HOMBRES POR LA IGUALDAD
EXCMO. AYUNTAMIENTO DE JEREZ     DELEGACION DE SALUD Y GENERO

EL PEQUEÑO PEZ

"Usted perdone", le dijo un pez a otro,

"es usted mas viejo y con mas experiencia que yo

y probablemente podrá usted ayudarme. Dígame

¿ dónde puedo encontrar eso que llaman Océano?

He estado buscándolo por todas partes,

sin resultado"

 "El Océano", respondió el viejo pez, "es donde

estás ahora mismo"

 "¿Esto?.Pero si no es mas que agua....

Lo que yo busco es el Océano", replicó el jóven pez,

totalmente decepcionado, mientras se marchaba

nadando a buscar en otra parte.

 

Anthony de Mello S.J.

 ¿Cuántos de nosotros/as buscamos el océano estando en él?

***********************************

DE SANTO TOMAS DE AQUINO

"Tal y como dicen las escrituras, fué necesario crear

a  la hembra  como  compañera del hombre; pero como

compañera en la única tarea de la procreación, ya que para

el resto el hombre encontrará ayudantes mas válidos en

otros hombres, y a ella solo la necesita para

 ayudarle en la procreación"

 

 Summa Theologica.

GENERO Y SALUD UN NUEVO PARADIGMA

  1.- AMBIENTACION.

De las incontables citas que podría retomar en el presente contexto, para ilustrar el doloroso proceso histórico que ha seguido el conocimiento sobre la condición y salud de las mujeres, la de Tomás de Aquino resulta valiosa por reunir componentes de género, salud y religión, estrechamente enlazados en esta agónica cultura patriarcal, tal como puede visualizarse desde el nuevo paradigma cuántico, que nos facilita no solo nuevas miradas sino renovación de viejas estructuras enemigas de experiencias vitales especialmente de las mujeres; condenadas además, por sentencia bíblica a parir con dolor, a renunciar a la búsqueda de placer amoroso y erótico por si mismos, y a sufrir sumisamente y con resignación dolores del cuerpo y del alma.

Dada la incidencia de la religión católica en la cultura occidental, especialmente su impacto en los pueblos Latinoamericanos, resulta imprescindible citarla desde la nueva mirada de género, indisolublemente ligado o mejor, convertido en calidad de atención para la salud de las mujeres. Dentro del anterior paradigma, la misoginia del marco patriarcal católico permeó el conocimiento sobre las mujeres, las políticas de salud y con mayor fuerza la salud sexual y reproductiva. Tomás de Aquino, al extender la estructura conceptual aristotélica de la mujer como de "macho incompleto", reforzó los contaminantes de unas éticas sancionadoras y culpabilizantes, tóxicas para la salud y bienestar de las mujeres, que seguimos con temor a desafiarlas o desobedecerlas.

En esta línea de pensamiento, resulta importante enfatizar que sin enfoque y conciencia de género, difícilmente se podrán diseñar y/o implementar programas de salud preventivos o remediales de calidad con las mujeres, puesto que la visión de lo femenino, las relaciones de género, y las oportunidades asimétricas e injustas conexas, generan deterioros y males ya que la salud está influida por ideologías, creencias, valores, representaciones, emociones; en general por la cultura toda. En otras palabras, el sistema de salud refleja el marco sociocultural, por ejemplo, del siglo XVI al XIX se conceptualizó y trató a la mujer como útero y a la denominada histeria como símbolo y definición de la feminidad.

Se creía que el útero, sinónimo de la mujer, tenía instinto propio y una morfología diversa como dentado, devorador, errante, dando lugar al concepto de "furor uterino", referido al vapor venenoso que producía y afectaba todo el organismo incluido el cerebro; aún encontramos vestigios de tal visión. A finales del s.XVII todavía diversos médicos confundían el prolapso uterino con cambio de sexo y desde épocas muy antiguas se atribuían poderes maléficos y efectos malsanos al flujo menstrual (G.Duby y M.Perrot, 1993, vol. 6: 119,122) es decir, la biología y salud de la mujer interpretadas a través de prejuicios culturales que impedían reconocer y validar los conocimientos de anatomía y fisiología ya alcanzados en dichas épocas. La función procreativa se atribuyó al varón, siendo la mujer sólo el instrumento para llevar los hijos que él engendraba, no obstante haberse descubierto finalizando el s. XVII tanto los ovarios como las trompas de Falopio.

Es una realidad que el avance de los conocimientos y los cambios conceptuales que generan, inicialmente son recibidos con rechazo y/o resistencias, incluso algunos continúan negados por siglos; no debe extrañarnos entonces que hasta mediados del s. XVIII, todavía la literatura médica llamara la atención y pusiera en guardia al gran público, acerca del sistema que "atribuía a la mujer casi todo el honor de la generación". El siguiente párrafo que retomo como la cita anterior, del libro Historia de las Mujeres (Duby y Perrot, vol 6,p.126 sig.), es sacado de una obra de Levin Lemniu y refleja los esfuerzos para contrarrestar la ignoracia de quienes " se esfuerzan en persuadir a las mujeres de lo poco útiles que son en la generación del hijo, puesto que sólo tienen el trabajo de llevarlo nueve meses en el vientre, casi como se limitaran a alquilar el vientre a los hombres, en el cual, como si fuera un navío, depositasen ellos sus mercancías y descargasen sus basuras".

