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Fernando Barragán Medero |
Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, 1988. Profesor Titular de Didáctica
y Organización Escolar de la Universidad de La Laguna
Proyecto
Arianne: Ampliar los horizontes masculinos y femeninos a través de las
masculinidades en la adolescencia.
Investigador
Principal. Dirección en España junto con Amparo Tomé.
Desde Septiembre de 1995 hasta diciembre 1988. Comission
Europeenne. Direction Generale XXII Education, Formation et Jeunesse. Participan:
Gran Bretaña, Francia, Alemania, Dinamarca, Grecia, Italia, España y Portugal.
Proyecto
Dafne: Elaboración de materiales curriculares para la prevención de la
violencia sexual en varones adolescentes.
Director en España. Comisión
Europea. Dirección General de Familia y Justicia. España, Dinamarca y
Alemania.
Profesor
invitado en Cuba, Puerto Rico, Venezuela, Colombia, México y estancias
profesionales en Estados Unidos y Canadá.
Entre
las publicaciones más destacadas:
Libros
Barragán,
F. (1991, 1994, 1997, 2000 3ª Reimpresión). La
Educación Sexual. Guía Teórica y Práctica. Barcelona, Buenos Aires, México:
Paidós.
Barragán,
F. y Bredy, C. (1993, 1996, 1997 3ª Edición). Niñas,
niños, maestros, maestras: Una propuesta de educación sexual. Sevilla: Díada.
Barragán,
F. et al. (1996). La Educación Afectiva y
Sexual en Andalucía: La Evaluación Cualitativa de Programas. Sevilla, Málaga:
Instituto Andaluz de la Mujer. Consejería de la Presidencia.
Barragán,
F.y cols. (1999). Educación Sexual, Género
y Constructivismo. Educación Secundaria. Sevilla: Consejería de Educación
y Ciencia. Instituto Andaluz de la Mujer. Junta de Andalucía.
Barragán,
F.;De la Cruz, J.M.; Doblas, J.J. et al (2001). Violencia de Género y
Curriculum. Un programa para la Mejora de las Relaciones Interpersonales y la
Resolución de Conflictos. Archidona (Málaga): Aljibe.
Artículos
Barragán,
F. (1997). L´education sexuelle: Entre l´emancipation critique et le
neoconservatisme. Revue Sexologique, Vol.
5, nº 2, 11-39.
Barragán,
F. (1998). Las razones del corazón. Afectividad, sexualidad y curriculum.
Cuadernos de Pedagogía, 271; 72-76.
Barragán,
F. De la Cruz, J.M. y De la Rosa, I. (1999). L’Homme
au Coeur Blessé. Experiencia
masculina y el curriculum. Archivos Hispanoamericanos de Sexología. Vol. V (1),
57-91.
Barragán,
F. y Tomé, E. (1999). El Proyecto Arianne. Ampliar los horizontes de las
masculinidades. Cuadernos de Pedagogía, 284; 44-47.
Barragán,
F.; García, Mª.J. y Rodríguez, J.D. (1999). El Proyecto Arianne en Canarias.
Construir una cultura del cambio educativo. Cuadernos de Pedagogía, 284; 54-57.
Barragán,
F,; Pérez, R.I. y Moreno, M.P. (1999). El mito de Eurídice. ¿Igualdad o
imperialismo masculino?. Cuadernos de Pedagogía, 284; 63-68.
Resumen
Ponencia
Nuestra
intervención presenta algunos de lso resultados más relevantes del Proyecto
Arianne realizado en ocho paises de la Unión Europea sobre Masculinidades
recogiendo las ideologías de los adolescentes sobre la igualdad de género así
como resultados de la intervención educativa desarrollada y propuestas para
seguir trabajando.
