino Unido. Unido a temas importantes que también preocupan en nuestro país, como el absentismo escolar, el fracaso escolar y problemas de relación entre chicos, así como una incapacidad para plantearse estrategias de cambio. El proyecto Arianne, pretendía generar una conciencia entre (fundamentalmente ) el alumnado masculino de la Unión Europea para que se plantearan las necesidad de cambio no sólo frente a los cambios promovidos por las mujeres sino también por las necesidades históricas de plantearse algún cambio frente a lo que venidos llamando la ideología patriarcal. Se seleccionaron cuatro ámbitos importantes de investigación que fueron la masculinidad-fenineidad, ocultación de los sentimientos, violencia y masculinidad, homofobia y conflicto.

Voy a tratar de resumir, porque estos cinco aspectos sí que me parecen básicos. En cuanto a masculinidad, los adolescentes europeos entienden que la masculinidad se define por negación de la fenineidad. Eso indica en un primer momento que si bien las chicas han cambiado, los chicos en absoluto han cambiado. Siguen defendiendo de forma recalcitrante que ser un hombre es ser exactamente lo contrario que ser una mujer y eso implica que los adolescentes europeos a pesar de los programas de igualdad de oportunidades, no han logrado asimilar ninguno de los valores que nuestra cultura considera femeninos. La mayor capacidad para la cooperación, la solidaridad, la mayor capacidad para resolver conflictos de forma no violenta. Por ejemplo no son elementos que los chicos consideren importantes, es más aún, el hecho de que las adolescentes europeas estén obteniendo un alto éxito académico en los centro de educación secundaria, ha hecho  que el éxito académico se convierta en algo femenino, y por tanto, si la masculinidad de sigue definiendo por contraposición a lo femenino, lo que hay que hacer es demostrar un rechazo frontal y absoluto por todo el conocimiento intelectual, por todo el conocimiento que no sea de tipo físico. Los adolescentes europeos en su mayoría reclaman el trabajo duro, físico, acabar cuanto antes la escuela, ganar mucho dinero de forma rápida, en el caso de Italia, por ejemplo, tener una moto potente o un automóvil caro, pero realmente se han producido muy pocos cambios en los adolescentes europeos.

En cuanto a la ocultación de los sentimientos, un chico debe tener control emocional (en el Reino Unido), el varón debe controlar las emociones (Grecia), los chicos deben ser fríos (Alemania). No sólo hay una dificultar para expresar los sentimientos, sino que también hay muy poca conciencia de qué beneficios podría significar expresar los sentimientos, entendiendo que sí hay sentimientos, como la ira, que se considera apropiado para los hombres. Aquí habría bastante que debatir. Eso no implica que las mujeres sí sean capaces de expresar sentimientos, son capaces de expresar sentimientos que la cultura de género ha decidido que son los adecuados para las mujeres.

El tema de violencia y masculinidad también nos parecía importante. Se produce una vinculación entre los adolescentes y la violencia pero no una identificación, incluso en algunos casos, como por ejemplo en Cataluña se ha podido comprobar que la violencia no se identifica con género sino con clase social, una variante que nos resultó realmente sorprendente en esta investigación.

Los chicos consideran que la violencia es una forma divertida de relacionarse con otras personas, eso nos ...................(cambio de cinta) ........................  que se considera femenina, pero los chicos dicen que la violencia de las chicas es peor. Algunas chicas han entendido de una forma errónea lo que hemos venido denominando la liberación de las mujeres, y efectivamente, como pueden ver, dicen que ellas también pueden ser tan violentas como los chicos, de hecho se produjeron episodios de violencia extrema en los centros en los que estábamos trabajando entre chicas.

Por último, y es lo que me parece más interesante, es el conflicto que viven los adolescentes europeos entre lo que ellos entienden que significa la masculinidad y cómo les gustaría poder transformar esa masculinidad. En el programa de intervención educativa, muchos chicos señalaban una serie de comportamientos, de deseos que les gustaría poder ejecutar, pero que la presión social impedía que eso fuera posible. Ese conflicto es, desde nuestro punto de vista, el germen del cambio educativo, el problema es que el conflicto debe implicar una conciencia clara de que se vive en la opresión. El problema, desde mi punto de vista, por el que los chicos adolescentes europeos no cambian es que no se sienten oprimidos. Y tampoco se sienten opresores, por tanto si no hay conciencia de ser opresores o de ser oprimidos, difícilmente se va a poder promover un cambio.

Para terminar, recalcaría que el elemento más importante que tendríamos que potenciar desde el sistema educativo, sería favorecer el conflicto. El conflicto, como saben, puede implicar cuando no se resuelve de forma satisfactoria, la agresividad y posteriormente la violencia. Pero precisamente trabajamos para que esas dos etapas comportamentales no ocurran. Pero no es posible la educación sin conflicto si lo que la educación intenta promover es un cambio y en general el sistema educativo sigue presentando la sociedad de forma idílica como si el mundo de la educación no tuviera conexión con el mundo social. Cómo vamos a poder luchar contra la violencia dentro de las escuela si las propias instituciones de los países siguen potenciando la violencia. Nosotros consideramos que la violencia por ejemplo que en estos momentos se ejerce contra un país como Afganistán, no es distinta de la violencia doméstica. La esencia de la violencia es la misma, es el ejercicio ilegítimo del poder. Por lo tanto, mientras no resolvamos esas contradicciones va a ser muy difícil poder promover cambios educativos profundos y duraderos.

Creo que el reto que tenemos las mujeres y los hombres es construir colectivamente un nuevo orden social en el que los deseos, las aspiraciones ya no tengan que ser clasificados dentro de ese restrictivo marco de los géneros. Esa creo que es la única forma de lograr la libertad para mujeres y hombres.

Quiero terminar con una canción que a mí me parece que plantea nuevas ideas, sobre todo cuando hablamos de tiempo y silencio. Creo que los hombres hemos sido un poco charlatanes. Con esto no quiero decir que nos debamos callar, pero creo que nos debemos tomar un cierto tiempo para reflexionar más profundamente sobre qué tipo de cambio queremos y cómo podemos colaborar o cómo podemos trabajar conjuntamente.