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* Por José Angel Lozoya Gómez |
Unos de los mayores obstáculos para prevenir el Vih/Sida (las ETS y los embarazos no deseados) son los patrones masculinos y las relaciones desiguales entre hombres y mujeres, en especial si tenemos en cuenta que hay más de cuatro enfermos por cada mujer infectada.
Para los Hombres la vida es un riesgo, y no ponerla en peligro llega a ser sinónimo de poca hombría, por lo tanto cuesta que asuman la necesidad del autocuidado, la prevención, o la petición de ayuda médica.
Si unimos a eso el deseo y el placer que se supone debe sentir un hombre en la relación sexual y su poca disponibilidad a hacer concesiones en cuanto al placer o la espontaneidad ("naturalidad") del contacto es lógico que el condón se viva como una interferencia que reduce la sensibilidad y corta " el punto".
Sin duda hay muchas mujeres a quienes no les gusta el preservativo, pero lo que interesa hoy es llamar la atención sobre el hecho de que en relaciones de poder desiguales su capacidad de negociación y decisión esta disminuida.
El éxito de los programas de prevención requiere que los hombres, en especial lo jóvenes, reflexionen sobre la necesidad de transformar los valores asociados a la masculinidad para acercarnos a una cultura de prevención.
José Ángel Lozoya Gómez
Coordinador del programa: Hombres por la igualdad.
Delegación de Salud y Género
Ayuntamiento de Jerez de la Frontera