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LA
PORNOGRAFÍA Y SU INCIDENCIA, A PARTIR DEL IMAGINARIO MASCULINO, EN
LAS RELACIONES COITALES. ALGUNAS PROPUESTAS DE INVESTIGACIÓN. |
Por
principio de cuentas debo aclarar que este no es, por lo menos no hasta ahora,
un trabajo resultante de una investigación a fondo del tema que me ocupa. Ello,
debido a factores tales como premura en el tiempo para la realización del mismo
y cierta escasez de bibliografía seria que aborde el tema entre otros factores.
En consecuencia, presentaré apenas un esbozo de lo que a mi juicio podrían ser
algunas líneas de investigación sobre el particular.
Este
conjunto de reflexiones parten de una inquietud personal por saber si de alguna
manera la pornografía difundida básicamente a través de revistas (fotonovelas
de desnudos), libros, películas y ahora hasta el lnternet y dirigidas sobre
todo a los hombres influye o no en el ámbito de las relaciones sexuales y, más
aun en el intercambio de valores éticos, morales y culturales entre hombres y
mujeres.
‘Así las cosas, una primera línea de investigación (a) estaría encaminada a determinar si la pornografía puede considerarse corno una herramienta, no la única por su puesto, ni la mejor, mediante la cual algunos varones, sobre todo los adolescentes, creen adquirir conocimientos que ‘les servirán para sus relaciones de alcoba.
‘En
este sentido, se podría comenzar por hablar de los falsos estereotipos sociales
y culturales que desde pequeños estigmatizan tanto a las niñas como a los niños
y les asignan determinados papeles que habrán de cumplir una vez que sean
mujeres u hombres respectivamente. Algunos autores mencionan con cierta razón,
que: “históricamente, la mujer ha jugado un papel específico en el cual sus
roles se restringían únicamente al hogar, la reproducción y los hijos,
mientras su sexualidad sólo estaba ligada a eso, a reproducirse y, en todo
caso, a complacer al hombre sin que aparentemente ella obtuviera ningún placer
en eso”.
‘Por
cuanto hace a los hombres, uno de los muchos papeles que erróneamente les ha
sido impuesto y que tiene que ver íntimamente con el “deber ser” de su
identidad masculina, es el de ser activo, tener iniciativa, ser fuerte y viril,
sobre todo viril en cualquier momento y ‘emocionalmente equilibrado y exitoso.
‘De
aquí que de los hombres siempre se espera que sepan si bien no todo, ‘si por
lo menos bastantes cosas sobre sexo: deben saber acercarse a una mujer,
seducirla, enseñarle cómo desempeñarse en una relación sexual y gozarla
plenamente. Así, en su calidad de experto en sexo, el hombre es ‘el único
responsable de ocuparse simultáneamente de su propio placer, como también del
placer de la compañera de alcoba. Es él quien debe ‘enseñarle a ella cómo
gozar y en qué momento hacerlo y, en caso de que ella no quedase extasiada de
placer, la responsabilidad sería del hombre, por no haber sabido conducirla a
tal punto.
Además
de conocer todo del sexo, se espera de los hombres que se comporten como un
eficiente cuerpo de bomberos y siempre estén listos para la acción, para
apagar todos los fuegos que surjan a la redonda. Desde la infancia, tanto madres
como padres, toman estas afirmaciones como verdaderas y asumen que su hijo (varón)
no tiene dudas al respecto, por lo que tampoco necesita explicaciones, y si hay
algo que le haga ‘falta
saber lo aprenderá sobre la marcha o con amigos. De no ser así, el varón
puede ser objeto de cuestionamíentos relativos a su masculinidad.
