HOMBRES POR LA IGUALDAD

EXCMO. AYUNTAMIENTO DE JEREZ    DELEGACIÓN DE SALUD Y GENERO

Interacción entre las transformaciones del trabajo y la masculinidad en la sociedad de la información , por Paco Abril .

Universitat Oberta de Catalunya Barcelona.

Diciembre 2004 pabril@uoc.edu

Resumen

Hay varios factores que han transformado profundamente el mundo laboral. Uno de ellos es la incorporación, en las últimas décadas, de la mujer al mercado laboral. Este hecho ha significado una transformación de las relaciones de género, tanto a nivel doméstico como  laboral.

Por otro lado, en la sociedad de la información, el trabajo es cada vez más flexible, menos permanente, fijo y seguro.  El trabajo que hasta no hace mucho había sido patrimonio exclusivo de los hombres y en el que éste había asentado una parte de su identidad  sufre así una transformación

En este contexto, algunos hombres se replanteen su relación con el trabajo, con la familia y también con su identidad y elaboran estrategias en pos de una mayor calidad de vida e igualdad.

Las empresas, también, juegan un papel crucial a la hora de fomentar o entorpecer la transformación de estos  hombres con la aplicación de  políticas de igualdad de género y conciliación.

A partir de 37 entrevistas semi-estructuradas a expertos en empresas y hombres que se encuentran en una situación laboral no estándar, este artículo analiza las relaciones existentes entre el trabajo y  masculinidad en el contexto de cambio de la sociedad de la información.

Palabras clave: Masculinidad, paternidad, nuevo hombres, organización, trabajo, nuevas tecnologías.

Introducción

En la primavera del 2004 un conocido banco español inició una campaña publicitaria para presentar un nuevo producto hipotecario flexible. La imagen elegida del cartel publicitario es la de un hombre blanco de unos 35 años sentado en una silla y sosteniendo en cada brazo a un bebé gemelo. En la parte superior del anuncio se lee:’Te sentirás tranquilo ante cualquier imprevisto’.

Este anuncio es significativo de la nueva percepción social que hay de los hombres en nuestra sociedad. Por un lado, se mantiene la idea que el hombre sigue siendo el proveedor principal, es a quién se dirige el producto hipotecario. Por otro lado, la nueva imagen del hombre en España es que, además, este hombre vive su paternidad, se responsabiliza de sus hijos, no solo económicamente.

Este anuncio y otras campañas muestran un perfil del hombre alejado de los estereotipos hegemónicos: hombres más igualitarios, más vinculados a sus familias, a su paternidad, cuidadores, menos centrados en el trabajo, con otros tipos de valores. Por otro lado, esta imagen también coexiste con la de aquellos hombres que se agarran a sus privilegios patriarcales, y a través de la violencia pretenden mantener su posición de poder.

Pero a parte de estos reductos, los hombres en las sociedades occidentales están sufriendo una transformación, provocada, principalmente, por  los cambios en la esfera doméstica y laboral

El objetivo de este artículo es analizar estas transformaciones y su interacción, a partir del análisis de las nuevas formas de trabajo y oportunidades para una mayor igualdad de género en las empresas y organizaciones.

La hipótesis de partida es comprobar hasta qué punto las nuevas formas de trabajo y la transformación del mercado laboral inciden en cambios sobre la masculinidad, especialmente aquellos relacionados con la conciliación de la vida familiar y laboral y la igualdad de género. 

Por tanto, el marco teórico donde se circunscribe esta investigación hace referencia tanto a las 
transformaciones en el trabajo y las organizaciones como las transformaciones  en la 
masculinidad y la interacción entre ambas transformaciones. 

Existe bastante literatura que relaciona el género con el trabajo y la empresa, pero ésta se ha centrado básicamente en las mujeres. Son típicos los temas de segregación laboral, conciliación, liderazgo, dificultades y desigualdades.

Este hecho ha implicado que a la hora de estudiar el papel de los hombres en la organización y en el mundo laboral, desde la perspectiva de género, se haya realizado desde su participación en estos procesos de desigualdad que afectan especialmente a las mujeres.

Nuestro enfoque pretende considerar el papel del género en las nuevas formas de organización empresarial desde una doble perspectiva:

Los estudios en torno a la masculinidad son un campo muy reciente dentro de los estudios de género. En la última década se ha generado una corriente orientada a entender a los hombres desde su situación y condición de género. Algunos de los autores más relevantes se centran en la construcción social de la masculinidad y  la emergencia de una masculinidad hegemónica que no sólo oprime a las mujeres sino a otras masculinidades subordinadas (Connell, 1995; Kaufman 1997; Kimmel, 1997). Asimismo, no es posible entender estos estudios sin los antecedentes del feminismo tanto político como académico. Otro antecedente de importancia es el desarrollo de los llamados estudios gay que son representativos de los primeros hombres que empiezan a preguntarse sobre su identidad y a romper con la masculinidad hegemónica.

Respecto a los estudios sobre hombres existe un desarrollo interesante desde la perspectiva antropológica que se centra en los procesos de socialización en contextos culturales y sociales diversos, desde los ritos de transición, las sociedades rurales o el estudio de los hombres en el medio urbano. De estos trabajos, quizá uno de los más interesantes y ambicioso sea el de Gilmore (1990) al tratar de analizar diferentes contextos culturales en su intento de identificar en ellos el significado de ser hombre.

Otras investigaciones se han centrado en el uso del tiempo, la ausencia de los hombres en el hogar y sus consecuencias sobre la paternidad; y finalmente la conciliación entre la vida familiar y laboral.

La utilización del tiempo ha sido analizado a partir de  la creación de diferencias en las negociaciones diarias entre hombres y mujeres (Metz-G¨0ckel and Müller 1986; Hoepflinger, Charles and Debrunner 1991; Notz 1991; Busch, Hess-Diebaecker, and Stein-Hilbers 1988; Jarczyk and Rerrich 1993; Niemi et al. 1991; Tarkowska 1992. Citado en Hearn et al. 2002)

La interrogación de la relación de los hombres con sus familias y la paternidad se ha analizado a través de los cambios ideológicos  y cambios en las imágenes culturales dominantes de la paternidad, básicamente norteamericana, en los trabajos de  Pleck (1987), Gerson (1993), Coltrane (1996) y  Ranson (2001).

Por ejemplo Ranson (2001) apunta que mientras hay un extenso acuerdo sobre la emergencia de los ‘nuevos padres’ como imagen cultural; hay un debate considerable sobre la extensión en la que este cambio ideológico particular es seguido por cambios en la práctica de la paternidad.

