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INFORME
ESPADA-2005 REDES
DE HOMBRES ANTE LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN ESPAÑA: SITUACIÓN Y PERSPECTIVAS, por
José María Espada Calpe Heterodoxia:
Red de Hombres Profeministas
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1. Introducción.
2. La problemática relación del movimiento de hombres con la violencia de género.
3.
Nuevos actores y formas de acción en torno a la violencia de género.
4.
Buenas prácticas: Experiencias recientes de hombres contra la violencia de género.
5.
Los enlaces.
En
el primer lustro del tercer milenio, estamos asistiendo en España a una nueva
situación en el movimiento profeminista. Ha sido tal el éxito de las
organizaciones feministas en lanzar la violencia de género al primer plano de
las agendas políticas, que las organizaciones de hombres han encontrado aquí
una instrumento de legitimación y una vía para iniciar una mayor visibilidad pública.
Dentro de la amalgama de organizaciones, talleres, congresos y programas
institucionales, han aparecido con fuerza nuevos actores y nuevas
formas de acción mucho más públicas que los tradicionales grupos de
hombres de toma de conciencia, las redes y los encuentros, promovidos por
destacados activistas -generalmente profesionales liberales-, que han venido
liderando el profeminismo desde los 80.
En
los 80, el grueso de los activistas dedicaron una gran atención a los procesos
de reflexión personal/grupal, y al escrutinio personal de las formas mediante
las que los hombres reproducimos el heterosexismo en la vida cotidiana, y sus
consecuencias tanto para nosotros como para otros hombres y mujeres. Esto dio
lugar a un movimiento minoritario, de carácter
privado, con un alto nivel formativo y reflexivo, pero claramente aliado
del feminismo. En los 90 se multiplicaron el número de experiencias de grupos
de hombres y se inició una mayor visibilidad vinculada a la celebración de
Congresos, Reuniones y Encuentros Nacionales. Muchos jóvenes provenientes del
mundo asociativo alternativo, de la sexología, de la educación social y de
calle, o del movimiento universitario se unieron a los antiguos activistas.
A
finales de los 90 ha sido cuando el feminismo ha comenzado a aceptar la
necesidad de intervenir con hombres como medio para producir un cambio más
efectivo en la relaciones de poder entre hombres y mujeres. Es entonces cuando
algunos hombres se han sentido justificados y alentados para lanzarse a ciertos
tipos de acción pública que les han otorgado un nuevo y controvertido
protagonismo. Aparecen así asociaciones legalizadas, en muchos casos mixtas,
con la intención de realizar una actividad pública más allá de la toma de
conciencia y los grupos de reflexión; aparecen programas institucionales de Áreas
de Igualdad de Administraciones locales dedicados a intervenir con hombres;
también Foros de debate y Redes Profeminismo en Internet; Grupos de Hombres on-line;
Campañas de apoyo a las reivindicaciones feministas lanzadas desde grupos de
hombres. Muchos de los grupos, programas institucionales, etcétera....
mantienen listas de distribución de correo electrónico.
El
rechazo de la violencia de género ha amalgamado declaraciones, emblemas y
manifiestos de todo el espectro político, especialmente en ciertas fechas señaladas.
Personalidades y famosos han aportado, en casos por corrección política y en
otros por una convicción personal real, su imagen a estas campañas. Estas
manifestaciones no siempre han ido acompañadas de un análisis feminista, de un
compromiso político real, ni de una alianza con las organizaciones de mujeres.
La
repulsa de la violencia de género, como símbolo de alto poder significativo,
se ha convertido en motivo idóneo para construir una subjetividad masculina
alternativa al modelo autoritario tradicional, pero también ha servido como
parapeto de algunas iniciativas de hombres igualitarios que bajo la urgencia de
“hacer algo”, buscan no sólo notoriedad sino también monopolizar el
espacio público, el apoyo económico de las administraciones, y la voz de los
hombres Profeminismo.
La
relación del movimiento de hombres con la violencia de género
es ciertamente incómoda y problemática, y surgen muchos interrogantes sobre el
lugar que puedan ocupar los hombres Profeminismo en la lucha contra la violencia
y la discriminación de género. Nos preocupa las posiciones dentro del
movimiento de hombres que tienden a ver revanchismo en la discriminación
positiva en violencia contra las mujeres, pero sobretodo observamos con temor
como en algunos foros de hombres igualitarios se pudieran alentar actitudes
masculinas ultradefensivas y hostiles al feminismo.
2.
La problemática relación del movimiento de hombres con la violencia de género.
La
acción de las organizaciones feministas y la alarma social suscitada por la
televisada y lamentable ola de macabros asesinatos sufridos por mujeres a manos
de sus compañeros o excompañeros sentimentales, colocaron a la violencia de género
en el primer plano del debate en la sociedad. Sin embargo el debate dentro del
movimiento de hombres ha sido escaso, incomodo y complejo.
Tradicionalmente,
los hombres interesados en la justicia de género se han sentido incómodos
cuando el feminismo hablaba de los hombres como un conjunto absolutamente homogéneo,
y esencialmente violento y opresor, cuando nos decían que éramos
privilegiados, pero no éramos conscientes de cuáles eran nuestros privilegios;
y no sólo eso, sino que además estábamos percibiendo lo negativo que
resultaba ser varón y todas las dificultades emocionales y de relación que teníamos
por nuestra educación.
Por
ejemplo, Seidler[1] señaló que, durante años,
el análisis feminista radical insistió en que los hombres no podían cambiar y
que cualquiera que sugiriera lo contrario no estaba tratando con la dureza y
severidad que se debe a los hombres. Este análisis implicaba que todos
los hombres eran potenciales violadores y jamás se debería confiar en ellos.
Así, los hombres que se presentaban como hombres diferentes, resultaban aún más
sospechosos para las feministas. Parece que los hombres no podíamos escapar de
un esencialismo que paradójicamente era el que habíamos utilizado para
legitimar la opresión de las mujeres, gays, lesbianas, esclavos, etc.
Muchos
hombres, incluso algunos afines al movimiento profeminista, muestran escasa
capacidad autocrítica. Tienden a confundir que cuando se generaliza y habla de
los hombres como grupo, en realidad cada hombre tiene un distinto grado de
implicación en la perpetuación de la violencia y del heterosexismo. Este
esencialismo con el que se ha parecido entender la relación entre los hombres y
la violencia, puede y debe ser contestado. Pero muchos hombres están cayendo en
la tentación de culpar a las víctimas e intentar recalcar su inocencia
personal resaltando los casos de violencia conyugal de mujeres contra hombres.
Esto ha llevado a intrincados debates, en foros y listas de correo, con hombres
de Grupos de Hombres Separados y Divorciados, teóricamente no hostiles contra
el feminismo, que sostienen un discurso de igualdad -con el que se ha querido
conectar desde ciertas posiciones del movimiento de hombres español-. Claro está
que muchos de estos hombres están implicados en dolorosos procesos de ruptura,
y para ellos, todo aquel que se alinee con el feminismo, se está alejando de la
igualdad y de una posición equilibrada, ya que se está yendo al lado opuesto
del machismo, al hembrismo-feminismo (las feminazis). Así se acusa a los
Profeminismo de vestir “al lobo con piel de cordero”[2].
No
vamos a negar que existen mujeres que ejercen violencia psicológica y física
contra hombres, pero como Rubén Gamaliel González defiende (Director
del Centro de Salud Familiar de ProCare Chicago[3]
y mediador en grupos para hombres “que han golpeado a sus
parejas”)[4],
existen diferencias fundamentales: y es que
“muchos se han quejado de que ellas fueron agresivas y que iniciaron los
golpes. La diferencia fundamental es que NINGUNO de los hombres que se han
quejado de "mujeres maltratadoras", ha dicho que temía por su
integridad física, nadie ha dicho que tenía miedo. Me parece que la mujer
maltratada tiene otra experiencia. [...] La finalidad
de la violencia del hombre en contra de su pareja (mujer), generalmente, es la
de controlarla, imponerse sobre la ella, atemorizarla, darle una lección,
dominarla, subyugarla. [...] La finalidad de la violencia de la mujer en contra
de su pareja (hombre), generalmente, es la de desquitarse, tomar revancha,
librarse de él, demostrar su enojo o frustración. Ningún tipo de violencia se
justifica. Pero la intención también tiene importancia [...] y los efectos y
casos no son iguales” Así señalaba que los hombres no sufren generalmente la
vulnerabilidad que lleva a las mujeres a tener miedo, huir, buscar ayuda y salir
del hogar familiar. Ellos disponen de empleo, medios económicos, una educación
en la asertividad, y generalmente de una condición física superior para el
ejercicio de la violencia.