Trascripción literal de la Ponencia expuesta en las Jornadas sobre la Condición Masculina, Pendiente de Revisión por el autor
Yo
quería agradecer la iniciativa del Ayto. el hecho de que haya asumido políticamente
y en la práctica una iniciativa tan importante como esta, que no se está dando
en otros lugares de Europa ni América latina al menos con un apoyo
institucional, y creo que puede ser el germen de un movimiento importante por el
que vamos a analizar qué función tendríamos que ejercer los hombres ante ese
reto de la igualdad. Y agradecer especialmente a Héctor que haya considerado la
posibilidad de invitarme y que me permita compartir con todos ustedes algunas de
mis inquietudes en este tema. Darles la bienvenida a todos y sin más dilación,
vamos a comenzar.
Yo
traía una preparación en Power Poin que por un problema técnico no vamos a
poder ver, pero lo vamos a ver en transparencia, y eso en contra un poco del
estereotipo patriarcal de que los hombres dominábamos la tecnología, a mí no
me gusta la tecnología en absoluto, esta tampoco, pero ayuda.
Para
comenzar me gustaría hacer dos aclaraciones previas rápidas en referencia al
concepto de género que vamos a manejar en nuestra intervención, entendiendo
que el concepto de género es una construcción histórica, eso quiere decir que
no siempre las sociedades han estado organizadas de acuerdo con géneros
masculinos y femeninos o con otras posturas intersexuales aunque parece que las
excepciones confirman la regla, y todas las sociedades humanas, al menos las
históricas han tenido o han sido organizadas en torno al concepto de género.
Eso implica por tanto que se trata de un concepto social y eso quiere decir que
ha sido construido por determinados grupos sociales y si ha sido construido,
también se puede de-construir o transformar y que es un concepto cultural en el
sentido de que los sistemas educativos o los distintos sistemas de presión
social o los distintos grupos hegemónicos en cada época histórica tratan de
perpetuarlo. Para perpetuarlo utilizamos las normas de comportamiento,
utilizamos los valores y sobre todo utilizamos un sistema de representación al
que yo me voy a referir hoy que son las ideologías. Un sistema de representación
básicamente denostado pero que puede aportar, creo, algunas ideas para el
debate posterior.
También
me gustaría decir que desde que trabajo en temas de género y específicamente
en temas de masculinidad, he vivido una paradoja importante. En principio no se
nos puede negar a los hombres que cuando trabajamos en temas de género, estamos
luchando por la libertad, pero justamente se nos coarta porque automáticamente
como profesionales nos convertimos en sospechosos por parte de colectivos de
mujeres que desconfían de los hombres que podamos intentar colaborar con el
cambio. Aspecto que en parte entiendo, puesto que los hombres, o un grupo
importante de hombres son los que han legitimado lo que hemos denominado el
sistema patriarcal y por otra parte, también generamos importantes
desconfianzas entre otros hombres, especialmente entre otros hombres, porque
ponemos en cuestión el comportamiento de algunos de ellos, por tanto, te
encuentras en una encrucijada en la que no sabes muy bien si realmente vale la
pena, y lo digo honestamente, trabajar en un tema como este.
Mi
intervención se va a centrar básicamente en lo que ha sido nuestro trabajo
educativo, no tanto en nuestro trabajo como hombres adultos, sino en el intento
de trabajar con población adolescente en Europa, en este proyecto que
mencionaba el compañero y en otras intervenciones educativas que estamos
desarrollando. Y en ese sentido, yo me planteaba tres preguntas básicas, en
Canarias se suele decir que todos los que mean de pie, son iguales.
Yo
voy a intentar demostrar que todos los que meamos de pie no somos iguales o que
por lo menos hay un grupo de personas que aunque meemos de pie tenemos una visión
del mundo distinta. En segundo lugar, cómo la ideología patriarcal intenta que
todos los que meamos de pie seamos de la misma forma, y en tercer lugar cómo
poder lograr que aunque todos sigamos meando igual, seamos diferentes.