Durante largo tiempo la mujer - genérico - fué percibida como aparato reproductor (aún lo es para la Ley Colombiana), como un campo húmedo y frío que incluso arruinaba el sémen y era responsable de diversos desórdenes sociales. Todavía hasta hace poco, el ejercicio de la sexualidad femenina calificaba la "honra" y dignidad de toda su familia, la infertilidad se consideraba su problema específico por falta de calor o desórden moral y todas las enfermedades hereditarias eran su culpa.

La inferioridad de la mujer, su "biología como destino", su papel como encargada de la crianza y, responsable de innumerables trastornos emocionales de las/os hijos, es decir el prejuicio de género continúa vigente incidiendo en el control de la población femenina a través de mecanismos socializados, de la educación, la medicina y la moral, unidas en el ejercicio del poder patriarcal. Los enfoques reproductivos no son neutros, permean instancias existenciales básicas relacionadas con la vida, la muerte, el nacimiento, la enfermedad, a su vez derivadas de un paradigma determinado, autovalidado por premisas filosóficas, religiosas, ideológicas, médicas.

En la actualidad, seguimos chocando con prejuicios que oscurecen la comprensión de la salud, los derechos sexuales y reproductivos, los ciclos y ritmos de vida. Las ciencias de la salud y del comportamiento, no se han caracterizado por impulsar el conocimiento sobre nuestra condición de mujeres trascendiendo los estereotipos, y menos aún por fortalecer el poder autocurativo que tenemos, a pesar de lo cual ha subsistido nuestra naturaleza de sanadoras natas, a prueba constante en la cotidianidad. Las mujeres, de manera permanente y espontánea recetamos para las afecciones cotidianas de la familia y amigas/os, o respondemos a las demandas que se nos hacen para curar dolores y molestias de las hijas/os, compañero, padre/madre, y demás familiares. Es un lugar común la pregunta de: ¿mamá, que tómo, o que me hago para este dolor que tengo?.

De la línea de Panacea la diosa griega hija de Esculapio que todo lo curaba, las mujeres conservamos por milenios una capacidad especial de sanación, motivo de persecuciones, torturas y muerte ilustradas con la sanguinaria quema de brujas, tal vez unas de las primeras feministas que se atrevieron a reconocer su propio saber para ayudar. "Durante la baja Edad Media los médicos desempeñaron un papel prominente en la Inquisición, ayudando a los inquisidores a acabar con las brujas mediante adecuados exámenes "diagnósticos" y tests"(T.Szasz, 1981:41). Nuestras habilidades y conocimientos con el poder que podían representar, resultaban ofensivos y chocaban con la concepción que se tenía de lo femenino en las normativas establecidas.

Se han preguntado, ¿por qué ya no hay brujas? ( aunque puede haberlas) o, ¿por qué desaparecieron cuando se dejó de perseguirlas?, o, sería que ¿nos multiplicamos tanto que todas lo somos y no vemos diferencias?. Otra respuesta es que las expectativas y percepción acerca de la población femenina han cambiado, como también en alguna medida parece haber pasado la época del "uterocentrismo" y la definición global de las mujeres como "Porosas y Húmedas". De todas formas, las llamadas ciencias y los nuevos descubrimientos parten de un interés particular y expectativas sociales que orientan las áreas de investigación. Quiere decir que los resultados de estudios que aportan nuevos conocimientos, llevan impreso en si mismos una particular concepción filosófica e ideológica que define los temas a investigar casi siempre ajena a la problemática de género en el área de la salud.

Thomas Szasz, en su libro teología de la medicina (1981:212), plantea que "En la Era de la medicina, los hombres y las mujeres tienen que llamar enfermedades a sus problemas espirituales, y médicos a las autoridades espirituales que, a su vez, les llaman pacientes. El carácter metafórico de esta especie de lenguaje queda a medias oculto y a medias revelado. Las palabras y los hechos de los hombres y las mujeres revelan que saben y no saben, quieren saber y no quieren saber las diferencias entre la tierra y el cielo, la ley del hombre y la ley de Dios, padre, sacerdote, cuerpo y mente, medicina y psiquiatría, médico y filósofo". Y así entre saberes y misterios, entre libertad y opresión, entre autonomía y coacción se ha venido enmarcando la salud en el anterior paradigma, que se resiste a desaparecer.

Precisando mi planteamiento de género y salud como un nuevo paradigma, trataré de clarificar el sentido de las expresiones que integran dicho concepto:

 

2.- GENERO.

Durante los últimos años y debido entre otros al reconocimiento dado por diversos organismos internacionales a los aportes de las mujeres, así como al estudio de la condición femenina en respuesta a nuestras propias luchas, han venido apareciendo políticas, investigaciones, análisis y fundamentaciones acerca de la importancia de revisar la sociedad patriarcal contextualizada en roles de género inequitativos y artificiales, en legislaciones y oportunidades discriminatorias, generándose de esta forma dentro del nuevo paradigma, una cultura de los géneros que promueve la búsqueda y redefinición de lo masculino y lo femenino como características humanas no excluyentes de cada sexo. La tendencia de asignar aquello identificado como masculino solo a los varones, y lo femenino solo a las mujeres, está siendo revisada, particularmente por las luchas y propuestas de los movimientos de mujeres, en especial del feminismo.