Para
el feminismo ha sido una ardua tarea conseguir que triunfe, en el discurso público,
que la violencia que vienen sufriendo las mujeres a manos de sus compañeros
sentimentales, familiares y parejas, hasta el límite del “feminicidio”;
tiene su raíz en la dominación masculina y en el heterosexismo de los hombres.
Durante
los años 80 y 90, las feministas hicieron hincapié en la violación como
expresión de la dominación masculina, así surgieron en E.E.U.U. y Australia
grupos de hombres contra las agresiones sexuales (Grupos MASA -Men Against
Sexual Asault). En España, la defensa de la honra y de la integridad de las
mujeres a su “cargo” (hermanas, esposas, madres) podría haber sido motivo
para una mayor implicación contra la violencia por parte de los hombres, pero
durante los 80 se tendió explicar las agresiones sexuales como parte del clima
de inseguridad ciudadana. Se desplazó así la responsabilidad personal hacia un
grupo especial, un nuevo “monstruo”, que sería el violador en serie. Se
resguardó así en el imaginario masculino la institución patriarcal familiar,
silenciando la propia implicación e invisibilizando que la mayor parte de las
agresiones sexuales ocurren en el ámbito familiar, de amistad o del trabajo, y
que los agresores en la mayor parte de los casos conocen a las víctimas.
Sin
embargo, a finales de los 90 un macabro giro ha hecho imposible a los
hombres mirar para otro lado. Se trata de la ola de asesinatos de parejas o exparejas que sufrimos. La violencia aparece allí donde el poder se encuentra
cuestionado y debe explicitarse para imponerse. Cuando el heterosexismo como
ideología se convierte en parte del pensamiento cotidiano (suelo mental,
actitud natural o conocimiento de sentido común sobre como son y deben ser las
cosas), crea cohesión y cooperación allí donde, en su ausencia, existiría
conflicto. Podemos localizar las ideologías dominantes atendiendo a esos
lugares donde han cesado de funcionar y el conflicto reprimido comienza a
aflorar. Por esto, sugiero que debemos entender la actual ola de asesinatos de
mujeres por parte de sus exparejas, en el marco de la acción del heterosexismo
dominante, que está declinando en una situación en la que las mujeres han
dejado de interiorizar y de someterse a su tradicional dependencia y subordinación
dentro de la pareja y la familia. Cuando el ejercicio de la dominación necesita
de la coerción, y esta coerción ya no es posible mediante el recurso a la
amenaza, el asesinato se convierte en el instrumento para re-equilibrar la
justicia en el universo simbólico del tirano.
Bonino[5]
señala que al incidirse en promover únicamente acciones de apoyo a mujeres víctimas
de violencia, se puede estar produciendo un efecto lateral no deseado.
Este efecto consiste en que “al centrarse "en" las mujeres, se puede estar confirmando
para algunos sectores la idea de que el problema de la violencia es
"de" las mujeres. Y esto -que lo creen la mayoría de los varones y no
pocas mujeres- es un obstáculo para la acción que debe ser removido, ya que la
violencia no es un problema "de" sino un problema "para' las
mujeres, siendo en realidad, y fundamentalmente, un problema "de" la
cultura masculina/patriarcal y "de" los varones.”
Sin
embargo, porque el problema de las mujeres es –a grandes rasgos- los hombres,
se ha hecho cada vez más evidente para el feminismo que una acción
verdaderamente transformadora y preventiva de la violencia debe incluir
necesariamente intervenciones con hombres; intervenciones, en las que el
movimiento de hombres puede aportar su experiencia.
Es
llamativo qué en España, la violencia de género ha sido escasamente abordada
a partir de los grupos de toma de conciencia, lo que parece señalar que los
Profeminismo españoles han tendido a ver la violencia machista como un problema
de otros. Sin embargo, en
Latinoamérica, han tenido un gran predicamento los Grupos de Hombres contra la
Violencia con un formato muy cercano a los grupos de auto apoyo y terapia, y con
un aspecto más público mediante talleres y capacitaciones. En Nicaragua
existen grupos desde comienzos de los 90[6]
que se han formalizado y ampliado convirtiéndose en mixtos a partir de 2000. En
México CORIAC ha desarrollado una larga trayectoria en Campañas y capacitación
sobre violencia, sin embargo, también desde México, importantes feministas
-como Lydia Cacho- denunciaban recientemente que “Si
uno comienza un grupo de reflexión sobre masculinidad, bien por e;, pero si es
contra la violencia y antes de un mes le saca al parche porque los amigos le
juzgan por tomar posiciones ideológicas contra la violencia de genero, algo
grave está pasando. Algunos grupos se llenan o forman por impostores, que a
veces perpetúan mas el sexismo y el machismo que aquellos que ni opinan. ¿Que
pasa?
[...] Mi pregunta para quien desee responder es simple y honesta ¿por que
muchos hombres comienzan grupos de varones contra la violencia hacia las mujeres
y terminan en unos meses convirtiéndose en un club de Toby donde lloriquean sus
penas y descubren que son víctimas de la cultura?”[7]
Algunos
hombres Profeminismo también denuncian que en “algunos grupos en los que yo he participado, o de los que he leído,
he visto, o me ha parecido ver, esa actitud de "las mujeres no nos
entienden" o de "vamos a quejarnos de nuestras esposas",
"vamos a jugar entre nosotros como hombres" "que difícil es ser
un hombre diferente".(Y no hablo de grupos tradicionales -un equipo de fútbol,
un grupo de amigos- sino de grupos de hombres que se han atrevido a hablar de
problemas, de debilidades y conflictos que ellos han tenido). Siento que
mientras esos grupos no desafíen a sus participantes a identificar ese lastre
de la educación de género que los hombres tenemos y a tomar su responsabilidad
en el cambio necesario sólo podrán aspirar a arañar la armadura del ‘ser
hombre’”. (Rubén González, 5/09/2002, intervención en lista de correo
en AHIGE[8]).
Ciertamente
la existencia de grupos de hombres no es un garante de la bondad y coherencia de
sus miembros, de su compromiso con el feminismo, ni su acción siempre redunda
en un proceso que multiplique el compromiso más allá de los cambios personales
que se producen en el proceso grupal. Esto puede parecer insuficiente y esa es
la razón de que muchos miembros de grupos de hombres hayan dado pasos hacia una
acción más pública, pero no podemos despreciar este trabajo más “terapéutico”.
Esta
tensión entre un supuesto igualitarismo de carácter más político y el
trabajo más vivencial, es una falsa dicotomía que muestra la incapacidad para
comprender la discriminación no como una mera cuestión redistributiva de los
privilegios y riquezas sino como una dimensión que se construye en las
relaciones interpersonales a todos los niveles y que requiere un trabajo específico
de exploración, auto-conocimiento y auto-apoyo en el cambio.
“Creo que muchos de nosotros no tenemos
conciencia del tamaño del problema al lanzarnos en una lucha contra la
violencia masculina. La percepción de la injusticia al ver mujeres y niños
maltratados, nos motiva a la creación de grupos en contra de la violencia
masculina. Este problema se posiciona en la primera línea de las prioridades de
los grupos de hombres. Sin embargo, al mirar de frente esa violencia se da uno
cuenta de que se ataca algo muy profundo del ser masculino. Uno tiene dos
opciones, negar la violencia propia y pensar que uno forma parte una clase
especial de hombres no violentos, o aceptar esa violencia y tratar de
entenderla. Personalmente, no creo que exista esa clase de hombres no violentos.
Pienso que un hombre que no se cuestiona a si mismo sobre la violencia, se
resiente en carne propia, es un hombre que juega con fuego y esa violencia le
puede estallar en la cara. Cuando uno acepta que forma parte de la clase de
hombres comunes "violentos", entonces hay que pasar por un proceso de
autoconocimiento en donde los clubes de Toby como tu le llamas, juegan un rol
primordial. [...] Por ahora creo que la forma más inteligente para ir
disminuyendo la violencia es pasar por el club de Toby”
(Respuesta de Víctor Rosales. Debate “Hombres violentos”, 6 mayo 2005)
Por
ello, han sido cada vez más voces, las que han apoyado las actividades de toma
de conciencia personal/grupal que viene promoviendo el movimiento de hombres
como herramienta de transformación social. El movimiento de hombres ha tenido
una especial relación en España e Ibero América con el movimiento pacifista y
antimilitarista. Gracias al enriquecimiento mutuo, se ha producido una
importante reflexión sobre la implicación de los hombres con la violencia a
todos los niveles[9].