En los estudios sobre la paternidad (básicamente centrados en la ausencia paternal) así como las responsabilidades domésticas de los hombres, podemos destacar dos tendencias en función de si se considera tal presencia/ausencia como resultado de procesos ajenos a su voluntad, o procesos que ellos mismos desarrollan.

Por un lado hay autores que se centran en el aumento de la presencia de los hombres en el hogar, el cuidado de los otros y el enfoque en las relaciones desde una perspectiva de igualdad de género. Por otro lado, estarían los autores que destacan que la tendencia es hacia una mayor demanda y vida laboral discontinua que pueden hacer a los hombres más ausentes.

Algunos autores señalan, por ejemplo, que los sistemas de divorcio post-parentales donde muchos padres pierden el contacto con sus hijos así como la mayor presión y movilidad laboral, pueden provocar la generalización de  “la ausencia del padre” (Holter y Olsvick 2000)

A nivel europeo, la mayoría de las investigaciones sobre masculinidad, trabajo y familia tratan de las ventajas de los hombres sobre las mujeres en ocupaciones, condiciones laborales y salario; así como la segregación de género en el trabajo.  En algunos casos, aunque minoritariamente, se ha tratado la situación de los hombres en ocupaciones no tradicionales (Hearn et al. 2002).

Estos mismos autores  señalan que el paso de la industria tradicional a sociedades post-industriales, en la última década, así como la globalización han desarrollado junto a nuevas formas de trabajo, nuevas formas de marginalización. En este contexto, muchos hombres pueden encontrar difícil acomodarse a los cambios en el mercado de trabajo y a los cambios en las estructuras familiares. En lugar de dirigirse a un sector reproductivo (‘care sector’) o adquirir mayor educación, algunos hombres jóvenes se convierten en marginales en el trabajo y la vida familiar.

Respecto al trabajo, como segundo eje de análisis teórico donde se enmarca esta investigación, éste es un elemento central en la formación de la cultura masculina.

Las sociedades industriales construyeron el ideal de un puesto de trabajo a jornada completa, en una única empresa, por 30 o más años, con salarios continuamente crecientes,  lo que permitía que solo un miembro de la familia, generalmente el varón, tuviera que trabajar. En esta sociedad el cuidado de la casa y los hijos/as estaba, generalmente, a cargo de la mujer.

Este concepto de trabajo seguro y permanente con salarios crecientes para los hombres y muy escaso trabajo remunerado para las mujeres está en vías de extinción.

El proceso de globalización, las nuevas tecnologías, la flexibilidad del proceso productivo y la incorporación masiva de las mujeres a trabajo remunerado han sido señalados como los factores claves y determinantes de la profunda transformación que sufre el trabajo y las organizaciones relacionadas con él en la era de la información (Castells, 1997, 2001; Carnoy 2000; Sennet, 1998).

Castells (2004) señala que las mujeres han transformado las tendencias estructurales dominantes y están induciendo a que las empresas sitúen a los hombres en los mismos patrones de flexibilidad e inseguridad laboral en las que ellas se encuentran. Es decir, para este autor,  mientras las mujeres alcanzan los niveles de los hombres trabajadores, muchos de ellos bajan al nivel de las mujeres trabajadoras. Esto tendrá implicaciones en la estructura de clases y en las relaciones entre hombres y mujeres, tanto en el trabajo como en el hogar.

Por otro lado, el factor tecnológico, la introducción de las nuevas tecnologías de información y comunicación, están incidiendo en la  transformación del proceso productivo y facilitando la flexibilidad de las organizaciones. Algunos autores destacan la importancia de estos cambios, como por ejemplo, la introducción del  teletrabajo por parte de las organizaciones y su afectación en la vida personal y doméstica.

Por tanto, lo que estos autores indican es que las transformaciones en el trabajo están redefiniendo las relaciones entre géneros y las fronteras entre vida laboral y vida personal y doméstica.

En esta perspectiva de análisis es donde se sitúa nuestra investigación, que nos llevará a comprobar hasta qué punto las nuevas formas de trabajo transforman las relaciones de género. Así como, si el aumento de las responsabilidades familiares en  los hombres tiene consecuencias sobre el lugar de trabajo. Y finalmente las resistencias a la transformación de la masculinidad.

A continuación se detalla el proceso metodológico seguido para la realización de la investigación.

Materiales y Métodos

Nuestro estudio se enmarca dentro del proyecto europeo Work Changes Gender 
– Towards a new organisation of men’s lives – emerging forms of work and opportunities 
for gender equality1, financiado por el V programa marco de la Unión Europea. 
En dicho proyecto participan seis países: España, Noruega, Alemania, Austria, Bulgaria e Israel. 

El objetivo era establecer un análisis comparativo sobre las nuevas formas de trabajo y 
oportunidades  para una mayor igualdad de género en las empresas y organizaciones de  l
os países participantes. 
Nuestra participación en el proyecto europeo se inicia en el verano del año 2002. 
Desde un principio se establece que nuestro acercamiento al objeto de estudio se desarrollará
 inductivamente a partir del corpus de datos. Nuestro enfoque, por tanto se basa en los
 principios desarrollados en la Grounded Theory por Strauss y Corbin (1990); es decir, 
no partimos de supuestos a priori o de otras investigaciones o marcos teóricos ya existentes, 
sino que se construyen las proposiciones e hipótesis partiendo directamente de los datos.

Con este objetivo se construyeron y testaron los cuestionarios para las entrevistas 
semi-estructuradas y el protocolo de  recogida de  datos.  
El levantamiento de datos se inició en España a principios del año 2003 partiendo de los 
criterios  establecidos previamente por los equipos participantes en la investigación.


El objetivo inicial fue localizar aquellas empresas que estaban aplicando las políticas 
de igualdad de género y de conciliación de vida laboral y familiar más avanzadas en el 
conjunto de empresas españolas, y dentro de éstas, aquéllas donde habían más hombres  o 
se facilitaba a estos el acceso a este tipo de políticas, con la finalidad de localizar y entrevistar 
a estos hombres.

Teniendo en cuenta estos criterios, el levantamiento de los datos se realizó en cuatro fases.

En la primera fase, o fase exploratoria, se realizaron cinco entrevistas en profundidad a actores 
políticos y/o sociales expertos en temas de igualdad de género desde áreas diversas como la 
universidad, partidos políticos,  gobierno, sindicatos y mundo empresarial. 
Estas entrevistas nos ayudaron a situar y localizar aquellas empresas pioneras en la aplicación 
de este tipo de políticas en España.