Y la otra cuestión que pienso que puede ser interesante para el debate, es plantear que necesariamente no tendríamos que hablar de igualdad, porque cuando hablamos de igualdad ¿a qué nos estamos refiriendo?. Personalmente yo no quiero ser igual a nadie, y por otra parte pienso que cuando se habla de igualdad parece que el referente es un conjunto de derechos y principios que han sido establecidos por los grupos de poder fundamentalmente por los grupos de hombres que comparten la ideología patriarcal, y por tanto yo no quiero ser igual a esas personas, ni creo que las mujeres quieran ser iguales a esas personas. El concepto de diferencia tampoco me parece interesante, porque de entrada todas las personas somos distintas y quizás tendríamos que inventar otro término. Mi propuesta es que hablemos de diversidad de género en el inicio de lo que podría ser un camino para erradicar ese concepto de género. Yo sé que es difícil imaginar una sociedad sin géneros pero creo que valdría la pena intentarlo, así como parece que han existido etapas, no digo históricas, en la que el género no ha sido una categoría de clasificación de las personas. También podríamos aspirar a una sociedad futura en la que tampoco el género siga siendo un elemento de exclusión de ciertos comportamientos, deseos, aspiraciones de las personas, etc.
Está
claro que las características a las que yo me voy a referir no son en sí ni
masculinas ni femeninas, pero lo cierto es que nuestra cultura sí las clasifica
como masculinas y femeninas. El problema no sería ese, el problema sería que
se consideran categorías excluyentes bipolares, y por tanto, genera lo que
hemos convenido como estereotipos de género, quien se comporta de una
determinada manera se clasifica dentro de un determinado género, y quien
intenta no comportarse de esa forma sufre el castigo de la ideología patriarcal
de forma física, psíquica, por medio del rechazo social, etc.
Desde
mi punto de vista creo que también es importante señalar que los cambios que
se han producido, fundamentalmente promovido
por las mujeres, se deberían, usando una frase textual de Marcela Lagarde, al
hecho de que las mujeres han vivido bajo la opresión. Desde su punto de vista,
los hombres en un sistema como el nuestro, un sistema patriarcal, tienen la
legitimidad para dominar, para ejercer el poder, y también compiten entre
ellos, pero sobre todo están legitimados por el sistema para dominar. Realmente
quienes promueven los cambios históricos son los colectivos, en este caso
hablamos de las mujeres, que sufren más directamente la opresión.
Uno
de los motivos por los que yo creo que los hombres cambian poco, y sobre todo
que algunos hombres no quieren cambiar, no porque no sepan, sino por que no
quieren cambiar, es porque efectivamente gozan de algunos de los privilegios de
este sistema patriarcal en el que por ejemplo, cuando se habla del núcleo duro
del cambio, que es el ámbito doméstico, y tienen unas implicaciones muy
claras, todo el tiempo que se dedica al trabajo doméstico, no se le puede
dedicar al trabajo intelectual, o de conocimiento de uno mismo, y por tanto son
unos privilegios que algunos hombres se resisten a querer abandonar, aún
sabiendo que esa es una de las vías de cambio absolutamente necesarias en este
momento.
Planteamos
asimismo, y ese ha sido uno de los resultados de nuestro trabajo de investigación
y de intervención educativa que tendríamos que hablar de masculinidades en
plural. No creo que, afortunadamente, la sociedad en la que vivimos no es homogénea,
los grupos no son homogéneos, no están de acuerdo, y por tanto, no piensan de
la misma forma. Y en ese sentido, distintos autores han intentado aportar algún
tipo de explicación a las masculinidades.
Por
tanto, hablar de masculinidades, implica decir que existen distintas
representaciones o distintas formas de entender qué es o qué son las
masculinidades. Connel, un sociólogo australiano, aporta o clasifica cuatro
concepciones básicas sobre las masculinidades. Habla de hegemonía, utilizando
el concepto neomarxista de Granchi, subordinación, complicidad y marginación,
pero considera que en la relación entre esas cuatro masculinidades no se da
conflicto. El conflicto implica una confrontación y esa confrontación
significa que las diversas perspectivas que tenemos los hombres sobre lo que
somos los hombres, sobre cómo nos relacionamos con las mujeres y cómo nos
relacionamos con otros hombres, son excluyentes.