Los grupos de hombres han generado además un conocimiento muy útil sobre los
mecanismos de sanción y castigo que ejercemos no sólo contra las mujeres, sino
contra aquellos hombres que no cumplen, no se identifican, vulneran o
transgreden los mandatos y normas de la masculinidad dominante.
A
veces, se critica al feminismo porque en su discurso más público, reduce la
violencia de género, a la violencia contra las mujeres (tema al que está
dedicado este Congreso), que es el caso más extendido y doloroso, pero que en
cierto modo invisibiliza la violencia homófoba (como por ejemplo: la ejecución
de homosexuales en múltiples países y las penas de cárcel por sodomía en
otros tantos –incluyendo varios Estados de los EEUU-), el “mobing”, las
novatadas en la mili y las quintas, o el acoso escolar contra chicos -con sus trágicas
consecuencias como el suicidio. La violencia va muy unida al ejercicio de la
dominación y la hegemonía, pero no es consustancial a los hombres. Al menos,
NO más allá, del carácter sociocultural del heterosexismo como estructura
discriminatoria de organización social.
Necesitamos
la alianza entre el feminismo y los grupos de hombres para señalar la falsa
oposición entre los hombres y el feminismo, ya que somos hombres y mujeres, los
que nos oponemos a la discriminación de género y al sexismo, y colaborando
hacemos más explícito que el movimiento de mujeres no busca ningún tipo de
preeminencia sino una mayor igualdad.
La
toma de conciencia, favorecida por el profeminismo, ha aportado experiencia pero
también implica un efecto preventivo. Gracias a esta experiencia podemos
disponer hoy de activistas varones que pueden ser muy útiles en acciones
encaminadas a la sensibilización de otros hombres, ya que sirven como
referente alternativo en entornos fuertemente patriarcales, donde se convierten
en aliados imprescindibles para las acciones formativas, de prevención y de
sensibilización. Sin embargo, estos no son los únicos tipos de acción que el
profeminismo ha ejercido para luchar contra la violencia.
Recientemente,
tras la polémica sobre las “novedosas” acciones de la Audiencia Provincial
de Alicante con agresores sexuales, se está re-abriendo el debate en el
movimiento de hombres sobre las acciones de recuperación y terapia de varones
violentos y maltratadores. Algunos ven en este campo, un nuevo terreno que
“ocupar” y en el que intervenir.
Se
puede encontrar posiciones, como la de AHIGE, que defiende la necesidad de
“empezar a intervenir profesionalmente” en recuperación de los agresores[10]
siempre que se sigan una serie de premisas, y sin que esta intervención vaya en
detrimento de los recursos destinados a la recuperación y protección de las víctimas.
Estas premisas resultan algo simplistas e incluyen “evitarse
la redención “fácil” de penas [...], partir de la idea básica que estas
conductas son síntoma de planteamientos sexistas de superioridad del hombre
sobre la mujer [...] la intervención ha de ser, en buena parte del proceso,
individualizada o, al menos, muy específica, [...] las terapias han de tener
una duración mínima [...] de, al menos, unas 40 sesiones de grupo, [...]
costeada, al menos en parte, por el propio maltratador, [...] con una óptima
coordinación con los servicios técnicos-profesionales que intervienen con la víctima”.
Hay
otras posiciones desde el profeminismo que subrayan la falta de efectividad y
excesiva costosidad de esta recuperación de los agresores frente a acciones
educativas, sensibilizadoras y preventivas. Por ejemplo, Andrés Montero de la
Sociedad Española de Psicología de la Violencia es mucho más crítico con las
terapias para maltratadores[11],
“especialmente. los
diseños terapéuticos, basados en paquetes que incorporan técnicas de control
de la ira, entrenamiento en diversas habilidades, canalización emocional,
autoestima... etc., [...] que no han demostrado funcionar. [...] Cuando esos
paquetes incorporan herramientas de reestructuración cognitiva, los índices de
éxito de tratamiento mejoran. Sin embargo, los seguimientos a largo plazo no
arrojan porcentajes superiores al 40-50% en todo caso.”
Y si que específica que “el agresor de mujeres, como cualquier otro, es alguien que
vulnera la ley y las reglas de convivencia, esto es, un delincuente. Cualquier
tratamiento aplicado y aplicable ha de ser subsidiario a un marco de reinserción
social, como el de otra persona que manifiesta conducta antisocial y
transgresiva. […] Cumplimiento de la ley, medidas de seguridad sobre el
agresor para proteger a la mujer y tratamiento psicosocial de reinserción
social financiado con cargo a la administración de justicia”.
Ciertamente
falta experiencia y ha habido poco debate sobre cómo integrar a los hombres (en
qué niveles) en la implementación de políticas de lucha contra la violencia
de género. Es aquí donde surgen dos cuestiones muy interrelacionadas y que
generan polémica: la integración de hombres en unidades de la Mujer, y la
creación de Unidades específicas del Hombre, o servicios específicos para
hombres. En el terreno institucional en España, están apareciendo a partir de
las Áreas de la Mujer de distintas instituciones y administraciones, nuevos
programas enfocadas a la intervención con hombres, en cuya plantilla se
incluyen tanto hombres como mujeres. Hasta el momento conocemos de los programas
del Ayuntamiento de Jerez de la Frontera, del Ayuntamiento de Fuengirola y de la
Diputación de Sevilla. En la mayoría de los casos son mujeres feministas las
que han promovido la creación de estos programas, como medio para ampliar la
posibilidades de acción, captando nuevos recursos y generando sinergias de
mayor implicación masculina en la transformación de las estructuras heterosexistas. De momento han optado por reclutar a
destacados activistas y hombres con trayectorias muy fiables dentro de estos
equipos mixtos.
Algunas
activistas ven en estos desarrollos dos graves peligros. El primero es la
posibilidad de cooptación de los escasos recursos generados para las cuestiones
de género por parte de los hombres, y el segundo, que dadas las malas
experiencias en el pasado con los hombres que parecieron simpatizar con el
feminismos tanto desde la academia como desde los movimientos sociales (post
estructuralistas, mito poéticos y espiritualistas); existen graves riesgos de
que estos hombres traicionen al feminismo y quieran alcanzar un protagonismo que
acabe silenciando de nuevo la voz de las mujeres. Dentro del Forum Mundial de
las Mujeres celebrado en Barcelona en 2004, se celebró un seminario sobre
masculinidades en el que se señalaba precisamente esta problemática: “No
hay un discurso profeminista separado del feminismo que oriente a los hombres. -
Los hombres son parte del problema y de la solución, sin ellos no hay cambio
posible, pero a veces implicarlos tiene el peligro de reforzar su poder, puesto
que muchos hombres se interesan por las cuestiones de género desde posturas
antifeministas.”[12]
(Documentos Forum 2004)
La
respuesta a estas dos amenazas está pendiente. Los temores de cooptación
surgen no sólo entre las feministas, sino cada vez más entre los principales
activistas Profeminismo. Observamos que tenemos compañeros
con una fuerte tendencia a la acción pública y una parca comprensión del
significado de los grupos de toma de conciencia como herramientas políticas de
transformación social, y parca formación y comprensión sobre el feminismo en
términos generales.
Esta tendencia es observable en el excesivo deseo de
algunos grupos por equipararse al feminismo como movimiento. Desde
los comienzos del neofeminismo en los 60, muchos hombres (que no comprendieron
en qué consistía la autonomía del movimiento feminista como estrategia)
centraron sus energías en atacar el “exclusivismo y exclusionismo” por
parte de las feministas[13]
en su movimiento. En la actualidad, algunos hombres (igualitarios) han
pretendido fundar un movimiento como reverso espejo del feminismo, llamado
masculinismo (quizá como traducción del inglés “meninism”).
La
respuesta del feminismo, a aquellos académicos anglosajones de los 80 que
pretendieron proclamarse feministas, fue tajante: el feminismo cumple una
importante función como modelo alternativo a la mística de la feminidad que el
sexismo ha impuesto a las mujeres. Ellas han tenido que hacer un trabajo muy
importante de reflexión conjunta para lograr identificar como el sexismo estaba
íntimamente instalado en su subjetividad, ideas y formas de ser. El feminismo
ha servido para proponer nuevas formas de ser mujer fuera de su subordinación
como reproductoras y cuidadoras dentro de la familia tradicional. Pero ¿Qué
reivindica o expresa el nombre “masculinista”? ¿Queremos ser más
masculinos? ¿Defendemos la masculinidad?