En la segunda fase se seleccionaron cuatro empresas destacadas por la introducción de 
cambios organizativos en materia de flexibilidad, conciliación de vida familiar y laboral y políticas 
de igualdad de género. 

Aunque no se buscaba un criterio de representatividad, se intentó que las empresas fueran lo más diversas posibles para establecer posibles comparaciones. En este sentido, aunque todas son del sector servicios (educativos y sociales, tecnológicos y financieros), dos de ellas son empresas privadas, una es una empresa pública y otra una ONG. 

  Las empresas se sitúan dentro del rango de empresas de gran tamaño, dos de ellas con más de 200 empleados y las otras dos con más de 500. Asimismo dos de las empresas seleccionadas estaban, en el momento de realizar las entrevistas, adscritas al  Programa Óptima del Instituto de la Mujer2. Otra había sido destacada en el año 2002 con la mención de empresa familiarmente responsable al ofrecer a sus empleados medidas de conciliación más allá de las contempladas por ley. Finalmente, la última empresa seleccionada, al pertenecer a la Administración Pública Catalana, se le aplicaba  la ley 6/2002 sobre conciliación de trabajo y familia 3 para trabajadores de las administraciones públicas catalanas. Dicha ley, en el momento de realizar las entrevistas, era una de las más avanzadas del estado español.

En esta segunda  fase se realizaron doce entrevistas semi-dirigidas, tres en cada empresa, a informantes clave de las organizaciones descritas: directivos/as, responsables de políticas de género o del departamento de Recursos Humanos y representantes sindicales.

El segundo objetivo en esta segunda fase era  localizar a hombres, dentro de las organizaciones, 
que se hubieran acogido a alguna de las medidas de flexibilidad, igualdad de género y 
conciliación de la vida laboral y familiar a disposición en las compañías. 

A este respecto una de las primeras apreciaciones que constatamos fue la dificultad de encontrar a hombres con esta situación en las empresas. En España, en el año 2003 sólo un uno por ciento de los permisos de paternidad fueron solicitados por hombres.  Otros investigadores ya han señalado que muy pocos hombres realizan o se acogen a un permiso de paternidad o medidas de flexibilidad y conciliación en las empresas (Hyde, Essex & Horton 1993 citado en Hill et al. 2003).

La tercera fase estaba centrada en entrevistar a estos  hombres localizados dentro de las organizaciones que se habían acogido a alguna de las medidas de flexibilidad y/o conciliación (permiso de paternidad, reducción horaria para atender a los hijos/as, teletrabajo, trabajo compartido, etc.).

Inicialmente se localizaron veinte posibles candidatos, de los que finalmente se entrevistaron a quince. Ocho de estos eran empleados de la ONG, cinco de la empresa pública y uno en cada una de las empresas privadas.

Las entrevistas de esta fase se realizaron, en su mayoría, en los puestos de trabajo de los entrevistados, invirtiéndose entre una hora y hora y media con cada uno de ellos.

La cuarta y última fase de recogida de datos consistió en seleccionar, de los quince hombres

entrevistados, a aquellos que se ajustaban más al perfil de ‘nuevo hombre’ 
(Connell 1995; Kimmel & Messner 2001), para realizar con ellos una segunda entrevista en 
profundidad más centrada en aspectos de su masculinidad e identidad. 
De los quince se seleccionaron cinco a los que se entrevistó por segunda vez.

Asimismo se seleccionaron otros cinco hombres, esta vez fuera de las cuatro organizaciones 
analizadas, siguiendo la técnica de bola de nieve –snowball-(Goddman, 1961), que también 
se ajustaban a  los criterios  de ‘nuevo hombre’. De estos cinco, tres fueron seleccionados 
dentro de un grupo de hombres que se reúnen semanalmente en Barcelona, para reflexionar en 
torno a su(s) masculinidad(es). Curiosamente, de estos tres hombres, dos tenían una relación 
profesional con la empresa pública analizada en la investigación.

La duración de las entrevistas de esta cuarta fase fue de dos horas aproximadamente. 
Algunas se realizaron en el lugar de trabajo y otras en la casa del entrevistado.

Todas las entrevistas fueron transcritas, codificadas y analizadas a partir de un acercamiento analítico inductivo. Es decir, a partir del surgimiento de temas, desarrollando conceptos y proposiciones para interpretar los datos, y codificando todos los temas existentes en los datos (Taylor y Bogdan, 1998). De esta forma,  el análisis reveló tendencias comunes en las respuestas dadas por los participantes.

Resultados

Este apartado está estructurado en torno a diferentes dimensiones que han surgido del análisis de las entrevistas realizadas en las diferentes fases del trabajo de campo. Sin embargo, antes de iniciar el análisis,  es conveniente contextualizar los resultados  y situarlos en una dimensión global.

En este sentido, desde el punto de vista demográfico -en términos familiares y de género- las evidencias indican que España está siguiendo un patrón que la acerca a los países del norte de Europa. La cohabitación sin matrimonio ha crecido en España como en todos los países occidentales. Mientras el 10 por ciento de los niños nacieron fuera del matrimonio en 1991, este porcentaje casi se dobla, un 19,5 por ciento, en el año 2001.  El número de individuos por hogar se ha reducido. La edad media en que las mujeres tienen el primer hijo pasó de los 29,9 años en 1996 a 30,7 en el 2001.

Esta tendencia de retraso y reducción de los nacimientos está asociada con la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo. Como  este proceso interactúa  con el aumento del nivel educativo, es de esperar que siga teniendo importantes efectos en el mercado laboral.

A pesar de ciertos avances e innovaciones en materia legislativa, el principal rasgo en España es la falta de un sistema de bienestar basado en el equilibrio de género con un modelo igualitario de permiso de paternidad y regulaciones del sistema reproductivo de la sociedad. Estos hechos pueden apreciarse en el alto nivel de conflicto y rupturas familiares. El divorcio continúa aumentando y la tasa de fertilidad ha crecido solo ligeramente, de 1,17 en 1995 a 1,25 en 2002. Los hogares de un único madre /padre son cada vez más frecuentes (Holter, Abril et al. 2003).

Una vez contextualizado nuestro material, nos disponemos a analizarlo. Para ello, hemos presentado el material en torno a dimensiones de análisis. Las dimensiones son elementos comunes en las entrevistas, referidas a los mismos fenómenos sociales. Por tanto, se analizan los rasgos comunes de las entrevistas así como las particularidades que puedan existir.