Sin
embargo, desde el punto de vista de Connel, y reitero que utilizando este
concepto neomarxista de Granchi de hegemonía, en ciertas épocas históricas,
los grupos de poder han descendido o ha tenido más popularidad, o ha sido
apoyada por los medios de comunicación, por la publicidad, etc, ese modelo
hegemónico de masculinidad que ha generado según Connel una subordinación de
otros modelos. Cuando habla de subordinación, por ejemplo, se refiere a los
colectivos de hombres homosexuales, o de mujeres lesbianas que ante la supremacía
de ese modelo, no le queda más remedio que aceptar
esa subordinación. Sin embargo, y aquí creo que radica el gran
potencial educativo creemos que no, que bien sean estas cuatro concepciones u
otras, están en permanente conflicto, y en ese sentido preferimos hablar de las
culturas de la resistencia frente a la cultura de la opresión.
Las
culturas de la resistencia implican que determinados colectivos de hombres que
nunca nos hemos identificado con la concepción patriarcal de la masculinidad,
hemos tenido que luchar, hemos tenido que sufrir la opresión, evidentemente
menor creo que la que han sufrido las mujeres, y generar mecanismos de
resistencia para poder prevalecer como grupo sin que peligrara nuestra
integridad personal, sicológica, etc.
En
cuanto al 2º aspecto que planteaba, dado que espero que acepten que todos los
que meamos de pie no somos iguales, sí que me parece interesante una breve
reflexión sobre cómo se nos intente enseñar a que seamos iguales, en ese
sentido me parece muy importante poder hablar del concepto de curriculum oculto
y de cómo a través de los programas educativos, los materiales curriculares,
los libros de texto, la publicidad, etc, se intenta reproducir la idelología
hegemónica o dominante patricarcal, cuando hablamos de las masculinidades. No
olvidemos además que la ideología patriarcal tiene una gran capacidad de
regeneración y de adaptación a nuevas situaciones.
De
hecho, por ejemplo, frente a lo que han sido procesos clásicos de segregación
o discriminación contra las mujeres, ha aparecido lo que yo denomino la
visibilidad androcéntrica de las mujeres, si bien es cierto que durante mucho
tiempo las mujeres estaban sometidas a la invisibilidad, por ejemplo en los
libros de texto.
Un
ejemplo muy evidente reciente y de actualidad, el caso de Juana la Reina de
Castilla, nunca se han hecho referencias a Juana en los libros de historia, mas
allá de decir que fue hija de los Reyes Católicos y que se casó con Felipe el
Hermoso, pero sin embargo, los estudios historiográficos demuestran que Juana
fue la reina que concentró mayor poder en toda la historia de lo que ha sido el
estado Español y sin embargo sólo se le ha dedicado un pequeño renglón, y
como dato importante, sus dos hijos y cuatro hijas, ninguno de los cuales
falleció, algo muy habitual en su época, fueron a su vez emperadores y reinas
de distintos países europeos, y a su vez, de su descendencia, 16 personas más
ocuparon tronos europeos. No es que yo esté haciendo aquí una defensa de la
monarquía, pero evidentemente esto significa que no se le concedió la
importancia que tenía, frente a un Rey memo y estúpido como fue su padre, por
ejemplo, y que solo pensaba en follar con una portuguesa (entre otras cosas).
Por
tanto, esa revisión del currículum me parece importante, porque como digo, uno
de los mecanismos de defensa que tiene el patriarcado (y tiene muchos), ha sido
devolver una visibilidad androcéntrica a las mujeres, por ejemplo presentándolas
como actoras en actos de violencia, cuando sabemos sobradamente según las estadísticas,
al menos, que los casos que se controlan y se denuncian contra violencia, son
predominantemente masculinos. Supongo que han visto un anuncio en televisión en
el que una señora que es presentada como aristócrata y rica habla de su primer
marido que era rico pero se ahogó (es decir, lo mató ella), de su segundo
marido que también tuvo un accidente terrible, sin embargo su último marido no
sabe porqué pero tiene algo que es un coche.