En
mayo de 2002, desde AHIGE, se lanzó el debate sobre la necesidad de dar un
nombre al movimiento que ellos estaban “fundando” por primera vez en España:
el “masculinismo”. Ya Lozoya, Leal, Bonino y Szil anotan la reiteración de
esta pauta de pensar que todo empieza con uno mismo: “No es ajena a esta espontaneidad que un número significativo de las
experiencias que conocemos iniciaran su andadura sin saber que habían hecho
otros hombres [...]. Son frecuentes las iniciativas que han reinventado la
necesidad de organizar a los hombres tras el objetivo de la igualdad”
(Cronología Inconclusa del Movimiento de Hombres en el Estado Español, 2003)
Se
pueden apuntar varias razones para explicar esta especie de reinvención de la
“sopa de ajo”: el aislamiento de los grupos y activistas, la falta de
coordinación propiciada por la falta de memoria histórica y por la poca
humildad de los activistas. Cada vez que un hombre “nace” a la luz del
antisexismo, resulta que el movimiento de hombres comienza en España con uno
mismo: nunca antes nadie pensó en cuan necesario era fundar el movimiento de
hombres en España y el primer gran debate suele ser dar un nombre a nuestra
misión histórica, que en este caso, como si fuéramos el reverso olvidado de
la discriminación de género, era el de masculinistas, ya que no podíamos (ni
queríamos) llamarnos “feministas”.
En
mi opinión, y así la expresé en la lista de distribución de correo electrónico
de AHIGE[14],
debemos seguir reservando el sentido fuerte del término y de la iniciativa al
feminismo, y no necesitamos proclamarnos ni ser armados caballeros "masculinistas"
para organizarnos y realizar una labor de cambio por la justicia y contra la
violencia que vivimos tan necesaria. Es más en mi opinión llamarse
masculinistas es pretender fundar un movimiento como un reflejo espejo de
"feminismo" y la discriminación de género no afecta de igual modo a
unas y otros, y aunque creo firmemente en la necesidad del compromiso de los
varones para transformar la discriminación de género, no creo que:
1º
sea tan fundamental al movimiento darse un nombre,
2º
menos un nombre con un referente poco claro,
3º
menos un nombre que parece querer implicar un protagonismo 50%/50% con los
movimientos de las mujeres.
Finalmente,
se abandonó la idea del masculinismo a favor de la idea de Hombres
Igualitarios. En todo este proceso se rechazó sin embargo adoptar los términos
ya consagrados en la literatura y aceptados a nivel internacional como el de
“profeminismo” y “antisexismo”, porque se entendía que la referencia al
feminismo provocaría rechazo en los varones, mientras que la de igualitarismo
conecta mejor con aquellos hombres a los que les da alergia el feminismo. Aunque
en su nombre los grupos de hombres igualitarios intentan evitar una referencia
directa al feminismo, en último término, sus políticas y declaraciones han
acogido los principios del profeminismo (pro-hombre, positivos sobre el cambio
de los hombres, pro-feminismo, en alianza y apoyo del feminismo, pro-homosexual,
contra el heterosexismo y favorables a la libertad sexual) y muestran pocas
diferencias en discurso y acción frente a los grupos explícitamente
Profeminismo, excepto un especial interés en distinguirse y señalarse como
referentes únicos del movimiento de hombres español.
3.
Nuevos actores y formas de acción en torno a la violencia de género.
El
mejor informe disponible hasta la fecha sobre el Movimiento de Hombres en España
es la “Cronología Inconclusa del Movimiento de Hombres en el Estado Español”[15]
compilado por Lozoya, Leal, Bonino y Szil (2003) con la información reportada
por una gran amplitud de activistas e informantes. Disponemos también de
algunas notas sobre algunas experiencias de grupo en “Grupo de Hombres, Una
experiencia liberadora” de Fernando Villadangos (1991)[16]“,
“Desde el corazón, el camino de los grupos de hombres” de Joan Vilchez
(1991)[17],
“GREM. Grupo de Reflexión y Estudio sobre Masculinidad” de Chema Espada
(1999)[18],
y encontramos también unas pinceladas sobre la situación a inicios de milenio
en “Los movimientos de varones” de Bonino (2002)[19],
donde el autor aplica, adapta y amplia los análisis del Movimiento de Hombres
Australiano realizado por Michael Flood[20]
para el caso español.
Lozoya
(2000)[21]
señala que fue el asesinato de la granadina Ana Orantes en 1997, lo que produjo
un cambio cualitativo en la actitud social ante el problema de la violencia
contra las mujeres. Y que fue entonces, en enero de 1998, cuando el “Grupo de
Hombres de Sevilla”, alarmado por el silencio del colectivo masculino, y por
la definición de violencia familiar circulante en la opinión pública, publicó
un manifiesto de denuncia del carácter de género de esta violencia, y creó
una pagina en Internet para que otros hombres se adhirieran y tomaran partido,
utilizando el símbolo del lazo blanco, al igual que venía haciendo desde 1991
la Campaña “White Ribbon” Internacional promovida por Michael Kaufmann
desde Canadá. La URL del Grupo de Hombres de Sevilla fue la pionera en España
y marco una línea sobre la que otros grupos han trabajado desde entonces.
A
partir de este momento surgieron iniciativas similares del Grupo de Hombres de
Granada, de la Red Europea de Hombres Profeminismo, de un colectivo de hombres
separados, etc. Entre 1999 y el 2000, la Fundación Mujeres participó en la
Campaña Europea del Lazo Blanco, y ofreció el Proyecto Mercurio buscando la implicación y complicidad de los varones en la
lucha contra la violencia de género, realizándose acciones de sensibilización
en diversas ciudades (Gijón entre ellas);
y Canal Sur Radio difundió unas 300 llamadas de hombres contra la violencia que
sufren las mujeres.
Cabe
recordar que las primeras acciones de hombres en tema de violencia de género,
fueron manifestaciones públicas puntuales de repulsa, generalmente como apoyo a
las movilizaciones en torno a fechas señaladas, como el 25 de noviembre. Estas
campañas supusieron ya un cierto nivel de controversia por cuanto muchos políticos
y hombres en general, de dudoso compromiso contra la violencia de género, han
podido lavar su imagen y obtener beneficios políticos de una serie de gestos
muy fáciles y públicamente notorios. Es fácil apoyar la igualdad y rechazar la violencia en un
plano formal, pero resulta más comprometido cuestionarse
a uno mismo y ser consecuente en la vida tanto privada como pública y
profesional.
Sin
embargo otros defienden que gracias al carácter público de estos grandes
gestos, se ha podido posteriormente presionar a diversos actores e instancias
políticas para que actúen coherentemente con sus manifestaciones en apoyo de
las reivindicaciones feministas.
Desde
los grupos de hombres se promovieron recogidas de firmas y la difusión de
manifiestos contra la violencia de género. En su trabajo de reflexión la
violencia había ocupado un lugar muy importante si no central. Las múltiples y
relativamente efímeras experiencias de grupos de toma de conciencia de hombres
que dominaron el panorama de los 80 y 90 en España, extendieron la reflexión
feminista, sin embargo la mayor parte de los hombres que han disfrutado de
este tipo de grupos no han continuado su compromiso en formas asociativas
organizadas. Y son pocos los hombres que se han implicado activamente en la
lucha contra la violencia de género. Los grupos de hombres han servido para
encontrarse a sí mismos a muchos hombres que no encajaban con el modelo
tradicional de masculinidad. Pero una vez que el dolor ha sido manifestado, y se
ha mejorado la autoestima -afirmándose en una masculinidad no autoritaria-,
muchos de estos hombres han tendido a abandonar un compromiso social activo o público.
Esto no oscurece el valor de estos grupos ya que los principales activistas que
promueven iniciativas Profeminismo, han formado parte y han promovido múltiples
grupos de hombres.
Hay
nuevas organizaciones de hombres que han llevado su compromiso más allá de la
toma de conciencia o de los manifiestos asociados a campañas puntuales, diseñando
materiales y talleres y realizando trabajo de sensibilización, generalmente sin
apenas apoyo institucional y con mucha dedicación personal. Un caso sería, por
ejemplo, el de la Asociación de Hombres contra la Violencia de Género (HOCOVIGE),
creado en 2002 en Badalona por Miguel Sánchez y Kim Casals.
Hasta
la aparición de estas nuevas formas de acción, la parte más pública del
movimiento de hombres en España había estado marcado por la acción
comprometida y constante de ciertas individualidades, que promovieron
grupos, cursos y talleres, intervenciones públicas, congresos, publicaciones y
encuentros que dieron lugar a redes semi-estables de expertos y activistas. La
sexología en los 80 y 90 fue la cantera de gran parte del movimiento de hombres
actual, y algunos grupos de hombres siguen vinculados a la actividad de sexólogos
muy relevantes (Por ejemplo, uno de los grupos de hombres de Granada vinculado a
la Sociedad de Sexología Al-Garaia y a Fernando Villadangos).
