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Los
hombres, y la masculinidad
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4to
articulo para "La Mañana del Sur" Miércoles
5 de julio/2000
Violencia familiar
Y estaba parado en la misma
vereda, entendido esto, como un "cotinuum" que vas desde la normalidad hasta el machismo mas ascendrado.
Del mismo modo en que uno
nunca se pregunta porque habla un determinado idioma, en este caso, el español, la cultura, con sus infinitas formas nos invade hasta el ultimo de los rincones de nuestro cuerpo/
mente. Así, recordé, que yo también, lo primero que hago al escuchar la noticia de un nacimiento, es preguntar si fue varón o mujer, y después, recién después, si ambos,
bebe y madre está bien. Es que la división del mundo en géneros diferenciados, opuestos y dicotómicos funciona como la principal manera de racionalizar el mundo. El mundo que
habitamos se divide en nuestra cabeza en hombres y mujeres. También, me observe a mi mismo, cuando un colega me comentaba que había nacido, su segunda hija mujer, yo le
contestaba, muy suelto de cuerpo: " -
Tendrás que seguir intentando a ver si viene el varoncito....." por que el varón es el sexo privilegiado.
Los
"micromachismos"
Los "micromachismos" son la cotidianeidad de la existencia, se explica por la necesidad de los varones de sostener y mantener la supremacía androcrática, o masculina. Cualquier critica a este modo de ser, es sentido como un ataque personal, en la vivencia de integridad del varón que se sostiene en los estandartes de la masculinidad de la misma cultura en la que estamos insertados. Los "micromachismos" se observan en la reciedumbre del varón que lo confirmaría supuestamente en el lugar del macho, la debilidad es vivida como algo negativo para los hombres, de alli que la inmensa mayoría de las consultas provienen de mujeres, se observa en el ejercicio de la fuerza, en la imposición de la voluntad por el manejo y el control del poder, en el prejuicio hacia la mujer, en el cotidiano y permanente manejo del poder, se observa en que los hombres no lloran, en como intentan imponer sus razones por el ejercicio de la violencia, a modo de ejemplo harto conocido, en una esquina en la que chocaron dos automóviles, se observa en la tribuna de un partido de fútbol, se observa también en la TV cuando un cómico nos hace reír por sus fantaseadas aventuras eróticas en desmedro de la mujer, se observa en la desigual remuneración frente a tareas idénticas que reciben hombres y mujeres, y se observa en el reparto de cargos ejecutivos en áreas privadas y publicas. Y tal cotidianeidad es vivenciada como lo normal, en tanto y en cuanto responde a las normativas que la cultura patriarcal sostiene y propugna.
Modelos de intervención
posibles
Los modelos de trabajo para
hombres, insertados en modernos métodos de prevención de la violencia domestica, llamados en algunos casos, "Grupos de reflexión por una nueva masculinidad", apuntan a
develar estos modos de relación que los varones sostenemos con el mundo y con los otros. Apuntan a revalorizar para los hombres conceptos como afectividad, ternura, cariño, en el
reconocimiento de que podemos ser débiles, en que tenemos el derecho a ser débiles sin que eso implique menoscabo de nuestra masculinidad.
Los hombres también nos
vemos afectados por la violencia que de distintas formas impera en la cultura patriarcal, cultura que por otra parte para su propia subsistencia, necesita el imperio de la
violencia, en una especie de vorágine de retroalimentación que solo conduce a un estilo de vida enfermizo y enfermante.
Lic.
Victor Kurcbard
Psicólogo MN 10.332
Email: vikurc@yahoo.com.ar