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HOMOFOBIA, por Eduardo Haro Tecglen Diario El País, 6 de Octubre de 2004 |
Si
se hiciera un referéndum sobre los matrimonios y la adopción por homosexuales,
habría mucha abstención, y la mayoría de los votos estarían en contra. La
vaga izquierda es tolerante, no quiere ser más que tolerante. Y la derecha...
Como el racismo y las discriminaciones por edad o por sexo: reducir el círculo
de “nosotros” -¡ellos¡- con derecho a todo. La idea
del PP, desesperada de dar derechos sin matrimonio y que la adopción no
esté permitida, es la defensa del círculo interior de poder: que no sean
iguales. Esto no exime a la izquierda del mismo delito. Llamo izquierda al
comunismo triunfante y lo que queda: Fidel Castro forzó al exilio a los
homosexuales. A veces se encuentra algo más terrible, que es el autocastigo:
Visconti era comunista, pero no militó porque él mismo consideraba que como
homosexual no podía aspirar a ese honor. El Campesino fusiló homosexuales; y a
quienes tenían enfermedades sexuales, porque no podían combatir. Un caso
recuerdo de la guerra: alguien que fue arrojado desde el piso alto de un cine
porque se descubrió como homosexual. Y no sé por qué insisto, si la reducción
del círculo de poder está ya en la frase de Marx que excluía el
lumpenproletariat, proletariado en harapos, de la vanguardia revolucionaria. Los
borrachos, las prostitutas, los vagabundos, no podían optar al comunismo porque
“no tenían conciencia de clase”. No olvidemos que la “Noche de los
cuchillos largos”, asesinatos cometidos por Hitler, Göring y Himmler para
eliminar elementos opuestos al nazismo, alcanzó a los homosexuales, algunos
sorprendidos en la cama y asesinados.
No me sorprende que entre mucha gente produzca malestar esta legalización; viene desde la España que los quemaba por la inquisición o les daba garrote por la justicia civil. Hoy mismo, la gran dificultad consiste en decírselo a las familias. Franco los encerraba en el campo de concentración de Albatera. Y no aludo a la tesis freudiana según la cual el represor reprime en los otros lo que tiene que reprimir en sí mismo. Estoy suponiendo que estos viejos odios, esa forma de exclusión, tenderán a desaparecer al mismo tiempo que la idea de que el sexo es sólo para la procreación. Hubo camisones abiertos por semejante parte con un letrero: “ No lo hago por placer, sino por amor de Dios”.Qué asco.