En este contexto, me refiero al concepto de género como al de una construcción social arbitraria, de impacto psicológico y político, que marca las diferencias de oportunidades, expectativas y formas de vida de hombres y mujeres.Corrientemente se dice que género es el sexo social, cultural e ideológicamente armado, o sea, la matriz que nos moldea, ajusta, aprieta y forma de acuerdo con las premisas establecidas según las características biológicas, en una cultura y tiempo determinados. Conciencia de género designa la claridad perceptiva, la acción y compromiso políticos de cambiar las condiciones sociales y personales que limitan y desvalorizan a las mujeres, impidiéndoles su adecuada realización.Sin ésta, seguiremos careciendo de elementos adecuados para conservar nuestra salud.

En consecuencia, el Enfoque de género en salud, se convierte en calidad de atención que no es el uso de términos afectuosos y menos aún de palmaditas cariñosas y paternales en la espalda, sino al respeto y comprensión del ser femenino y de su salud como continuo vital entretejido con el entorno, mas allá del ciclo reproductivo. El enfoque de género permite ver las múltiples estructuras establecidas para diferenciar desigualmente a las personas por su sexo, que ubican en posición de desventaja y subordinación a las mujeres favoreciendo a los varones. Responde a cosmologías que trascienden las simples y tendenciosas que entronizaron el predominio cultural masculino.

Esta perspectiva de género y salud como un nuevo paradigma hay que vivirla socialmente y traducirla en un equilibrio de oportunidades y equidad entre los sexos, para avanzar hacia otros estadios mas igualitarios. Del androcentrismo anterior no se debe saltar a la nivelación incuestionada, o a la renuncia de las luchas propias de la mujer en favor de las que deberían iniciar los varones, por cuanto, sin las nuevas categorías de análisis sobre la entramada discriminatoria patriarcal, facilmente podemos volver a caer en la misma sin darnos cuenta, o a validar elementos sutiles que la identifican.

Me refiero a las alertas que se hacen sobre nuestras luchas de mujeres, que esgrimen como argumento el riesgo de caer en las mismas situaciones discriminatorias que combatimos, sofisma de distracción que si merece el alerta. Por ahora, es preciso seguir con nuestras demandas; requerimos de trabajo y organización constantes, de veedurías ciudadanas y de la adopción de los muchos saberes que las mujeres hemos conservado anidados en lo femenino junto con los valores de afectividad, emociones y sentimientos. Para buscar la salud, es imprescindible hacer énfasis en los derechos de las mujeres, en asignar cupos obligatorios para su participación política y laboral, educar sistemáticamente sobre los derechos y salud sexual y reproductiva, con lo cual además, podremos entrar en un futuro sin "guerra contra las mujeres", estadio intermedio hacia un nivel de mayor armonía social, que tendrá en la salud uno de sus efectos.

El difícil reto se refiere a trascender los umbrales fijados por el paradigma patriarcal, reformular o anular roles diferenciados; construir identidades masculinas y femeninas mas allá de los actuales estereotipos de género, logro de efectos instantáneos en la salud, bienestar y convivencialidad. ¿Como podremos ser mujeres y hombres masculinas y femeninos indistintamente, mas allá de la cultura antagónica?. El cambio es difícil porque, citando a Marcela Lagarde (1992, 26) "Se considera culpables a las personas porque hacen, piensan y sienten de un modo diferente, y esas personas a su vez se sienten con problemas. En la cultura de la culpa, todos los problemas de género se deben a las propias fallas personales o las fallas de otros". En la actualidad, la reflexión y el análisis de género, aunque claramente orientadores, son frenados por los prejuicios que todavía tiñen diversas disciplinas, como la medicina y los servicios de salud.

No obstante, tal vez mas importante que tomar conciencia y visualizar los cambios futuros, es darse cuenta de los que ya se han dado y están ocurriendo en nuestro mundo cotidiano, estrategia para dinamizar los mismos. Reafirmo en esta intervención, que Conciencia de género es salud, porque busca modificar la repartición inequitativa de obligaciones y tareas que suelen agobiar a las mujeres deteriorándolas; defiende sus derechos sexuales y reproductivos, su autonomía y recreación, así como su derecho a la alegría y al goce sin culpas; instancias preventivas de salud puesto que el entorno, las oportunidades, el reconocimiento y respeto conforman una determinada estructura de pensamiento y, los pensamientos se convierten en reacciones fisiológicas. De esta forma, la pedagogía de la igualdad que venimos reclamando desde el feminismo, es una estrategia de salud inigualable al promover mujeres mas realizadas, dueñas de la educación que desean, con vinculaciones laborales, salarios justos y protección social por el trabajo hogareño, línea inentendida en políticas sanitarias.

Todas y todos podemos validar los nuevos conocimientos, deshaciéndonos de las estructuras mentales y emocionales que frenan su avance y comprensión, a fin de poder participar en el proceso de aceptación y/o construcción del nuevo paradigma de la salud, mediante políticas y estrategias diseñadas e implementadas con una mirada de género.

 

3.- PARADIGMA.

El uso generalizado del concepto de Paradigma, trascendió el significado inicial que le otorgó T.S.Kuhn quien lo introdujo en su libro "La estructura de las revoluciones científicas" en el cual escribió que "Un paradigma es lo que comparten los miembros de una comunidad científica y, a la inversa una comunidad científica consiste en unas personas que comparten un paradigma"(1.991:271);postulado relacionado directamente con la percepción pués según lo explicó en el mismo libro, "Lo que ve un hombre depende tanto de lo que mira como de lo que su experiencia visual y conceptual previa lo ha preparado a ver" (179). Así, nos movemos en la realidad que aprendimos a reconocer según el paradigma imperante, desconociendo otras muchas, al igual que diversos mundos paralelos.

