HOMBRES POR LA IGUALDAD
EXCMO. AYUNTAMIENTO DE JEREZ   DELEGACION DE SALUD Y GENERO
HOMBRES CIEGOS A CRÍMENES SEXUALES CONTRA MUJERES
Por Peter Worthington
Sun Media Newspapers, 12-11-98
Traducción: Laura E. Asturias (Guatemala)  

Cuando se descubre que adolescentes jugadores de hockey como Sheldon Kennedy han sido sexualmente abusados por hombres que son responsable~ de ellos, aun una década después la mayoría de hombres se enfurece. Junto a los cargos contra el perpetrador, hay investigaciones y se imponen nuevos lineamientos para asegurar que estos horrores no ocurran de nuevo. Se trata de una afrenta y la sociedad presta atención. Los hombres no tienen problema en imaginar que lo que le ocurrió a Kennedy hubiera podido sucederles a ellos cuando eran jóvenes.

Cuando las mujeres sufren abuso sexual, no existe tal afrenta. Tomemos el reciente caso en Montreal, donde una joven embarazada de 16 años de edad fue mantenida en cautiverio, violada y sodomizada repetidamente durante 12 horas, y casi arrojada por un balcón. Tres hombres, entre los 20 y 30 años de edad, inicialmente recibieron una sentencia de dos años menos un día en prisión pues el juez dijo que la víctima no presentaba cortadas, golpes o un daño visible. La historia apareció en primera plana en los diarios y el caso fue apelado. Pero, significativamente, el ministro de justicia de Quebec no tenía intención alguna de remover al juez. Los grupos de mujeres protestaron, pero ningún hombre identificable dijo nada.

Luego de violar a una joven de 15 años en un sótano y permitir que sus amigos se sumaran al acto, para después desecharla “como basura”, según el juez, Omar Merino fue sentenciado a un año en prisión. El juez dictaminó que Merino no mostraba remordimiento, pero que supuestamente era un hombre trabajador, “altamente responsable”, sin problemas de drogas o alcohol, ni trastornos mentales. Estas fueron razones que mitigaron la condena pero, en mi opinión, debieron serlo para encerrarlo por mas tiempo.

El caso de una joven que fue salvajemente golpeada, violada y dada por muerta cerca de Oshawa --“el peor caso que he visto, en el que una persona haya sobrevivido”, dijo un agente de policía-- tuvo como resultado una sentencia de 12 años en prisión para el violador de 21 años, Michael Kobylanski. El cráneo de la joven fue triturado (fueron removidas seis pulgadas de hueso) y su cerebro sufrió daño permanente. Kobylanski podrá salir en libertad bajo palabra cuando tenga 27 años.

En otro caso, documentado por Christíe Blatchford, de Sun Media, un hombre sentenciado a 14 meses en prisión en 1990 por un brutal intento de estrangular a una mujer, logró que la condena fuera reducida a seis meses. Cinco años después, violó y apuñaló repetidamente a su compañera de vida -- y fue dejado en libertad bajo fianza. En ese tiempo, sacó a sus hijas de 12 y nueve años, encerró a la mayor en una habitación y violó a la más pequeña. Luego puso a las niñas en un bus para que regresaran a casa. Créanlo o no, nuevamente este hombre salió libre bajo fianza.

En Manitoba, un hombre que violó repetidamente a una niña de 13 años fue sentenciado a nueve meses de trabajo comunitario pues, según el juez, ella fue “participante voluntaria”. ¿Qué clase de juez es éste?

¿Recuerdan ustedes los casos de dos hombres “respetables” que ocultaron cámaras de video en las puntas de sus zapatos para poder ver por debajo de las faldas de las mujeres? Es extraño, pero esto fue ampliamente considerado como divertido. El cargo fue por travesuras. Un informe señalaba que la policía tenía dificultades para encontrar testigos para procesar a los acusados -- como si se necesitara identificar mujeres que han sido degradadas y humilladas de tal forma.

Un médico prominente afirma que podría haber algo orgánicamente defectuoso en el cerebro de hombres que cometen crímenes sexuales, com si éste fuera un factor mitigante. ¿Se dirá ahora en las cortes que un violador es en realidad víctima de un trastorno cerebral orgánico y que por tanto merece conmiseración y no castigo?

Mientras más observamos los registros, más podemos deducir que los hombres --hombres comunes y decentes que manejan el sistema judicial--no consideran que los crímenes sexuales contra las mujeres sean particularmente serios. Los grupos de mujeres protestan contra los abusos hacia las mujeres, pero los grupos de hombres no lo hacen. Vemos hombres protestando frente a las clínicas donde se realizan abortos, pero quizás lo único que buscan sea mantener el poder sobre las mujeres al negarles opciones. Me parece extraño que los hombres tomen el aborto como una cuestión tan personal y que, sin embargo, no tengan una idea de lo que el embarazo significa para las mujeres.

Un estudio de casos de violencia sexual dirigido por el profesor Edward Renner, de la Universidad de Carleton, reveló que el 80 por ciento de las sentencias por violencia sexual consistía en menos de dos años, mientras que el 50 por ciento de las condenas por robo era de más de dos años. También descubrió que los crímenes sexuales contra niñas y niños eran tratados en forma más liviana que los perpetrados contra personas adultas — quizás porque son hombres quienes dominan las cortes y asumen que ahí afuera hay muchas niñeras Lolitas dispuestas a seducir a padres calientes.

La doble moral florece en Canadá.