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VISIÓN PANORÁMICA DE LA SEXUALIDAD HUMANA |
Asociación
Mexicana para la Salud Sexual, A.C.
Universidad Nacional Autónoma de México.
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RESUMEN
En este trabajo se presenta un panorama general de la sexualidad humana. Además, el autor propone una manera de visualizar la sexualidad humana denominada El modelo de los cuatro Holones sexuales, que el autor propone. El Modelo de los cuatro Holones sexuales propone que la sexualidad esta conformada por cuatro Holones o subsistemas: reproductividad, genero, erotismo y vinculación afectiva. La estructuración mental de la sexualidad es el resultado de las construcciones que el individuo hace a partir de las experiencias que vive y se origina y se originan en varias en diversas potencialidades vitales, a saber, la de procrear, la de pertenecer a una especie dimórfica, la de experimentar placer físico durante la respuesta sexual y la de desarrollar vínculos afectivos con otras personas. La significación mental que el individuo hace de estas fuentes de experiencia, conforma su sexualidad que, cuando las comparte con otras personas hace posible la consideración social de los procesos sexuales.
El
estudio de la sexualidad puede hacerse desde las perspectivas biológicas,
psicológica, social, antropológica y legal. Cada una de estas disciplinas del
conocimiento, han abordado diversos ángulos de la sexualidad humana organizada
en base a los cuatro holones mencionados. El trabajo finaliza con una breve
consideración de los problemas sexuales.
Se concluye que el abordaje científico de sexualidad humana necesita de un
enfoque multidisciplinario. Para
que la integración del conocimiento sobre la sexualidad humana sea posible, se
requiere de modelos conceptuales integradores. El modelo propuesto puede ayudar
en esta tarea.
INTRODUCCIÓN
Estudiar
la sexualidad humana no es una empresa humana nueva, sus misterios, la fascinación
por resolverlos y el poder sentido por el saber sexual, han funcionado, desde
hace siglos, como motores en el interés humano de entender la sexualidad. La
ciencia del siglo XX, aunque con algunos titubeos, ha emprendido también el
camino hacia formar una formulación cientifica -que pretende ser objetiva- de
la sexualidad humana.
Existen
dos problemas fundamentales para que el intento científico fructifique, uno
debido a la naturaleza de la sexualidad, el otro consecuencia de la naturaleza
de la ciencia. Veamos.
Primero,
la mera definición de la sexualidad, objeto de estudio del científico que
pretende explicarla, o por lo menos parte de sus manifestaciones, expresiones, y
condiciones, es algo que ha demostrado ser complicado. La razón de esta
dificultad se encuentra en una de las características fundamentales de la
sexualidad: la sexualidad es ante todo una
abstracción, una manera de conceptualizar, es decir, de realizar
formulaciones mentales, ante realidades percibidas de nuestra existencia que se
intenta capturar por nuestro entendimiento. Si bien es cierto que nuestras
conductas de reproducción han existido exactamente desde que el ser humano es
ser humano, la manera en que los seres humanos se han explicado así mismos esas
conductas ha variado enormemente a lo largo de la existencia humana y por
consiguiente, la sexualidad se ha ido conformando en maneras también
diferentes. Esta situación que es observada de manera muy clara cuando se
estudia la sexualidad desde puntos de vista histórico o transcultural, en el
mundo de la ciencia, ha determinado también formulaciones científicas muy
diversas, es decir, explicaciones y definiciones de la sexualidad muy
diferentes.