Durante
la adolescencia, precisamente, argumenta Vivianne Hiriart: “el grupo de amigos
tiene un rol muy importante. A través de éste los jóvenes varones tienden a
comparar su desarrollo físico y por ejemplo el tamaño del pene y los testículos
se vuelven objeto de competencia y sinónimo de virilidad”. En esta etapa, es
cuando algunos hombres comienzan a buscar la información que consideran útil
para saber eso que se supone y se espera que ellos deben saber sobre el sexo. La
pornografía entonces, es vista por muchos de estos hombres, como una vía para
acceder a dicha información.
Habría
que aclarar sin embargo, que aunque básicamente me estoy refiriendo a las imágenes
de desnudos y escenas que presentan detalladamente una relación sexual entre
dos o más participantes, la pornografía también puede verse reflejada de
otras formas, incluso consideradas más sutiles como anuncios publicitarios
donde se mandan mensajes pornográficos, es decir, mensajes producidos “por la
imaginación masculina, desde la que se expresa la satisfacción alucinante, no
real, de deseos, aspiraciones y exigencias, propias del sexo masculino” como
la posesión de cuerpos femeninos esculturales.
Con
este mismo tenor podemos mencionar publicaciones tales como el libro vaquero, el
libro semanal y otras publicaciones dirigidas a un sector específico de la
población. Aunque por otra parte, están también “las revistas masculinas de
corte erótico intelectual tipo Playboy y otras revistas de espectáculos, con
fotografías de las estrellas femeninas del cine y la televisión, impresas
lujosamente en un bonito papel de calidad, con novedosos diseños y contenido
variado que comprende tanto aspectos relacionados con el arte, la cultura, la
política y el buen humor que atienden las necesidades de los estratos más
sofisticados de Ia sociedad masculina”.
Pero,
de ser cierto que la pornografía es una fuente que provee información a los
varones sobre sexo y que para muchos varones este tipo de revistas es visto como
una especie de “folletín práctico de aprendizaje sexual y manual de
comportamiento masculino”, cabría plantearse en consecuencia líneas de
investigación que respondieran a Ios siguientes cuestionamientos:
(b)
¿Cómo se establece una relación entre uno o más hombres y una o más mujeres
a través de las imágenes pornográficas masculinas?
Nadie
mejor que Alberoni para responder a esta pregunta cuando dice que Ia pornografía
es una sucesión de actos sexuales, sin que haya una historia. Los protagonistas
masculinos no deben hacer nada. Pasean por Ia calle y una mujer predispuesta los
arrastra a la cama. En la oficina, una secretaria se desnuda y sin decir palabra
comienza a hacerle una fellatio. Los héroes pornográficos están dispensados
milagrosamente de tener que conquistar, de perderse en preludios amorosos: basta
con una mirada y las mujeres se desnudan y están disponibles; no hay necesidad
alguna de hacer presentaciones, de intercambiar saludos, ningún preámbulo. Las
mujeres desean al hombre aun antes de que éste piense en tomar la
iniciativa”.
‘Es
curioso observar que en la imaginación masculina presentada a través de las
revistas, películas o imágenes pornográficas más comunes, por una parte, los
hombres solo tienen que “estar ahí”, justo en el momento y sitio indicados
en el que las mujeres aparecen para que ellos mitiguen ‘sus deseos sexuales.
Por otra parte, en las frágiles historias pornográficas aunque si bien es
cierto en algunas ocasiones tienden a desaparecer las diferencias sociales, toda
vez el chofer puede tener una relación sexual con su patrona, o el mecánico
con la dueña del coche que mandó a reparar, etc. así como junto con otros
papeles que representan las mujeres y que van desde inocentes colegialas,
meseras, escultoras, cantantes, y demás. También es cierto que a la hora de la
verdad, es siempre el hombre (o los hombres) quienes dominan la escena erótica,
quienes deciden que rumbo toma la relación y quienes, utilizando el pene como
elemento de poder y dominio, harán de la mujer su esclava en el “amor”.
(c)
¿Cuáles son los valores que se manejan para los hombres, cuáles para Ias
mujeres; cómo se perciben los hombres y cómo perciben a las mujeres?