Perfil de las empresas y los hombres entrevistados

Como ya señalábamos en el apartado de materiales y métodos el levantamiento de los datos se realizó en torno a diferentes fases. En la segunda fase se recogió información de cuatro empresas u organizaciones: una empresa privada de tecnologías de comunicación (Mobcom[1]), una empresa privada de seguros sanitarios (Asisa), una empresa pública de servicios sociales (Redsocial) y una ONG de cooperación internacional (Coomundi).

Como señalábamos anteriormente, la característica principal de las cuatro organizaciones es que todas, de una forma u otra están implicadas en políticas de igualdad de género y conciliación de la vida laboral y familiar más allá de lo determinado por la ley española. Es decir, en las cuatro empresas hay políticas activas de género y conciliación.

Junto a los datos de las empresas, se analizan, también, las entrevistas realizadas a  quince  hombres que trabajan dentro de las empresas y que o bien están realizando nuevas formas de trabajo, como teletrabajo o trabajo compartido, o bien se han acogido a algún tipo de medida de conciliación  a disposición en la empresa, como reducción de jornada, permiso de paternidad, etc.

La media de edad de estos hombres entrevistados es de 35,6 años. Su nivel educativo es muy alto, en relación a la media española, un 80% de los entrevistados tiene estudios universitarios. Predominan los hombres con formación humanística y en ciencias sociales, seguidos por aquellos con carreras en ciencias de la salud y técnicas. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las entrevistas se realizaron en las dos empresas que se dedicaban a los servicios sociales (Redsocial y Coomundi). Este dato, aunque no de forma concluyente, nos sugiere que es más probable encontrar un perfil de ‘nuevos hombres’ que hayan optado por reducir su jornada laboral para atender a necesidades personales o familiares en aquellas ocupaciones educativas y/o sociales que podemos denominar como ocupaciones  de ‘cuidador’, en nuestros datos predominan psicólogos y educadores que trabajan con infancia y adolescencia en riesgo, médicos, y otras ocupaciones relacionadas con  servicios de atención a personas, educativos y sociales.

El 80% de los entrevistados vive en pareja y tienen una media de 1,5 hijos por hombre entrevistado, media ligeramente superior a la tasa de fecundidad española.

Las parejas de los hombres entrevistados tienen también un alto nivel educativo, más del 80% tiene estudios universitarios y trabajan, en su gran mayoría, a jornada completa. Sólo un 20% tiene algún tipo de reducción de jornada. Otro dato interesante es que aproximadamente un 40% de los hombres entrevistados tiene un salario igual o inferior al de sus parejas. Esto indica que la distribución de los ingresos familiares sigue en menor medida el patrón tradicional o normal  en España, en el cual el hombre proveedor es quién aporta la principal fuente de ingresos.

Otro dato que emerge del material es que estos hombres, en su mayoría, han roto con la ideología tradicional de género, en aquellos aspectos relacionados con  los hijos, en la aportación equitativa de los ingresos y en el tiempo empleado con la familia.

‘Los hijos necesitan un padre’ es uno de los ítems que obtuvo mayor acuerdo de todos las frases sobre actitudes de roles de género del cuestionario. Muchos hombres piensan que los padres son tan importantes como las madres para criar a un hijo. La gran mayoría de los hombres están, también, en desacuerdo con la idea que ‘el papel del marido es ganar dinero mientras el de la esposa es cuidar del hogar y de la familia’. Y finalmente, la mayoría están de acuerdo en que ambos, marido y mujer, deben contribuir a los ingresos familiares.

Los datos también revelan que estos hombres participan considerablemente en las tareas domésticas y de cuidado/atención de los hijos, sobretodo si se compara con datos generales[2]. Sin embargo, a pesar de que comparten en mayor medida el trabajo reproductivo en comparación con el resto de hombres, hemos encontrado que dedican menos tiempo a las tareas domésticas que sus parejas, incluso en el caso de que sus parejas estén trabajando más horas que ellos, como señala uno de los entrevistados:

  “Poques. Des del punt de vista de la meva dona i des del meu poques també. Comparteixo poc les tasques. No puc mentir. No ho sé, ara amb la criatura més perquè jo preparo el dinar de la nena, jo preparo el sopar. No dedico més d'una hora diària. Amb aixó tinc un cert conflicte. Tindriem que fer repartiment de tasques’’. (ENT 10)  

Reestructuración y plantillas en las empresas analizadas

En este apartado se analizan los procesos de reestructuración y sus efectos sobre las plantillas. Más concretamente la incorporación de plantilla muy joven y de mujeres a los puestos de decisión.

Uno de los aspectos que llama la atención y es común, en al menos tres de las cuatro empresas analizadas, es la juventud de las plantillas, que se encuentra en su mayoría en la edad fértil. Las reestructuraciones ocurridas en estas empresas en los años noventa provocaron una renovación de más de la mitad de las plantillas y la incorporación de gente muy joven que ha ido envejeciendo y formando familias casi al mismo tiempo.

Estas reestructuraciones no solo afectaron a la incorporación de gente más joven (y también más preparada) sino que ayudaron a establecer formas de igualdad de género más positivas. Por ejemplo, la empresa Asisa tenía a principios de los noventa una cultura negativa respecto a las mujeres. Uno de los informantes de esta compañía nos explicó que en esa época hubo un caso de una mujer despedida porque estaba embarazada .

“Hubo un despido en el departamento de Recursos Humanos, aparentemente fue porque el contrato había finalizado, pero la verdadera razón fue que la mujer despedida estaba embarazada. Hubo mucho conflicto, pero al final la mujer ganó y fue readmitida. Esto pasó hace unos diez años” (Experto en Asisa)

Años después, tras una importante reestructuración que coincide con la fusión con una multinacional del sector y una gran expansión de la compañía, en 1996, Asisa entra a formar parte de un programa nacional de igualdad de género, el programa Óptima. En este sentido uno de los expertos indica:

  “ [Ahora] Tenemos un pensamiento positivo hacia las mujeres. Por ejemplo si hay una vacante en el Departamento de Sistemas (donde hay más hombres), ponemos una foto de una mujer en la oferta publicitaria para animar a las mujeres a ocupar la vacante” (Experto en Asisa)

Esta actitud activa respecto a los temas de igualdad de género se concreta, además, en el hecho de que en dos de las empresas analizadas el porcentaje de mujeres en posiciones directivas es superior a la media de las empresas españolas. En Coomundi hay aproximadamente un 50% de mujeres líderes en puestos intermedios y  Redsocial es una organización liderada por mujeres, con aproximadamente un 60% de mujeres en puestos de decisión. En las otras dos empresas, a pesar de las reestructuraciones y el esfuerzo realizado, tan solo hay un 25% de mujeres en puestos directivos.