El segundo problema en el estudio científico de la sexualidad humana, es
resultado de que la ciencia ha desarrollado múltiples estrategias para
asegurarse (hasta donde esto es posible), de que sus conclusiones no son
producto de la apreciación individual (subjetiva)del estudioso, si no producto
de lo que se pretende estudiar (objetividad). En ese afán, se han desarrollado
maneras de asegurarse de que lo observado es lo que existe en la realidad
percibida y no en la mente del observador. La metodología científica (maneras
de observación y comprobación), busca entonces asegurarse de que lo que se ve
pueda ser visto de la misma manera independientemente de quien observa y para
ello se buscan maneras de medir lo que se estudia. La medición científica,
herramienta fundamental en las acciones de describir, comparar y comprobar, se
convierte entonces en una de las características fundamentales del actuar científico
y dota al estudioso de un poderoso medio para el logro de sus objetivos. Por que
digo entonces que esto es un problema para el estudio científico de la
sexualidad?. Ocurre que las técnicas de medición científica requieren para
ser usadas en la delimitación precisa de lo que se va ha medir y para ello, los
científicos escogen fenómenos que pueden medirse a determinado nivel, por
ejemplo al nivel de concentración de determinada molécula en un liquido o
bien, a nivel de la frecuencia de aparición de determinado patrón de conducta
repetitivo, o de la vigencia de determinadas ideas en un grupo de personas o de
pacientes, por mencionar solo unos ejemplos. Cuando una dimensión humana se
manifiesta en varios de los niveles estudiados, es posible que distintos científicos
estudien en la misma cosa pero con metodología de medición diferente. Por otra
parte, la complejidad de las de las cosas humanas hace extremadamente difícil
el estudio objetivo de algún aspecto humano sin esta necesaria
atomización del conocimiento. Este es el problema al que el estudio científico
de la sexualidad se enfrenta: la sexualidad se manifiesta en todos los niveles
de la existencia humana pero su estudio científico requiere de la elección de
un nivel determinado de medición, la ciencia sexual se encuentra buscando el
camino de la integración del conocimiento ante la sexualidad que en la
actualidad es producto de la participación de muchas disciplinas científicas.
La formulación integral de la
sexualidad humana, es aun un deseo de la ciencia que no se ha visto satisfecho.
EL MODELO SISTEMÁTICO DE LA SEXUALIDAD
Uno
de los problemas epistemológicos mas importantes en esta área del saber científico,
es el hecho de que con frecuencia se confunde un método para averiguar un
saber, con el objeto del saber mismo. Si se estudia con una metodología psicológica
empírica las manifestaciones sexuales, con facilidad se concluye, erróneamente,
que la sexualidad es un problema psicológico pues, no sorprendentemente se
encuentra en ese nivel de estudios múltiples evidencias de su presencia. Si se
aborda con una metodología sociológica, las manifestaciones de la sexualidad,
ocurre un fenómeno similar y la tentación de concluir que la sexualidad es un
fenómeno grande, pero conducente
al dolor. Quienes estudian los niveles biológicos y moleculares de las
manifestaciones sexuales, encuentran tanta evidencia de su presencia y regulación,
que la conclusión errónea aparece de nuevo. Motivado por esta situación de
paradoja epistemología, encontré hace algunos anos en la Teoría del Sistema
General propuesta a mediados de siglo por ,Ludwing von Bertalanffy (1968,
propuesta originalmente en 1945) un marco conceptual que permite la resolución
de este problema: La Teoría del Sistema General propone principios de
funcionamiento y características de los sistemas que se encuentran presentes a todos los niveles de jerarquía, y que
por lo tanto, permite el desarrollo de conceptos que tengan aplicabilidad
vertical, es decir, que puedan ser usados independientemente del nivel de
estudio que se elija. Cualquiera que sea el nivel que se quiera estudiar: nivel
biológico, nivel psicológico, nivel social, nivel cultural, las características
de los sistemas presentes en un nivel:(digamos social) aparecerán en los otros
(biológico, por ejemplo). Este planteamiento lleva a conclusiones radicalmente
diferentes de las ideas comúnmente aceptadas. Por ejemplo, en esta óptica es fácil
observar que la sexualidad no es fundamentalmente
ni biológica, ni psicológica, ni social. Alas manifestaciones de la sexualidad las encontramos en todos
esos niveles y nuestro método de estudio las puede amplificar artificial y erróneamente.
Lo que en realidad sucede, es que la
sexualidad debe (y necesita) ser estudiada con métodos de la biología, la
psicología, la sociología, la
antropología y por todas las otras disciplinas humanísticas para que nos
aproximemos a un conocimiento integral pero por esa misma razón se necesitan
conceptos (instrumentos de estudio) que permita trasladarnos de un nivel de
estudio a otro.
Por otro lado, la idea central de la Teoría del Sistema General, es que todos los sistemas están formados por elementos de interacción, y que estos elementos son a su vez sistemas. Arthur Koestler (1980) propuso que se les denominara Holones para subrayar el hecho de que son partes constituyente de un sistema (de ahí el uso del sufijo on como electrón o protón) pero que tiene en si mismos, un alto grado de complejidad e integración (Holos en griego quiere decir todo).