Es
decir, devolver ese rol a las mujeres, es darle una visibilidad que no se
corresponde con la realidad, igual que otro en el que una pareja heterosexual
camina por la calle, el chico que queda mirando un coche pero al tiempo pasa una
chica y su compañera lo abofetea. Como éste podríamos poner multitud de
ejemplo de esa nueva visibilidad androcéntrica, es decir, masculina de las
mujeres.
A
lo largo de la historia de la humanidad se han generado así como hemos señalado
la existencia de un conflicto entre las distintas masculinidades, se han
generado una serie de crisis de las masculinidades cuya manifestaciones más
graves en la actualidad entre la población adolescente europea, se traduce básicamente
en desajustes emocionales importantes entre los varones en un incremento
alarmante de la violencia, supongo que han oído o visto reportajes sobre el
resurgir de los movimientos neonazis en Alemania, y básicamente promovidos por
adolescentes jóvenes y el hecho que a mí me preocupa especialmente que un país
como Suecia tenga en estos momentos un partido político neonazi que podría
ganar elecciones. En Alemania por ejemplo, el problema de la violencia es un
problema extremadamente peligroso, igual que está ocurriendo por ejemplo en un
país como Francia o en un país como el Reino Unido. Unido a temas importantes
que también preocupan en nuestro país, como el absentismo escolar, el fracaso
escolar y problemas de relación entre chicos, así como una incapacidad para
plantearse estrategias de cambio. El proyecto Arianne, pretendía generar una
conciencia entre (fundamentalmente ) el alumnado masculino de la Unión Europea
para que se plantearan las necesidad de cambio no sólo frente a los cambios
promovidos por las mujeres sino también por las necesidades históricas de
plantearse algún cambio frente a lo que venidos llamando la ideología
patriarcal. Se seleccionaron cuatro ámbitos importantes de investigación que
fueron la masculinidad-fenineidad, ocultación de los sentimientos, violencia y
masculinidad, homofobia y conflicto.
Voy
a tratar de resumir, porque estos cinco aspectos sí que me parecen básicos. En
cuanto a masculinidad, los adolescentes europeos entienden que la masculinidad
se define por negación de la fenineidad. Eso indica en un primer momento que si
bien las chicas han cambiado, los chicos en absoluto han cambiado. Siguen
defendiendo de forma recalcitrante que ser un hombre es ser exactamente lo
contrario que ser una mujer y eso implica que los adolescentes europeos a pesar
de los programas de igualdad de oportunidades, no han logrado asimilar ninguno
de los valores que nuestra cultura considera femeninos. La mayor capacidad para
la cooperación, la solidaridad, la mayor capacidad para resolver conflictos de
forma no violenta. Por ejemplo no son elementos que los chicos consideren
importantes, es más aún, el hecho de que las adolescentes europeas estén
obteniendo un alto éxito académico en los centro de educación secundaria, ha
hecho que el éxito académico se
convierta en algo femenino, y por tanto, si la masculinidad de sigue definiendo
por contraposición a lo femenino, lo que hay que hacer es demostrar un rechazo
frontal y absoluto por todo el conocimiento intelectual, por todo el
conocimiento que no sea de tipo físico. Los adolescentes europeos en su mayoría
reclaman el trabajo duro, físico, acabar cuanto antes la escuela, ganar mucho
dinero de forma rápida, en el caso de Italia, por ejemplo, tener una moto
potente o un automóvil caro, pero realmente se han producido muy pocos cambios
en los adolescentes europeos.