Ampliando la referencia del término paradigma, Thomas S.Kuhn, en un libro posterior " La tensión esencial" (1987), expresó admiración por la controversia que había suscitado dicho término lo cual, desde su punto de vista, ilustra la gran plasticidad del mismo y dedica varias páginas a clarificar cada uno de los significados y función de la definición inicial (p.317 sig.). Finalmente, el sentido general del concepto, se aplica a la teoría o marco general conque se percibe un órden determinado. La totalidad de valores y técnicas validadas por los/as integrantes de una determinada sociedad.

Los paradigmas se superponen unos a otros es decir coexisten, puesto que los cambios no son lineales o secuenciales sino irregulares y desordenados como reflejo de la entropía. Por tanto existen diversas formas de ver el mundo, conceptualizar la vida, asumir el sentido de la existencia y el continuo salud-enfermedad en las personas de una misma comunidad,por la incredulidad y hasta rechazo conque se reciben los cambios, consecuencia de actitudes y posiciones defensivas frente a planteamientos contrarios a nuestras verdades y a las verdades consagradas por la tradición cultural.

En 1900, Lord Kelvin un destacado físico londinense planteó ante la Sociedad Real Londinense que los conocimientos sobre física estaban completos, y que era muy poco lo que quedaba por descubrir (L. Dossey,1992:355). Lo mas interesante es que su afirmación, prácticamente coincidió con el hundimiento del paradigma científico hasta entonces imperante que él proclamó como absoluto, y que empezó a ser trascendido a partir de la teoría de los quantos, de Max Planck y de la relatividad de A. Einstein. Desde entonces, la física cuántica ha ido ampliando el conocimiento del mundo con descubrimientos, fórmulas y modelos que nos hablan de un universo tan diferente al transmitido por el paradigma anterior, que parece referirse o otro mundo.

En esta nueva visión de las realidades virtuales, del universo como una "red de relaciones vinculadas" y de la vida como indefinible, se inscribe el presente enfoque de género y salud, que surge para que "no se debilite el pulso de la vida", según expresión de Virginia Woolf válida en este contexto, porque la resistencia al cambio frena la evolución de la cultural, como ha pasado con tantos descubrimientos que ha pesar de haberse demostrado, no lograron por siglos, substituir las teorías que revisaban entre los cuales puedo mencionar:

- la teoría geocétrica,

- la tierra plana,

- la inferioridad de las mujeres,

- la existencia del éter,

- la indivisibilidad del átomo,

- la teoría de la animación,

- la diferenciación alma- cuerpo,

- el patriarcado.

La letanía puede ser interminable, así como las razones para aceptar en el avance de los conocimientos y permitirnos revisar las verdades conque hemos vivido, pese al dolor y a la inseguridad que nos pueden ocasionar.  A su vez tal apertura puede alejarnos de los fanatismos que nos hacen defender lo conocido sin posibilidad de cuestionamiento, verdadera insania. Frente a la mujer, la psicología de la discriminación y la medicina mezclada con moral, tradicionalmente han exaltado la maternidad como su realización, transmitiendo conceptos mas o menos maquillados de ciencia, correspondientes al sentir expresado por Ramón y Cajal de que " La mujer es la píldora amarga que la naturaleza y el arte han complacido en dorar para que el hombre la trague mas facilmente" (M.Vidal,1989:179). ¿ Con cuál paradigma nos quedamos?.

 

4.- SALUD.

El nuevo paradigma de salud y género, implica nuevas miradas, reordenar esquemas de pensamiento, la construcción o reconstrucción de otras realidades, la incursión o al menos la apertura a los diversos mundos paralelos, reconociendo la importancia en la salud del mundo de la imaginación. La comprensión del bienestar desde otro paradigma nos permite aceptar lo interconectados/as que estamos con todo, según la teoría de un nuevo modelo de realidad del físico David Bohm, que muestra la dualidad existente para nuestra percepción pués, debajo del órden explicado o desplegado que es el de la realidad ordinaria, hay otro órden implicado en el cual no se da ninguna separación puesto que, el mundo es como "un todo continuo" ( D.Bohm, 1992:32). Es decir, este contexto permite otra forma de ver la vida, el nacimiento, la salud, la enfermedad, la muerte, la sexualidad; o sea, la iniciación de una nueva cultura de la salud correspondiente a la nueva realidad multidimensional.

En el marco citado, se hace necesario reorganizar los propios esquemas conceptuales, los estilos de vida y los diversos mecanismos en relación con la salud, puesto que se ve el propio organismo no como un ente aislado, separado por la piel, sino interconectado aportando y recibiendo del medio ambiente a través de los alimentos, el clima, el entorno, así como de las interrelaciones y muchos mas. Según Murchie, citado por L. Dossey (1992:127) la respiración nos conecta ya que contiene átomos, y "... en términos matemáticos, 1022 átomos por cada una de las 1022 respiraciones dan un  total de 1044 átomos de aire soplando en torno al planeta. Esto significa, claro está, que cada vez que Ud. respira está Ud. introduciendo en su interior un promedio aproximado de un átomo de cada una de las respiraciones que flotan sobre todo el planeta..." y lo mismo pasa con la exhalación; es decir una de las conexiones que nos relaciona con otros/as y que no es fantasía.