Digamos que el reto, para aplicar la teoría, es identificar los Holones sexuales.
Los
Holones sexuales o sea, las partes , elementos o subsistemas de la sexualidad,
deberán ser conceptos que conserven su aplicabilidad
vertical, es decir que puedan aplicarse a las diversas metodología de
estudios: antropológica, sociológica, psicológica y biológica.
El desarrollo de estas ideas, me llevo a proponer (Rubio 1983, 1984, 1992a, 1992b)que la sexualidad humana es el resultado de la integración de cuatro potencialidades humanas que dan origen a los cuatro Holones (o subsistemas) sexuales, a saber: la reproductividad, el genero, el erotismo y la vinculación afectiva interpersonal. Como señalaba arriba, estos conceptos tienen aplicabilidad vertical, esto es, cada uno de ellos tiene manifestaciones en todos los niveles de estudio del ser humano, y por ello no son ofrecidos como conceptos biológicos, sociales o psicológicos. El contar con conceptos que puedan aplicarse a los diversos niveles y disciplinas que puedan aportar conocimiento, reduce el riesgo que describí antes: pensar que por que un proceso tiene manifestaciones en un nivel digamos, el biológico, el proceso es biológico. Recientemente, por ejemplo, al proceso de vinculación afectiva humana se le han encontrado correlatos en el plano neurobioquimico, (i.e. la identificación de modificación en las concentraciones de neurotransmisores correlacionados con la experiencia del enamoramiento, ver Ortega -Soto y Brunner, en esta misma obra); la posibilidad de que a partir de este hecho lleguemos a la conclusión errónea de que el fenómeno del amor humano es un fenómeno biológico se ve reducida si mantenemos en mente nuestra cualidad holónica. Este ejemplo, útil por reciente, se repite en cada uno de los abordajes posibles de las manifestaciones sexuales.
Por
otro lado, la idea de la integración es central en este modelo teórico. Por
integración se entiende, en el pensamiento de sistemas, que un elemento no
puede ser correctamente representado si se considera aisladamente, pues su
actuar depende de los otros elementos del sistema. La integración en los
sistemas se alcanza de diversa maneras pero en el caso de la sexualidad, la
integración se hace presente gracias a los significados de la experiencia, es
decir, la integración es fundamentalmente mental, producto de la adscripción
de sentido, significado y afecto a aquello que el individuo en lo personal y el
grupo social en general, viven como resultado de que las potencialidades
sexuales están biológicamente determinadas (y por tanto son compartidas por la
mayoría de individuos). Sin embargo, lo que esta determinado por nuestra
naturaleza biológica, es la potencialidad para tener experiencias en las cuatro
dimensiones señaladas: reproducción, el genero, el erotismo y el vinculo
afectivo, de la potencialidad a la actuación hay un proceso que recorrer.
Literalmente, la sexualidad se construye en la mente del individuo a partir de
las experiencias que su naturaleza biología y su interacción con el grupo le
hacen vivir. En un proceso paralelo pero que solo se observa si el método de
estudio es social, los grupos humanos construyen ideas compartidas acerca de sus
potencialidades sexuales. En la figura se observan los cuatro holones sexuales
unidos por líneas que van desde cada uno de los holones
a los otros tres, estas líneas representan las significaciones mentales
que integran el significado de las experiencias de un holón, por ejemplo el
placer genital, con otro, el genero. Si bien la caricia genital que el niño de
meses de edad percibe como placentera es una experiencia erótica relativamente
simple, una caricia en la misma zona corporal sentida por un adulto casi siempre
se significa en relación (en interacción) con el genero propio y el de la
persona que acaricia , es decir, existe
una significación que integra el erotismo con el genero.
La complejidad de nuestras sexualidades se debe en gran medida a que las
significaciones casi siempre aluden a
los cuatro holones.
Los significados de las experiencias, entonces permiten la construcción e integración de la sexualidad. Ocurre que los significados en cada una de las áreas interactúan con las otras porque, precisamente, estas en relación unas con otras. No es posible modificar los significados reproductivos, por ejemplo, si no se contempla la resignificación genérica, erótica y vinculativa.