Aquí
entraríamos en otro cuestionamiento que se puede hacer a partir de cómo se
manejan los valores en la pornografía (masculina) en donde se imagina a las
mujeres como seres poseídos por el sexo, empujadas por un impulso irresistible
a arrojarse sobre el pene masculino, es decir, tal como los hombres, en su
fantasía, se comportan frente a ellas. La pornografía imagina a las mujeres
dotadas de los mismos impulsos que los hombres, éstos les atribuyen a las
mujeres sus mismos deseos y las misma fantasías.
Desde
el punto de vista masculino, las mujeres son depravadas, perversas, putas,
insaciables, siempre dispuestas, vulnerables en tanto objeto disponible para
cualquier hombre, presas fáciles, cachondas, ninfómanas, ardientes (aunque su
ardor se sacie solo y simultáneamente con la eyaculación masculina), reducidas
a partes sexuales hechas para el uso de los hombres.
Los
hombres por su parte, son vistos como héroes, como seres eróticos listos en
todo momento para enfrentar lo que venga, personas cuya sexualidad es
instintiva, incontrolable y agresiva, dominante (obviamente con relación a la
mujer), su deseo sexual se encuentra perfectamente separado del afecto y de las
emociones. Ello, posiblemente tiene que ver con el hecho de que en nuestra
sociedad patriarcal “se invierte una extraordinaria cantidad de energía
psicológica y cultural en el pedacito de carne sensible que cuelga entre las
piernas de los hombres...” mientras pocas veces se piensa que otras partes de
el cuerpo, mucho menos el corazón, también intervienen en el acto sexual.
Huelga decir en consecuencia, que el ámbito de las emociones y los sentimientos
no tienen cabida en la pornografía.
‘Un
elemento que permea la imágenes pornográficas es el de la dominación y
aparente supremacía masculina sobre el sexo femenino. Los hombres son Ios
maestros, los amos, los señores del sexo, mientras que las mujeres son las
esclavas que sólo merecen ser castigadas, dominadas, humilladas verbal y físicamente.
Incluso, las propias actitudes que representan las mujeres que aparecen en las
historias pornográficas es la de “hagan de ‘mi cuerpo lo que quieran”.
(ch)
¿Qué sentimientos se manejan tanto por parte de los hombres como de ‘las
mujeres; cuál es el lenguaje “establecido para unos y otras?
No
obstante que a simple vista la pornografía no se ocupa en tratar “a flor de
piel” de los sentimientos y las emociones, existen autores que sostienen que
“uno de los aspectos de la cosificación masculina de la mujer es la fascinación
por lo que se ha perdido en el propio proceso de desarrollo masculino; es decir,
la pasividad y la receptividad y todas ‘las características asociadas a ellas
como la ternura, la sensación de ser amado, adorado y así sucesivamente. La
pornografía representa el anhelo de y la fascinación por estas cualidades
perdidas. Esto se aplica tanto a las imágenes pornográficas representadas como
a la observación ‘de las mismas.
‘El
placer sexual de mirar es una de las actividades sexuales pasivo-receptivas más
elementales. Ello se debe a que en las sociedades como la nuestra, de dominación
masculina, es precisamente el hombre quien sufre la represión excedente de los
deseos pasivos. Esta represión ‘no elimina los deseos pasivos sino que los
obliga a manifestarse de manera encubierta, distorsionada y derivativa.
(d)
¿Qué se intercambia, existe o no la negociación en la relación coital que se
presenta en una pomo-historia?
‘En
términos generales puede decirse que no necesariamente existe una negociación
en torno a la relación sexual que se presenta en una revista, película o
cualquier otra imagen pornográfica. Los hombres de ‘éstas imágenes no
tienen que esforzarse para convencer, para seducir, para proponer... Las
mujeres, según se les presenta, se encuentran ante todo, deseosas de liberarse
de toda la represión sexual con la que ‘fueron educadas y por lo tanto, están
dispuestas a acceder a todos los deseos de sus verdugos. No existe la
posibilidad de que la mujer diga no en ningún momento. No importa si se
encuentra sosteniendo una relación ‘sexual con uno, dos o más hombres.