Desde este nuevo enfoque de salud, no todo tiene explicación en procesos celulares, químicos, psicológicos o sociales, pues su radio es mas extenso y va entramado con la conciencia, con el alma, con las emociones, con las oportunidades, con el tiempo y la ilusión. De allí que las bacterias, virus, alimentación o hábitos de vida por si mismos no expliquen el origen de perturbaciones o enfermedades, sino en su relación con las condiciones del entorno y sentido de vida. Desde hace mas de tres décadas M.Foucault (1966:135,137 ) planteó la enfermedad como signo escribiendo que, "todas las manifestaciones patológicas hablarían un lenguaje claro y ordenado", el signo como síntoma y el síntoma como signo que son y dicen lo mismo; premisa que en este último decenio y con otras ópticas ha sido investigada, explorada, asumida y fundamentada por diversos autores como Stanislav y Cristina Grof, 1.992; D. Chopra, 1991,1994; T.Dethlefsen y R. Dahlke,1991; C. Simonton y R. Henson, 1993, etc. La enfermedad como un tipo de lenguaje que expresa desarmonías y conflictos; una manifestación "cifrada" de malestares existenciales, entre otros por la propia percepción, o interpretación de los hechos externos.

En consecuencia, la salud como estado de armonía interna y equilibrio nos lleva a reformular la enfermedad. Otros pueblos con enfoques desde el chamanismo la vinculan vinculan con poderes, símbolos y transgresiones por lo cual, el chamán debe alcanzar "conocimiento y poder proveniente del mundo de los espíritus para ayudar a curar..." de lo cual no está cerca la medicina occidental, que utiliza otras metáforas curativas y no acentúa como el chamanismo, la capacidad perceptiva y transpersonal de sus profesionales.

Así mismo, es una realidad que la interiorización de roles de género opresivos daña la salud de las mujeres, produce malestares y lleva hasta sufrir, lo que humanamente tenemos para gozar como la sexualidad. Desde nuestro enfoque de género, el concepto de salud es integral y está íntimamente conectado con el tipo de relaciones que establecemos y vivimos, con nuestras vinculaciones afectivas, la vivencia de la sexualidad, la reproducción, la sensación de realización o fracaso, la autonomía personal y muchas mas derivadas del entorno y del marco cultural, como se ve en el siguiente concepto de salud, que por su misma naturaleza no equivale a ninguna definición.

 

SALUD

 Proceso dinámico, continuo, multidimensional,

de bienestar, realización, entusiasmo por la vida,

igualdad de oportunidades y armonía con el entorno.

 Como  expresión  subjetiva  tiene que  ver con  el  sistema

de valores, flexibilidad para asumir cambios y transiciones;

con la vivencia sexual placentera y la decisión reproductiva

autónoma,  así  como  con  el  poder  personal  y  la  propia

capacidad de autocuración.

 Como fenómeno humano no está separada del mundo

 exterior; es un efecto social que trasciende el ámbito

 individual y, un resultado de la asociación

con las/os otros.

 

Llamo la atención sobre el planteamiento de salud como un proceso, no un momento. Larry Dossey, (1992:70 sig.) ha teorizado acerca de la relación entre la experiencia del tiempo y la salud, afirma que una estratagia curativa puede ser la modificación de la sensación del tiempo "que está ligado a nuestros sentidos". De otro lado, sin conciencia de género no se podrán alcanzar metas de mejoramiento de la salud en la población, como tampoco desconociendo la incidencia de la vivencia sexual, las decisiones reproductivas y el sentido de asociación humano.

Se requieren grandes esfuerzos y trabajo para convertir en realidad la atención de salud y derechos sexuales y reproductivos, instancia esencial a su vez inseparable de la salud femenina. La Conferencia Internacional Sobre La Población y El Desarrollo de Naciones Unidas, celebrada en El Cairo en septiembre de 1994, impulsó tal vez como ninguna antes la conceptualización de salud reproductiva dentro de un marco de igualdad, la cual ligada a la equidad con las mujeres, y a la participación con ONGs, se consideran políticas esenciales de desarrollo. No obstante los avances, la Conferencia se quedó corta en la concepción y definición de salud y derechos sexuales y reproductivos.

El Informe de la conferencia (7.2, p.41) enuncia los derechos y salud reproductiva, aclarando que incluye la salud sexual. Continúa definiendo la salud como bienestar físico, mental y social asumiéndose un dualismo superado en el nuevo paradigma cuántico. Igualmente, las expresiones referidas al ejercicio de la sexualidad son, por decirlo de alguna manera muy "conciliadoras" y señalan el disfrute de una vida sexual satisfactoria, enfatizándose las pautas contraceptivas, y absteniéndose de plantear ( por razones conocidas) la noción de derechos sexuales. Las mujeres que venimos trabajando con salud y derechos sexuales y reproductivos, en nuestras propuestas vamos mas allá del Cairo desde antes de la misma Conferencia. No obstante, a partir de 1994, cuando se aborde el tema de salud y género, será obligatoria la referencia a dicha Conferencia, que dejó marcas y señaló caminos imposibles de desconocer por instancias de salud oficiales o privadas. En todas las etapas de la misma, el aporte del movimiento social de mujeres fué muy importante.

Desde nuestra visión son inseparables salud y derechos sexuales y reproductivos con enfoque de género.  Factores esenciales de la misma: Derechos; Educación; Sentimientos y Emociones, así como Igualdad de oportunidades, de acuerdo con las siguientes consideraciones:

 

4.1- LOS DERECHOS COMO FACTORES ESENCIALES DE SALUD

Salud/Derechos son conceptos interdependientes, además, imprescindibles para trabajar con salud sexual y reproductiva, de allí que los enunciemos enlazados: Salud y Derechos puesto que, sin el respeto por los derechos que las personas, especialmente las mujeres tienen para manejar sus vidas y su intimidad, para tomar decisiones procreativas autónomas y respecto a la pareja y familia estará amenazada su salud. La maternidad obligada con todas sus secuelas y efectos de corto y largo alcance ilustra con claridad el presente postulado que afecta la vida de las mujeres.