La
significación sexual, entendida con amplitud, comprende entonces el significado
de la reproducción como posibilidad (reproductividad), de la experiencia de
pertenecer a uno de dos sexos (género), de la significación de los vínculos
afectivos interpersonales. Como estos holones operan integralmente, cuando el
abordaje educativo o terapéutico ignora alguno de ellos, aumentan sus
posibilidades de ineficacia.
LOS HOLONES SEXUALES
En
esta sección abordaremos cada uno de los holones que conforman la sexualidad.
Su tratamiento en forma independiente debe contextualizarse con los comentarios
de la sección procedente puesto que la sexualidad es, en realidad, resultante
de la integración de cada uno de estos subsistemas. Sin embargo, estos
elementos son lo suficientemente complejos como para merecer estudio
independiente, razón por la que formalmente se les denomina holones.
EL HOLON DE LA REPRODUCTIVIDAD HUMANA
La
potencialidad de reproducirnos es consecuencia directa del hecho de ser seres
vivos. La sexualidad humana, se ha desarrollado con sus múltiples niveles de
manifestación y complejidades de organización e integración como resultado de
la necesidad de la especie humana de reproducirse eficientemente.
Parecería
paradójico pero la necesidad actual de los grupos sociales por desarrollar
patrones reproductivos menos azarosos es el resultado precisamente de que no es
indispensable optimizar nuestras estrategias de permanencia, nuestras
estrategias de reproductividad.
Por reproductividad se quiere decir: tanto la posibilidad humana de
producir individuos que en gran medida sean similares (que no idénticos) a los
que lo produjeron como las construcciones mentales que acerca de esta
posibilidad. Existen consecuencias evolucionarias de la mayor trascendencia
del hecho de que los seres humanos no nos reproducimos como replicas
exactas de nuestros predecesores, consecuencias que han sido resumidas por los
estudiosos de la evolución de las especies (Galup, 1986). Desde luego, el tema
de la reproductividad, parece ser identificado de inmediato con nuestra condición
biológica y es en ese nivel en el que generalmente se estudia, sin embargo, la
reproductividad humana es un holón sexual que tiene manifestaciones psicológicas
y sociales de mayor importancia y no se limita al evento biológico de la
concepción, embarazo y parto. Hay manifestaciones de nuestra reproductividad en
hechos tan lejanos de la concepción como el acto educativo mismo. En el momento
en que escribo estas líneas, de varias maneras estoy expresando mi
reproductividad.
En el nivel biológico de la reproductividad, existe una riqueza de conocimientos que literalmente aumenta día a día en el mundo actual. Los avances mas notables de la ciencia biológica en los últimos anos, se localizan precisamente en el esclarecimiento del nivel molecular, es decir, de la posibilidad de definir la composición química de las moléculas que regulan el hecho reproductivo.
El
descubrimiento de la composición del ácido desoxirribonucleico (DNA.), matriz
de la reproductividad de los seres vivos, ha disparado las posibilidades de
nuestro entender hacia limites que están aun por descubrirse (ver Castañeda,
1985). El DNA, su acomodo en genes así como su empaquetamiento en los
cromosomas, constituye el objeto de estudio de la genética, ciencia que promete
respuestas a una multitud de problemas humanos. En el plano del organismo, la
reproductividad se manifiesta en la serie
de estructuras corporales conocidas
como aparatos reproductores. Su funcionamiento, las posibilidades de control de
la reproducción sin evitar la interacción erótica, así como para lograr la
consecución cuando esta problematizada, constituyen temas comunes de la
reproductividad.
El
plano psicológico de la reproductividad humana, suele ser ignorado con mayor
facilidad que los temas biológicos. Resulta claro observar como la función
reproductiva no termina con el nacimiento de un nuevo ser, la función de
maternidad y paternidad, se prolonga de hecho muchos anos antes de poder
considerar completo el evento reproductivo. Otros temas psicológicos suelen ser
relevantes: la reproductividad, como anotamos no se limita a la reproducción
biológica, sino que puede expresarse a través de la maternidad y paternidad en
adopción o bien, a través del ejercicio de muchas actividades humanas cuyo
resultado final es la reproducción de la complitud del ser humano.