Tampoco se rehusa a ser penetrada por ninguna vía, ni a ser penetrada simultáneamente
por dos hombres.
Obviamente
las caricias previas al acto sexual no son un elemento que parezca tener
importancia, sobre todo, si éstas no se circunscriben a los genitales y los
senos femeninos. No se intercambian palabras que expresen sentimientos de
ternura, amor o cariño. Para las mujeres, quedan las obscenidades, los
insultos, las humillaciones.
(e)
¿Podría o no incitarse a la comisión de actos tales como violaciones masivas
por el tipo de mensajes que en la pornografía se manejan?
Autores
como J. Stoltenberg sostienen que precisamente el movimiento feminista en contra
de la pornografía ha manejado como uno de sus argumentos de peso, que la
pornografía fomenta la violencia contra las mujeres.
Ciertamente,
por todo lo que se ha venido diciendo hasta este momento, Ias imágenes pornográficas
representan serías afrentas a la dignidad de ‘la mujer. En no pocas
ocasiones, las mujeres que aparecen en estas ‘escenas son “obligadas”
-aunque se trate luego de justificar que en el fondo lo desean- a tener una
relación sexual con uno o varios hombres a la vez.
‘Por
otra parte podríamos referir aquí el caso de la llamada pornografía infantil,
cuyas investigaciones más significativas comenzaron a mediados de los años 80
y que a la fecha es uno de los problemas de mayor relevancia en el mundo.
Informes realizados a fines de 1987, determinaron que Europa es una de las
fuentes principales de películas y revistas con fotografías pornográficas.
Según la Interpol, Alemania se encuentra a la cabeza de los países productores
de estos materiales, seguido de Holanda e Inglaterra y Estados Unidos.
En
este sentido hay que aclarar que la violencia no sólo debe entenderse ‘como
un acto de agresión física, sino también debe ser considerado como
‘violento el hecho de atentar contra la integridad moral y mental de las
personas. En el caso de la pornografía masculina para adultos y la pornografía
infantil, se atenta contra la dignidad sobre todo de las mujeres y los niños.
‘De
cualquier manera, considero que toda vez que la pornografía, en ‘cualquiera
de sus acepciones, tiende a distorsionar la identidad de las ‘personas porque
otorga a las mujeres y niños (as) características eróticas al servicio de los
hombres; porque no se les concede ni a menores de edad ni a las mujeres la
posibilidad de decir “no”; porque fomentan en el imaginario masculino la
idea de que lo único importante es el deseo masculino. Por otro lado, como a la
larga la pornografía lo único que hace es prolongar la insatisfaccíón del
deseo sexual de los hombres, llevándolos a acumular su represión para luego
dejarla salir ‘contra mujeres y niños.
(f)
¿Qué pasa o dónde quedan la prevención por ejemplo de los embarazos, el
contagio de enfermedades de transmisión sexual, qué sucede con el uso ‘del
condón?
‘Tal
vez uno de los temas menos estudiado en torno a la pornografía es el ‘del
tipo de mensajes que en ella se manejan y su relación con aspectos ‘tales
como la salud tanto reproductiva como la salud sexual.
Todas
las imágenes pornográficas parecen hablar de una “disociación ‘entre sexo
(placer) y reproducción” . Ello se desprende de las nulas referencias que se
hacen en este tipo de materiales, al uso de contraceptivos y demás productos
como espermaticidas, condones, etc. Lo ‘cual, seguramente, se deba por una
parte, a que no es este el objetivo fundamental de la pornografía, y por otra
parte a la visión masculina/machista de no sentirse responsable por las
consecuencias reproductivas de una relación sexual. De aquí se podría
desprender también la idea de que las mujeres -y quien sabe si ellas tampoco-
son ‘las que se deben preocupar de ese asunto.