En
cuanto a la ocultación de los sentimientos, un chico debe tener control
emocional (en el Reino Unido), el varón debe controlar las emociones (Grecia),
los chicos deben ser fríos (Alemania). No sólo hay una dificultar para
expresar los sentimientos, sino que también hay muy poca conciencia de qué
beneficios podría significar expresar los sentimientos, entendiendo que sí hay
sentimientos, como la ira, que se considera apropiado para los hombres. Aquí
habría bastante que debatir. Eso no implica que las mujeres sí sean capaces de
expresar sentimientos, son capaces de expresar sentimientos que la cultura de género
ha decidido que son los adecuados para las mujeres.
El
tema de violencia y masculinidad también nos parecía importante. Se produce
una vinculación entre los adolescentes y la violencia pero no una identificación,
incluso en algunos casos, como por ejemplo en Cataluña se ha podido comprobar
que la violencia no se identifica con género sino con clase social, una
variante que nos resultó realmente sorprendente en esta investigación.
Los
chicos consideran que la violencia es una forma divertida de relacionarse con
otras personas, eso nos ...................(cambio de cinta)
........................ que se
considera femenina, pero los chicos dicen que la violencia de las chicas es
peor. Algunas chicas han entendido de una forma errónea lo que hemos venido
denominando la liberación de las mujeres, y efectivamente, como pueden ver,
dicen que ellas también pueden ser tan violentas como los chicos, de hecho se
produjeron episodios de violencia extrema en los centros en los que estábamos
trabajando entre chicas.
Por
último, y es lo que me parece más interesante, es el conflicto que viven los
adolescentes europeos entre lo que ellos entienden que significa la masculinidad
y cómo les gustaría poder transformar esa masculinidad. En el programa de
intervención educativa, muchos chicos señalaban una serie de comportamientos,
de deseos que les gustaría poder ejecutar, pero que la presión social impedía
que eso fuera posible. Ese conflicto es, desde nuestro punto de vista, el germen
del cambio educativo, el problema es que el conflicto debe implicar una
conciencia clara de que se vive en la opresión. El problema, desde mi punto de
vista, por el que los chicos adolescentes europeos no cambian es que no se
sienten oprimidos. Y tampoco se sienten opresores, por tanto si no hay
conciencia de ser opresores o de ser oprimidos, difícilmente se va a poder
promover un cambio.
Para
terminar, recalcaría que el elemento más importante que tendríamos que
potenciar desde el sistema educativo, sería favorecer el conflicto. El
conflicto, como saben, puede implicar cuando no se resuelve de forma
satisfactoria, la agresividad y posteriormente la violencia. Pero precisamente
trabajamos para que esas dos etapas comportamentales no ocurran. Pero no es
posible la educación sin conflicto si lo que la educación intenta promover es
un cambio y en general el sistema educativo sigue presentando la sociedad de
forma idílica como si el mundo de la educación no tuviera conexión con el
mundo social. Cómo vamos a poder luchar contra la violencia dentro de las
escuela si las propias instituciones de los países siguen potenciando la
violencia. Nosotros consideramos que la violencia por ejemplo que en estos
momentos se ejerce contra un país como Afganistán, no es distinta de la
violencia doméstica. La esencia de la violencia es la misma, es el ejercicio
ilegítimo del poder. Por lo tanto, mientras no resolvamos esas contradicciones
va a ser muy difícil poder promover cambios educativos profundos y duraderos.
Creo
que el reto que tenemos las mujeres y los hombres es construir colectivamente un
nuevo orden social en el que los deseos, las aspiraciones ya no tengan que ser
clasificados dentro de ese restrictivo marco de los géneros. Esa creo que es la
única forma de lograr la libertad para mujeres y hombres.
Quiero terminar con una canción que a mí me parece que plantea nuevas ideas, sobre todo cuando hablamos de tiempo y silencio. Creo que los hombres hemos sido un poco charlatanes. Con esto no quiero decir que nos debamos callar, pero creo que nos debemos tomar un cierto tiempo para reflexionar más profundamente sobre qué tipo de cambio queremos y cómo podemos colaborar o cómo podemos trabajar conjuntamente.