En
el plano sociológico, la reproductividad suele estudiarse en temáticas como
las significaciones sociales del hecho reproductivo y la contracepción. La
institucionalización de las políticas reproductivas, los procesos sociales
ante la reproducción humana que son base de los fenómenos demográficos, son
expresión en el plano sociocultural, de la reproductividad.
El
Holón del genero.
En la evolución de los seres vivos apareció en cierto momento el sexo, es decir, el hecho de que en un mismo tipo de organismo (una misma especie) aparecieron dos formas. Los científicos le llaman a esta cualidad de los seres vivos dimorfismo, que quiere decir dos formas. La base biológica del genero es el dimorfismo, y este es la base para la conformación del segundo elemento de la sexualidad que vamos a considerar.
En este contexto, entendemos genero como la serie de construcciones mentales respecto a la pertenencia o no del individuo a las categorías dimórficas de los seres humanos: masculina y femenina, así como las características del individuo que lo ubican en algún punto del rango de diferencias. El genero, al igual que los otros holones sexuales, tienen manifestaciones en todos los niveles de estudio de nuestra naturaleza humana.
La dimensión del genero, expresión de holón del género, permea casi toda la existencia humana. Es por medio del genero que los grupos sociales realizan una multitud de interacciones.
La identidad misma, es decir, el marco mental interno de referencia de nuestro ser esta construido en el genero como elemento central.
En sus niveles biologicos, existen desarrollos importantes que hay que considerar: la determinación del mismo, los múltiples niveles en los que opera en proceso prenatal y postnatal de diferenciación sexual (genérica), las manifestaciones anatómicas (mas que evidentes) del dimorfismo, las manifestaciones (menos evidentes) del dimorfismo en el sistema nervioso central, entre otros temas.
En el plano psicológico, el género adquiere relevancia central en la conformación de la identidad individual. La identidad es el marco interno de referencia que nos permite respondernos quienes somos, que hacemos, que queremos y a donde vamos. Uno de los principales componentes de la identidad es precisamente el genero, en la llamada identidad genérica: yo soy hombre, yo soy mujer. La identidad de genero es tan importante en el desarrollo humano que cuando no puede conformarse el desarrollo completo se detiene. El concepto de identidad de genero tal como se usa en la actualidad, fue articulado por John Money y Anne Erhardt (Money y Erhardt 1972) como la mismidad, unidad y persistencia de la individualidad personal como hombre, mujer o ambivalente, en mayor o en menor grado, especialmente como en los planos de la autoconciencia y la conducta (Money, 1980).
La expresión publica de nuestra identidad genérica, se llama papel sexual o papel genérico (también llamados roles sexuales o genéricos). Cuando estos papeles sexuales son estudiados en los grupos humanos, es posible la identificación de guiones que dictan lo que es esperado por el grupo en función del genero de los individuos y la sociedad norma muchas de sus interacciones en función de estas conceptualizaciones. El genero, y su institucionalización en papeles, estereotipos y guiones, es uno de los filtros mas eficaces para la regulación del poder entre los seres humanos.
El
Holón del erotismo.
El erotismo es un elemento de la sexualidad que nos remite a las experiencias mas comúnmente identificadas como sexuales. En algunas mentalidades, sexualidad es erotismo. Aquí como se ha visto, lo consideramos como uno mas de los holones de lo sexual. Cuando en nuestras platicas cotidianas hablamos de experiencias sexuales, casi siempre nos referimos a experiencias en las que se experimentan los cambios corporales que han hecho que los científicos empirico-positivistas, encuentren en la experiencia de excitación y orgasmo, la manera mas eficaz para la operacionalización del concepto de conducta sexual. Otra vertiente de pensamiento, identifica al erotismo con el amor, por que la experiencia erótica esta muy frecuentemente relacionada con la experiencia amatoria, (entre otras razones por la identificadas por Reiss, 1986, ver arriba). Sin embargo, es posible que la experiencia erótica, sea tenida en conceptos no amatorios, por lo que pienso que, para claridad de conceptos, es preferible identificar al erotismo con el, componente placentero de las experiencias corporales (individualmente vividas o, mas frecuentemente en interacción con otro), en las que se presentan los procesos de activación de respuesta genital y corporal (muchos de estos procesos ocurren de hecho lejanos a los genitales, en el sistema nervioso central).