‘Siguiendo
este orden de ideas, y considerando que como se ha dicho desde el inicio de este
trabajo, la pornografía podría ser considerada como ‘una de las herramientas
que muchos varones utilizan para hacerse de ‘conocimientos sobre sexo y, sobre
todo los jóvenes, resulta preocupante ‘que tampoco se traten temas del ámbito
de la salud sexual como puede se la existencia de algunas enfermedades de
transmisión sexual tales corno ‘el VIH/SIDA entre otras.
‘Generalmente
las escenas “eróticas” que se muestran a través de la ‘pornografía
involucran a dos, tres, y hasta cuatro hombres, penetrando ‘sin ninguna
protección como el condón, a una sola mujer. Asimismo, se ‘intercambian
fluidos corporales femeninos y masculinos ya sea por vía oral, anal o genital.
(g)
¿Por qué existe cada vez más pornografía?
En
una sociedad capitalista, una sociedad de producción y adquisición de bienes,
los objetos de deseo se convierten en productos. Dondequiera que pueda, el
capitalismo produce objetos para consumo sexual que le reditúan anualmente, por
ejemplo en Estados Unidos, 10 mil millones de dólares y cosifica los sujetos de
la sexualidad a fin de vender otros productos. Puede decirse entonces que la
pornografía es una mercancía y ‘como tal, muestra elementos salientes de
mistificación y dominación. La ‘pornografía es una forma de representación
sexual que, por su naturaleza misma y como resultado de la fijación y el
fetichismo que la rodean, representa formas distorsionadas y mistificadas de los
objetos que describe. Pero también relata con exactitud la dominación real que
‘ejercen los hombres sobre las mujeres.
Aunado
a lo anterior, la actual proliferación de la pornografía obedece a diversos
factores económicos y sociales. Los deseos que se expresan al mirar pornografía
son insaciables, no sólo porque el deseo sexual en sí ‘es insaciable sino
porque la pornografía en sí no permite una expresión integrada de deseos
sexuales pasivos y activos. La pornografía se ‘consume más porque cuenta con
un mercado insaciable. Mientras más ‘pornografía se consume más se
estimulan los impulsos pasivos y receptivos, más se intensifica el consumo y más
insaciables se vuelven los deseos. Mirar pornografía es una actividad que a la
larga resulta ‘insatisfactoria; que lleva a una mayor frustración y a una
mayor tensión entre actividad y pasividad. Todo esto aumenta la tendencia de la
pornografía a representar sadismo.
‘CONCLUSIONES
La
pornografía, entendida como la difusión de mensajes producidos por la
imaginación masculina, expresa la satisfacción alucinante, no real, ‘de
deseos, aspiraciones y exigencias, propias del sexo masculino, que no
necesariamente coinciden con lo que muchas mujeres y también algunos hombres
esperan de sus relaciones coitales.
Para
muchos hombres, particularmente para muchos jóvenes, la pornografía es una de
las herramientas mediante las cuales se puede adquirir conocimientos en torno al
sexo. Tema del que social y ‘erróneamente se espera que ellos sean expertos.
La
existencia de falsos estereotipos lleva a que tanto las mujeres como los hombres
seamos socializados de maneras distintas, provocando ‘que en asuntos tales
como el sexo, se asignen distintos papeles para hombres y mujeres; esto es, la
actividad, la toma de iniciativa y la ‘sexualidad incontenible para los
primeros; y la pasividad, la receptividad y la buena disposición para las
segundas.