El derecho a vivir la sexualidad de acuerdo con la propia orientación, es salud preventiva al evitar culpas, frustraciones, comedias familares y sociales, uso de máscaras y fachadas para ocultar una situación que sin el respeto a este derecho puede generar conflictos, malestares, estrés, temores innecesarios, alteración de relaciones familiares,etc. De mayores proporciones, es el impacto personal y social ocasionado por la penalización del aborto, origen de altos porcentajes de morbimortalidad materna y patología social conexa. La infomación, asequibilidad a contraceptivos y libre control de la fecundidad, constituyen también, un derecho y a su vez una estrategia de salud preventiva.

La conceptualización, protección y reclamación de los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos, evitaría altas tasas de daños en la salud entendida integralmente, es decir, inseparables las dimensiones biológicas, psicológicas, espirituales, polítícas, transpersonales, sexuales y sociales. Por tanto, trabajar por legislaciones que amparen la autonomía sexual y reproductiva y las decisiones sobre la vida privada, tanto como su efectiva implementación, es mejorar la salud de un pueblo. Así mismo, sin un reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos, el poder político y social seguirá despojando a las de siempre, de su propio poder como personas.

Los planes nacionales de salud que se limitan a ampliar la cobertura de centros sanitarios, dentro del mismo esquema medicamentoso y patriarcal, garantizarán mas usuarias/os, pero no, optimización de la salud y calidad de vida de las personas. Como lo he venido reiterando, tenemos que esforzarnos por cambiar los modelos de servicios, atención y la conceptualización de salud que deberá incluir inevitablemente, salud y derechos sexuales y reproductivos con enfoque de género.

   

4.2.- LA EDUCACION COMO FACTOR ESENCIAL DE SALUD

La prevención, el autocuidado y la conciencia de la salud, dependen en gran medida de acciones educacionales constantes y apropiadas para los diferentes grupos poblacionales. Por tanto, resulta inentendible la separación artificial de programas educativos y de salud, además porque en pueblos pobres como el nuestro, el provechamiento de saberes y recursos, se convierte en estrategia de calidad.

Educar para el cuidado de la salud implica educar para la afectividad, para el amor, para la convivencia; así mismo, revisar actitudes, impulsar la superación de estereotipos y promover la reestructuración de roles de género es quitar barreras para una mejor comprensión del propio organismo y de la salud. De igual forma, el aprendizaje del placer sexual al fortalecer la alegría de vivir y la armonía interior, aumenta la vitalidad haciendo a las personas mas saludables, orgásmicamente mas relajadas y tolerantes con lo cual se incidiría en la salud colectiva y en la violencia.

Es necesario facilitar experiencias educativas que permitan ampliar la conciencia sensorial y el reconocimiento de los propios ciclos y ritmos corporales, fortaleciendo el autoconocimiento y la sensibilidad para identificar los orígenes de malestares y enfermedades, las épocas de mayor fragilidad, el impacto de las emociones en el equilibrio homeostático, además, como preventivo para no dejar medicalizar, etapas marcadas en nuestro proceso vital como la menopausia. Las intervenciones educacionales son así mismo, esenciales en la transmisión de información actualizada y comprensible acerca de la etapa reproductiva, el uso de contraceptivos, las expectativas de pareja, y familia, el aprendizaje del placer sexual y muchas mas.

Debido a que los pensamientos se convierten en reacciones fisiológicas, como lo ilustran los efectos placebo, nocebo, la biorretroalimentación, las endorfinas, las descargas de adrenalina ante el miedo, las técnicas de visualización etc., un buen nivel de salud está relacionado con esquemas de pensamiento positivos, alejados del sufrimiento como destino y de la culpa como castigo por vivir estilos disidentes. Las mujeres, en mayor medida agobiadas por deberes humanos y hasta divinos entre los cuales no se cuenta la búsqueda de la felicidad, requerimos de aprendizajes diferentes, siendo así la educación factor esencial de salud.

 

4.3.- LOS SENTIMIENTOS Y LAS EMOCIONES COMO FACTOR ESENCIAL DE SALUD

Las emociones desempeñan un papel crucial en el sentido de vida, la alegría de vivir, el bienestar, la salud y por tanto en las enfermedades, a pesar de lo cual, es una instancia descuidada y desatendida tanto por la educación como por los planes de salud. Los factores psicológicos y de apoyo social inciden directamente en la calidad de vida y en los niveles de energía de las personas.

Las pérdidas amorosas así como el estrés prolongado pueden alterar los ciclos hormonales periódicos, afectar el sistema inmunitario y causar impacto irreparable en el deseo de vivir, base sustentadora de la salud integral. Desde nuestro enfoque de género, revalorizamos el papel del mundo emocional en la calidad de vida; incluso lo dimensionamos como responsable de ésta. Igualmente una sexualidad placentera, orgásmica, armónica y continuada durante un lapso razonable, aumenta el nivel energético, el umbral de resistencia a las frustraciones, genera entusiasmo, actividad y mayor alegría de vivir. A su vez, la deprivación del placer, la frustración sexual y la constante insatisfacción causan irritabilidad, desánimo, menor vitalidad, dolor del cuerpo y del alma, además de las anomalías propias de la misma respuesta sexual.