Tenemos
entonces que desde comienzos de milenio observamos la multiplicación de
formas de acción de los hombres pro feminismo:
(1)
aparecen algunas asociaciones de
hombres que tienen como objetivo principal la lucha contra
la violencia de género (por ejemplo, HOCOVIGE en Badalona; o el Grupo
de Hombres contra la Violencia Machista de Mallorca). Estas asociaciones han
diseñado e implementado talleres de sensibilización, que han servido además
para detectar en el ámbito escolar casos de chavales violentos
“pre-maltratadores” o “maltratadores”. A lo que se une la aparición de
grupos de hombres, para los que la denuncia de la violencia es un tema central
pero no único, y que han comenzado a hacer más pública su actividad a través
de su presencia en Internet, como Prometeo, Hombres por la Igualdad de León.
Estas organizaciones se enfocan a la intervención social, mediante estructuras
asociativas legalizadas y formales, en casos mixtas, en las que la violencia de
género ocupa un lugar central o muy importante. Otra asociación con presencia
en la Red pero menos centrada en la violencia de género es la “Asociación
de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE) de Málaga”.
(2)
También se han inaugurado diversos
programas institucionales y proyectos desde las áreas de igualdad o de
género de diversos ayuntamientos en el Estado Español, resultando
especialmente significativos el pionero y ya citado programa coordinado por José
Ángel Lozoya, “Hombres por la Igualdad”, en el Ayuntamiento
de Jerez de la Frontera, y el muy reciente programa lanzado desde la
Fundación Municipal “Hombres por la igualdad y contra la Violencia de Género”
del Ayuntamiento de Fuengirola.
Estas intervenciones están sirviendo de apoyo a la extensión de los Grupos de
Toma de Conciencia de Hombres, que han sido la savia fundamental del movimiento
de hombres hasta la actualidad, pero también sirven de marco para
intervenciones sensibilizadoras y preventivas muy efectivas, en las que
participan técnicos varones. Así la acción del programa jerezano ha
favorecido la creación de los 3 grupos que existen actualmente en la zona y que
se reúnen cada medio año en Encuentros Locales de Grupos de Hombres. El
tercero se va celebrar los días 24 y 25 de Octubre del presente año[22],
y contará con las ponencias de Joseph Vicent Marqués. El Área de Igualdad del
Ayuntamiento de Fuengirola ha avanzado otro paso, al dar el formato de Fundación
al “Programa de Hombres por la Igualdad y contra la Violencia de Género”.
El programa se lanzó en junio y consta de un equipo mixto. Está ya en marcha
el primero grupo de hombres y han realizado algunas acciones de denuncia de la
apología de la violencia contra las mujeres del Reagetón “Dale con el látigo”[23].
(3)
También han surgido nuevas formas de
acción pública a partir de páginas Web, vinculadas a proyectos
diversos. Destacan por un lado la página del Grupo de Hombres de Sevilla como
pionera, la del Programa Municipal “Hombres por la Igualdad” de Jerez, por
su ingente información y textos; la participativa web Log de Heterodoxia -Red
de Hombres Profeminismo-, y la página de la Asociación de Hombres por la
Igualdad de Género de Málaga. Existen además algunas páginas Web vinculadas
a activistas e investigadores como la Web de Luis Bonino y la del Centro de
Estudios sobre la Condición Masculina, y la Web de Textos de Antropología de
las Masculinidades de Chema Espada, o la brasilera de Marko Monteiro sobre género
y masculinidad.
En
el caso de Jerez ofrecen una magnifica colección de textos de reflexión, guías
para hombres sobre violencia de género, e información de sus actividades; la
de Heterodoxia, nacida en otoño de 2001, es
una herramienta de coordinación y red para todo tipo de grupos, de gran
interactividad que permite una muy fluida participación y publicitación de
convocatorias y actividades. La URL de AHIGE selecciona actualizadamente todo
tipo de noticias aparecidas en prensa sobre hombres y relaciones de género, y
publicita las actividades y convocatorias de la asociación radicada en Málaga.
A estas páginas Web les suele acompañar listas de distribución de correo
electrónico e incluso a partir de estas listas se han dado experiencias como un grupo de hombres virtual[24]l.
Existe
también una red, basada en un pequeño grupo de hombres, que mantiene una
estructura informal y basada en contacto a través de la red bajo la denominación
de Proyecto Covima (Contra la Violencia Masculina), entre los que se encuentra
Luis Bonino. Este proyecto busca definir una estrategia articulada y transversal
contra la violencia de género y promover acciones enfocada a los hombres.
Las
listas de correo han servido
también para generar debates y formación a nivel internacional, como el debate
online “hombres acabando con la
violencia masculina” celebrado en inglés entre mayo y julio de 2003 bajo
los auspicios de la Oficina sobre Violencia contra las Mujeres, del Departamento
de Justicia de los Estados Unidos de América y la Campaña del Lazo Blanco de
Canadá[25]. En mayo del presente año
surgió otra nueva iniciativa trasgresora, queer y libertaria que recoge el
testigo en Europa de la paralizada Red Europea de Hombres Profeminismo, y que se
ha denominado Red Internacional para la Crítica Radical de las Masculinidades[26].
(4)
E incluso surgen iniciativas más puntuales pero tan interesantes como la Campaña
de Hombres a favor de la Ley Integral contra la Violencia de Género, magníficamente
organizada en la primavera del 2004 por la Asociación ciudadana “No nos
Resignamos”, o la Campaña “Nosotros, ya estamos en Marcha” organizada
desde Heterodoxia contra la Marcha del Valor Masculino de Lorenzo Da Firenze en
México DF. En el caso de “NO nos resignamos”, lo que en un principio ha
sido una campaña puntual de la asociación ciudadana madrileña, ha generado un
proceso de reflexión y de contactos que han dado como fruto la convocatoria de
un Taller de Convivencia de Género y una propuesta de grupo de hombres
permanente.
(5)
Junto a estas iniciativas más vinculadas con el asociacionismo de hombres
podemos encontrar intervenciones desde
el ámbito educativo enfocadas a varones en los que participan en
algunas ocasiones técnicos varones. Un ejemplo podría ser el programa escolar
Nahiko! De Emakunde, a partir del cual se han elaborado materiales didácticos
para el trabajo de prevención de la violencia sexista, pero también la
Consejería de Educación de la Junta de Andalucía
ha producido dossieres como “Materiales
Didácticos para la prevención de la Violencia de Género”
o la Guía “No te líes con los chicos malos. Guía no sexista dirigida a chicas”.(Nuez
del Rosario, 2003), editada por la Comisión para la Investigación de Malos
Tratos a Mujeres, en colaboración con la Obra Social de Caja Madrid y el
Ayuntamiento de Madrid.
(6)
Y se siguen creando nuevos grupos de
hombres de toma de conciencia, como el Grupo de Hombres promovido en
Barcelona por Juanjo Compaire[27], marcado por una clara
preocupación por la violencia de género como queda patente en su manifiesto de
convocatoria inicial:
"HOMBRE,
Si te sientes indignado cuando te enteras de actos de violencia contra mujeres;
Si
alguna vez te has sentido incómodo cuando hacías comentarios despectivos o
bromas contra las mujeres, a lo mejor forzado por el ambiente de tus compañeros;
[...]
Si alguna ocasión “se te ha ido la mano” contra tu mujer, amiga, hija, etc.
y después te has sentido mal por haberlo hecho
[...]
Si has sufrido burlas o violencia por parte de otros, que te consideraban
“marica” por todo ello”.
(7)En
cuanto a los Congresos a nivel académico destacaron el Congreso
Internacional “La(s) retórica(s) de la masculinidad”, organizado el 2, 3 y
4 de marzo del 2000, por el Departamento de Literatura Inglesa y Norteamericana
de la Universidad de Sevilla, que contó con una presencia internacional
destacadísima (incluyendo a Víctor Seidler y Michael Kimmel) y en el que se
produjeron una serie de contactos informales que dieron lugar a la organización
de las Primeras Jornadas Estatales sobre la Condición Masculina “Los hombres
ante el reto de la Igualdad”, celebradas en Jerez de la Frontera los días 8,9
y 10 de Noviembre de 2001. Ésta ha sido la última vez que se ha celebrado un
encuentro estatal, ya que solo hubo otra ocasión para un encuentro amplio bajo
el auspicio de Emakunde en el Congreso “Los hombres ante el nuevo
orden social”, celebrado en Donosita en Junio de 2001. Posteriormente han
destacado encuentros de alcance regional como la I[28]
y II[29]
Convenció Catalana de Masculinitats,
organizadas por el Ayuntamiento de Barcelona (13 al 16 de marzo de 2003, y 2 al
4 de junio de 2005), y los 3 encuentros andaluces de Hombres Igualitarios
organizados por AHIGE[30].