En relación a esto se ha podido comprobar que es en las empresas con mayor equilibrio de género en los puestos de decisión (Redsocial y Coomundi) donde hay políticas más activas de igualdad de género y conciliación de vida familiar y laboral. Asimismo, es en estas empresas donde también se ha encontrado el mayor número de hombres acogidos a alguna de las medidas de conciliación a disposición en la empresa. Esto indica en cierto sentido que las mujeres en puestos de liderazgo son un factor importante para el avance de los hombres respecto a la igualdad de género, en el sentido que más hombres hagan uso, por ejemplo,  de los permisos de paternidad.

En este sentido, no solamente es importante que las empresas tengan una actitud activa sobre los temas de igualdad de género, sino que también los propios directivos tenga una actitud personal activa respecto a estos temas, como nos indica uno de los informantes:

  “ Els propis directius tenen fills, les seves dones treballen i són els directius que també els porten a l'escola, els metges, etc.. Conec un director de departament que és ell el que ho fa tot perquè la seva dona treballa. Persones com ell són les que han començat a flexibilitzar una mica. Després d’això els traballadors van començar a tenir fills i necessitavem solucions” (Experto en Coomundi)  

En el caso de organizaciones más pasivas en temas de género, lo que se suele hacer es buscar algún tipo de legitimación a esta pasividad. En algunos casos, la cultura es la razón por la que las iniciativas en la compañía no son necesarias, o los mismos hombres. Por ejemplo, un experto de Mobcom señala:

“ Creo que no es necesario promover este tema [el permiso de paternidad]. Ellos [los hombres] saben que existe y si no lo solicitan es porque no lo necesitan. Creo que es un tema cultural, no de la compañía. Aquí tenemos una cultura sexista y es más ‘lógico’ que sean las mujeres y no los hombres quienes sacrifiquen su carrera profesional” (Experto en Mobcom).

Para este tipo de empresa, por tanto, las iniciativas de las compañías no son útiles, creen que el cambio (y las iniciativas) debe producirse en la sociedad.

Por tanto, como se ha visto en este apartado, los factores como la edad de las plantillas, el equilibrio de género, sobre todo en puestos de dirección, y la actitud personal y abierta a estos temas de los gerentes y directivos  son factores que determinan la aplicación de políticas de igualdad de género y conciliación en las empresas.

Horario Flexible

En este apartado analizamos los aspectos relacionados con la flexibilidad horaria, tanto de entrada o salida, así como la posibilidad de ausentarse por diversos motivos y reorganizar el trabajo según las necesidades.

En este sentido, el horario flexible es un hecho común en las cuatro organizaciones analizadas y , en términos generales, es visto como una conquista de la organización.

“Uno de los temas importantes en la empresa es el horario flexible. Aquí no existe el reloj donde la gente marca cuando entra o finaliza su trabajo” (Experto en Mobcom)

Sin embargo, un problema que ha surgido en el material con respecto al horario flexible es que al final existe el riesgo, y de hecho así ocurre, que los trabajadores, especialmente los que están en posiciones de liderazgo, acaben trabajando muchas más horas.

  “Este es el inconveniente del horario flexible, al final la gente acaba trabajando más horas” (Experto en Mobcom)

Por tanto, uno de los temas que se ha constatado en el material es que el horario flexible no acaba con la cultura del ‘sobretrabajo’ o de largas jornadas laborales. En este sentido, desde la mayoría de las organizaciones se tiene la idea que la flexibilidad de horario sirve para que el trabajador se autoorganice y responsabilice de su trabajo. En realidad, en la mayoría de los casos, la gente acaba trabajando más horas.

”Recuerdo una reunión del Departamento de Recursos Humanos en Madrid, en la sede central de la compañía, eran las ocho de la noche, el último turno acababa a las siete y la mayoría de la gente aún estaba trabajando. El director de Recursos Humanos dijo, aquí no pagamos horas extras, los trabajadores están aquí porque son responsables de su trabajo” (Experto en Mobcom)

Existe también el caso que los nuevos diseños sociotécnicos de las empresas, aparentemente realizados para mejorar el ambiente y la calidad del trabajo, lo que provocan es que los trabajadores permanezcan más tiempo en el lugar de trabajo. A la pregunta de sí los servicios que se ofrecen dentro de  la empresa como gimnasio, restaurante, clases de yoga, etc. hacen que los trabajadores estén más tiempo en la empresa, el informante responde:

“Depende del status en la compañía, a mayor responsabilidad más tiempo se dedica (...). Esto [restaurante, gimnasio, cursos,...] hace que la gente este más aquí. Nosotros no ponemos una pistola en el pecho para que se queden, pero la dinámica en la compañía y el status hacen que la gente prolongue su jornada laboral” (Experto en Asisa)

Como se ha visto en esta dimensión, la flexibilidad de horario, es positiva, en términos generales, ya que permite que los trabajadores puedan organizarse según sus necesidades. Sin embargo, persiste y puede aumentar la cultura del sobretrabajo, sobretodo en puestos cualificados, altos e intermedios de responsabilidad.

Motivos de las empresas

Nos vamos a centrar ahora en los motivos señalados por las empresas analizadas para aplicar políticas de igualdad de género y de conciliación.

El primer hecho destacable son las  diferencias en los motivos encontrados según la titularidad pública o privada de las empresas. Para la empresa privada la aplicación de este tipo de políticas es un tema básicamente secundario y determinado a la obtención de beneficios por parte de la compañía. Es decir, si la empresa tiene beneficios puede plantearse la aplicación de medidas que armonicen la vida de los trabajadores.