Los sentimientos positivos, como corrientes energéticas que son, enriquecen la vida, protegen la propia salud y por supuesto la de otros/as si se expresan. Las manifestaciones cariñosas, las caricias sustentadoras, la ternura, las palabras afectuosas actúan como calmantes, relajantes, hasta como analgésicos; son una valiosa ayuda para vivir. Es un hecho cada vez mas evidente que la seguridad personal suele ser consecuencia de sentirse amada/o y que va entretejida con la resistencia celular de nuestro organismo; como también, que muchas sanaciones provienen del apoyo de relaciones afectivas y amistosas porque "La amistad también es medicina y el tacto también es alimento" (M.Ferguson,1991:391)

Mientras no lleguemos a comprender totalmente la incidencia de los sentimientos y de las emociones en la salud, estaremos limitadas/os para trabajar por la misma, independiente de con cuanta tecnología e instrumental médico contemos. Nos olvidamos que los sentimientos amorosos son fuente de acciones y comportamientos físicos vinculantes, de protección, apoyo y amparo. En consecuencia, estamos buscando resguardar la vida y la salud, por los caminos equivocados pués la protección y el amparo que necesitamos para que la primera de causa de muerte en el pais no sea la violencia, está lejos de las armas, los militares, las drogas o el número de camas hospitalarias y cerca de las estrategias de convivencialidad surgidas del mundo de las emociones.

 

4.4.- IGUALDAD DE OPORTUNIDADES COMO FACTOR ESENCIAL DE SALUD

Como género, a las mujeres siempre nos precede la esperanza y nos sigue la discriminación, al menos en nuestra cultura, cuya historia construida en torno a las gestas masculinas, especialmente guerreras ha invisibilizado los aportes de la población femenina. Es muy reciente la Femistoria, o sea nuestra historia; la escrita por las mujeres desde las mujeres, concepto que explica Lidia Falcón (1.993), como adaptación a la traducción de Herstory, en el libro "Mujeres del Mundo-Atlas de la Situación Femenina" en el cual mujeres de 80 paises hacen la descripción y narran la historia de sus pueblos, volviendo visible lo que la historia tradicional desconoce y oculta; quiere decir que escriben con una conciencia no colonizada por la masculinidad.

Sin "devolución" o sea sin poder volver atrás lo vivido, nos quedan sólo unos pocos años para cerrar este siglo con equidad y justicia para la población femenina, logro que culminará en el próximo milenio. Un primer punto es la participación de las mujeres en los niveles oficiales y privados en los cuales se diseñan políticas de salud, se deciden las estrategias para su aplicación y los mecanismos se seguimiento y verificación, generalmente deprivados de lo femenino, que hace la diferencia y permite nuevas estructuras conceptuales, que fortalecen la idea de como influyen en la salud, la paridad, equidad, identificar y reordenar prioridades.

La formación de las mujeres en la obediencia a la autoridad, siempre masculina, restringe y limita sus vidas, afectando su salud sexual y reproductiva por falta de autonomía para decidir por ej. tener o no hijos/as, usar o no contraceptivos, aceptar o no relaciones íntimas. Cuidar y fortalecer la salud de la mujer es aumentar su autonomía liberando su conciencia psicológica así como, diferenciándola de la normativa y de la conciencia moral. Salud es conciencia libre de culpas, libre de temores, libre de inhibiciones ajena a la política y moral de sometimiento, a su vez ingredientes sustentadores de la violencia intrafamiliar.  Por obedecer las normas ajustantándose al estereotipo de género, muchas mujeres soportan la agresión y violencia de relaciones deteriorantes, no solo porque lo creen su destino sino también para no ser "culpables" de desintegrar el hogar y o dejar a las hijas/os sin padre, visualizaciones castradoras de su propio ser.

Que las discriminaciones y la adversidad no nos hayan ahogado, tiene que ver con las reservas emocionales y amorosas que las mujeres hemos ido preservando milenariamente. Sin embargo, nuestras vidas dependen en muchas ocasiones, no de nuestros deseos, ni de nuestro organismo, ni de nuestra familia, sino de legislaciones inequitativas, como cuando se condena de muerte a la madre para salvar la vida del hijo que lleva en su vientre; es decir, no tiene las mismas oportunidades de decisión. No se puede tejer la salud a espaldas de la equidad, la igualdad de oportunidades y la justicia con la mujer.

Mas dramáticos son los casos de las esposas o compañeras de hombres promiscuos que no tienen relaciones sexuales seguras, y las obligan a una intimidad riesgosa contagiándolas con enfermedades de transmisión sexual y sida. La protección de éstas y el cuidado de su salud, dependen de la autonomía que logren alcanzar para tomar sus propias decisiones, sin ninguna clase de sometimiento, aspecto que reafirma la imposibilidad de separar salud de derechos, salud de igualdad de oportunidades, salud de educación, etc.

Mientras las mujeres - genérico - no tengamos un poder real de decisión sobre el manejo de nuestras propias vidas, de nuestra sexualidad, de los modelos de organización sanitaria, seguiremos afectadas por la pandemia universal de la inequidad que deteriora la salud femenina, no importa que tantos centros de salud y camas hospitalarias alcance a crear un gobierno. Si nos invalidan para protegernos, la atención curativa no romperá el contagio.