Por
erotismo entendemos: los procesos humanos en torno al apetito por la excitación
sexual, la excitación misma y el orgasmo, sus resultantes en la calidad
placentera de esas vivencias humanas, así como las construcciones mentales
alrededor de estas experiencias.
Al igual que los otros holones sexuales, el erotismo tiene niveles de manifestación biológica, pero sus componentes mentales, especialmente en lo que se refiere a las representaciones y simbolizaciones, así como las significaciones social y su regulación lo que hacen al erotismo, una característica específicamente humana.
El reciente prestigio de la sexología como ciencia, de manera especial entre los médicos, es debido al esclarecimiento de muchos de los procesos fisiológicos responsables de la experiencia erótica humana. Si bien en este campo del conocimiento aun existe lagunas importantes, mucho se ha avanzado en la formulación de modelos que explican la biología del erotismo. La forma mas aceptada de conceptualización de la fisiología del erotismo humano, es verlo como el resultado de tres procesos fisiológicos interdependientes, concurrentes pero distintos: El deseo o apetito sexual, la excitación y el orgasmo (Kaplan, 1979).
No obstante, como se ha insistido, no es posible limitar la temática de ningún holón sexual a sus dimensiones biológicas sin perder la posibilidad de una compresión integral. De manera similar a lo que sucede con el genero de identidad genérica, todos desarrollamos una identidad erótica.
La simbolización de lo erótico es uno de los mecanismos mas poderosos por los que el erotismo se integra al resto de nuestra sexualidad y de hecho, el resto de nuestra vida.
Los sociólogos y los antropólogos, han identificado guiones de conducta erótica en cada una de las conductas que han sido estudiadas. Una de las primeras consecuencias del estudio transcultural, es la identificación de códigos de conducta tan diversos, que permiten la visualización del carácter relativo de las normas de conducta erótica vigentes en nuestra cultura.
EL
HOLÓN DE LA VINCULACIÓN AFECTIVA INTERPERSONAL.
Ninguna consideración sobre lo sexual puede estar completa sin incluir el plano de las vinculaciones afectivas entre los seres humanos. El desarrollo de vínculos afectivos es resultado de la particular manera en que la especie humana evoluciono: a mayor tiempo de desarrollo, mayor necesidad de cuidado. Una vez rotos los vínculos físicos prenatales, la presencia de afectos intensos relacionados con los otros constituye en la forma de garantizar el cuidado y el desarrollo. La especie humana tiene un tiempo de desarrollo del individuo adulto extremadamente prolongado, el cuidado parental y la permanencia de apoyo entre el par de engendradores se traduce en estabilidad y aumento de las posibilidades de la especie de permanecer en el mundo.
Por vinculación afectiva entendemos la capacidad humana de desarrollar intensos (resonancia afectiva) ante la presencia o ausencia, disponibilidad o indisponibilidad de otro ser humano en especifico, así como las construcciones mentales, individuales y sociales que de ellos se deriva. La forma mas reconocida de vinculación afectiva, es el amor. Sin embargo y contra lo que suele pensarse, se le puede dar el mismo nombre a formas de vinculación afectiva totalmente diferentes y hasta opuestas. Ocurre que por amor se entiende tanto la necesidad imperiosa de contar con la presencia de alguien, al punto de que se sienta indispensable para la vida: "yo sin ti no puedo vivir", como el supremo acto de ofrecer la vida por otro "me muero por ti", se le llama amor tanto al gozo de ver al ser querido feliz, como al dolor que experimentamos cuando nos abandona. Esta situación plantea problemas conceptuales que puedan resolverse si identificamos el componente indispensable de todas estas situaciones: la presencia de resonancia afectiva intensa. Es esta resonancia afectiva las que se hace presente por la interacción entre los significados de los otros holones de la sexualidad. Los seres humanos nos vinculamos gracias a que los efectos provocados por los otros, (o por EL o LA OTRO/A) son lo suficientemente intensos para tratar de mantenerlos o evitarlos. El amor es una forma ideal de vinculación .