Estos encuentros han tenido un carácter casi opuesto, mientras que en
Barcelona, encuentro mixto, el formato académico-artístico ha llevado a
debates algo elitistas -de gran abstracción y profundidad conceptual, pero
escasamente conectados con la movilización masculina y la realidad social más
basta-; en Andalucía, los encuentros (sólo de hombres) han sido mucho más
reducidos en asistencia, y el debate ha resultado mucho más parco
conceptualmente e incluso han surgido desavenencias en el último encuentro que
se saldaron con un amargo y yermo debate posterior en las listas de distribución
de correo, por diferencias en la urgencia y formas para crear una estructura
legal representativa de Hombres Igualitarios de Andalucía.
Todo
esto nos muestra la multiplicidad de actores presentes, las formas
organizativas, de puntos de vista, y también una nueva sinergia de mayor
visibilidad, conexión y debate. Podemos decir que el movimiento de hombres
español está entrando en una nueva época de expansión y mayor visibilidad
y protagonismo público, pero sigue siendo un movimiento minoritario, con escasa
base social y muy limitada capacidad de movilización e impacto en la opinión pública.
Por
otro lado muchos hombres con una alta conciencia feminista no han tomado
parte en actividades vinculadas al movimiento de hombres, sino que actúan
desde diversas profesiones relacionadas con la intervención y el bienestar
social, y se han formado a través de contactos personales con feministas,
lecturas y cursos. Algunos trabajan directamente en la intervención en género,
otros en la educación social y de calle, otros en Institutos de la Mujer,
muchos en Consultoras y ONG’s vinculadas al Desarrollo. Estos hombres
socialmente muy valiosos en su mayoría están generalmente desconectados de las
redes asociativas de hombres.
Tanto
los hombres que participaron en el pasado en grupos de toma de conciencia, como
los hombres concienciados pero sin relación con el movimiento de hombres forman
parte de la escueta base social del movimiento de hombres y pueden ser
movilizados si definiéramos estrategias comunes, con objetivos precisos con los
que se puedan identificar y acciones en las que puedan participar, ya que no es
realista esperar una implicación mayor en la organización.
Un
terreno que ha sido fundamental para ganar voz apoyando las reivindicaciones
feministas ha sido Internet. Es uno de los medios que con un coste menor ha
mejorado notablemente el debate y la interconexión entre activistas y grupos de
diferentes localizaciones. Hasta la aparición de las primeras “Web sites”,
la difusión del movimiento había sido muy personal, con el encuentro directo
en talleres, grupos de hombres y congresos. Esto había dado un perfil muy
profesionalizado y poco público al movimiento de hombres. Las redes existentes
hasta el nuevo milenio se habían basado en el contacto personal y la amistad de
un reducido grupo de hombres, que pudieron permitirse los viajes y asistencia a
Congresos de Sexología, y otros relacionados con la salud. Por otro lado el
tipo de trabajo de toma de conciencia resultaba muy rico en experiencia y muy
barato en costes y se multiplicó, también unido a talleres surgidas desde los
movimientos sociales, pero las experiencias funcionaron como estrellas que
brillaran por un cierto periodo, desapareciendo y sin dejar mucha constancia y
sin formar llegar a formar ningún tipo de constelación (federación-red).
Heterodoxia,
Red de Hombres Profeminismo puede ser
un ejemplo de cómo Internet ha ofrecido un nuevo marco para “convertir estas voces aisladas en múltiples, se trata de
orquestarlas, de hacerlas resonar, y de intentar expresarnos más allá de
jergas gastadas”[31].
El formato WebLog permite que cualquier grupo envíe y publique sus
convocatorias, debates e informaciones, y el foro sirve para publicitar y
convocar. Pero al mismo tiempo cualquier persona puede añadir sus comentarios a
una historia ya publicada sin ninguna moderación, con lo que se puede realizar
debates públicos en la propia Web. Si le añadimos información para quien
quiera promover la creación de un grupo de toma de conciencia, tenemos una
herramienta que democratiza enormemente la participación. Al mismo tiempo la
lista de distribución de correo sirve para una comunicación más interna, así
por ejemplo, un grupo de hombres puede optar por hacer una convocatoria de una
reunión más pública en el foro, u optar por convocar una reunión de grupo más
interna a través de la lista de correo de Heterodoxia. La Red de Hombres
Profeminismo no es una asociación legal ni un grupo localizado, sino que desde
cualquier lugar del mundo se puede apoyar el proyecto ya sea como moderador,
como usuario o incluso como administrador.
Internet
ha sido un paso muy importante pero también la implicación de las
administraciones. Allí donde se ha recibido apoyo público los activistas
han sido capaces de ampliar los grupos y de llegar a una población mayor.
Un ejemplo de buenas prácticas, puede ser el Programa “Hombres por la
Igualdad” de Jerez, donde se produce un enriquecimiento recíproco entre
acción institucional y movimiento asociativo. Casi simultáneamente al inicio
del Programa Local, surgió en el 2000 el primer grupo de hombres de Jerez, con
hombres por encima de los 35-40 años y diversidad de profesiones (profesores de
educación infantil, policías locales, carpinteros, etc.).Todos los años
realizan una charla específica dentro de las celebraciones del 25 de noviembre
enfatizando que son los hombres los que ejercen la violencia de género.
Participan junto a los nuevos grupos de hombres de la zona en la manifestación
del 25 con una pancarta, pero como no se busca el protagonismo sino el apoyo, se
participa al final de la manifestación y se manda un comunicado a los medios.
Existe un segundo grupo que surgió en 2002 llamado “Hombrecitos de Madera”,
y que tiene una composición algo más joven (entre 30 y 35 años) con algunos
hombres procedentes de movimientos sociales y de diversas profesiones
relacionadas con el bienestar y la animación sociocultural. Han participado públicamente,
además de con su participación en el 25, con la organización del “planchado
por la igualdad”. Los temas de trabajo y debate han girado en torno a la
paternidad, las tareas domésticas, las relaciones hombre-mujer, la sexualidad y
la pornografía. También han organizado encuentros más lúdicos en casa de algún
anfitrión e intercambian recetas, masajes, etc. Hay un tercer grupo en
constitución con hombres de la Bahía, del Puerto de Santamaría y de San Lucar
de Barrameda.
Y
todo este proceso ha venido especialmente favorecido por el apoyo del
Ayuntamiento y la celebración de Encuentros Locales de Hombres cada seis
meses, que permiten la puesta en común, un proceso de reflexión colectivo,
y el apoyo mutuo. Sin embargo, este tipo de apoyo institucional se
circunscribe al ámbito local o comarcal, y excepto la Diputación de Sevilla
que ha iniciado un programa nuevo, del que disponemos poca información, no
existen apoyos que permitan la celebración de encuentros más amplios.
Estos
encuentros estatales serían muy importantes ya que carecemos de un marco
presencial para el debate interno que nos permita proyectar algún tipo de
estrategia de acción colectiva común. Existen propuestas con relación a la
violencia de género, basadas en una larga experiencia como por ejemplo la de
Bonino para el proyecto COVIMA (Véase “El problema de la violencia
masculina”, 1999[32]),
pero no estrategias más globales y en ningún caso comunes a un espectro amplio
de organizaciones y activistas en el Estado Español.
Un
grave impedimento para este tipo de encuentros es la dependencia del movimiento
a los recursos personales de sus activistas. Sólo aquellos activistas que
dentro del marco de una actividad académica o profesional han conseguido algún
tipo de apoyo o son pagados por la Organización de un Congreso se pueden
permitir su asistencia, lo que limita mucho las posibilidades para encuentros más
organizativos y menos académicos. Actualmente las organizaciones de hombres
disponen de muy escasos recursos propios como para organizar estas reuniones y
apoyar la asistencia de activistas con menos recursos. En positivo contamos
con el interés del mundo académico cuyos congresos en el pasado han sido uno
de los soportes para reuniones paralelas de las redes de hombres Profeminismo,
el apoyo de las organizaciones feministas (hasta ahora más nominal que
efectivo) y del soporte de varias páginas Web.