En cuanto a los beneficios que obtienen las empresas privadas con este tipo de políticas, éstos están básicamente centrados en la imagen externa de la compañía y la fidelización de los trabajadores. Aunque también se destaca la responsabilidad social en el equilibrio y salud personal de los trabajadores

“Muchísimos beneficios. Aparte del tema de imagen, que eso creo que es básico, creo que además es un tema de responsabilidad social (...) A nivel de la gente, de fidelización de la gente, retención del talento, que la gente esté mucho más motivada trabajando”. (Experto en Mobcom)

La fidelización o compensación del trabajador estaría también entre los motivos principales de la ONG (Coomundi). Al no ser una empresa competitiva en salarios tienen que ofrecer motivaciones que sean valoradas por los trabajadores. En este caso, como señala una de las informantes, motivan a los trabajadores con tiempo y flexibilidad:

  “També és important tenir en compte que nosaltres no tenim sous molt alts. Pel tipus de qualificació i feina que tenim en un altre tipus d'empresa estaríem cobrant força més i jo crec que cal compensar això, i ho fan amb temps”. (Experto en Coomundi)

También, en Coomundi,  al ser una organización que trabaja los temas de justicia social e igualdad en sus proyectos de cooperación, es lógico que apliquen dentro de la organización también políticas de igualdad (de género) y armonización y por tanto ser coherente con sus objetivos:

  “Treballem en un sector molt sensible. No podem estar invitant a promoure la igualtat de gènere fora de Coomundi i desprès no aplicar-ho dintre. No ser consequents amb la nostra institució. Va tot molt lligat ‘’. (ENT 13)

Como se ha visto, la socialización a través del trabajo está presente en Coomundi, no sólo a nivel de organización, sino también a nivel individual. La igualdad de género aparece como necesaria en su trabajo diario en los países del sur, y a partir de esto la organización desarrolla una política interna que incluye tanto a hombres como a mujeres. Por tanto, la ‘naturaleza del trabajo’ es un aspecto muy importante, especialmente si otras condiciones son también favorables. De forma general se puede decir que un tipo de trabajo con orientación social lleva a los hombres (y a las mujeres) hacia un mayor énfasis en aspectos como el equilibrio entre géneros, la diversidad y conciliación de la vida familiar y laboral

En la empresa pública, Redsocial, también encontramos que la política, es decir, ser ejemplo a otras empresas y a la sociedad, es una de las motivaciones principales para la aplicación de políticas de igualdad de género y conciliación.

A esto, también, se tendría que añadir que en la empresa pública los derechos laborales están más consolidados y regulados, lo que permite estar más avanzados en temas de políticas de género y beneficios sociales para los trabajadores.

Por otro lado, a nivel general, la implementación de políticas de igualdad de género y conciliación, más allá de aspectos ideológicos, puede significar, también, beneficios económicos y sociales a corto plazo.  En las empresas analizadas hemos encontrado evidencias claras que las empresas ganan mucho, en términos de motivación en el trabajo y satisfacción de los empleados como señala uno de los informantes.

  “Jo crec que en la mesura en que tens a les persones contentes amb aquesta flexibilitat i poden compaginar vida familiar i laboral, doncs tens a les persones més motivades, amb més compromís amb l'organització.  (...) Jo crec que això també es nota després, en la productivitat i  en l'ambient”. (Experto en Coomundi)

Como hemos podido comprobar en este apartado, la aplicación de políticas de igualdad de género y conciliación responde a diferentes motivos según el tipo de empresa analizada. En las empresas privadas predominan las cuestiones de imagen y marketing de la compañía y la fidelización de los empleados a través de la oferta de diferentes tipos de beneficios sociales. En la empresa sin ánimo de lucro, la fidelización es más una compensación, al no poder competir con salario ofrecen flexibilidad y tiempo, con el objeto también de retener a los trabajadores. En este tipo de empresa, la coherencia con los objetivos y valores de la compañía son elementos determinantes en la implementación de políticas de igualdad. De la misma forma, la empresa pública se rige por criterios políticos y sociales: erigirse en ejemplo de la regulación y derechos laborales. Finalmente, todas ellas, según indican, obtienen beneficios a corto plazo en cuanto al aumento del compromiso con la empresa, mayor productividad y mejora del clima laboral.

Políticas de género y conciliación en relación a los hombres..................................                             

Una vez analizadas las motivaciones generales que tienen las empresas para implementar políticas de igualdad de género y conciliación; Vamos a presentar los resultados encontrados respecto a las políticas de las empresas en relación a los hombres que trabajan en ellas.

El primer tema a destacar es que, en general, hemos detectado, que a pesar de los cambios e innovaciones, el sistema de normas y comportamientos sigue favoreciendo un modelo en el cual el  hombre es el principal proveedor familiar.

Este sistema, orientado básicamente a la producción, devalúa o pone trabas a los hombres más orientados a la familia y a tareas reproductivas o de cuidado de otras personas. Estas normas, muchas veces informales, son más evidentes en las empresas privadas orientadas a la producción, aunque también se producen en empresas públicas o no lucrativas más orientadas a temas sociales. En relación a esto, un tema generalizado es que el volumen de trabajo y la cultura de alargar las jornadas laborales impide el uso de las ventajas sociales a disposición en la empresa, como indica uno de los hombres entrevistados:

  “Si, hay políticas especiales de género, políticas a favor de la conciliación del trabajo con la vida familiar , pero en la práctica yo creo que hay una realidad que es que hay un montón de trabajo y las políticas pues al final.... Yo por ejemplo yo tengo derechos que no puedo utilizar porque tengo el derecho a hacer jornada intensiva durante 2 meses y medio pero a la práctica no puedo hacerlo porque tengo mucho trabajo y si no lo hago no lo hace nadie”. (ENT 7)

  Otro aspecto común en todas las empresas, en mayor o menor medida, es que las políticas de apoyo a las familias y de igualdad de género están dirigidas a  las mujeres. En este sentido, hemos encontrado, incluso, algún caso de segregación de género. Por ejemplo, un empleado de Mobcom que en el año 2002, al nacer su hija, solicitó un permiso de lactancia consistente en una reducción de 2 horas diarias sin reducción de salario. Este era uno de los beneficios que anunciaba la empresa. Era la primera vez que un hombre solicitaba este tipo de permiso y al hacerlo el departamento de Recursos Humanos se sorprendió y decidió que este tipo de beneficio era exclusivamente para mujeres.

Este caso ilustra como, todavía, algunas empresas se rigen por conceptos tradicionales de género, como que sólo las mujeres alimentan a los bebés. Como señala uno de los entrevistados, parece que las empresas no sepan que se les puede dar también el biberón. Estos conceptos tradicionales en las empresas obstaculizan el cambio de los hombres en pos de la igualdad de género.