Del amor se han ocupado casi todos los escritores en el mundo occidental (ver por ejemplo Hutchins, 1988). Las características del vinculo afectivo amoroso, es decir, de la forma ideal de vinculación, han sido, revisadas por varios autores. Uno de los mas conocidos es Erich Fromm (1991) quien enumera las características del amor así: El amor se tiene un carácter activo, el amor da y además tiene cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento por la otra persona con la que además, experimentamos afectos intensos.
El estudio de las vinculaciones afectivas entre los seres humanos tiene contenidos en todos los niveles en los que los otros holones sexuales se manifiestan. Las bases biológicas de estos fenómenos empiezan a identificarse, cuando menos en lo que se refiere a algunas formas de vinculación afectiva como el amor romántico, el enamoramiento y posiblemente la matriz del vinculo materno-infantil.
La experiencia subjetiva del amor y los patrones de vinculación (llamado por algunos autores patrones de apego), constituyen temas centrales en la psicología. El establecimiento de la pareja humana, su formación, ciclo y disolución así como la institucionalización de los vínculos afectivos a través del divorcio y otras formas de terminación de vinculo, así como la regulación institucional y legal de estos procesos, se estudian por métodos de la psicología social, la sociología y la antropología finalmente, muchos de los fenómenos demográficos como las migraciones y los patrones de formación de uniones, están relacionados en alguna medida con los fenómenos de la vinculación humana.
MÚLTIPLES NIVELES, MULTIDISCIPLINA.
Las reflexiones de las secciones precedentes, nos llevan a identificar algunos de los problemas del abordaje de la sexualidad como objeto de estudio. Un problema ya discutido es el de la multiplicidad de los modelos teóricos en la definición del objeto mismo del estudio, otro es el de la necesaria intervención de múltiples disciplinas científicas para poder esclarecer las diversas cuestiones que el conocimiento sexual plantea. En efecto la intervención de la biología, la psicología individual, la psicología grupal, la sociología y la antropologia es indispensable para el avance del saber científico. Por otro lado, las soluciones a las diversas problemáticas de la sexualidad, reclaman de la intervención de profesionales en la educación, la medicina y la psicoterapia, la legislación y la definición de políticas de población.
La intervención de todas estas disciplinas hace del estudio de la sexualidad, una labor multidisciplinaria. Esto plantea otros problemas. La metodología que cada una de estas disciplinas sigue, si bien comparte los principios de la ciencia, usualmente es lo suficientemente diferente como para provocar problemas de comunicación entre los estudiosos de la sexualidad que no siempre trabajan con la misma metodología ni usan el mismo lenguaje, ni tienen el mismo grado de familiaridad con los otros niveles en los que la sexualidad puede estudiarse. La comunicación interdisciplinaria es algo pues que resulta indispensable aunque para ello sea eficiente se requiere de modelos conceptuales que permitan este flujo de información.
El
cuadro 1, es un intento de ordenar los niveles de estudio de la sexualidad en
función del modelo prosupuesto de los cuatro holones sexuales. Como podrá
observarse, ante el análisis detallado de este cuadro, la temática del estudio
sexual esta mas delimitada a medida que nos acercamos a la biología. En cuanto
empezamos a considerar procesos humanos de interacción interpersonal,
encontramos que las temáticas sexuales son cada vez mas "integradas"
es decir, pertenecen primariamente a cada holón sexual, pero contienen
elementos de los otros. Esta es una característica de los sistemas integrados,
es
decir en realidad no se puede estudiar ninguno de los elementos aislados en
forma completa sin integrar los otros.
Existe otro problema mas alrededor del carácter de multidisciplina del estudio de la sexualidad humana. Donn Byrne (1986), ha utilizado la metáfora del elefante y los investigadores vendados de los ojos, frecuentemente objeto de los cuentos infantiles, para ilustrar este problema: En esta, un elefante es explorado por cinco personas con los ojos vendados pero cada una de ellas explora una parte diferente del elefante. El comparar lo que cada una de ellas encontró resulta, en el cuento infantil, es una incompresible suma de hallazgos sin sentido.
Por eso, a pesar de que la metodología de la ciencia empírica actual implica el aislar procesos de la realidad hasta niveles capturables por una metodología especifica que permita su estudio objetivo, la consideración de estos hallazgos en una acción integradora, es indispensable. Para ello se requiere de modelos conceptuales que permitan la comunicación interdisciplinaria, por un lado y que faciliten la integración del conocimiento, por el otro.
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