4.
Buenas prácticas: Experiencias recientes de hombres contra la Violencia de Género.
HOCOVIGE.
Asociación de Hombres contra la Violencia de Género. Badalona (Barcelona)
Contacto:
934640099
Miguel
criminologo@terra.es
Joaquín
Casals kimcasals@terra.es
La
asociación la iniciaron cuatro hombres, entre ellos Miguel y Kim, y actualmente
está compuesta por unas 300 personas entre hombres y mujeres, socios/as y
voluntarios/as. Se reúnen el primer martes de cada mes en un local cedido por
la Regiduría de la Dona del Ayuntament de Badalona. La asistencia es desigual,
aunque los pilares de la asociación se mantienen. La actividad se centra en la
sensibilización y prevención. El tipo de actividad principal son talleres de
sensibilización en centro de Secundaria, pero también realizan cine-forums,
han participado en algún grupo de auto-apoyo de mujeres maltratadas y han
organizado una campaña específica enfocada al 25 de noviembre denominada Campaña
del Lazo Bicolor. Disponen de una URL para esta campaña http://www.lazobicolor.org/principal.htm
En
su última convocatoria realizaron una tirada de posters que incluyen el símbolo
del lazo mitad morado mitad blanco que simboliza la unión entre el color
utilizado tradicionalmente por el movimiento feminista junto al blanco utilizado
por la Campaña de hombres canadienses contra la Violencia de Género, y
convocaron a todo tipo de Ayuntamientos y entidades ofreciéndoles la
posibilidad de manifestarse y apoyar esta campaña contra la violencia de género.
El
póster incluyó el símbolo junto a los emblemas de los 25 ayuntamientos de
Cataluña y Navarra y entidades que se adhirieron a la campaña.
La
actividad principal son los talleres de sensibilización contra la violencia de
género, se realizan en los cursos 3º y 4º de la ESO y corren a cargo de
miembros de la asociación, socios/as y voluntarios/as. No reciben subvención
por lo que se realiza de forma voluntaria y en algunos casos por encargo
gratificado, generalmente cuando son talleres solicitados por ayuntamientos o en
algunos casos algunos centros educativos que solicitan fondos para estos
talleres. Los talleres son coordinados generalmente por un hombre y una mujer.
Entre los/as coordinadores de talleres se encuentran psicólogos/as,
pedagogos/as, policías, auxiliares administrativos/as y personas en paro. La
mayor parte de los talleres corren a cargo de pedagogos y todos aquellos que están
interesados en participar y no disponen de formación, acompañan a los
coordinadores y se forman dentro de los mismos talleres. Los talleres tienen una
duración de dos horas. Se inicia con un cuestionario previo que se le pasa a
los chavales preguntándoles sobre ¿qué entienden por violencia de género?,
¿qué harían para erradicar la violencia de género?, etc. Durante el taller
se hace mucho hincapié en la identificación de indicadores de riesgo (si un
chico te controla los horarios, el móvil, te va a buscar a la salida del
instituto, etc. como elementos no de amor sino de control). También se hace
hincapié en manejarse en el propio vocabulario de los chavales para llegarles.
Tras la sesión se pasa un segundo cuestionario específico del que se han
eliminado las preguntas generales. Y mediante este cuestionario se puede evaluar
la incidencia del taller, y detectar casos de maltrato o personas potencialmente
maltratadoras. En el primer caso, dentro de los 70 talleres realizados hasta el
momento, se han detectado tres casos de maltrato que han seguido curso legal, y
en varios casos de potenciales maltratadores que se han puesto en conocimiento
de sus tutores.
Las
impresiones sobre en qué situación se encuentran los adolescentes son
ambivalentes, ya que si bien se encuentran algunos/as adolescentes muy
concienciados, también se encuentran casos de chavales abiertamente misóginos
y violentos.
Como
continuación de estas actividades actualmente están definiendo un tipo de
talleres para chavales más jóvenes (1ºESO) y también estos talleres han dado
pie a la creación de un Macrotaller en Cornellá en el que a colación del éxito
y del interés de los chavales por el tema, está preparando una serie de
representaciones teatrales y performances sobre la violencia de género, que
culminarán con una representación en Noviembre.
También
se han ofrecido “Talleres para Actores Sociales”, generalmente han sido
talleres para policías municipales sobre atención a víctimas de maltratos,
que han venido dados porque tanto Kim como Miguel son policías locales.
Necesidades, denuncias:
-No
disponen de subvención, aunque sus activistas disponen de su trabajo propio y
hacen mucho trabajo voluntario. Disponen de algún apoyo en cuanto al uso de un
local público, pero la ayuda es muy escasa.
-Se
contempla con escepticismo el compromiso de la Generalitat contra la violencia
de género, ya que recientemente han contratado 50 talleres de sensibilización
para toda Cataluña (número muy escaso), mientras no apoya el tejido asociativo
como HOCOVIGE que acumula experiencia y conexión social.
-Denuncian
que Badalona, población de 250.000 habitantes no dispone de Casa de Acogida
para Mujeres Víctimas de Violencia.
Grupo de Hombres contra la Violencia Machista de Mallorca
Contacto:
Miquel
Ángel Lladó Ribas
TEL.
971176666 (matins) o 971761924 (capvespres) mallado@sgtmaoti.caib.es
Pep
Juárez TEL. 971179000 (matins) o 616078567 sabei@mundivia.es
Jean-François
Cuennet, TEL. 971474626; Fax 971475796 jfcuennet@logiccontrol.es
Han celebrado recientemente un “taller de (De) Construcción de la
masculinidad” con una metodología participativa y vivencial, en la búsqueda
de la deconstrucción desde las trabas emocionales de la masculinidad
tradicional. Desconocemos más datos sobre su actividad.
NO
NOS RESIGNAMOS.
Grupo
de Hombres contra la Violencia Machista Madrid.
Contacto:
Luis Miguel nnr@nonosresignamos.net
http://www.nonosresignamos.net/
No
es una asociación específica ni de hombres ni contra la violencia de género
pero durante el año 2004 llevaron a cabo una campaña denominada "Demos
la cara contra el machismo", y
presentaron en un acto público el manifiesto "Hombres a
favor de la ley contra la violencia de género". Contaron con la
participación de figuras célebres como Antonio Fraguas, "FORGES",
Vicente Molina Foix, Víctor Manuel San José "VÍCTOR MANUEL" y otros
firmantes del manifiesto. El acto se celebró el día 6 de
octubre, en el Círculo de Bellas Artes en Madrid y vino precedido de una campaña
y recogida de firmas en apoyo a la Ley Integral contra la Violencia de Género.
La campaña consiguió más de un millar de firmas de intelectuales, activistas,
artistas, profesionales y personalidades.
No nos resignamos surge como asociación ciudadana en 1996, a raíz de una
serie de encuentros en 1995 entre algunas personas preocupadas por
los comportamientos de la izquierda política y la ausencia de diálogo entre
sus diversas componentes, y la
experiencia demostró la necesidad de establecer una colaboración
estable entre ciudadanas y ciudadanos de izquierda, asociados a diversos
partidos políticos o sin afiliación alguna, para dialogar y para promover
acciones comunes. Se declara como una asociación progresista pero no vinculada
a ningún partido, de ámbito madrileño. Ha participado en campañas de todo
tipo, sobre temas de extranjería, en períodos electorales, sobre la situación
de la ciudadanía madrileña, y entre ellas también la ley de violencia de género.
Es una asociación legalizada que funciona en base a la autofinanciación, con
mucha solidaridad, y apoyos, con las cuotas de los socios y algunas aportaciones
individuales. Por ejemplo, durante algún tiempo centraron mucho la actividad en
la organización de conciertos dentro de una política de protesta frente a la
Gestión Municipal de Álvarez del Manzano. En estos conciertos tanto las
instalaciones como los grupos se prestaron voluntariamente. Cuando surgió la
iniciativa de Apoyo a la Ley Integral, se beneficiaron de la experiencia de años
organizando eventos, etc. Y recibieron muchas ayudas desde personas muy
significadas como Víctor Manuel, que se implicó más allá de las apariciones
públicas, en la propia organización y redacción del manifiesto. La actividad
es muy versátil, pudiendo organizar algún evento o campaña o simplemente
apoyando otras iniciativas, y manteniendo actualizados los boletines electrónicos
y la URL. No disponen de un local fijo de reunión ni de una estructura con
personas liberadas, y el funcionamiento se organiza en asambleas abiertas.