A pesar de estos hechos, el material ha mostrado que la mayoría de las empresas analizadas están abiertas a que los hombres se acojan a las  medidas que proponen. Sin embargo el estar abiertos no implica, como hemos constatado, que sus políticas se dirijan a ellos o que se fomente o aliente su uso. Con lo que nos encontramos que los hombres no suelen  beneficiarse de este tipo de políticas:

  ‘’Està beneficiant més les persones amb càrregues familiars. Normalment més les dones perquè son les que més ho demanen (...) tot i que ho poden fer els homes, normalment són coses que agafen les dones’’. (Experto en Coomundi)  

El resultado es que los pocos hombres que se acogen algún tipo de beneficio social son vistos como raras excepciones. En Mobcom, por ejemplo, en el momento de hacer las entrevistas, solo había dos hombres que habían solicitado un permiso de paternidad. Uno de los expertos entrevistados señaló:

“En ambos casos las circunstancias familiares les hicieron jugar este rol. Incluso los mismos hombres se sentían como excepciones” (Experto en Mobcom)

Esto nos lleva a un contexto donde estos hombres se desarrollan como ‘pioneros solitarios’. No solamente son pioneros en las empresas, sino que también lo son a nivel social, como indica uno de los entrevistados:

“Quan vaig anar a tramitar els papers , no ho sabien. Vaig tenir que assessorar a un company perquè a la Seguretat Social no sabien que cony havia de fer. I deien, esto es la madre... no sabien quins papers eren. Va haver una mica de confusió”. (ENT 10)

Como hemos podido comprobar, las políticas de conciliación e igualdad de género están, básicamente dirigidas a las mujeres. Existe también la idea de que cuando un hombre hace uso de alguna de estas políticas es porque su mujer no puede o renuncia a beneficiarse. En este contexto los pocos hombres que se acogen a ellas son vistos como excepciones y hacen, asimismo, la función de pioneros.

Transformación de los hombres: motivos

En esta dimensión se analizan los motivos que tienen los hombres entrevistados para solicitar o acogerse a algún tipo de medida o beneficio social (reducción de jornada, permiso de paternidad, etc.).

En España los hombres no tienen un permiso de paternidad propio, son las mujeres quienes les ceden parte del suyo. Cuando esto sucede es, generalmente, porque la mujer decide reincorporarse antes al trabajo, bien porque tiene  un nivel de ingresos superior al del hombre, una carrera profesional que no desea interrumpir o porque en su lugar de trabajo tiene problemas para que le reconozcan ciertos derechos, como señala uno de los hombres entrevistados:

  “ Mi mujer trabaja muchas horas. Ella no tienen derechos laborales para poder hacerlo. Cuando nació mi primer hijo decidí coger yo la excedencia”. (ENT 2)

Sin embargo, a pesar de la importancia de estos motivos, también hemos encontrado, en muchos de los casos, la existencia de una actitud activa, de  una voluntad previa al nacimiento del hijo de compartir y experimentar la paternidad. Nos encontramos en este caso con padres activos que al margen de circunstancias externas deciden vivir su paternidad

  “Simplement volia fer un parèntesi i dedicar-me única i exclusivament a atendre a la meva filla. Era la única oportunitat que tenia en la vida per fer això., canviar caques, biberó, passejar. Era una decisió que ja havien pres abans”. (ENT 10)

Además de estas motivaciones, en el material emergen otras. Por ejemplo, en la empresa pública, RedSocial, que está afectada por una la ley de conciliación especial para trabajadores de la Administración Pública Catalana, que permite, durante un tiempo,  la reducción de la jornada laboral sin que ello implique una reducción salarial.  En esta empresa, hay hombres que se han cogido a estas empresas precisamente porque el hacerlo no supone ningún coste. Son hombres, de entrada, poco motivados o poco activos, pero que en algunos casos la experiencia les transforma y deciden continuar con la reducción aún cuando, después del primer año, esto implique una reducción casi proporcional del salario.

En otros casos hemos encontrado que la reducción de jornada forma parte de una estrategia que, además de atender a los hijos y ciertas responsabilidades domésticas, responden a  motivaciones de crecimiento personal o profesional, como indica uno de los entrevistados:

  “ Es una combinación de las dos cosas. Quieres atender a tu hijo y también un periodo de descanso y de orientación profesional”. (ENT 8)

Como hemos podido comprobar, a pesar que la imagen del cabeza de familia sigue estando muy presente entre los entrevistados, algunos hombres, ya empiezan a asumir que un cambio en la situación familiar, como por ejemplo el nacimiento de un hijo implica una reducción de la dedicación al trabajo. En nuestro material emerge la idea que la paternidad empieza a ser tan importante en la vida de algunos hombres como el trabajo lo ha sido hasta ahora.

Estos hombres, que son vistos como extraordinarios o raros por la sociedad, con su actitud proactiva y progresista están forzando a las empresas (y a la sociedad) a que cambie sus criterios y les considere. Surge la necesidad, por tanto, según aparece en el material analizado, de dar visibilidad a estas actitudes y de informar y potenciar la igualdad de género focalizada en los hombres.

Por tanto, básicamente, encontramos en el material analizado dos tipos de motivos para flexibilizar, reducir la jornada laboral y transformar la relación tradicional con el trabajo. Por un lado están los motivos externos, que se refieren a circunstancias familiares y personales. Por otro lado están los motivos internos, que se relacionan con la actitud de cuidador de estos hombres y el deseo de vivir la paternidad, junto o a costa de la trayectoria laboral. En la siguiente dimensión analizaremos más en profundidad estas motivaciones y las tipologías de masculinidad que hemos construido en torno a ellas.

Tipologías de masculinidad

  El objetivo de esta dimensión, donde se han incluido los datos correspondientes a la cuarta fase,

es analizar el perfil, circunstancias, motivos, trayectorias, de estos “nuevos hombres”, 
para finalmente presentar una tipología exploratoria de masculinidad.

A partir de los motivos aducidos por los entrevistados, las circunstancias que rodean el cambio
 y finalmente, las personas beneficiadas por el cambio de los hombres se han elaborado los 
siguientes ejes de análisis:

-          El eje alter/ego: en función de si los principales beneficiados del cambio son los propios 
entrevistados, su entorno o ambos (alter, ego, híbrido). Así en el caso de “alter” su motivación 
para cambiar reside en su deseo de ayudar a los otros (cubrir necesidades familiares o 
sociales). En el caso de “ego” sus motivaciones son de tipo personal, el mayor beneficiario 
de su cambio es él mismo (tener más tiempo para ocio o crecimiento personal). 
También hemos encontrado entrevistados en ambas situaciones.

 

-          El eje circunstancial: en función de si se trata de condicionantes externos (enfermedad de 
un familiar por ejemplo) o internos (crecimiento personal). Los entrevistados con 
condicionantes internos son aquéllos en los que ningún hecho relevante o que haya ocurrido 
de repente ha motivado su transformación. Por contra, los entrevistados con condicionantes 
externos son aquéllos que deben su transformación a un hecho circunstancial (por ejemplo, la 
enfermedad de una hija, o el contagio por VIH).