Si
bien es cierto que el consumo de pornografía no origina el problema de la
degradación de la mujer ni de la represión excedente de una amplia gama de
deseos, actividades y anhelos sexuales; también es cierto que lo representa
constantemente y, en cierto sentido, contribuye a perpetuarlo. Asimismo, aunque
no sea un factor determinante, se puede ‘considerar que el consumo de
pornografía incitará a algunos varones insatisfechos sexualmente por las
fantasías eróticas que recibe, a la ‘comisión de actos de agresión
(violaciones) en contra no sólo de las ‘mujeres, sino también de menores de
edad.
Dado
que aquellos varones que adquirieron sus primeras “nociones” en torno al
sexo a través de la pornografía, cuentan con un “imaginario ‘masculino”
basado en experiencias eróticas distintas a la realidad, en el momento de la
convivencia con una pareja, estos hombres tenderán a reproducir los mensajes
recibidos y enfrentarán algunas dificultades en sus relaciones de pareja. Así
las cosas, estos varones observan que las mujeres pueden rehusarse a sostener
una relación sexual con todo derecho si no es su deseo; que la relación sexual
no sólo se reduce al contacto genital; que es importante que en una relación
sexual exista un ‘intercambio de caricias y otras muestras de afecto, ternura
y amor; que ‘el lenguaje “erótico” no necesariamente consiste en repetir
las palabras que presentan las viñetas de las historias pornográficas y que lo
‘erótico también es lo dulce, lo cariñoso y lo amoroso.
Se
puede decir que la pornografía, aun aceptándola como herramienta ‘de
instrucción sexual para muchos hombres, deja mucho que desear por ‘cuanto
hace a temas tales como la salud reproductiva y sexual, toda vez que no se tocan
en ella ni la utilización de métodos contraceptivos, ni el uso del condón, ni
de prevención de enfermedades de transmisión ‘sexual corno el SIDA.
Luchar
contra la representación y el espectáculo sexista, los cuales
‘codifican, simbolizan, hacen tangibles y contribuyen a propagar el
problema de la supuesta supremacía masculina.
Fomentar
una educación sexual antisexista y a favor del sexo sano, seguro y
humanizado, es decir donde intervengan tanto el placer como las ‘emociones
como los sentimientos de los participantes.
Oposición
activa a la pornografía no significa pugnar porque esta desaparezca, quizá
habrá que reconocer que la pornografía existe como una válvula de escape
a la represión sexual de nuestra sociedad, pero lo que hay que impulsar es
que el tipo de mensajes que se difunden a través ‘de la pornografía
cambien y sean menos distorsionantes de la realidad.
Por
ejemplo, que se deje claro que hay un acuerdo, incluso un intercambio de
tipo económico para que se establezca una relación sexual; que los
participantes de las imágenes pornográficas utilicen condón,
espermaticidas y otras medidas contraceptivas y de prevención de
enfermedades de transmisión sexual como el VIH, vaginitis (originada por
penetración anal y después vaginal o viceversa).
Hiriart,
Vivianne. “Las exigencias sexuales de la masculinidad”. Cróníca,
Diario, México, 200597, P. 4B.
“Los
hombres deberían saber todo sobre sexo. ¿Será?” Crónica, ‘Diario, México,
220597, P. 4B.
Stoltenberg, John. Refusing to be a man. Essays
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Salas, Consolación. “Las Revistas Masculinas
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‘Jiménez
Guzmán, Lucero y Tena Guerrero Olivia. Notas sobre negociación coital.
Documento presentado en la mesa de trabajo sobre ética y derechos en el ámbito
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‘Kimmel,
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‘Alberoni,
Francesco. El erotismo. Ed. GEDISA. Barcelona. 1993.
Horowitz,
Gad y M. Kaufman. “Sexualidad Masculina: Hacia una teoría de
liberación
(*) Héctor Frías.
Maestro
en Relaciones Internacionales
Actualmente labora en la Comisión de Equidad y Género
de la Cámara de Diputados de ‘México.
‘Artículo
difundido con autorización del autor. Laura E. Asturias.