Reconocen
que dentro de la asociación se ha dado un proceso de toma de conciencia,
propiciado por varias compañeras, algunas de ellas personas muy señaladas
dentro de las políticas contra la violencia de género como Isabel Gutiérrez
que fue Presidenta del Consejo de la Mujer en Madrid. En este proceso han tomado
conciencia de la gravedad de la violencia ejercida contra las mujeres y la
iniciativa forma parte de algo más que un mero apoyo, y surge desde la obligación
moral especialmente cuando se ha criticado de la Ley Integral que se trataba de
una ley discriminatoria contra los hombres.
En
estas fechas está abierta la convocatoria para formar un grupo de hombres
“contra la violencia machista” en Madrid, específico y estable que continúe
este proceso. Organizaron el 17 de septiembre de 2005 un taller que denominaron
de “Convivencia de Género “, que contó con la presencia de Luis Bonino,
con el objetivo de reflexionar sobre los comportamientos de la masculinidad y
feminidad tradicionales, con un tiempo dedicado a la problemática de la
violencia, las dificultades masculinas para el cuidado no proteccionista, y las
"crisis de la masculinidad". Actualmente mantienen abierta la
convocatoria para constituir el grupo.
Prometeo,
Hombres por la Igualdad León.
Contacto:
Alberto del Pozo, 678 802 722, prometeo@nodo50.org
http://www.nodo50.org/prometeo/que_es.htm
Grupo PROMETEO (Hombres por la Igualdad) nace en León,
en la primavera del 2004, con el objetivo de trabajar en las diversas esferas de
la vida social, institucional y académica de la ciudad, para tratar de
demostrar que no todos los hombres son cómplices de las múltiples y terroríficas
cifras de violencia contra las mujeres. Buscan una nueva manera de entender
la masculinidad sin agresividad y sin violencia, sin virilidades androgénico-depredadoras
y sin machismos anacrónicos, y
acogen el nombre de Prometeo, para transmitir a la sociedad de León, la
necesidad de la forja de un Hombre Nuevo.
Es un grupo de hombres de mediana edad, muy vinculado a organizaciones sociales
de León, que actúa coordinadamente con éstas organizaciones, participando en
las principales plataformas ciudadanas y muy especialmente en “Los lunes sin
sol”. Una iniciativa de protesta, que cada lunes, siempre que una mujer haya
sido asesinada en la semana anterior por su ex, organiza una concentración de
repulsa frente al edificio Botines de León.
Iniciaron
su aparición pública, con una presentación en prensa (diario de León) y la
participación en la manifestación del 25 de noviembre de 2004. Desde entonces
la actividad ha sido constante, y ha ido desde encuentros de auto-conocimiento
y toma de conciencia (1er Encuentro Campestre de Prometeo), a actos públicos y
conferencias (Mesa redonda: "La Sociedad ante la Violencia de Género
26/01/05, Conferencia “Hombres por la Igualdad” 8/03/05), o la participación
en campañas de denuncia de la violencia contra las mujeres (Lunes sin sol,
denuncia de la agresión sufrida por una alumna de la Escuela de Artes y Oficios
de León). Disponen
de un “site” actualizado con muy abundante información que incluye el
“rincón educativo”, e información de enlaces y de la Marcha Mundial de las
Mujeres.
http://www.es.amnesty.org/nomasviolencia/descargas03_clips.php
Asociación
de Hombres por la Igualdad de Género. Málaga
Centro
de Estudios de la Condición Masculina. Madrid
Colectivo
de Hombres por las Relaciones Igualitarias AC (CORIAC). México
Critical
Research on Men in Europe (CROME). Red
académica de Investigación nórdica.
Especial
Revista “Perspectiva Escolar” sobre violencia de género en el ámbito
escolar (Catalá)
http://www.rosasensat.org/perspectiva/PE_288.HTM
Grupo
de Hombres de Granada, Al-Garaia.
http://www.informacionsexual.com/contraviolencia/index.htm
Grupo
de Hombres de Granada, (el segundo)
http://grupodehombresgr.galeon.com/
Grupo
de Hombres de Sevilla. Hombres contra la violencia.
http://www.arrakis.es/~jcasado/hombres/hombres.htm
Grupo
Prometeo. Hombres por la Igualdad León.
http://www.nodo50.org/prometeo/que_es.htm
Heterodoxia.
Red de Hombres Profeminismo.
HOCOVIGE,
Hombres contra la violencia de género, Badalona, Barcelona.
http://www.lazobicolor.org/principal.htm
NO
NOS RESIGNAMOS. Hombres contra la Violencia Machista, Madrid.
http://www.nonosresignamos.net/
Página
Personal: Luis Bonino.
http://www.luisbonino.com/index.htm
Programa
“Hombres por la Igualdad de Género”.
Delegación
de Igualdad y Salud. Ayuntamiento de Jerez de la Frontera. Cádiz
http://www.hombresigualdad.com/default.htm
Programa
Mercurio, Fundación Mujeres
http://www.fundacionmujeres.es/prevencion.htm
Textos
de Antropología de las Masculinidades.
http://www.telefonica.net/web2/sword/default.htm
The
Internacional Association for Studies of Men (IASOM). Red
de Investigación (Noruega).
White
Ribbon (Internacional- Canadá)
[1]
Seidler, Victor J.
(1991) The Achilles Heel Reader,
London, Routledge.
[2]
Entrevista a José Mª Espada Calpe en Radio Nacional de España,
30/05/2005. Realizador: José Mª Jiménez.
[3]
Organización estadounidense que ofrece terapia y educación en español en
las áreas de abuso de substancias, salud mental, violencia domestica y
salud del cuerpo. Disponen de un grupo en español para hombres que han
golpeado a sus parejas y que fueron detenidos por la policía, juzgados y
sentenciados a cumplir con el programa de intervención para detener el
abuso cometido contra la pareja, algunos de los hombres en el grupo son
voluntarios.
[4]
Intervención Hombres Maltratados 31/01/2003 http://www.ahige.org/texto_lista_resu.php?wcodigo=40073
[5]
Ponencia en Jornadas sobre "Actuaciones Sociopolíticas Preventivas de
la Violencia de Género". Madrid, 29-30 de Octubre de 1999.
[6]
Entrevista a Javier Muñoz López
http://www.euram.com.ni/pverdes/Entrevista/javier_munoz_137.htm
[7]
Debate en Heterodoxia, mayo 2005 http://www.heterodoxia.net/article.pl?sid=03/05/05/1626214&mode=thread
[9]
Sirva como ejemplo este texto de Vicent Fisas http://www.blues.uab.es/incom/2004/cas/fisascas7.html
y
http://www.heterodoxia.net/article.pl?sid=03/12/28/185236&mode=thread
[10]
Editorial de AHIGE 13/09/05 Rehabilitación de Maltratadores http://www.ahige.org/texto_edit.php?wcodigo=95194
[11]
La orientación de Andrés Montero hacia la psicoterapia con agresores de
mujeres
http://www.heterodoxia.net/article.pl?sid=03/10/18/0852231&mode=thread
[12]
Documentos: http://www.barcelona2004.org/esp/banco_del_conocimiento/documentos/ficha.cfm?IdDoc=1799
[13] Imelda Whelehan: Modern feminist
thought: From the second wave to “Post-feminism. Edimburgh University
Press. 1995. Capítulo: Los hombres en el feminismo.
Traducido por Chema Espada y publicado en
[14]
Intervención 01/06/2002 http://www.ahige.org/texto_lista_resu.php?wcodigo=40030
[15] José Ángel Lozoya, Luis Bonino, Dani Leal y Peter Szil http://www.hombresigualdad.com/cronologia_inconclusa.htm
[16]
Pp. 297-300, en “Ayer, hoy y mañana, IV Congreso Estatal de la Federación
Española de Sociedades de Sexología”, Edita, Generalitat Valenciana,
1991.
[17]
Ibidem. Pp. 487-495.
[18]
Espada (1999) http://sindominio.net/~txespa/GREM.rtf
[19]
http://sindominio.net/~txespa/Bonino.rtf,
y tomado de: Luis
Bonino Méndez (2002) Los varones ante el problema de la igualdad con
las mujeres, en Lomas, C. (ED) ¿Todos los hombres son iguales?
Identidad masculina y cambios sociales.
Barcelona: Paidós (en prensa)
[20]
“Four Strands” http://www.xyonline.net/index.shtml
Véase la traducción castellano de Chema Espada en http://sindominio.net/~txespa/Cuatrocorrientes.rtf
[21]
Lozoya Gómez, J.A. (2000) “Hombres contra la violencia masculina hacia
las mujeres”. Revista MUJERES Y SALUD. Dossier Nº6, Septiembre.