 

-          El eje motivación: en función del motor del cambio (social, personal o religioso). Si en el 
alter/ego nos referíamos a los beneficiarios del cambio y el eje circunstancial se refería a la 
trayectoria o vía de cambio, el eje actual está relacionada con los motivos, las raíces de la 
transformación de los entrevistados. En primer lugar tendríamos los entrevistados movidos 
por motivaciones sociales y políticas, muchos de ellos vinculados con el activismo feminista 
que ha determinado sus actitudes hacia el género. Su compromiso con el cambio social se 
acaba reflejando en todas las esferas de su vida cotidiana (laboral, doméstica, personal). 
De manera parecida, se encuentran aquéllos con motivaciones religiosas. En este caso las 
creencias religiosas de igualdad y justicia les han llevado a la transformación. Son 
entrevistados que confiesan sentir obligación moral de ser conscientes de las desigualdades 
(también de las desigualdades de género) y actúan de acuerdo con sus creencias. 
Finalmente los entrevistados con motivaciones personales son aquéllos en el que el motor 
de cambio puede ser el crecimiento personal o la búsqueda de libertad. Esto significa que 
han encontrado en la transformación de la masculinidad una vía de libertad y crecimiento 
personal.
La combinación de estos tres ejes nos llevan a construir una tipología que nos permitiría 
hablar de tres tipos de hombres en transformación: masculinidad social, masculinidad 
personal y masculinidad laboral.

Masculinidad social: en esta categoría encontramos hombres con compromisos sociales y 
políticos, con circunstancias internas de transformación y cuyo cambio beneficia a otras personas 
(familia y sociedad). Podría tratarse de una forma proyectiva de transformación de la masculinidad
Masculinidad personal: en esta categoría encontramos entrevistados con motivos personales 
(crecimiento personal), con circunstancias externas de transformación y cuyos beneficiarios son 
principalmente ellos mismos. En contraste con el tipo anterior, nos encontramos ante una forma 
introspectiva de transformación de la masculinidad.

Masculinidad laboral: en esta categoría encontramos entrevistados con motivaciones religiosas 
y sociales, con circunstancias internas de transformación y cuyos beneficiarios son principalmente
 ellos mismos. Todos ellos tienen en común el uso de la transformación para mejorar su formación
 y carrera profesional.

Si retomamos el hilo conductor de la investigación (es decir, hasta qué punto las transformaciones
 en el trabajo provocan cambios en las relaciones de género), la tipología nos muestra que la 
transformación de la masculinidad está vinculada principalmente con motivos ajenos a la 
empresa (cambiar el mundo, atender a necesidades familiares, crecimiento personal). 

Sólo en algunos casos las nuevas formas de trabajo han sido causantes directas de la 
transformación de la masculinidad, con lo cual la hipótesis de partida se cumple parcialmente.  
En todo caso, es necesario señalar que todos los hombres que se han beneficiado de algún tipo 
de medida de conciliación o flexibilidad (al margen de los motivos que hayan tenido) han sufrido 
un proceso de mayor implicación en las tareas reproductivas.

Barreras / obstáculos................................................................................................

En esta dimensión veremos cuáles son los principales obstáculos que pueden entorpecen el acceso de los hombres a las políticas de igualdad de género.

Uno de los obstáculos señalados es que en la mayoría de las empresas no se reemplaza a la persona que ha solicitado un permiso o reducción de jornada. Como nos indica uno de los informantes, no siempre se sustituyen con lo que repercute en un mayor volumen de trabajo para el resto de compañeros. Por tanto, la persona ‘ausente’ se convierte en una carga para sus compañeros. Este efecto es posiblemente más acusado en los hombres que solicitan estos permisos que en las mujeres.

Otro de los obstáculos, también destacados hace referencia a que la utilización de los permisos y beneficios sociales en las empresas  puede limitar la trayectoria profesional de los solicitantes e implicar una movilidad laboral descendente. Este hecho es reconocido por los hombres entrevistados, así como por las empresas, como indica uno de los informantes:

  “Hi ha decisions d'aquest tipus que poden portar a pensar que no s'és tant competitiu amb altres persones. O sigui la persona que decideix treballar mitja jornada tindrà difícil que se li encarreguin puestos de responsabilitat enfront d'un altre que treballi una jornada sencera. Això és un problema” (Experto en RedSocial)

Por otro lado, está el tema de la ambivalencia o resistencia de las mujeres al permiso de paternidad. Es decir, como señala uno de los expertos, si los hombres no solicitan más el permiso de paternidad es porque las mujeres no quieren ceder su derecho a los hombres (ya se ha indicado que los hombres no tienen un permiso propio, sino que utilizan una parte si las mujeres se lo ceden)

  “Creo que para las mujeres es más importante disfrutar por entero de sus hijos durante el permiso parental. Entonces sí tu disfrutas como mujer, no quieres ceder este derecho a otra persona” (Experto en Coomundi)

Nuevas Tecnologías y género........................................................................................

En esta dimensión analizamos la relación entre las nuevas tecnologías de información y comunicación y las políticas de igualdad de genero y conciliación de la vida laboral y familiar.

El primer elemento a destacar es que todas las empresas analizadas, en mayor o menor medida, están implicadas en una mejora tecnológica continua. El uso de Internet, el correo electrónico y la Intranet está muy extendido en las empresas. A parte de esto, la mayoría de las empresas tienen o están implementando sistemas como la video conferencia y el teletrabajo que tienen consecuencias directas sobre la conciliación de vida laboral y familiar, como señala uno de los informantes

“Yo por ejemplo estoy trabajando aquí en Barcelona y estoy llevando un grupo de personas en Madrid, entonces pues estoy usando video-conferencia, procuro, pues, dosificar mis viajes, porque tengo una familia” (Experto en Mobcom)

Respecto al teletrabajo nuestro material confirma que hay una voluntad de ponerlo en práctica. En Coomundi, por ejemplo, se están preparando para la introducción progresiva del teletrabajo para determinados puestos de trabajo. Sin embargo, a pesar de esta voluntad, el teletrabajo, es de momento, difícil en la práctica

  “ Ya que vive en otra ciudad solicitó poder hacer teletrabajo. No hay problema en ello, trabajadores en posiciones similares pueden trabajar 1 o 2 días desde su casa. Él nos dijo que era muy productivo, que ahorraba mucho tiempo, tanto para él como para la empresa, que podía concentrarse más en temas difíciles y que podía conciliar más su trabajo con su vida familiar. Sin embargo, a causa de las reuniones y temas de última hora, solo tuvo éxito en la mitad de los días que había planeado hacer teletrabajo” (Experto en Coomundi)

Finalmente, en relación a esta dimensión, parece que hay una relación entre empresas más activas en cuanto a la aplicación