Los abordajes de la llamada "salud mental", suelen limitarse al tratamiento de los síntomas y alteraciones emocionales, pero desde esta orilla no se han diseñado aún las políticas o programas que busquen alcanzar la equidad, y educar para que emerja una nueva conciencia mas igualitaria, con las cuales, se eliminarían innumerables presiones, abandonos, cargas laborales, desprotección, expectativas y apegos irreales que frecuentemente deterioran la salud emocional de las mujeres. Así entre sometimiento, deberes, responsabilidad, culpas y tratamientos medicamentosos, nos hemos convertido en UROBOROS cerrados, que ni siquiera nos damos cuenta del círculo en que nos encontramos, como esta serpiente mitológica que mordía su propia cola.

 

5.- AMEN

El universo actual se supone que tiene una edad de quince mil millones de años; los fósiles mas antiguos de plantas terrestres datan de 400 millones de años. Aproximadamente hace unos 66 millones que desaparecieron los dianosaurios de este planeta y hasta el momento, son muchas las teorías y explicaciones sobre las causas, siendo la mas aceptada de origen extraterrestre; ciertamente no fué culpa de la especie humana por no haber existido. El ser humano como homo sapiens sapiens tiene unos 100.000 años de antiguedad, "de los tres mil millones y medio de años que la vida lleva existiendo sobre la tierra, la completa historia de la humanidad, desde la vida de las cavernas hasta el moderno apartamento de nuestros días, representa bastante menos del uno por ciento de todo este tiempo" (L.Margulis y D. Sagan, 1995:49,57, 87,247) cada vida humana es menos que fugaz, por tanto, tenemos enorme responsabilidad de aprovecharla aportando a la conservación de la misma para tener como especie una historia diferente a los dinosaurios.

Trabajar en el campo de la salud y derechos sexuales y reproductivos requiere de desobediencias y disidencias ya que antiguas creencias endémicas se resisten a desaparecer, el nuevo paradigma no tiene aún el reconocimiento que debería y no contamos con tanto tiempo para decidirnos a cambiar.  Es preciso darse cuenta que ya pasó la época de continuar pregonando las virtudes de los sentires castos, sin experiencias, no utilizados, de las renuncias y desaprovechamiento de posibilidades vitales. Tenemos el deber de cuidar nuestra salud siendo tan felices nos sea posible dada nuestra especie.

Al tiempo, debemos escoger adecuadamente los materiales conque vamos fabricando nuestros recuerdos puesto que la evocación, tarde o temprano, constituye un recurso importante, una compañía valiosa. "En su ser carnal el corazón tiene huecos, habitaciones abiertas, está dividido para permitir algo que a la humana conciencia no se le aparece como propio de ser centro.." (M. Zambrano,1993:108). En el corazón, en la conciencia, en el alma, nidos de la energía del amor, debemos trabajar para conservar y fortalecer nuestra salud integral.

El enfoque de género en salud, permite reconocer grandes carencias, intervenciones médicas innecesarias, la importancia del mundo emocional, de expresar sentimientos y emociones en forma constructiva. Le imprime una dirección diferente a las políticas públicas en las cuales se basa el sistema de salud.  Permite visibilizar como, el trabajo de las mujeres facilita reforma a sistemas hospitalarios y de salud cuando desde sus casas responden por el cuidado de enfermos, convalescientes de cirugías ambulatorias, etc. por demás consideradas proesas del sistema.  Cuida que los servicios de salud no sostengan las desigualdades de género.  Sensibiliza y contribuye a entender por ejemplo, la importancia de los campos electromagnéticos en la salud, a considerar la conciencia extendida mas allá del claustro cerebral. El bienestar, la sexualidad, la reproducción se piensan en razón de otro paradigma que hace necesarias reformas creativas surgidas desde el mas profundo fondo de nuestra imaginación.

La salud con enfoque de género, posibilita aprender a escuchar los sonidos internos, los mensajes cifrados de nuestros organismo, así como a conocer e identificar los componentes de tipo político, social e ideológicos en la salud-enfermedad.  Hace imprescindible el fortalecimiento del poder personal y el acceso al poder de decisión político.  No invocar espíritus, ni realizar danzas o convocar ayudas cósmicas cerca a la cama de la persona hospitalizada, no quiere decir que tengamos un sistema evolucionado, si las conciencias de las/os funcionarios de salud y las políticas, desconocen el enfoque de género en salud y la salud y derechos sexuales y reproductivos.

 

BIBLIOGRAFÍA

David Bohm          "La totalidad del Orden Implicado".  Editorial Kairós, Barcelona 1992 (2da. edición)

Georges Duby y Directores   "Historia  de  la  Mujeres".   Taurus  Ediciones,

Michelle Perrot                        España, vol. 3 1992, vol. 6 1993.

Jesús Moreno "La Razón en la Sombra.  Antología del Pensamiento de María Zambrano", Ediciones Siruela, España 1993.

Larry Dossey "Tiempo, Espacio y Medicina", Editorial Kairós, Barcelona 1992. (2da. edición)

Marilyn Ferguson "La Revolución del Cerebro", Heptada Ediciones S.A., España, 1991.

Marcela Lagarde "Identidad de Género" Cuadernos de trabajo Cenzontle, Managua, 1992.

Michel Foucault "El Nacimiento de la Clínica", Siglo Veintiuno Editores S.A., México, 1966.

Robin Morgan, "Mujeres  del  Mundo .   Atlas  de  la  Situación  Femenina"

Lidia Falcón Vindicación Feminista, Editorial Hacer, Madrid, 1993.

Thomas Szasz "La Teología de la Medina" Tusquets Editores, Barcelona, 1981.

Virginia Woolf            "Diarias, 1925-1930". Ediciones Siruela S.A., Madrid, 1993.